
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 18
Nos encontramos en la dichosa salida de «amigos» entre comillas. Nuestro destino fue una heladería cercana, ambos teníamos el miedo de caminar tanto y terminar perdiendonos una vez más aunque ese no era el punto de todo esto, más bien… el que la situación estuviera tensa entre los dos me daba incomodidad. Estábamos en silencio comiendo la copa de helado sin tema alguno.
El sabor del helado de chicle con vainilla entraba a mi boca con gusto, era un buen aliado para los malos momentos y me gustaba.
— ¿Cómo van las cosas en tu casa, Bill? — me atreví a preguntar ya harto del silencio.
— Perfectas, mamá es tan cariñosa conmigo. Papá decidió darse una oportunidad con ella y bueno… — se encogía de hombros. — Es lo que siempre he querido…
— ¿Pero?
— Ash. — frunció la boca mientras dejaba la cuchara de plástico en la bola del helado de ron que había pedido. — Quisiera todo eso allá en Alemania, no aquí. Allá tengo mis amigos, a ti… y siendo sincero no quiero, me niego a tener una amistad normal contigo, Tom. No sabes lo mucho que me fascina coger contigo.
— ¿Aún quieres ir a las Vegas?
— Sí. — decía en tono triste. — Pero no puedo, le prometí a mamá no alejarme de ella en ningún momento… — entonces su móvil empezaba a sonar, interrumpiendo la charla que empezaba a bajar la tensión. — Mira, es ella. — me indicaba la pantalla del móvil antes de contestar. — Ma… no me he ido tanto tiempo, ¿cómo estás?… oh, es cierto… estoy con Tom, iré con él hacía allá.
— ¿Qué pasó?
— Quiere que vaya a casa para conocer al enfermero que la va a cuidar, es sobrino de su amiga Claudia y bueno, quiere que establezca una amistad.
— ¿No que la ibas a cuidar tú?
Bill agachó la cabeza: — La de cumplir promesas no me la sé. — relamía su boca, mientras acercaba la silla hacia mi, muy cerca, cerquita de mí. Tragué saliva. — Y… ¿para que fingir? sí siento cosas en mi interior cada que te veo, te me acercas, o hacemos algo. La química entre los dos me asusta pero me gusta.
— Y yo también pero no puede pasar porque tú no lo permites. Yo estoy dispuesto a dejarlo todo, joder. Cuando dices cosas y no tomas una decisión, solo me dejas así. En las nubes.
— Es que no debería estar pasando.
Volteo a verlo incrédulo y sigo: — Ya pasó, es tarde para arrepentirse.
— No me arrepiento, solo no quiero que hables al respecto o… me arrepentiré.
— ¿Arrepentirse? ¿por qué?
Bill suspiraba.
— ¿Qué buscas en mi? yo no soy nada a diferencia de ti que eres un pan de Dios.
— Era.
— Ante mis ojos lo eres. — metí la última porción de mi boca acompañada de la galleta solo para no tener que responder algo así. Si bien estaba conciente de la charla que habíamos tenido hace unos días pero aún así estaba decidido a arriesgarme. — Estoy dispuesto a intentarlo. Olvida cualquier estupidez que haya dicho con interioridad. Cuando mencioné sobre que nunca estaba satisfecho y que te sería infiel no lo haría, quería asustarte.
— Pues viste que no. Yo soy una persona tranquila. — mencioné tomando su mano, acaricio con el dedo pulgar el dorso con la intención de reflejar mi seguridad en él. — Quiero que haya total transparencia entre los dos, ¿de acuerdo? eres el primero en todo y me gustaría manejarlo de la mejor forma… pero… en caso de que me seas infiel yo no podría perdonarte nunca. Por eso quisiera que lo pienses bien.
— Si hablas por las cosas que pasaron con mi ex novio pues…
— No, solo estoy informándote para que en caso de que pase no te estés complicando la vida y no busques explicarme. No te creería nada. — interrumpí. Todas mis palabras las decía serio. Observando sus ojos brillantes con atención. — Te repito, estoy dejando todo para estar contigo libremente.
