Fic de TollWriter. Temporada II

Capítulo 5

~Te extraño~

~Yo también… ¿Cuándo vuelves?~

~En la otra semana~

~Bebé, es mucho tiempo~

~Sí, mi hermoso, pero Nick me ha dado más trabajo… Tenemos que filmar más escenas~

~Lo entiendo, solo quería que estuvieras en mi firma de autógrafos, claro, sin que nadie te vea~

~¿Cómo podría pasar desapercibido?~

~Eres un engreído~ 

&

~Ya estoy aquí en la cafetería y estoy emocionado. Está llena, no cabe ninguna persona más~

~No dudaba de ti, hermoso. Sé que será un éxito~

~¿Y qué haces? ¿Ya comenzaste la grabación?~

~Aún no, sin embargo, me ausentaré por unas horas. Te amo, mi Bill. Suerte en tu evento~

~Yo también te amo, Tom. Suerte en tus grabaciones~ 

&

~No puedo creer lo que hiciste. ¿Por qué no me dijiste que estabas en Nueva York?~

~Te quería sorprender. Acabo de llegar y fui directamente a tu evento. Te veías tan hermoso~

~Gracias, y al fin conozco a mi cuñado~

~Muy pronto conocerás a toda mi familia~

~¿Cuánto tiempo te quedas? Dime que más de dos días~

~Una semana, aunque esperaba llevarte conmigo~

~¿En serio? Yo encantado de acompañarte~

~¿Qué tal si lo hablamos cuando llegues a casa?~

~¿Estás en mi casa?~

~Voy en camino con Alfia. Quiero que la conozcas, es un amor~

~Ay, Tom, los perros y yo no somos buenos conviviendo~

~Las vas a amar, así como a mí~

~¿Quién dijo que yo te amo?~

~Sé que sí~ 

&

~Estoy llegando a tu casa, te espero…~

~Voy en camino. Mi familia me abandonó por ir a la pista de patinaje~

~Ok, hermoso mío~

&

Guardé mi teléfono para teclear el código de la puerta, que me sabía de memoria. Bill me lo había dicho cuando su casa estuvo terminada. Bajé a Alfia, que correteó por todo el salón. No estaba familiarizada con el entorno, pero creo que se adaptó.

La casa de Bill era estupenda, muy moderna pero también muy hogareña. Entre los dos la fuimos decorando a nuestro gusto, que prácticamente era el mismo. Bill y yo teníamos muchas cosas en común, y eso lo fuimos descubriendo al pasar los meses, seis meses para ser exactos, después de que Axel nos encerró en la pequeña oficina, y después de terminar con la tanda de besos deliciosos que nos dimos, salimos de allí decididos a estar juntos.

Sabíamos que tendríamos que mantenerlo oculto por obvias razones, sin embargo, yo no veía problemas en que se hiciera público; al contrario, Bill sí veía el problema, y más con su familia. Después de darle agua a la pequeña criatura peluda, me dispuse a sacar la comida y dejarla en el horno. También había traído vino, y lo más importante reposaba dentro de un cofrecito negro.

Lo saqué de la bolsa y lo abrí; el zafiro negro resplandecía adentro. Lo tomé y lo miré sonriendo, esperanzado en que me dijera que sí. No habíamos hablado de matrimonio, incluso no sabía si Bill quería casarse, pero sin duda yo sí quería. Saqué el libro que había comprado y lo metí allí; era algo sencillo, algo íntimo, algo de solo los dos.

Subí a la habitación y lo dejé en su mesa. Al lado de esta estaban tres fotos, una mía, una de él y la otra donde estábamos en París. 

Tomé la de nuestro viaje y la miré. 

Aparecíamos cenando en la terraza del hotel y con la torre Eiffel de imagen de fondo. Era la foto más hermosa que teníamos, existían muchísimas más, sin embargo, esa era especial para los dos. 

