Fic de TollWriter. Temporada II
Capítulo 2
—Lo encontré —escuché a través del teléfono.
—Papá…
—Esta vez es un dato seguro — Mi padre guardó silencio y yo también.
—Sé que ha pasado tanto tiempo, pero mi fuente es segura —continuó.
—Pensé que habías dejado eso.
—Sé que me dijiste que ya habías perdido las esperanzas en encontrarlo, y sí, yo lo dejé de buscar. Sin embargo, el dato me vino por pura casualidad.
—¿Casualidad?
—Sí, estaba en la parada del tren y lo vi.
—¿En Magdeburgo?
—No, Tom, ¿te acuerdas que te dije que tenía que venir a Nueva York para ver la casa que me pediste comprar?—
—Ajá —expresé atento a la información.
—Bueno, tomé el tren y lo vi —continuó mi padre.
—¿Y hablaste con él?
—Claro que no, tonto.
—¿Entonces?
—Lo vi en una revista de moda. Es maquillador o algo así. No lo sé, sabes que no soy bueno en el inglés. Pero lo vi en primera plana, está cambiando, ahora es rubio.
—¿Maquillador? ¿Sí, sabes cuántos maquilladores hay en Nueva York?
—Sé que deben de ser bastante, Pero ya sabemos en qué ciudad está y a qué se dedica.
Asentí a lo dicho, aunque mi padre no pudiese verme. Con esa información era menos la búsqueda que me había tardado mucho tiempo, para ser exactos dos años, en que hubo momentos que no quise seguir. Sin embargo, ahora mi padre me daba este dato.
Colgué la llamada después de que mi padre me indicó que la casa era mía y que iniciara a amueblar. La puerta se abrió y por ella entró Patrick.
—Tengo noticias —murmuró con entusiasmo, tomando dos copas para servir vino en ellas.
—¿Sí? ¿Buenas o malas? —indagué nervioso.
—Ambas buenas —dijo, sentándose a mi lado y bebiendo de su copa muy despacio.
—Dime rápido, Patrick —pedí.
—Ok… La primera es que te llamaron para una nueva película.
—Oh —dije.
—¿Oh? —me imitó con el ceño fruncido—. ¿Solo eso dirás? —Asentí, restando importancia. En este tiempo de mi carrera era normal para mí que me dieran los papeles principales, así que de antemano sabía que era mío.
Patrick puso los ojos en blanco y continuó.
—También me llamaron para un desfile de modas donde serás el presentador.
Abrí los ojos del asombro. Era la primera vez una propuesta así. Me iba a negar porque yo no soy presentador; sin embargo, la tomé por el simple hecho de que tenía un presentimiento. Patrick me dijo que el evento era en tres días, así que entre ensayos y escogencias de vestuarios, el día llegó.
No sé por qué me sentía ansioso. Solo era presentar a las marcas asistentes y leer la descripción de cada ropa modelada; era lo único que tenía que hacer. Sin embargo, estaba nervioso.
Nathalie vino por mí y me condujo por los pasillos hasta llegar a una habitación. Abrió la puerta para mí y se dirigió al rubio que daba la espalda cuando limpiaba sus brochas.
—Perdona la tardanza, pero aquí está a quien debes maquillar —dijo Nathalie. El chico giró y wow, era realmente hermoso. Su expresión al verme fue de asombro. Estaba acostumbrado a ese tipo de reacciones, pero esos ojos, esos ojos eran muy familiares.
Giró de nuevo, dando la espalda, organizando sus cosas, errando cuando se le caían de las manos. Parecía nervioso y otra vez lo adjudiqué a que mi presencia lo ponía así.
—Mike, ¿te encuentras bien? —preguntó Nathalie, preocupada.
—¿Mike? —murmuré con entusiasmo—. ¿Eres el famoso maquillador del que todo el mundo está hablando?— En los últimos meses se había vuelto muy famoso; en el set de mi última película se encontraba una chica que recién había trabajado con él y hablaba maravillas del chico.
