Forbidden temptations 16

Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 16

𝐁𝐈𝐋𝐋

La cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados. Una mano sobre la cabeza de Tom mientras que la otra estaba en mi cintura, guiando los movimientos.
Las manos de Tom estaban en mis piernas y adoraba como su boca me recibía así de abierta. Su saliva bañando la longitud y lo quería…

Quería joder a Tom.

Ahora movía mis caderas como un desenfrenado. No estaba midiendo la forma en la que mi entrepierna se metía en su boca e hice un movimiento de tener un rato su cabeza quieta, con todo mi pene adentro de su boca y luego la sacaba de golpe. Observo los ojos de Tom que estaban brillantes por las lágrimas que salían de sus cuencas y me masturbaba con la boca entreabierta.

Me encantaba como él me miraba, de esa manera inocente que solo me cachondeaba y con eso me dejaba venir en su rostro, manchando su nariz pequeña, labios, frente, un poco las mejillas y aún así seguía duro.
Opté quitarme toda la ropa hasta quedar desnudo y por arrodillarme, con piernas temblorosas frente a él luego de separar sus piernas. Deshice el nudo de ese short para liberar su masculinidad mojada y la meto en mi boca con la intención de lubricar su falo previo a una penetración.

Cuando creí que era suficiente me alejé, caminando a la cama bajo su atenta mirada y me senté ahí, abriendo mis piernas. Chupé los dedos de la mano que habían estado masturbando su pene para guiarlos a mi trasero. Metí un par dentro y gemí.

— Tom, cielo. ¿Vas a darmelo? — cuestioné en tono seductor. Tragó saliva antes de ponerse de pie e hizo intenciones de quitarse la ropa pero no le permití. — Eh, sh. No te la quites.
Y obedeció.

En cuanto estuvo cerca de mí rápido quitaba mi mano de mi esfinter para reemplazarla con su entrepierna hasta el fondo de un solo clavado. No perdí detalle alguno de como su boca se abrió, de como sus ojos se cerraron y su cabeza se hizo hacia atrás, mientras tanto sus caderas se meneaban a un ritmo agonizante—ni tan rápido ni tan lento—.

Subí las piernas hasta sus hombros e hice que se agache hacia mí con la intención de besarlo pero la posición así se volvió profunda. Tom gemía un poco alto. La posición lo motivó a moverse más rápido y yo sentí como me partía. Sentí como daba tan rápido en ese lugar que me nubla la vista. No me permite pensar nada más que en su pene.

Poco a poco los gemidos que salían de mi boca eran igual de ruidosos y…

— ¿Tom? ¿Bill? — Tom subió rápido su mano a mi boca para callarme.
A propósito aumentaba sus movimientos para hacerme sufrir. — ¿Están ahí? — Jimena golpeaba la puerta pero la ignoramos aún así. Continuando con Tom, su boca puso sobre la mía, después el cuello y volvía a mi oreja para susurrar.

— Responde.

¡Oh, por todos los santos!

¿Quién era este hombre que me llevaba arrastrando en dirección a la puerta para que me pudieran escuchar?

— ¿Chicos?

— ¿Quieres que vaya a ver las llaves? — ahora decía Roger.

— Gime. — hablé tratando de aparentar tranquilidad y cero por ciento excitación. Tom se había dedicado a darme besos por toda la espalda hasta llegar a mi trasero y hundir su rostro ahí.

— ¿Todo está bien?

— Uhm, sí…

— ¿Cómo se encuentra Tom? ¿ya comió?

— Está comiendo…

— Bueno, estaremos atentas por cualquier cosa que pase, ¿está bien?

— Sí. — y solo así volvía Tom a la postura de antes para meter su entrepierna en mi trasero para moverse. Me perdí absolutamente de todo, estaba fuera de sí y solo podía concentrarme en la sensación increíble de Tom echándolo todo adentro sin dejar de moverse. Próximo mi orgasmo recorría, ascendiendo por mis piernas, centrándose en el abdomen bajo y seguido manchando la puerta.
Sentí mi cuerpo derretirse hacia el suelo con una barra de mantequilla y Tom solo iba a la cama a acostarse de golpe intentando controlar su respiración.

