Cuando piensas demasiado en algo, de alguna manera acabas buscándolo ya sea consciente o inconscientemente

Esclavo: el perfume del amor. Fic Twc de Amudiel

Capítulo 7: Password

¿Tom que anda mal contigo? – el joven trenzado suspiro sorbiendo de su helado de capuchino, su madre lo miraba perspicazmente, conocía a su niño como nadie, y para ella era tan claro como el agua, que Tom estaba en algún planeta desconocido, alejado bastante del planeta tierra.

mamá…

estas distraído, y aun que creí que no fuera posible, de mucho mas mal humor que antes, ¿Qué fue lo que le dijiste a Priscila que de repente pidió su renuncia? – Tom lanzo un gemido muy bajo que Simonne no logro escuchar, ¿en qué maldito momento se le ocurrió insultar al ama de llaves de su madre? Si se enterara…

Lamentablemente el único ser inmune a sus mentiras era su hermosa madre.

Quizás exagere un poco – admitió Tom alzando la mano para que un camarero se acercase.

¿un poco Tom? – pregunto la mujer mirándolo con sus profundos ojos marrones.

hum… bueno en realidad mucho – acepto Tom evitando las hermosas pupilas de la mujer que le dio la vida, el camarero sonrió ensayadamente a sus clientes.

¿Qué se le ofrece señ…

Que te lleves esta porquería de aquí – siseo Tom entregándole el helado a medio consumir – y dile al inútil que lo hizo, que es la mierda mas agria que haya probado en mi vida

Lo siento mucho señor – el camarero cogió el helado – lo notificare al chef ¿hay alguna manera en que podamos compensarlo?

No gracias – dijo Simonne, antes de que su hijo abriera la boca, el sujeto se retiró algo demasiado rápido para ser normal, Simonne suspiro – ¿vez que estas mas irritable? Por qué trataste así al pobre muchacho…

No lo sé – admitió Tom al fin – es solo que… ¡me molesta! – estalló, no podía mantener su máscara intacta, al menos no frente a su madre – yo… conocí a una persona que simplemente logra desesperarme…

¿es una chica? – pregunto su madre tratando de ocultar su emoción.

no, es… uno de los modelos de “renacer”

¿y por qué te desespera?

no lo sé mamá, me siento enojado cuando estoy con el, pero… creo que tiene su lado divertido… — Tom no se paró ni un momento a pensar, que lo que el consideraba divertido era que molestaba a Bill de todas las maneras inimaginables.

¿Tom? Hijo, tu nunca has pensado que un hombre fuera divertido, creo que ni siquiera has dicho eso de alguna chica…

Las chicas son divertidas en la noche – Simonne arrugo su nariz provocándole una sonrisa a Tom.

Malcriado – dijo ella acabándose su helado – bueno entonces ¿sois amigos?

no

¿no?

hablamos un par de veces pero… no somos nada, simplemente el… tiene algo que esconder y yo quiero descubrirlo…

¿no crees que eso es un tanto impulsivo? Después de todo, todos tenemos secretos Tom

Desde que lo vi… algo, sentí algo raro – Simonne miro a su hijo interesada – es de alguna manera como… no lo sé mamá, cuando vez una caja atrayente y te mueres por ver su contenido.

Hay Tom – suspiro Simonne acomodándose frente a su hijo – ¿qué sucede si la caja está vacía o si su contenido no es lo que esperabas?

no lo sé mamá, si es así simplemente me olvidare de una vez por todas de la maldita caja, la cuestión… es abrirla y ver que hay dentro sin importar si me decepciona o no…

nunca nadie había acaparado tu atención a tal punto…

mentirosa, tu siempre acaparas mi atención

Simonne sonrió con cierto rubor en sus mejillas, Tom la llevo en su Cadillac hasta su casa y odio nuevamente el momento de despedirse de ella, se sentía mas ligero siempre que le contaba sus problemas, pero también se sentía mal por agobiarla con sus propias cargas, el amaba a su madre mas que a nada en el mundo.

&

¿Qué tal la cena? – pregunto Jorg, Simonne sonreía eso era una buena señal, abrazo a su esposa por su cintura y beso suavemente su mejilla.

muy linda, Tom esta mas…

¿mas? – pregunto al notar su silencio, ella lucia pensativa.

¿me creerías si te digo que me recuerda a ti en la época que me conociste?

¡no! ¿Enserio?

