Notas de Amudiel: Cuando olvidas el sabor de una comida, es porque no la comiste hace mucho tiempo

Esclavo: el perfume del amor. Fic Twc de Amudiel

Capítulo 5: La Hamburguesa mortal

vaya, es muy interesante – comento el de trenzas, sentándose en la cama, observando la decoración – algo gay, pero interesante…

¿qué haces aquí? – Pregunto Bill anonadado – yo no te permití entrar – sus amigos en raras ocasiones entraban ¿y ahora venía este sujeto creyéndose rey supremo del universo? Haciendo lo que se le da gana, justo como el día anterior cuando… lo empujo contra el balcón… y entonces, entonces Bill se ruborizo buscando antes que nada la preciadísima camiseta que ocultase al fin su delgado cuerpo, lleno de tatuajes, además del piercing en el pezón derecho que Tom había mirado un par de veces, como si no fuera a notarlo.

me invitaste a pasar…

¡no a mi habitación! Estas invadiendo propiedad privada – Tom sonrió con autosuficiencia, Bill sintió ganas de borrarle la sonrisa a golpes.

¿no crees que exageras? – y la sonrisa no se le desaparecía del rostro.

Bill más envalentonado por la camiseta que ahora cubría su torso lo enfrento, ese sujeto pensaba que podía jugar con el ¡pues ni de coña!

mira… no sé qué te traes pero… ya te dije que desistieras, yo no soy nadie interesante con el que puedas jugar como con el resto del mundo, simplemente pasa de mí, ¿okay?, sé que eres rico y que tienes el mundo en las manos, pero yo no formo parte de ese mundo, no soy uno más de los bufones que van a esperar a que estornudes para limpiarte los mocos o algo así…

Vaya cuanta pasión en esas palabras – se burló Tom recargándose un poco hacia atrás – realmente no eres un buen anfitrión Bill, relájate no quiero que me limpies nada después de estornudar,

¿entonces a que has venido?

ya te lo dije, estaba aburrido y… quería conversar con alguien…

¿conmigo? No veo de que podemos conversar tu y yo

de lo que quieras…

Bill se sentó también en su cama lo más alejado de Tom, quizás podría…

¿Por qué me… hiciste todo “eso” ayer? – le pregunto Bill a la defensiva, al parecer su pregunta descoloco al perfumista ¿Qué esperaba? ¿Que fingiera que nada sucedió? Pues que se joda, Bill espero la respuesta con los brazos cruzados sobre el pecho.

Para fastidiarte – dijo Tom entonces guiado por su voz interna, no la voz que parecía completamente de otra persona diciendo cosas que jamás saldrían de su boca, si no esa voz que le advertía que era mejor mentir – solo era una broma

¿una broma? – pregunto Bill incrédulo.

no habrás creído toda la palabrería que te dije ¿o si?

¿entonces? Al final ¿eres gay o no? – Tom lo miro furioso.

No soy un maldito marica – dijo seriamente – tú lo eres, ¡lo disfrutaste!

¡no lo disfrute! – Negó Bill indignado – no lo disfrute porque TU me estuvieras toqueteando, simplemente ¿Quién no reaccionaria a esa clase de estímulo? – el modelo respiro agitado mirando con desafío al otro hombre.

Está claro que yo no lo disfrutaría si el que me los proporciona es otro hombre – declaro Tom con altivez – eso demuestra que eres marica y punto.

Este enfermo – le dijo Bill incrédulo – eso no demuestra nada

Claro que si – toda la lógica le parecía coherente a Tom pero descabellada a Bill.

Mira te voy a demostrar que no es así – Bill se acercó dubitativo al otro chico, Tom se tensó y sujeto a Bill por los brazos

¿Qué te crees que haces? – le pregunto algo molesto. Ningún avance le gustaba a menos que no fuese iniciado por él.

suéltame, solo voy a demostrarte lo absurdo de tu teoría

¿quieres meterme mano? – Le pregunto Tom asombrado – ya te dije que eras gay

pues tú también, por lo que me hiciste ayer…

mierda ¡que no soy gay! – Grito Tom lanzando a Bill a la cama, en un parpadeo el de trenzas estaba encima, mirándolo directamente a los asustados ojos – ¿te gusta esto maricón?

Ya basta, para con esto – exigió Bill tratando de sonar duro, pero solamente logro que Tom notara su nerviosismo, su miedo, dándole más poder para destrozarlo si quería.

cállate – entonces Bill lo vio, el Tom de la otra noche, el que supuestamente está bromeando, ese joven era peligroso y mucho, tenía que alejarse de el si no quería salir lastimado, lo sabía, su sentido común se lo estaba gritando a viva voz, pero sin embargo su cuerpo parecía sordo a esa advertencia.