— ¿Y en caso de terminar? ¿qué harías? ¿no te arrepentirías?
— No, por eso quiero que valga cada segundo contigo. Eso pasaría a otro plano y en realidad no es que me importe tanto. De hecho estuve estudiando para ser profesor parvulario en un curso intensivo y trabajaría ahí. En mi pueblo necesitan muchos docentes para educar a los niños y pagan bien.
— Wow, lo tienes pensado todo.
«Sí, porque lo sobre pensé mucho.» – le respondí mentalmente.
Físicamente no expresé nada.
Una vez más su móvil sonaba, en la pantalla ví el nombre de su mamá por lo que decidimos abandonar la heladería e ir a su casa luego de tomar un taxi. En el trayecto veía a Bill pensativo. En cambio en mi mente pasaba que sea cuál sea la razón, ya no pensaba volver al seminario, las razones son estúpidas pero de tantas veces que me han dicho que si quería vivir aburrido toda mi vida me han hecho decepcionar y ahora mucho más que he probado placeres de la vida que jamás pensé probar. Evidentemente caí en la tentación que a ojos de muchos es la perdición pero no la sería si decido manejarlo con tranquilidad.
Otra cosa y que para nada era bien visto en la religión era el amor entre dos personas del mismo género pero ¿qué podía hacer?
Si por encima de todas las cosas me decidí a comer la fruta prohibida.
&
En cuanto llegamos a casa Bill subió en búsqueda de su madre mientras yo esperaba sentado en la sala frente a un Jörg que leía el periódico. El viejo se veía relajado, moviendo la pierna de un lado a otro y me sorprendía su actitud.
—¿Cuando va a volver a Alemania, Tom?
— Todavía no lo sé, supongo que cuando Bill lo haga.
— Oh, ¿vas a devolverte con Bill?
— Es lo planeado.
— Bill está muy encariñado con su madre, dudo mucho que la idea de volver a Alemania esté en su mente. — dijo cerrando el periódico para mirarme. — Yo le compraré el boleto de regreso y tómelo como un pago también por no decirle nada a Bill, usted más que nadie sabe cómo le afectaría su llega a enterarse de que su madre le mintió.
Oh, ahí estábamos teniendo nuestra tercera charla.
— Solo quisiera saber algo.
— Dígame.
— Si es real.
— ¿A qué se refiere con ser real?
— Charlotte le dijo de todo cuando llegamos, Bill estaba mal por sus palabras y ahora cuando usted quiere divorciarse de su mujer a ella de pronto le llega el amor. Cuando me refiero a ser real es que si de verdad quiere ganarse a Bill y tener esa relación maternal o es pura mentira para manipularlo a usted.
Jörg suspiró antes de hablar: — Quizás… pero soportaría vivir bajo esa mentira piadosa por ver a mi hijo feliz, Tom… y por favor, que quede entre los dos. Secreto de confesión. — entrecerré los ojos.
— Ya no voy a ser sacerdote y por lo tanto no espere un silencio de mi parte.
Jörg se ofendió a mi respuesta.
— Le doy el dinero que quiera a cambio de ese silencio entonces.
— No me interesa el dinero, es más, no quiero nada de usted. — y la charla daba por terminada ahí en cuanto ví a Bill bajar las escaleras junto a su madre y detrás el enfermero.
— Le he ido platicando a Adam lo mucho que quisiera que fuera mi nuero. — decía la mujer en voz alta.
A lo que hizo que me ponga de pie a recibirla por educación. — Ambos tienen tantas cosas en común, ya los veo bien como pareja.
— Mamá… — suspiraba Bill, su voz sonaba nerviosa. En cambio a mi se me encendió el rostro con enojo. En esta maldita mentira parece que yo también me veía involucrado ya que Charlotte en cuanto me miró su expresión cambió a una odiosa.
— Deberían salir a conocerse. — continuó, sin despegar la mirada de encima mío. — Adam es un chico increíble. — en cuanto el susodicho Adam terminó de bajar las escaleras completamente puedo verlo bien, tenía un estilo similar al de Bill pero con el cabello más corto, ojos claros y pequeños, era un poco más bajo que Bill. En su uniforme de enfermería color negro decía su nombre en medio de muchas estrellas similares al tatuaje de Bill.