Jorg no podía creerlo, aun recordaba la época en la conoció a Simonne, las humillaciones a las que el mismo se sometió con tal de llamar su atención, en ese tiempo era necesario, pues Jorg era el player master del instituto donde estudiaba química, las cosas que decían de el no ayudaban, pero tras dos años de perseguir a Simonne ella tuvo que ceder, Jorg nunca mas volvió a ser el de antes, ¿para qué acostarse con otras mujeres si con su esposa tenia lo que deseaba?

realmente… había un brillo en sus ojos que nunca había visto, me sorprendió, mentiría si dijera que no

Te creo – le dijo el sonriendo – conoces a Tom mejor que nadie, amor

tú también te abrías dado cuenta si lo hubieras visto – suspiro – hasta parecía feliz…

¿te contó quien es ella? Supongo que ahora tendrá que separarse de Chantelle

¿ella? – pregunto Simonne confundida pero pronto comprendió – oh, no Jorg… no te lo tomes a mal, pero en realidad no es ella

¿Qué?

Es “el”, en realidad – ella sinceramente esperaba que su esposo comprendiera, pues a ella no le importaba si la persona que le diera vida a su hijo era un hombre, con tal de verlo feliz no importaba, porque nunca en toda su vida había visto a Tom de esa manera.

¿el? – pregunto Jorg escéptico soltándola, no le cabía en la cabeza que su hijo estuviera interesado en un hombre, no pensó en primer lugar que le molestase el hecho de que su hijo podría llegar a ser gay, solo que… no podía acabar de creérselo.

¿tienes algún problema con eso Jorg? – pregunto Simonne un tanto a la defensiva, su esposo cayo en la cuenta.

No, claro que no – se apresuró a aclarar – es solo que… no me imagino a Tom enamorado… ya sabes, de un hombre

bueno el tiempo lo dirá…

creo que no será posible, o fácil…

Lo nuestro tampoco lo fue – declaro Simonne recordando lo mucho que le costó confiar en Jorg – pero aquí estamos, perdidamente enamorados y con un hijo

puede… que tengas razón

Ya lo veremos – sonrió ella – sé que de algún modo saldrá bien

&

Chantelle observaba comentar a sus amigas emocionadas lo guapo que se veía su esposo en las fotos de las revistas, la presentación de “renacer” fue realmente un éxito, ella exhibía las imágenes como cualquiera exhibiría a una joya imponente y carísima con una sonrisa de autosuficiencia en su rostro, regocijándose en las miradas de admiración y envidia entre sus interlocutoras.

Oh mira esta, es genial – dijo una de las chicas mostrando una de las páginas – tanto hombre bello, junto, va a matarme

Este modelo Georg Listing, es tan lindo – suspiro otra abrazando la revista.

a mí me gusta mas Bill Trümper – comento otra mostrando otra revista – míralo es tan… perfecto, dios ojala a mi el maquillaje me quedase así

Es muy afeminado – comento Chantelle mirando la foto del modelo, en la revista de sus manos.

pero eso lo hace tan lindo – suspiro otra de sus amigas, ninguna comentaba nada acerca de Tom, al menos no en presencia de Chantelle, sabían que el le “pertenecía” a ella, sin embargo esta sabía que hablaban de él a sus espaldas, deseándolo, envidiándola por tenerlo a su lado, todas creían que Tom se desvivía por ella, eso gracias a la época en la que él, la rondaba persistentemente deseando llevársela a la cama, se sentía demasiado autosuficiente, y para ella era bueno.

me gusta mas mi Tom – dijo con un suspirito fingido, inmediatamente recibió miradas de ternura seguidas de varios “aww”, seguramente por las historias que inventaba, Tom invitándola a románticas cenas a la luz de la luna, o viajes románticos en islas paradisíacas, claro que eran mentira, cuando viajaban, Tom lo hacía a un lugar distinto al que ella lo hacía, sin embargo volvían juntos dando así la imagen perfecta, sin embargó sus amistades no tenían por qué saberlo…

Tienes tanta suerte – comento una de las chicas suspirando – yo quisiera tener un esposo tan maravilloso como el tuyo, creo que Bill Trümper es perfecto, me lo imagino tan tierno y atento ¿no lo creen? – varias asintieron embelesadas, siguieron suspirando mirando las fotos intercambiando revistas, hasta que una de las chicas menciono una frase que tiempo después desencadenaría una catástrofe para Chantelle.

¿oye se fijaron que Tom sale mirando al modelo en todas las fotos? – Chantelle frunció el ceño extrañada, al igual que muchas chicas que no se percataron de ese detalle, comenzaron a mirar una vez más cada una de las fotos, incluida la rubia.