— Tom… — lo llamé con voz débil. Todo mi cuerpo se sentía cansado, sin ni una pizca de fuerza.

— Ven a la cama. — Tom en cambio se volvió a levantar y caminar en mi dirección para tomar mi cuerpo entre sus brazos como si nada. — Duerme.

— Come eso. — mencionaba señalando la comida vagamente y con sueño.

— Lo haré, ahora descansa.

Aunque no hubiera querido, si volvía a dormir por segunda vez en el día.

.

𝖴𝗇𝖺 𝗌𝖾𝗆𝖺𝗇𝖺 𝖽𝖾𝗌𝗉𝗎𝖾́𝗌…

Los días en la casa de la tía Jimena han pasado rápido, me acostumbré en tan poco tiempo a estar rodeado de mis familiares que poco a poco se fueron acercando hacia nosotros—Tom y yo—y la convivencia era maravillosa. Mucho que el rato que me vuelva para Alemania me iba a doler volver a esa soledad en la casa porque no se escucharían los gritos, peleas o discusiones estúpidas que tenía Dan con sus hermanos.

A papá lo había visto dos veces en este semana y eran visitas cortas, él se encontraba feliz de saber que había logrado establecer un vínculo con mi familia de aquí e incluso me habló de mudarme pero no podía, pensaba mucho en Tom.

No quería ser más egoísta de lo que ya fui.

Y con el tema de ir a las Vegas ya todo estaba más que hablado, noche tras noche planeamos y recordamos como sería el plan para no olvidarnos. Eso, sobre todas las cosas me podía jodidamente feliz. Solo faltaban dos días para ir y pasaríamos una noche alocada.

Actualmente—y como nos habían dado la confianza de salir solos—Tom y yo decidimos ir a los juegos del muelle en Santa Mónica para pasar un rato ameno los dos. Compramos algunos tickets para subirnos a muchos juegos como la rueda moscovita, montaña rusa y por último el enorme de las tijeras que al estar en lo alto, de cabeza la sangre me subía a la cabeza y me mareaba a más no poder.

Tom parecía disfrutar de todos los juegos, la emoción en su rostro lo delataba y no paraba de gritar que quería volver a hacerlo porque era la primera vez que se subía a unos juegos así.

Al finalizar con los juegos mecánicos paseamos tomados de las manos, frente a los puestos de manzanas acarameladas y compró un par, para los dos. Se me hacia agua la boca solo con verla.

— Mira. — señalaba en dirección a los puestos donde el reto era darle con los dardos a todos los globos de la pared que estaba un poco lejos. — A que si gano un peluche para ti. — arqueo las cejas pero aún centrado en comer mi manzana con gusto.

— A qué yo también gano uno para ti.

— Okay, ¿un intercambio?

— Va. — entonces con los dos últimos tickets que teníamos nos acercamos para iniciar el juego. Yo me había propuesto a ganar un peluche de un de un pony rosa para Tom y él una capibara gigante con una mochila verde en su espalda y un gorrito del mismo color. El primer arriesgado fuí yo, estaba seguro de que iba a ganar.
Le encargué mi manzana para poder empezar a darle con la puntería a los globos y así era, me estaba yendo bien pero a propósito Tom gritaba, hacía cosas para evitar ganarlo por lo que me ponía nervioso. — ¡Tom! — le grité para que dejara de hacer eso y estalló en risas.

— ¡Okay, okay!

Respiré profundo antes de dar el siguiente y último tiro hacia ese globo que estaba en la superficie de la torre.
Confiaba en mi y simplemente lo lancé. Ante mis ojos pasó como cámara lenta la explosión de ese globo y me puse a saltar, gritar maltratar a Tom—sin intención—por haber ganado.

El hombre detrás de la mesa bajaba el pony rosa con un rostro de pocos amigos y yo lo recibí con una sonrisa.

Ahora iba Tom.

Él no lo pensaba y se iba demasiado lanzado explotando globo tras globo sin dificultad, sin analizar, siendo un experto en esas cosas. Yo también me emocioné por el pero hubo un problema.