Yo estaba a punto de revolcarme en mi propia rabia.
Es la primera vez que odio a alguien en mi vida.
— No lo creo. — respondió Bill luego de alejarse de ella para acercarse a mí y entrelazar su mano con la mía. — Ehm, quería decirles a ambos que Tom y yo tenemos una relación. Él ya no va a ser sacerdote y nos queremos mucho. Decidimos darnos una oportunidad en lo que hemos estado teniendo a escondidas de todos y bueno, ahora quiero que sea público y mamá, quiero que por favor respetes mi relación con él, ¿de acuerdo?
El rostro de la mamá de Bill fue de evidente enojo, a lo cuál me hizo sonreír y posar mi brazo en la cintura de Bill, apegando su cuerpo con el mío.
— Felicidades. — comentó Jörg rompiendo el aire tenso que se formó en el living. — Tom es un buen chico, Bill. Te quiere mucho y sé que estarás bien con él.
— Gracias. — sonreía Bill emocionado. — ¿Qué hay de tí, ma?
— Mhmm, bueno yo tenía otras expectativas sobre tu novio. — dijo señalando al enfermero que solo prestaba atención a la situación pero mirándome de una manera extraña, atento.
Yo lo fulminaba con la mirada.
&
Bill había decidido venir a dormir conmigo en la casa de su tía Jimena, especialmente en la habitación que yo dormía y la situación—calurosa—en la que nos encontrábamos era de maravilla. El pelinegro se encontraba encima de mi, desnudo dando saltos constantes sobre mi entrepierna mientras mi mano izquierda se deslizaba por su pecho sudoroso con ansia. Era delicioso sentir como sus paredes estrechan el glande en el interior y el pulso en ese lugar tan profundo lo sentía en mi pene, latiendo desenfrenado como su corazón. Me tomo la libertad de llevar ambas manos a su trasero, abrirlo y arremeter con mis caderas un tanto más profundo. Haciendo que su cuerpo venga hacia mí y que de su boca haya salido un gemido gutural.
Ayudando con las penetraciones para que descansara sus piernas hermosas.
Sí, estábamos teniendo intimidad como pareja y aún así seguía siendo salvaje como la primera vez.
A Bill le encantaba tener el dominio sobre mí y a mi me gustaba sentirme dominado en cualquier aspecto. Nunca me cansaría de recibir órdenes mientras eso lo haga sentir bien, porque si él está bien, yo también lo estoy.
— Abajo. — ordenaba en medio de un susurro ronco que yo obedecía al instante, volteando para quedar yo sobre él, en medio de sus piernas y continuar con la acción.
Bill abría mucho las piernas cada que mi pelvis choca en su contra y me gime. Me gime sensual al oído que me pone loco y me incita a moverme sin control alguno—pero sin perder el pensamiento de que no estábamos solos en casa—en su interior.
En medio de nuestros cuerpos su entrepierna se encuentra atrapada, mojada y caliente ante el contacto seguido de la fricción que hacía al moverme de arriba abajo.
Por supuesto que las manos de Bill se encontraban masacrando mi espalda, su boca comiéndose la mía, que se tragaba jadeo tras jadeo que salía de su garganta. Me había enseñado a besar tan bien que era imposible no hacerle caer en su propio juego, una lucha intensa de lenguas.
— Joder… — baja una mano, recorriendo mi espalda y quema mi piel en el trascurso. Su destino fue mi trasero el cual aprieta con fuerza haciendo que gima y después, siento como se escurre entre mis nalgas. — Mhmm, Tom… — dijo en cuanto su dedo tanteaba la zona de mi esfinter.
Quizás eso me haya excitado tanto que los movimientos se volvieron fuertes porque estaba metiendo su dedo ahí.
— Que bien te siento… me estrechas el dedo muy bien. No… Sí, si me imagino mi polla en tu culo, joder… ¡mhmm!
Y con ese pensamiento ambos nos dejábamos venir.
Continúa…
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