¿Qué esperas lograr con todo esto?

Volverte loco – Tom hundió su cara en el cuello de Bill, oliendo ese maravilloso aroma que flotaba en el ambiente de su habitación, canela, era mas fuerte en su piel, rosa, porque Bill olía tan increíble, cítricos…

Dios, ese maldito perfume.

Tom no era conciente, Bill no era conciente, solo sabían que los labios de Tom comenzaron a besar el cuello de Bill, su lengua lamerlo y dejarlo brillante con saliva, Tom quería impregnarse hasta la última célula de su cuerpo con ese aroma, y Bill ni siquiera sabía que es lo que quería en ese momento, un jadeo escapo de sus labios.

Abre las piernas – le susurro Tom al oído – ábrelas ya

que mierd… — Tom le sujeto de las rodillas y abrió sus piernas para acomodarse en medio.

esto te gusta – le dijo Tom claramente no era una pregunta, era una maldita afirmación, el mayor sujeto las caderas del joven con fuerza clavándolo en la cama, Bill siseo ligeramente por el ardor que provocaba Tom en los huesos de su cadera, sobre su estrella y sobre la otra, las palmas del mayor se clavaban en el quemándole la piel, y… se estaba excitando.

No me gusta – mintió rápidamente asustado ¿Cómo podía estarse excitando con eso? – ya basta detente, mis amigos están en la sala

Tom se rió en su oreja, provocándolo con su aliento, deslizo sus manos por debajo de la camiseta del menor que se removió incomodo en su sitio, rozando ciertas partes nobles con otras ciertas partes nobles.

¿te da morbo lo que está pasando con tus amigos tan cerca? – susurro Tom sobre sus labios, y esta vez Bill sintió ganas de besarle, se abofeteo mentalmente tan fuerte que su mejilla comenzó a arder como si de verdad se hubiera abofeteado, y por una muy mala suerte no era el único lugar de su cuerpo que ardía. Se le estaba saliendo de control nuevamente.

Ya déjame – trato de luchar moviéndose más fuertemente bajo el cuerpo de su opresor, lo único que logro fue que sus erecciones se frotaran fuertemente, y entonces ambos se quedaron estáticos.

Se miraron incrédulos ¿pero que estaban haciendo? ¿con otro hombre? Que tenía una polla, una jodida polla entre las piernas, Bill sintió que el estómago se le encogía dolorosamente por el miedo y la ansiedad, ¿Cómo podía reaccionar su cuerpo así ante otro… ¡un momento!

Tú también estas excitado – lo acuso de repente sacándolos a ambos de sus pensamientos – ¡no soy el único!

No estoy excitado – Tom se separó rápidamente del modelo sentándose a un costado – mi verga es de ese tamaño al natural

¿realmente esperas que te crea eso? – pregunto Bill con una voz algo aguda. Antes de que Tom se diera cuenta Bill se lanzó sobre su espalda y sus manos estaban agarrándole descaradamente el paquete, no supo cómo reaccionar, la mejilla de Bill pegada a la suya, no importo, pues Bill se alejó rápidamente cayendo sentado en la cama.

¡Jah! ¡si estas excitado! – dijo totalmente ruborizado por lo que había hecho – te excitaste por besuquearme el cuello ¡me llenaste de babas!

estaba pensando en una tía muy buena

Seguro – Tom se sintió de repente, bastante molesto.

¿crees que una mierda de travestí como tu podría excitarme? ¡Iluso! Es lo que quisieras pero sabes que es imposible que eso suceda jamás

Iluso serás tu, porque bien duro que te lo dejo el modelito este…

Tom se tapó los oídos como si así pudiese dejar de oír a quien sea que estuviera jodiendole desde dentro de su cabeza.

Creo que la mariconeria es contagiosa – Tom se puso de pie – ¿serias capaz de ser un buen anfitrión y acompañarme hasta la salida? – le dijo como quien no quiere la cosa.

Bill lo miro incrédulo ¿acaso Tom estaba huyendo? ¿se habría asustado ante la idea de que realmente otro hombre le ponía? De todas formas mejor si ese pervertido se iba a de su habitación, de su casa y de una buena vez, de su vida.

