Forbidden temptations 14

Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 14

Todo el perro día me tenían de un lado para otro presentándome con la familia. Pues resulta que no me equivocaba en lo absoluto y que Jimena era lesbiana que estaba felizmente casada con su novia Aurora. Ambas chicas tenían hijos de diferentes padres por lo que las hacía numerosa dando un total de ocho.
Eran tres hombres y cinco mujeres contando con ambas mujeres cabecillas de la casa.

Era raro e incómodo.

Para la noche si me dejaron tranquilo y ahora estaba aquí en mi cuarto, extrañando la compañía de Tom que dormía en la habitación de enfrente.
Revisaba el móvil en la mesa, tan solo era una de la mañana y seguía despierto.

Decidí seguir mi impulso de ir a la habitación de Tom a pasos lentos y haciendo el menor ruido posible ya que papá se encargó de decir a todo el mundo la vocación de mi mejor amigo, eso nos ponía en un grave problema a ambos.

Abrí la puerta con sumo cuidado y al salir la cierro de la misma forma antes de llegar a la puerta de Tom e intentar abrirla. Lamentablemente estaba cerrada con seguro e a devolverme a la mía pero la puerta se abría dejando ver a Tom en pijama.

— ¿Todo bien? — preguntó con sueño, tallando un ojito con su dedo índice.

— No puedo dormir.

— Oh, yo tampoco. — murmuró. — Desde las once que nos dejaron ir a la habitación, cerré los ojos y hasta ahorita sigo sin poder dormir. — mordí mi labio, asintiendo con lentitud.

— ¿Puedo entrar?

— Sí. — se hace a un lado para dejarme entrar. Seguido cerró la puerta con seguro. Yo miro a Tom en medio de esa oscuridad al igual que él lo hacía, me miraba directamente a los ojos.
Extendió su mano para que yo la tomara y me pegara a su cuerpo.
Cierro los ojos en cuanto Tom inhala el aroma de mi cuello, provocando cosquilleos en mí. — Uhm, ¿me enseñas a hacerte sentir bien a tí? quiero devolverte el favor porque hoy te ví tan estresado que quizás por eso no puedes dormir. — le hice saber que sí mientras le tomaba por las mejillas para que su boca le de atención a la mía con un roce de labios sencillos.

Rodeo el cuello de Tom con mis brazos mientras que sus manos bajan firmes hasta posar en mi trasero—bajo la tela del boxer—y dar un apretón e hizo que gimiera excitado en menos de lo esperado.
El de trenzas me obliga a dar pasos hacia atrás hasta que mis piernas tocan la cama y caigo sentado en ella, lejos de lo labios de Tom, quien bajo mi atenta mirada empieza a quitarse la camisa blanca de algodón que le prestó Nico. Levanté una mano en dirección a su pectoral para acariciar y la otra complace mi entrepierna erecta.

— Por favor voltea. — obedecí haciendo lo que me pidió, mi trasero queda ante su vista y siento como lo acaricia con cierto recelo. Bajó los boxers hasta la altura de las rodillas y hace que me suba a la cama en cuatro.
Seguido siento sus dedos húmedos tantear entre mis nalgas. Me roba tanto el aliento que tuve que taparme la boca para no soltar ningún ruido imprudente que pudiera delatarnos.

Segundo mete un par de dedos en mi interior, los cuales siento más resbalosos en mi interior porque entran y salen con facilidad. Aprieto los ojos con fuerza, reprimido.

— Mhmm. — se le escapa un gemido a Tom, casi gruñido. Ladeo la cabeza para observar como se lame los dedos. Es tan asqueroso me excita a niveles inimaginables y le ruego—todo en voz inaudible—que me la entierre pronto.
Esa mano que tenía sus dedos mojados la llevó dentro de sus pantalones para mimar su polla dura visible entre sus pantalones.

Tom echaba la cabeza hacia atrás con ojos cerrados y yo me mordía el labio inferior. En la oscuridad se veía sensual así como estaba, semidesnudo.

— Tom.

— Sí. Ya te lo voy a meter, Bill.

— Y no te límites a decirme lo que piensas, por favor.