Tom salía en cada foto mirando a Bill Trümper, ninguna directamente a la cámara, Chantelle comenzó a sentir dispararse sus alarmas internas, su esposo miraba demasiado “concentrado” al modelo, como tratando de descifrarlo, o quizás ¿seducirlo?, negó con la cabeza, Tom era la persona mas heterosexual del planeta, ella no era tonta y sabía que su esposo se acostaba con cuanta mujer quisiera, aunque ella lo jodiera con el rollo de la “fidelidad”, al que el siempre alegaba ser cien por ciento fiel.

Ella fingía creerle, pero no era cierto, después de todo ella también tenía sus aventuras, la única regla era total discreción, pues si Tom obtenía alguna prueba, podía pedirle el divorcio y mandar todo a la mierda, lo mismo para ella, si descubría algunos de los affaire de Tom fácilmente podía mandarlo a juicio y quedarse con una jugosa parte de la empresa de él y su padre, estaba segura de encontrar su oportunidad con esa mujer, la asistente de Tom, Victoria, era muy linda y pasaba mucho tiempo a solas con su esposo, si tan solo lograba tener alguna prueba…

Pero hasta ahora no encontró ninguna, y aparecía de repente este modelo, no podía ser, se supone que Tom era hetero, no podía gustarle un chico, la idea le hizo sentir nauseas, si Tom se enrollaba con un chico igualmente podría obtener su jugosa parte de la empresa, alegando adulterio, pero sin embargo su reputación caería mas de lo que caería si Tom se enrolla con una mujer, no podía permitirlo, su esposo no podía ser marica, eso la dejaría horriblemente mal parada, millonariamente mal parada, claro que el dinero compensaba en cierta manera lo que dijeran los demás, pero… ¿ser dejada por otro hombre? Chantelle Paige, ahora Kaulitz, imposible, esto no podía estar pasándole.

Cogió otra revista donde las fotos salían de otros ángulos, Tom seguía mirando a ese modelo embobado.

es cierto, en todas está mirándolo, no hay una en la que no lo mire ¿es que se conocen?

quizás eran amigos antes

Chantelle vio su pase de reivindicación, sonrió y se relajó un poco, después de todo Tom jamás admitiría que es un maldito marica aun si lo fuera, y nadie tenía por que enterarse.

Recuerdo que me contó que tenía un mejor amigo – comenzó acaparando toda la atención de sus amigas – que se llamaba Bill, dejaron de verse cuando Tom se hizo cargo de la empresa, quizás sea el mismo y lo volvió a ver de años

¡seguramente es eso! – Comento una de las chicas sonriendo – vaya quien lo diría, se ven bien juntos, son la imagen perfecta de la amistad

Los comentarios siguieron y siguieron, pronto la amistad de Tom y el modelo era un hecho concreto, así eran los chismes después de todo, Chantelle se relajó sin saber que acababa de condenarse a si misma.

&

¿Dónde está el jefe? – pregunto Victoria a la secretaria de Tom, eran las once de la mañana y el susodicho aún no se dignaba a llegar a la oficina… por quinto día consecutivo.

No ha llegado aun Señorita García, tampoco ha llamado – la pelinegra suspiro abatida, de nuevo tendría que hacerse cargo de todo, definitivamente sin ella la empresa quedaría en dos días o quizás menos.

de cuerdo, trata de comunicarte con el, si lo logras avísame, tengo cosas que decirle –quizás le grite un poco también, pensó la mujer ingresando a la oficina personal, el escritorio de su jefe estaba repleto de carpetas con papeles, suspiro nuevamente.

Tenía que pasar todo eso a una computadora cuanto antes, era mejor manejar cualquier dato computarizado, mas que papeles dispersos por todos lados, inicio la computadora de Tom, el retrato de este y su esposa estaba en el piso con el cristal rajado, suspiro levantándolo, ya mandaría a alguien a limpiar los vidrios rotos, casi deja salir una risita al notar el dibujado bigote que adornaba el rostro de Chantelle, largo como esos personajes de caricatura mexicanos.

Negó con la cabeza y dejo el marco roto a un lado, la computadora le exigía un password, tecleo rápidamente “Simonne” adoraba la manera que Tom tenia de amar a su madre, podía ser un pendejo cuando se lo proponía, pero era un sol con la mujer que le dio la vida, su sorpresa fue grande cuando el ordenador le rechazo la contraseña.

