Forbidden temptations 19

Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 19

𝐁𝐈𝐋𝐋

Cómo habíamos planeado—a penas eran las tres de la madrugada—Dan, Tom y yo estábamos burlando la seguridad de la casa de la tía Jimena con el auto de Aurora para irnos en dirección a las Vegas. Con nosotros llevamos un par de mochilas con ropa, dinero y tarjetas en caso de ser necesario para una estadía perfecta.
El lujito nos había salido bastante caro como alrededor de cuatro mil dólares para tener una buena atención, estadía, comida y buen servicio en el hotel Excalibur. En el mismo hotel habían los casinos pero eso no me llamaba la atención.

Indagando a fondo encontré algunos bares cerca del hotel y el que más me llamó la atención fue el «Lobby» por su excelente reseña pero no iríamos solo a ese, estábamos dispuestos a recorrer todos los que estarían a nuestro alcance para pasarla bien.

— Joder. — comentaba Dan mientras conducía el auto emocionada. — ¡Nos esperan cuatro malditas horas y llegaremos a nuestro sueño!

— ¡Woo! — exclamé con emoción y después observé a Tom, quien estaba conmigo sentado en la parte del auto acomodándose para dormir y hacer menor el viaje. Preferí dejarlo tranquilo e irme al asiento de adelante por la separación de los asientos delanteros y saqué una botella de vino con una copa nada más. — Me encantaría compartir la bebida contigo pero amo mi vida.

Dan rió.

— Está bien, igual no lo puedo tomar porque estoy bebiendo energizante. — asentí mientras empezaba a tomar la bebida. También busqué en la radio alguna música alegre pero la música que había en el auto de Aurora eran tristes y entre ellas muchas de Lana del Rey. Algunas que me identificaba en su mayoría. — Apaga eso, ¿qué mierda?

— ¿Por qué? — dije subiendo un poco más el volumen. Estaba sonando ‘Cinnamon girl’ y comenzaba a cantarla. Dan solo estaba en silencio, centrada en la vía. Por el retrovisor miraba a Tom ya descansar sin complicación alguna, algo que me hizo sentir bonito en el interior e hizo que suspire.

Había tenido la relación mas violenta de mi vida tiempo atrás, quizás si estaba asustado de lo bien que iban las cosas en el inicio pero ¿después? había sufrido tantas veces bajo el mando de Angel—mi ex novio—golpes tras golpes, engaños, mentiras y por eso tenía miedo de entablar algo serio. Aún así me daba la oportunidad una vez más bajo la creencia de no todos los hombres eran así.

Tom no me haría sufrir… ¿o sí?

Era nuevo teniendo pareja a diferencia de alguien ya más experimentado como yo. No le apostaría tanto mi felicidad con él porque sé los problemas que habrán si personas de su entorno llegan a saber que dejó lo que obligadamente querían que sea y todo me resulta complicado.

— Lo miras tanto. — decía Dan interrumpiendo mis pensamientos y yo no me había dado cuenta de ello hasta que me hizo caer en la realidad. Desvíe la mirada un poco sonrojado y volví con la música, ahora sonando ‘Say yes to heaven’. Volví a servir una copa para beber. — ¿Qué piensas?

— Él ya no va a ser sacerdote por mí.

— ¿Y por qué dices cómo si importara poco? — relamía mis labios mientras jugaba con la copa, haciendo menear el líquido en su interior.

— Él ya no quería coger conmigo, Dan. Íbamos a empezar recién una relación amistosa normal y…

— Mhmm. — interrumpió ella con disgusto. — No me hagas pensar que te metiste con él solamente para no dejar de tirar.

«Puede ser.»

— No sé, no estoy seguro. — me encogí de hombros, restándole importancia. — Estamos saliendo sin la palabra «novios». No te adelantes en  pensar mal.

— Que raro, el me dijo que ya eran novios y que se lo dijiste a tus papás sobre ustedes dos, eso lo hace parecer algo formal.

— Vaya. — reí sarcástico. — No creí que algo así era para formalizar.

— No sé en qué mundo vives. Sea cuál sea, Tom no merece que jueguen con sus sentimientos y aún más si está decidido a rifarse por alguien que no sabe lo que quiere.

Me crucé de brazos, con el ceño fruncido y ofendido.

— Yo sé lo que quiero. Tú no me conoces nada y ya cállate, no hables más.