Mike de nuevo giró y murmuró:
—Sí. —Me tendió la mano, que atrapé para darle un beso en el dorso—. Lo siento, es que estoy distraído —se excusó, volviendo a girar y haciendo como que arreglaba las cosas.
—Bueno, te dejo con Tom. En media hora comienza el evento —dijo Nathalie, perdiéndose detrás de la puerta. Mike asintió y giró para tomar algo que untó en su mano, giró de nuevo para masajear mi piel.
En todo momento, mi sonrisa permaneció en mis labios. No podía quitarla de mi rostro, pero él en todo momento me ignoró. Cuando terminó, tomó el ventilador portátil y lo acercó para tener mi piel seca.
Iba a preguntarle algún tema para charlar un poco, pero mi teléfono comenzó a sonar. Miré la pantalla y suspiré; era mi hermano.
—Sí —pronuncié—. No molestes a Axel. Deberías ser tú quien estuviera conmigo —Nick siguió con las indicaciones que escuché atentamente hasta que finalmente colgué.
—Es insoportable —reñí cuando guardé su teléfono. Sin embargo, Mike no dijo nada; se limitó a maquillarme muy bien, demasiado bien diría yo, porque sabía perfectamente todo lo que me gustaba.
Su respiración se volvía más densa y un ligero movimiento en sus manos apareció, así que… —¿Estás nervioso? —pregunté, tomando su mano—. Oh, estás muy helado —murmuré, dándole calor con mis manos.
Pero seguramente no le gustó que invadiera su espacio personal y retiró la mano bruscamente, susurrando un «No». Lo miré tratando de disculparme; sin embargo, dijo que tenía problemas personales. Sonreí y seguimos hablando. Era tan fácil conectar con él, aunque al principio fue hostil, pero Mike se relajó y me contó algunas cosas mientras me preguntaba por las mías.
Eso me transportó a cuando conocí a Bill. Era extraño, era familiar. Mike terminó de retocar mi maquillaje y me quitó la protección de mi vestuario para sacudir los restos.
La puerta se abrió y por ella entró Nathalie, hablando velozmente por su auricular. Dio algunas órdenes y terminó diciendo que ya iba para allá.
—Estamos listos, Tom —me dice Nathalie, y el chico del cableado me pone el micrófono. Nathalie comienza a darme algunas explicaciones. —¿Entendiste todo? —pregunta, y yo asiento. Tomo las tarjetas de presentación que me entrega y la sigo para salir, pero antes…
—Nos vemos, Mike —le dije, despidiéndome con un movimiento de manos—. Eres igual a él —no pude resistirme a decírselo; esa era la sensación que me transmitía.
Cuando intenté irme, miré su cuello y vi ese collar que lo adornaba; era igual al zafiro negro de Bill. Nathalie cerró la puerta, protestando de que era tarde, así que me condujo por los pasillos hasta el escenario.
—¿Preparado? —indagó, y asentí.
—Oye, Nathalie, Mike tiene que esperar a que el show termine, ¿cierto?
—Sí, es el encargado de las modelos. ¿Por qué?—
—Quiero su contacto —murmuré, y Nath sonrió con su ceja levantada.
—No me mires así, es que…
—¿Te gustó Mike? —preguntó.
—Es guapo —respondí. Nathalie rio bajito; ya mi sexualidad estaba expuesta por el escándalo que vino después de ese concurso. Negarlo no era una opción, así que solo hablé claramente del tema, y también prácticamente Bill me había sacado del clóset.
—Se me olvidaba que eres gay —dijo con un poco de pena, pero luego anotó unos números en un papel y me lo dio—. Son los números de Mike.
—¿Ese es su nombre?
—Creo que sí; desde que lo conocí, me ha dicho que ese es su nombre.
No pude seguir preguntando porque me tocó subir a la tarima a presentar el show, que duró casi dos horas. Estaba cansado y casi sin voz cuando por fin bajé. Lo primero que vi fue a mi hermano allí con una bebida en sus manos. La tomé y caminamos hasta mi camerino.
Tenía la esperanza de ver a Mike, pero obviamente se había ido.
Continúa…
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