Cuando acabo de decir eso Tom lo saca de su escondite y dirige la punta a mi trasero para meterlo de golpe. La piel se erizó de inmediato ante su penetración. Se mueve a un ritmo frenético, febril, desenfrenado. En cuanto su piel con la mía provocando ruido baja la velocidad pero vuelve aumentar de acuerdo a nuestra necesidad.

Tomé un puñado de las sábanas blancas de la cama para liberar mi placer, no sabía de que otra forma podía hacerlo si Tom ahora acariciaba—y sin dejar de moverse—mi pene con su mano fuerte. Besos repartía en mi espalda acompañado de succiones tersas.

— Ah, Tom… sí… — tenía pegada la frente que estaba húmeda sobre mi brazo, mis ojos continuaban cerrados y mi mente en blanco pero teniendo en cuenta lo bien que se movía Tom en mi interior. En el instante que sale de mí iba a protestar con indignación pero era rápido en voltearme, terminar de quitarme los boxers y colocarse sobre mi en posición de misionero.

Nos besamos desaforados.

Busca mi entrada con el glande hasta encontrarlo para nuevamente moverse en mí. Masturbando sin querer mi entrepierna que estaba en medio de ambos cuerpos. Lo abrazaba, acariciaba su cabeza sin control alguno hasta llegar a su espalda que fue víctima de aruños  que le causan gemidos graves.

— Me voy a correr…

— Hazlo. — pidió alejándose de mi cuerpo para darle atención a mi polla una vez más. Su mano iba y venía desde la base hasta la punta donde apretaba rico e hizo que mi semilla saliera disparada por todos lados acompañado de un gemido alto que no supe callar.

El de trenzas salió de mi interior, aún veía su pene erecto.

— ¿Quieres que te la chupe?

— Por favor. — me deslicé hasta quedar con las rodillas al suelo, exactamente a la altura de su polla, la cual metí a mi boca para chuparla a mi antojo. Tom hizo de mi cabello una coleta, guiando los movimiento y follandose mi boca. Los ruidos que creaba cuando chocaba en mi garganta lo hicieron descontrolar grave porque ví como su respiración se desestabilizó. Puse una mano en sus testículos y la otra en su trasero.
Solo así Tom se dejaba venir en mi boca. — ¿Qué hiciste con eso en tu boca? — pregunta luego de ayudarme a poner de pie y acomodar el cabello que estaba pegado en mi frente.

— Me lo tragué…

— Ay, no puede ser. — me reí al mismo tiempo que Tom me daba un abrazo. Al separarnos acomodaba la cama para acostarnos desnudos.

Solo así se pudo dormir.

&

Todas las personas que convivían en la casa se encontraban en la mesa para el desayuno familiar excepto Tom y yo, que decidimos comer en el jardín ya que me sentía incómodo bajo la mirada de todas esas personas actuando ser una buena familia.

Lo mejor de todo es que el desayuno estaba buenísimo y Aurora lo había preparado con sus manos según su hija Dan, que minutos después se coló con nosotros para comer en nuestra mesa.

— Ayer escuché decir a mi tío Jörg que ustedes se iban a las Vegas, ¿es cierto?

Tom y yo nos miramos de reojo.

— ¿Por qué? — cuestioné colocando los codos sobre la mesa, analizando su expresión.

Dan se acerca a nosotros para susurrar: — También quiero ir, quiero conocer, necesito una noche loca. Tan solo una noche nada más.

— Bueno, íbamos a ir… — comenta Tom luego de limpiar su boquita con una servilleta, muy despreocupado. — Me parece que nos tienen algo vigilados.

— Uhm… aún quiero ir. — argumenté.

— ¿Qué tal si nos escapamos el viernes en la noche? conozco bien mi casa, como salir, que auto tomar.

— ¿Y por qué no has ido antes?

— Siendo sinceros no me atrevo a hacerlo sola.

— ¿Por qué?

— Mhmm… no tengo amigos… — sentí feo ante el tono de voz usado y me recordó mucho a las veces que no pude hacer amigos porque era muy extrovertido para socializar con las personas. Estoy sorprendido de que Tom se haya quedado soportando mis estupideces. — Y tampoco soy la favorita de mis hermanos porque para todo lo que hago me ponen de ejemplo, ¿qué culpa tengo yo de hacer las cosas bien en los estudios? cómo a mis mamis les gusta.