&

Durante el viaje había dormido poco, fue muy incómodo entre mi prima y yo. Al llegar Tom despertaba de golpe con los ojos rojos de haber dormido y un poco hinchada su carita.

— Buenos días, bienvenido al hotel y casino Excalibur en las Vegas, Nevada. — decía el mozo en cuanto el auto se detuvo fuera del hotel para bajar nuestro equipaje y llevarse el auto al estacionamiento. Yo le sonreí mientras me desperezaba y observaba lo gigante que era el hotel. Estaba completamente emocionado que di un par de brincos sin control.

Tom y Dan se posicionaban a mi lado con sonrisas de estúpidos antes de tomar nuestras manos y caminar al interior del hotel para que nos lleven a nuestras habitaciones.

La atención que nos brindó la recepcionista fue la mejor, era atenta y muy educada, no como muchas otras que atienden con odiosidad.
¡Joder! Las habitaciones estaban repartidas de la siguiente manera: Tom y yo en una suite de pareja y Dan una habitación privada pero en cuanto subimos nos dimos cuenta que estábamos lejos por lo que fue un gasto innecesario y la llevamos a nuestra habitación. Sea lo que sea aquí estábamos los tres dispuestos a cuidarnos las espaldas.

— ¡Oh, Dios! — exclamaba ella tirándose en la cama con los brazos abiertos seguido de Tom. Yo los ignoraba yendo a buscar todo lo extra que pedí en el mini refrigerador. En efecto estaban las bebidas, snacks y el desayuno en la mesa. Continúe mirando la habitación que estaba en el noveno piso y todo lo demás, estaba hermoso todo.

— Está bonito, no puedo esperar para verla en la noche. — comenta el de trenzas acercándose a mí por la espalda. Volteo a verlo con una sonrisa y beso su mejilla antes de rodear su cuello con mis brazos.

— Yo quisiera ver mi habitación. — dijo Dan. — E iré a descansar.

— Por favor no salgas sin antes avisarnos, ¿sí? no conocemos nada y somos totalmente desconocidos. — recomendaba un Tom preocupado a lo cual hizo asentir a Dan con una sonrisa.

— Está bien, no voy a salir de todas formas. Solo quiero descansar. — y con esas palabras dichas se retiraba a su habitación llevando sus cosas.

— No sé cómo nos vamos a cuidar más espaldas si siento que nos harás beber hasta perder la conciencia. — yo lo miré ofendido mientras me alejaba, en dirección a la cama.

— No, ¿cómo crees?

— Te conozco. — volteaba a verme, manteniendo esa sonrisa radiante. — Y tampoco me voy a resistir, hoy quiero disfrutar.

— Me encanta que estés decidido, espero que no pase nada malo. Ahora trae el desayuno, quítate la ropa y pasemos juntos descansando, ¿qué te parece?

— Excelente. — y así me obedecía. Llevando el desayuno hasta la cama mientras yo comenzaba a desnudarme para después colocarme el albornoz azul oscuro para tirarme a la cama. Observo a Tom repetir la misma acción antes de acostarse junto a mí y destapar la comida. El aroma era riquísimo y las tripas me rugieron como nunca. Eran hotcakes con miel, azúcar glass y frutas, jugo de naranja, huevos revueltos al estilo omelette, con tostadas, leche y más frutas picadas.

— Dios, esto es un buen desayuno. — comentaba metiéndose un poco de fruta a la boca. En cambio yo empecé por el omelette que estaba en su punto, maldición.

— Me encanta, no puedo creerlo.

— Uhm… prometo que voy a trabajar mucho y a devolverte todo lo que gastaste en mí, ¿de acuerdo? vendremos una segunda vez a las Vegas, maldición.

— ¿Tú piensas invitarme? — arqueé ambas cejas en sorpresa. Tom afirma con la boca llena, entusiasmado.

— Sé que no aceptarás el dinero pero un viaje sí, ¿o no?

— Sí. — sonreí acercándome para besar su boca rápidamente, a lo que Tom evitó una separación poniendo su mano fuerte en mi nuca y alargaba un beso.

— Estoy tan feliz que quiero hacerte mío.

— Maldición. — susurré alejandome de él, fuera de la cama también con él cuerpo lleno de cosquilleos.

Tom me miraba entre lascivo y sorprendido por mi reacción: — ¿Qué? — dijo, ahora caminando en mi dirección. Abaniqué mi mano para darme aire y ahuyentar un poco el calor que estaba sintiendo.