— No te puedo entregar la capibara, tu amigo ya ganó el pony. Ya es suficiente.

— ¿Qué? — fruncí el ceño con exageración. — Amigo, si el ganó el juego tienes que darle el premio ¿o no esperabas que ambos ganaramos este tipo de juegos tramposos?

El no respondió.

— Está bien. — decía Tom con la intención de apaciguar. — No pasa nada.

— ¿Cómo que no? — ataqué. — Si tú no le das el premio te armó un escándalo aquí y probablemente pierdas tu puesto de estafador. — el hombre me mira enojado mientras se dedicaba a bajar la capibara enorme para tirarla a Tom al suelo. El de trenzas mira el peluche con una expresión sorpresiva y nada agradable, pero la acción de mi compañero fue la siguiente.

Con mucha fuerza le tumbó las cosas el hombre gordo al suelo, tomó la capibara seguido de mi mano para salir corriendo del lugar a toda prisa.
En el trayecto se cayó mi manzana y me sentí triste porque estaba buena pero teníamos que salvar nuestros traseros blancos de un problema.

A la persecución se sumaron un par de guardias a nuestro detrás pero Tom—aun con esa ropa holgada—corría como un puto atleta, casi a la par conmigo y Dios. Por huir no sabíamos ni a dónde nos metimos si no conocíamos nada pero ¿eso que importaba si logramos burlar a los guardias?

— ¡Carajo! — chillaba Tom mientras se dejaba caer en el pasto de rodillas. Yo solo arrimé mi cuerpo en la enorme palmera con los ojos cerrados, controlando mi respiración. — ¿Qué fue todo eso?

— No lo sé, no he corrido así nunca.

— Maldición ¿y dónde estamos? — mirábamos el lugar, era una improvisación de un parque como si estuviera abandonado, no habían personas alrededor y me asustaba.

— Tampoco sé. — ví que Tom sacó su móvil para ubicarse en el Google maps pero…

— No hay señal.

— Ay, joder… me estoy asustando.

— Mhmm. — el de trenzas volvía a tomar su postura para dar pasos cortos hacia mí. — Creo que recuerdo más o más por dónde volvimos.

— Entonces vamos. — empiezo a jalar su mano para empezar a caminar hacia la dirección en la que veníamos pero Tom se detenía, mientras suspiraba observando el móvil. — ¿Qué?

— Quédate quieto. — no entendía lo que estaba haciendo en el móvil hasta que oí como empezaba a llamar. El nombre de Dan se aprecia en la pantalla y yo cruzaba los brazos, con la ceja arqueada. En una mano sujetaba el cuerno del pony con molestia. — ¿Hola, Dan..? joder, revisa esa ubicación y manda a alguien a buscarnos, nos hemos perdido… ¿qué..? no te oigo… ¡agh! — chillaba sin paciencia al ver la pantalla del teléfono. — Otra vez se fue.

— Uhm, parece que se llevan muy bien.

— Sí. — respondía sin importancia, dando vueltas de un lado a otro sin dejar de mirar el móvil. — En esta semana que te enojaste conmigo como veinte veces me tomé el atrevimiento de pedirle que me enseñe a manejar esta cosa, es mucha tecnología para mí cerebro. — le tiré el pony y lo atrapó en el aire mientras yo empezaba a caminar para alejarme de él. — ¡Oye, no vayas!

Le saqué el dedo corazón, continuando con mi camino pero por el rabillo del ojo veo que Tom empieza a correr en mi dirección y yo también empezaba a correr lejos de él, pidiendo ayuda estúpidamente.

— ¡Por favor! ¡no me hagas… correr… — gritaba cansado pero seguí sin mirar atrás. No sé a dónde llegué pero era una carretera dónde pasaban autos e hice señas para que alguno pudiera parar.

Así estuve unos cinco minutos que le dieron ventaja a Tom de seguir hacia mi. Lastima que fue tarde porque hubo un auto que si se detuvo y aceleró a toda prisa mientras yo dejaba atrás a Tom.

Sí tan bien se llevaba con Dan ¿por qué no se casaban y tenían hijos, eh?

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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