Fic de TollWriter. Temporada II

Capítulo 6

—Esto no es una buena idea —murmuró, mirando la fachada del imponente restaurante. Era el escogido para hacer una cena junto a nuestras familias. 

—Nos casamos en una semana y mañana me voy a la fiesta de despedida de soltero.

Bill gruñó y se enderezó para verme.

—Eso tampoco es una buena idea, cariño.

—¿Por qué? Si tus amigos te harán una fiesta, yo también quiero tener una.

Mi hermoso bebé puso los ojos en blanco y salió del auto. Lo seguí también bajando y le entregué las llaves al valet que aguardaba allí. Detrás de una valla protectora estaban mis fans aguardando por una foto o un autógrafo. Así que me acerqué sonriente y firmé un par de pósteres de mi nueva película. Los paparazzi me pidieron posar junto con Bill y así lo hice. Posamos juntos como siempre hacíamos.

La noticia de nuestra relación fue bien recibida y aceptada por nuestros respectivos seguidores. Hasta teníamos un «ship» —nos habían bautizado como «Toll»—. Se escuchaba tan hermoso. Pasaron de llamarnos Tom y Bill para llamarnos simplemente Toll.

—Aún estamos a tiempo de salir de aquí ilesos —susurró, mirando a la cámara para que le tomaran la siguiente foto.

—Ay, hermoso, son nuestra familia. ¿Acaso quieres que el caos venga en tu boda? —Bill negó con cara de terror. Lo acerqué más a mí, lo tenía abrazado de la cintura y él se apoyaba en mi hombro. Decía que su perfil era más llamativo que su frontal. No entendí nada; seguramente era cosas de modelos. Lo besé en la mejilla mientras los flashes alumbraban el lugar. Sonreí para despedirme de los fans y entramos.

El salón estaba reservado para nosotros, así que enseguida vi a nuestras familias reunidas hablando y riendo. Nos miramos y pudimos estar tranquilos.

—Llegamos —expresé, y mi familia se levantó para recibirme. No éramos muchos: era mi padre, mi abuela, Nick y su novio Axel. En cambio, la de Bill sí era bastante grande.

—Padre, te presento a mi prometido, Bill Trümper —me enorgulleció presentarlo como tal. Mi padre le tendió la mano y muy delicadamente Bill se la dio.

—Por fin nos conocemos formalmente por qué ya te conocía, ya sabes por fotos.

—¿En serio, señor Bernard? —Mi hermoso ser le brillaban los ojitos con entusiasmo.

—Aquí tu futuro esposo me hizo buscarte por tres años.

—¿Sí? —murmuró, mirándome. Yo asentí sonrojado. Ese dato lo estaba ocultando, pero si íbamos a ser esposos, teníamos que decirnos todo.

—Pues me alegro que me haya encontrado.

—Sí, fue bueno, porque parecía un zombie —interrumpió mi hermano—. Por cierto, soy Nick —saludó riendo, mientras que mi bebé también lo hacía.   —Él es mi novio Axel, creo que ya se conocen.

—Claro que si, gracias a mí son felices ahora —se vanaglorió mi cuñado, pero Bill apoyó eso con un asentimiento de cabeza.

—Ella es mi abuela Silvia —continué presentando a la mayor de todos. Bill se agachó un poco para saludarla; estaba muy anciana como para levantarse. Agradecí ese gesto de mi futuro esposo.

—Es un gusto que nos acompañen hoy —murmuré, tomando mi copa de vino—. Los dos queríamos esto. Queríamos que se conocieran, queremos que se lleven bien, ya que seremos muy pronto una sola familia —tomé la mano de Bill y la besé—. Gracias, mi hermoso prometido, por dejarme entrar en tu corazón, por recibirme y darme un espacio en tu hogar.

Bill limpió una lágrima traicionera que corría por su rostro y se agachó un poco para tomar su copa.

—Bueno, yo también quiero agradecer a mi familia por venir y compartir con la familia de mi futuro esposo, y sobre todo por saber comportarse y no hacerme pasar vergüenza —rieron todos, incluyéndome.  —Y a ti, mi bebé, también te agradezco por dejarme ocupar tu corazón. Sé que fue difícil para ti, pero finalmente aceptaste lo que eres, lo que somos. Gracias por buscarme y gracias por darme un hogar, nuestro hogar.

Los «aww» que tierno se escuchaban mientras nosotros nos besábamos con ternura. Se alejó de mí y brindamos todos, sonando nuestras respectivas copas.

.

-Una semana-

¿Qué tanto podría demorar una persona para arreglarse y estar listo para su boda? Pensaba que no mucho; sin embargo, Bill se había tomado todo el tiempo para hacerlo. No lo tomaba a mal, pero estaba realmente nervioso.

Aguardaba cerca de la mesa donde estaba también el ministro, esperando el momento en que mi prometido bajara de ese montículo. El lugar escogido por Bill fue cerca de la playa; había reservado todo el espacio para más privacidad, pero los paparazzi lograban tomar las fotos desde lejos. No hubo muchos invitados; solamente la familia, amigos y uno que otro invitado de más.

La canción que escogimos comenzó a sonar y, por ese montículo de tierra, venía bajando mi hermoso Bill con esa aura radiante y esa sonrisa que me robaba suspiros. A su lado venía su madre y su tía Gene del otro lado. Cuando Bill me dijo que no invitaría a su padre, en su momento pensé que era una rabieta; sin embargo, su madre me explicó que su padre nunca había estado para él. Entonces, agradezco que no estuviera presente, porque si se atrevía a hacer sentir mal a mi hermoso, no me importaría el lugar; allí mismo lo enfrentaría.

Bill llegó al umbral de la carpa blanca y los aplausos se escucharon. Caminó entre las sillas color rosa pastel y flores blancas, donde nuestras familias lo admiraban, y ¿quién no? Estaba más hermoso que nunca. Su conjunto blanco, su cabello desordenado y que había pasado de nuevo a rubio, estaba adornado con florecitas rosas. No traía ramo; no creíamos en eso, aunque en su mano derecha traía una brazalete de rosas, la misma que yo tenía en mi mano izquierda.

Sonreí y le tendí mi mano cuando tuvo que subir un pequeño peldaño; quedó junto a mí, así que giramos para quedarnos frente a frente. La boda comenzó y no pude apartar la mirada de él; en todo momento estuve atento a sus expresiones. Y cuando finalmente terminó, pude respirar tranquilo y feliz. Ya estaba casado con el hombre de mi vida, el hombre que amo y que siempre amaré. Tal vez no lo buscaba, tal vez él tampoco, pero el destino hizo que nos encontráramos para un solo propósito.

Bill Trümper y yo éramos el reflejo de las personas que aún no han podido ser como son, que tienen miedo de ser juzgados y lo peor de todo, de las personas que aún viven dentro de un clóset. Sé que es difícil y temeroso, pero la vida es muy bonita como para estar escondido.

Continúa…

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por TollWriter

Escritora del Fandom

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