Notas: For Life: Tú y yo. Es la segunda parte de A Dreams Day: un día contigo. la quise en convertir en un segundo libro por qué es la perspectiva de Tom.

Con ésto dejo concluida otra historia más, otro bebé y otro logro. Para ustedes puede que sea simplemente una historia, pero para mí, son mis tesoros, cada una lleva algo de mi así que aprecien lo que a continuación leerán.

Fic de TollWriter. Temporada II

Capítulo 1

—¿Estás escuchando?— Gustav estaba hablándome hace un buen rato, pero mi mente solo estaba en ese día, el último día que lo vi. Desde ese tiempo hasta ahora habían pasado seis meses. Muchas veces intenté sacarlo de mi mente, objetando que me había engañado; sin embargo, desde el momento en que me encerré en el baño y lo dejé allí gritando e intentando hablar conmigo, lo había perdonado. Todo lo perdoné porque sencillamente me enamoré. Si en un día me enamoré de Billay o de Bill, como lo llamó su padre.

—¿Tom?— murmuró de nuevo Gustav, totalmente exasperado. Habíamos llegado a Nueva York para comenzar el rodaje de la película, y hoy por fin tendría un descanso de quince días, un descanso que aprovecharía para buscarlo. Lo había decidido hacía mucho tiempo; sin embargo, por mis ocupaciones, no podía concentrarme en eso.

—Vamos, Tom —dijo de nuevo mi manager, dejando caer el contrato que le había hecho firmar a Bill para que guardara silencio. Claro, todo lo hizo a mis espaldas, aprovechando que estaba filmando.

—¿Dejar de pensar? —Finalmente lo miré—. ¿Qué sabes tú que es lo correcto para mí, Gustav?— Indagué, tomando mi bolso. Tenía un vuelo pendiente a Magdeburgo para visitar a mi padre.

—Es mi trabajo saberlo.

—Tu trabajo —sonreí—. ¿Cuál es mi comida favorita? —pregunté, pero Gustav rio con burla.

—Filete de jamón —dijo muy convencido, pero yo negué con la cabeza.

—Es la pasta.

—¿La pasta? —Frunció el ceño y buscó en su memoria algo que obviamente no sabía, porque sencillamente él no sabía nada de mí, aparte de lo indispensable.

—Es un nuevo gusto, seguramente —le restó importancia a todo y tomó de nuevo los documentos.  —Debes firmar aquí —dijo y me tendió un bolígrafo.

—Nos vemos en quince días —fue lo que contesté para salir de allí. Aunque escuché sus gritos, no me detuve y paré el primer taxi que encontré cuando estuve en la calle. Mi destino era el aeropuerto, que, aunque llegué con tiempo, hubo un retraso de quince minutos. Minutos en los que dediqué a buscar información de Billay, pero no había nada. Busqué sus redes sociales, busqué en el ayuntamiento virtual y nada. Habían borrado toda su información.

En ese momento pensé que era un espejismo, un sueño, pero no. Su olor aún estaba impregnado en mis fosas nasales. Aún recordaba su risa, sus caricias, ese beso. Aún podía sentir sus labios sobre los míos, su respiración agitada, sus gemidos, su calor. Billay había dejado en mí toda su esencia, y estaba dispuesto a tenerlo en mi vida, aunque me costara de nuevo la carrera.

Abordé el vuelo a Alemania y en el trayecto no hice más que dormir. Las grabaciones me dejaban exhausto y era muy poco el tiempo que podía descansar como era debido. El anuncio del aterrizaje se escuchó y miré por la ventana la pista. Casi al final del recorrido estaba mi padre en la camioneta, quería evitar la prensa y los paparazzi, seguramente me preguntarían por el chisme del momento y no iba a tolerar que ofendieran a mi Bill.

Bajé y mi padre se acercó para darme un abrazo que correspondí con ternura. Estar en casa me sentía en paz y a salvo. Caminamos hasta la camioneta y, una vez que estuvimos listos, salimos del aeropuerto. Efectivamente, mucha prensa estaba allí esperando, pero mi padre no se detuvo y pudimos salir sin contratiempos.

Cuando llegamos a la casa, respiré tranquilo. La casa de mi padre estaba muy aislada de la ciudad y tenía la privacidad que necesitaba en ese momento. Los primeros que me recibieron fueron los dos perros de mi padre, Jagger y Usher, que, aunque no me conocían, batieron sus colas para darme la bienvenida. Entramos a su hogar y era demasiado clásico, muy sencillo. Antes de la fama, siempre me había imaginado tener una igual, lejos del caos y junto a mi familia. Esperaba poder lograrlo junto con Bill. Sonreí al recordarlo, ese chico me tenía mal.

—¿En qué piensas? —preguntó mi padre, dándome una cerveza que recibí y tomé su líquido amargo. Había olvidado el sabor de la bebida, ya que la agencia me hacía tomar vinos finos o bebidas dietéticas.

—Conocí a un chico —dije.

—Cierto, me habías dicho eso por teléfono —mi padre se sentó junto a mí, con comida que había preparado.

—¿Dónde está? Quiero conocerlo 

—Padre, no lo sé 

—Ay, no Tom, también le harás lo mismo que a Norman.

Norman. Escuchar ese nombre me trajo recuerdos hermosos, pero también amargos. Norman fue mi primer amor, mi primer chico, mi primera pareja, si es que se podía decir que éramos una pareja. Lo conocí cuando fue mi asistente. Al principio estaba negado a lo que sentía, pero Norman me mostró que tener una relación con otro hombre no era malo, era igual de normal que una pareja hetero. Pero eso no bastaba.

Norman aguantó mucho por mí: los insultos, las demandas, las prohibiciones que Gustav le había hecho y dicho. Sin embargo, en ese momento no lo sabía hasta que decidió irse de mi lado, asegurando que tenía un mejor trabajo. Ese día sufrí demasiado y quise buscarlo, pero elegí mi carrera sobre él. ¿Entonces pensaba en hacer lo mismo con Bill? Claro que no. Aunque Norman fue muy importante, a Bill lo amo.

—No, papá, con él es diferente — Confesé. Mi papá sonrió y asintió. Creo que no quería verme de nuevo destrozado por elegir mi carrera, que en este punto ya no me importaba.

—¿Entonces dónde está? —preguntó de nuevo, y me quedé en silencio.

—¿En serio no lo sabes? — Negué, suspirando frustrado.

— Es como si lo hubiera tragado la tierra.

—La tierra no traga gente Tom, debe de estar en algún lado 

—Lo sé, pero nadie me quiere dar información.

—Ya verás que tu padre lo hallará —dijo, y reí por su comentario. Se veía decidido, sabía que con dejarlo intentar no perdía nada. Así que asentí a sus palabras.

Mi padre se levantó y tomó su laptop. Me dijo que le contara todo lo sucedido, y así lo hice.

Continúa…

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por TollWriter

Escritora del Fandom

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