— Nunca me habías hablado así, ¿quién eres y que hiciste con mi chico inocente? — Tom sonreía ladino, continuando su cercanía.

— No sé.

— Ay. — gemí en un susurro en cuanto me pegó contra la pared, levantó mi pierna izquierda y acariciaba mi muslo por debajo del albornoz, robándome el aliento. El rostro de Tom fue a parar a mi cuello para olfatear y morder a duras penas mi piel, logrando erectarme. Esa mano que ardía sobre la piel de mi pierna seguía rumbo hasta mi trasero donde lo apretaba con fuerza. — Tom. — dije su nombre mordiendo mi labio inferior al mismo tiempo que hacía mi cabeza para atrás a ojos cerrados.

— Quiero estar a tu nivel. — continuó nublando mis pensamientos por el simple hecho de tener un par de dedos rodeando mi entrada. — Vas a ver que no vas a necesitar a nadie más para que te haga feliz porque me amoldaré perfectamente a ti como la pieza restante de un rompecabezas y no vas a arrepentirte.

— Ay, ¿qué? — balbuceaba perdido. — No…

— ¿Ves esa ventana? — yo la miré por el rabillo del ojo y Tom me tomaba desprevenido empezando a introducir un par de dedos en mi interior. Me sujeté bien en sus hombros para no caer. — Ahí te quiero coger. — balbuceo una vez más un ‘wow’ antes de ser jalando bruscamente hasta la ventana, siendo estampado con cierta brusquedad y me encendió como no tiene idea. Se encarga de quitarme el albornoz por la espalda para bajar con besos a mi trasero, abrirlo para meter su boca en el medio y penetrar con su lengua. Tenía ambas manos sobre el cristal con la vista a las personas que pasaban o llegaban a los hoteles.

¿Por qué esto estaba tan delicioso?

— Ah, sí… — y yo llevaba una mano hasta la cabeza de Tom para empujar en contra de mis caderas. Llegar más profundo con esa humedad caliente y joder. Me temblaban las piernas.

Cuando dejó de presionar su cabeza, Tom recobró su postura inicial antes de bajar. Yo volteo para estar cara a cara, dar un brinco para rodear su cintura con mis piernas. Mi espalda fue apegaba al ventanal y solo así—y en medio de un beso desenfrenado—Tom comenzó a follarme, haciendo que mí espalda subiera y bajara en el cristal, que lo sintiera joderme en lo más profundo de mi trasero por la fuerza en la que embestía mi trasero.

Cómo siempre la encantadora y pálida espalda de Tom sufría las consecuencias de la descarga de mi placer. Me encantaba aferrarme a él, dejarle mis marcas y señales de un buen sexo rápido. Así se veía bonito.

— Oh… — ahora gruñía él en mi oído en cuanto dejamos de besarnos. — Mhmm… — la excitación era tan grande, el placer único que me volvía loco. Estaba tan perdido. Llevé mi cabeza al hueco que formaban el cuello y hombro de Tom, el mismo que mordí con fuerza y sentí como se aferraba a mis caderas.

— ¡Bill, carajo! — exclamaba, con dolor.

O quien sabe.

— ¡Tom, sí! — le gritaba. — Justo, ahí… sí, yes… ¡Oh, my…

— Shh. — siseaba ahora llevándome a la cama—en ningún momento sacó su entrepierna de mí—y se sentaba al borde para que yo lo monte.
Yo daba saltos constantes, movimientos circulares, Tom se animaba a masturbar mi polla por lo que el placer incrementó hasta la punta del mi cabello y yo sentía que iba a venirme.

El de trenzas lo notaba y movía su mano más mientras se recostaba un poco en la cama. Movía un poco más sus caderas, ¿qué digo un poco? si la fuerza con la que estaba metiendo su pene logró hacerme venir explosiva y muy escandalosamente mientras que, él solo me botaba a un lado y no entendía por qué si no hasta que habló.

— Ven, quiero que me hagas acabar con tu boca. — con la mente nublada gracias a los espasmos pero con una sonrisa ladina me arrodillaba frente a Tom. Metí su miembro en mi boca para chuparlo y por supuesto, obligué a que separe las piernas porque iba a tocar un poco su punto.

Ese mismo que lo había echo correr de a montón el día de ayer.

— Ay, tu boca… — gemía recogiendo mi cabello en una coleta. — ¡Mhmm!

Joder, así tenía un buen recibimiento en las Vegas.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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