No puede ser – susurro sin aliento – ¿la cambio? – se quedó pensando un momento, “Jorg” trato, un pequeño mensaje en la pantalla le comunico que la contraseña tenía dos palabras, ¿Cuáles podrían ser?, se detuvo pensativa, realmente no era importante que entrase inmediatamente, podría luego decirle a Tom que trajera su perezoso culo a la oficina y trabajase como es debido, o podría pedirle la contraseña, pero la curiosidad la embargaba, “Simonne” había sido la contraseña desde que Tom entro a ESCENCIAS, no perdía nada con intentar unos cuantos nombres, algo escéptica probó “Chantelle Kaulitz”, no se sorprendió cuando le salio negativo en el “Chantelle” pero “Kaulitz” era correcto, volvió a intentarlo con “Tom Kaulitz”, tampoco resulto, probo con los nombres de sus padres acompañados por sus apellidos y siguió sin resultar.

Frustrada se dejo caer hacia atrás en la silla, no conocía a ninguna persona mas en el mundo con el apellido Kaulitz, los abuelos de Tom estaban fallecidos, Jorg no tenia hermanos, y los hermanos de Simonne llevaban otros apellidos, no podía hacer nada, ya llamaría a su desaparecido jefe para preguntarle, primero, ¿Dónde carajos había estado esos cinco días? Pues en su casa no estaba y Simonne tampoco sabía, lo que significaba que no estaba cerca, o al menos no lo bastante sobrio como para recordarlo, segundo, ¿Cómo se le ocurre irse sin decir absolutamente nada? Sobre todo teniendo en sus manos algo que exige tanta responsabilidad como “ESCENCIAS”, y tercero, ultimo, y mas importante ¿Cuál era el jodido password del ordenador?, realmente lo necesitaba, para satisfacer su curiosidad de por qué el cambio repentino de “Simonne”, a “quiensabeque Kaulitz”, se paró encendiendo un cigarrillo.

Siempre le había gustado el ventanal de esa oficina, abarcando toda la pared tras el escritorio, dejando ver la hermosa cuidad de Hamburgo sobre todo en la noche, con sus luces brillando, era tan parecida a la vista del hotel Westin en Leipzig, tan parecida pero a la vez tan diferente. Recordar su estadía en ese hotel, también le hizo recordar al modelo Bill Trümper, ¿Qué tenía de especial ese chico para acaparar la atención de su jefe a ese punto?, hasta ahora la única persona capaz de hacerlo era Simonne, pero ya no mas, Bill había demostrado poder acaparar al perfumista con la misma vehemencia, y lo mas curioso de todo, quizás sin hacer nada.

Era cierto que tenía una apariencia “peculiar”, pero no era el único, Tom había conocido a chicos andróginos antes, como ese chico Shinya Terachi, el batería de una de esas bandas raras de japoneses, ella al verlo firmemente creyó que era una mujer, se sorprendió cuando supo que en realidad era hombre, no tanto por su androginismo, sino mas bien, porque ese hombre era mucho mas lindo que muchas de las mujeres que habían en el mundo, igual que Bill, el modelo también obnubilaba con su belleza, eso significaba que Tom no estaba interesado en el modelo por su manera de verse, ¿entonces por qué? ¿Por qué Bill Tümper ocupaba los pensamientos de Tom Kaulitz?

Y se le ilumino el camino.

Volvió a la computadora rápidamente arrojando su cigarrillo, a la mitad, en el basurero lleno de papeles arrugados, la pantalla se ilumino dejándole ver la franja donde tenía que ingresar la clave, con seguridad tecleo “Bill Kaulitz” y le dio a “entrar”, no supo que la sorprendió mas, si la contraseña o la foto donde Tom aparecía mirando al modelo de fondo de pantalla.

Era una de las fotos de la presentación de “renacer” pero claramente recortada dejando ver solamente al modelo que miraba sonriente a la cámara, y a Tom que miraba profundamente al modelo, la imagen estaba tranquilamente en el fondo de la pantalla detrás de algunos iconos mal acomodados, eso ya era demasiado, Tom estaba obsesionándose demasiado con ese chico.

Pero quizás no era una obsesión, ¿y si en verdad era algo mas serio?, Tom no sabía nada sobre los sentimientos, y hería a las personas sin darse cuenta, ojala no hiciera alguna estupidez con el chico, parecía tan bueno y lindo, no merecía que nadie le rompiese el corazón.

Negó con la cabeza, ya estaba adelantándose a los hechos y asumiendo cosas que no eran, ¿que tal si entre ellos solo nacía una amistad y ya?, no tenía por que dejarse llevar, abrió los archivos de información y se dispuso a transcribir, sin embargo no pudo ignorar esa voz que le decía claramente que con echarle tierra al asunto no desaparecía, y la tierra de “una amistad” entre el modelo y Tom, era demasiado escasa como para tapar lo que en verdad era.