— Te tomaré en cuenta si decido aceptar tu propuesta, ¿okay?

— Por favor, no lo pienses mucho. — asentí en silencio. Dan estaba tan feliz que abandonó la mesa para dar brincos mientras se iba porque fue la primera en acabar de comer. Tom y yo nos miramos extrañados con una sonrisa rara en el rostro, continuando con el café un poco tibio.

Claro que iba a pensar mucho sobre darle la confianza a alguien que a penas conozco y que no es la favorita de sus hermanos, primero analizaría la situación, después intentaría contar con ella para hacer una locura así.

— Oye. — llamaba Tom a mi lado, posando su mano en mi muslo. — ¿Qué tal si salimos un momento a pasear? — e hice un puchero, yo también colocando mi mano sobre la suya por debajo de la mesa.

— Vamos, necesito estar a solas contigo. Aquí me siento asfixiado. — mediante una sonrisa estúpida nos poníamos de pie para salir a caminar pero para ello teníamos que pasar en medio de todas esas personas presentes que al vernos, nos detuvieron con una pregunta tan obvia.

— ¿A dónde van?

— Tom y yo estamos aburridos, queremos salir.

— Lo siento, Bill. No podrás salir sin que alguien los esté vigilando.

Me crucé de brazos irritado: — ¿Quién lo dice?

— Jörg.

— Ehm, no tenemos problema con que alguien nos acompañe. — intervino Tom, ganándose una mirada furiosa de mi parte.

— Yo puedo ir… — se ofreció Dan.
Y ahí fue que me di cuenta que lo que había dicho es cierto, sus hermanos le daban miradas de bicho raro sin disimular, las otras dos chicas se murmuraban entre ellas, se burlaban y reían a carcajadas sin pudor alguno.

Me hervía la sangre ante semejante estupidez.

— Está bien. — comentaba finalmente. — ¿Puede ir Dan?

— Por supuesto que sí. — comentaba Aurora emocionada. — Que se diviertan.

— Pobres. — murmuraba el tal Nico. — Van a conocer la definición de aburrimiento en carne propia.

— ¡Shhh!

— Vamos. — apresuraba Tom empujándome a mi y a Dan a la puerta de salida porque probablemente notó mi enojo ante las palabras sin sentido que dijo el maldito cejon idiota. En cuanto salimos de la casa, caminaba apresurado, tanto que los dejaba a ambos atrás y sin darme cuenta si no fuera por la mano caliente de Tom que se entrelazaba con la mía e hizo que cayera en la realidad.

Me sonrojé hasta las orejas.

— No hay prisa.

— Lo siento.

— Oigan… — intervenía Dan a nuestra espalda. — Me siento mal tercio, ¿acaso el no era cura?

— No. — reí por lo bajo, jalando la mano pequeña de la chica para caminar los tres juntos. — Quiere serlo.

— ¿Por qué amargar tu vida con algo así, Tom?

— Es que yo…

— No lo digas. — corté sus palabras besando el dorso de su mano, a lo cual Dan comenzó a reír con vergüenza.

— Dios, parecen una pareja de enamorados. Son muy raros.

— Lo de raros te acepto. — respondí soltando el agarre de ambos para volver a caminar a toda prisa, me daba miedo caer en una conversación al respecto de la amistad extraña que surgió entre Tom y yo hace un tiempo.
Si bien es cierto que me había propasado con él, pisoteando sus creencias, vacaciones y aspiraciones pero tampoco es que el me haya puesto un alto por lo que pensaba que le estaba gustando experimentar cosas nuevas.

Puede que en un futuro su opinión cambie y me agradezca de haberle salvado de una vida aburrida de por vida sí.

¿Y por qué estaba temblando cuando mencionaba la palabra enamorados?

¿Por qué reaccioné así?

La respuesta es clara porque a ojos de todas las personas que me rodean Tom es un hombre prohibido.

No es para mí.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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