Tu primera vez era especial y así fue la de nosotros. Sonaría muy cliché; sin embargo, así pasó. Fue en París, en una noche lluviosa y con la vista perfecta de la torre Eiffel. Llegamos de una cena y ambos estábamos un poco ebrios, pero no tanto para no recordarlo al día siguiente. Bill se entregó a mí y yo me entregué a él. No sabíamos cómo era el sexo homosexual, sin embargo, nuestros cuerpos lo fueron descubriendo por sí solos. Ambos habíamos tenido experiencia con mujeres, no obstante nada se comparaba con nuestra experiencia. Ver el amanecer juntos, enredados entre las sábanas, desnudos y completamente saciados. Sin duda fue la mejor y queríamos tenerla capturada en una imagen. Una imagen que reposaba en esa mesa. 

La dejé en su sitio cuando terminó mi lapsus mental, y bajé de nuevo para colocar algo de música. En eso estaba cuando la puerta fue abierta y por ella pasó mi hermoso pelinegro. Ya no era rubio y volvió a su antiguo color; sin embargo, lo mantenía corto. Lo esperé en el centro del salón, pero paso de mí subiendo las escaleras y diciéndome cosas calientes. Me encantaba que en la cama se transformaba en otra persona. Amaba eso, Bill era insaciable, aunque yo no me quedaba atrás. Muy rápidamente estábamos gimiendo, yo sobre él, montándolo como a él le gusta, muy agresivo y sucio, pero lleno de mucho amor. 

Luego del sexo, siempre nos acariciábamos y nos besábamos sin prisa y muy calmados. Estar en los brazos del otro era nuestro escape, nos relajaban demasiado estar así solos los dos. 

—¿Por eso me escogiste? — pregunté, y se acomodó mejor para verme. Miró la foto y sonrió.

—¿Por qué te pareces a él? — indagó, y yo asentí. —Sí, por eso te elegí. Porque te pareces a Tom — bromeó.

—Eso es muy cruel — murmuré en modo drama.

—Quiero ser sincero, Zack 

—No me importa, con tal de que pasemos estos momentos. Mientras que hagamos el amor, para mí es perfecto — dije siguiendo la broma.

—¿No te importa si te llamo Tom a la mitad de un orgasmo? —preguntó, y río a carcajadas.

—Eres realmente mala, Billay 

—Oh, ya vez. A ti te gusta más Billay.

—Era sexi 

—Pues Zack es más sexi que tú 

—No es cierto —dije, subiéndome en él para hacerle cosquillas. —Retráctate, di que es mentira y que yo soy mejor que mi personaje en mi película.

—No, tú eres feo — murmuró, haciéndome reír.

—Sí, como no, Billay 

—No me digas así, Tom. Sabes que es algo que me da vergüenza 

—Te da vergüenza, y ¿por eso haces una biografía? — pregunté, y río a carcajadas. —Creo que me lloverá mucho hate.

—Oye, te pedí permiso para usar tu nombre… ¿Y me pregunto por qué aceptaste? 

—Era tiempo de que nuestra historia se supiera — besé su frente.—Además, nunca te diría que no 

Asintió sonriendo y me besó. Cuando nos separamos, me levanté desnudo y tomé el libro para luego meterme bajo las sábanas de nuevo.

—Me harías el honor de firmarlo, Bill Trümper 

Sonrió y lo abrió para hacerlo, pero de allí cayó el anillo de zafiro negro. Me miró confundido. —Por favor, acepta —le quité el anillo, tomé su dedo y lo coloqué. Lo miré, lucía perfecto en su mano, la acerqué a mi boca para dejarle un beso.

—Llevamos poco tiempo —dijo mirando la piedra. 

—Lo sé, pero me mostraste dos facetas diferentes de ti y en las dos me enamoré 

Finalmente, Bill asintió y nos besamos para sellar nuestro compromiso.

—Ahora me toca a mí — Susurré contra sus labios.

Lo había tumbado en la cama y me había subido a horcajadas sobre su cuerpo aún desnudo.

—Sí, es tu turno —nuestros labios se unieron de nuevo en un beso para nada amable. Ambos gruñíamos desesperados cuando nuestras erecciones se tocaban, pero las voces de su madre y tía se escucharon abajo. No había sentido tanta vergüenza hasta que descubrieron nuestra relación; sin embargo, agradecía que eso hubiera pasado porque seguramente estuviéramos aún ocultándonos y nuestro amor no merece ser oculto. 

Continúa…

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por TollWriter

Escritora del Fandom

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