Oh dios – suspiro frotándose el puente de la nariz, sus lentes se movieron ligeramente – en que lió nos estas metiendo a todos Tom…

Esa noche mientras transcribía varios archivos de la empresa a la computadora no pudo evitar pensar que “Bill Kaulitz” sonaba bien después de todo.

&

Una ligera lluvia caía en Leipzig, casi imperceptible, Georg tenia firmemente atrapado a Bill entre sus brazos y ambos daban saltitos sin importar que los estuvieran mirando, un semestre acaba de terminar, Gustav los miraba divertido sosteniendo una hoja muy parecida a la de ellos en sus manos, al igual que Judy, con otra hoja entre las suyas, riendo por el comportamiento de los modelos.

¡Pasamos! – Cantaban a unísono – ¡Pasamos! ¡Pasamos!

Son peor que niños – declaro Gustav, extrañamente Jessica no había jodido ese día, es mas, ni siquiera había asistido al instituto, seguramente sabia ya que reprobó todo y ni se molestó en venir, lo mejor.

Gustav pasamos – Georg se acercó a el.

Ni se te ocurra – amenazo Gustav, Judy se estremeció un poco, pero se relajó cuando Georg ignorando la amenaza lo abrazo y dijo a su oído “aprobamos” varias veces, el rubio suspiro resignado y palmeo la espalda de su amigo castaño.

Entonces Bill grito algo como “abrazo grupal” y pronto Gustav se vio apresado, entre Georg, Bill y Judy, sonrió sin poder evitarlo, después de todo habían aprobado un semestre con buenas calificaciones, cada vez mas cerca de ser buenos Arquitectos, devolvió el empalagoso abrazo grupal cerrando sus defensas un momeado, relajando su mente por unos preciosos instantes.

Frente al instituto una camioneta de un azul oscuro con los vidrios polarizados reposaba tranquilamente, las gotitas de lluvia se juntaban en el parabrisas para luego resbalar hasta el capó, dos manos poderosas se estrujaron al ver la escena, Bill y Judy en medio del abrazo tenían las manos cogidas firmemente, y eso le encabronaba, ¿Por qué? No tenia puñetera idea, es más, el debería estar en Hamburgo sentado en su escritorio haciendo algo útil o quizás en su laboratorio creando algún aroma maravilloso.

La mierda, Victoria iba a cortarle las pelotas.

Pero solo a el podía ocurrírsele viajar sin previo aviso, disfrazado a mas no poder, para no ser reconocido en el aeropuerto, dejando todo a la suerte, solo para ir a ver al condenado modelo de los cojones que al parecer estaba de lo mas bien, ¿Por qué el era el único sufriendo?

No era un sufrimiento precisamente, solo era que, desde que había llegado a Hamburgo después de la presentación de “renacer” no podía dejar de pensar en ese travestí alienígena, ¿Cómo poder si en cada esquina su horrible rostro lo acosaba? Ya sea en anuncios y esas cosas.

O las jodidas fotos de la presentación, no quería admitirse a si mismo que había contemplado esas fotos mas de tres horas seguidas como imbécil, y al final a duras penas se dio cuenta, de que en cada foto salía mirando al anormal como si fuera un maricón, casi ni se acordaba de su esposa insinuándole sutilmente que parecía un maricón mirando al modelo, lo siguiente que supo era que estaba cambiando la contraseña de su ordenador porque seguramente tuvo algún derrame cerebral, y peor aun cuando corto una de las infames fotos y al segundo estaba de fondo de pantalla, mas emputado de lo que estuvo alguna vez en su vida apago su ordenador y se vio llamando al aeropuerto de Hamburgo, reservando un asiento en el primer vuelo a Leipzig.

Esa tarde mientras ingresaba al avión totalmente tapado por ropa y los lentes de sol mas grandes del mundo, recordó las palabras de su asistente, “¿nunca sentiste un hormigueo emocionante en el estómago? ¿Una emoción desbordante al ver a esa persona? ¿Ganas de verla todo el tiempo?”

Oh mierda era el infierno, no podía estarse identificando con las frases cursis de su asistente enamorada de un… tipo raro en traje homosexual, ¡no mas gays!

Acelero el coche alejándose del instituto, de la locura, y sobre todo del jodido Bill, sin embargo sabía que no sería la última vez, sus nudillos se volvieron blancos por presionar con demasiada fuerza el volante, su celular sonó nuevamente por millonésima vez consecutiva, era un echo definitivamente iban a matarlo.

& Continuará &

por Amudiel

Escritora del Fandom

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