&

Bill se sentía mucho más relajado al día siguiente en la universidad, después de todo no era tan difícil explicar lo que paso el día anterior con el “indeseable” ¿Qué jodidos se traía con su cuello? Bill agradecía el frío, así podía usar una bufanda que cubría los borrones rojizos de su cuello, ¿Qué demonios era Tom? ¿una serpiente? ¿un vampiro?, joder era difícil concentrarse en la clase de material de construcción así.

Una hermosa chica entro al aula en ese momento pidiéndole muchas disculpas al profesor por su tardanza, su cabello era algo que Bill nunca había visto, un tono entre el rubio y el rojo, era raro de explicar pero era único, realmente único, sus ojos eran de un café claro, y se volvían casi amarillos cuando el sol se reflejaba en ellos, Bill cogió su mochila negra dejando la silla de su lado desocupada.

Gracias – le susurro la joven.

¿que te demoro tanto Judy? – pregunto en susurros Georg.

Mi padre no pudo traerme y tuve que venir en bus – contesto la linda muchacha sonriendo, creando que unos adorables hoyuelos se formaran en sus mejillas, traía un abrigo color crema que le cubría a medio muslo, un pantalón jean azul y unas botas a juego con su abrigo, Bill no podía evitar detallarla cuando la veía.

Georg sonrió al ver a su amigo comiéndose a Judy con la mirada, sabia lo mucho que la chica le gustaba, solo que Bill era tan cabezota que jamás lo admitiría en voz alta.

Eran las cinco de la tarde, el clima frío de Leipzig se atenuó un poco dejando un agradable calor a su paso, no demasiado calor, solo el suficiente como para quitarse guantes, abrigos y bufandas, sin embargo Bill solo se quitó los guantes, no se quitó su abrigo negro porque sabía que se vería terriblemente ridículo andando por ahí con bufanda y una sencilla camiseta, Judy estaba a su lado mirándolo analizantemente.

Que chica tan perceptiva, quizás más que Gustav que ya sabía por qué su amigo ocultaba su cuello de esa manera.

Esa mañana antes de irse los tres para la universidad, Bill había salido de su habitación vestido, listo para salir, cuando la costumbre de los tres estudiantes, era comer casi a velocidades inhumanas en pijama y luego correr a alistarse para salir, y ahora que hacía calor y los abrigos pasaban a ser colgados en las mochilas o bolsos, y las bufandas guardadas en algún bolsillo, sus sospechas fueron confirmadas, Bill no quería mostrar su cuello lleno de chupetones.

¿Bill no tienes calor? – pregunto Judy con su voz dulce.

No, creo que estoy algo resfriado – fingió Bill sonriéndole, realmente Judy era tan dulce.

oh no – se quejó Georg viendo el terrible impedimento entre la universidad y la calle, justo en la puerta.

Jessica quítate de en medio – dijo Gustav frunciendo el ceño.

No – dijo ella tajante – mira niño estoy harta de que pienses que puedes tratarme como se te venga en gana ¿Quién te has creído?

Gustav sonrió oscureciendo totalmente todo el panorama, Judy sintió un escalofrió en su columna, sin embargo como siempre Georg y Bill eran inmunes al terror que solía infundir Gustav.

el que arrancara cada órgano vital de tu asqueroso cuerpo y se lo dará de comer a los perros vagabundos – siseo acercándose peligrosamente a la pesada chica – si no te levantas del camino

Jessica se había puesto blanca como la cera, tratando de mantener su compostura, salió a paso rápido pero con la cabeza en alto del lugar, echándole una mirada asesina a Gustav y a Judy.

realmente está algo loquita – comento con cierta pena Judy, Bill de nuevo pensó que era adorable, como para pellizcarle sus hermosas mejillitas.

Salieron al calor de la tarde con planes de comer algo en algún sitio, quizás un par de hamburguesas, pero eso no estaba en el destino de Bill esa tarde, la camioneta negra estacionada frente a la puerta de la universidad era prueba de ello, su corazón comenzó a latir rápidamente en una desbocada carrera ¿Qué era eso?, se llevó una mano al pecho incrédulo ¿Qué demonios era eso?

La puerta de la camioneta se abrió dando paso a la sonrisa mas autosuficiente del planeta, junto al rostro mas herm… arrogante del mundo y el cuerpo mas ardien… petulante que existe.

Bueno nunca se le habían cruzado tantas palabras juntas en un solo pensamiento, el modelo soltó una bocanada de aire al ver a Tom mirándolo con chulería apoyado en la camioneta negra observándolo directamente a el, Bill pensó que todo sería mas fácil de asimilar si su estúpido corazón dejase de latir tan rápido.

oye Bill ¿ese no es…

Si es – contesto Gustav mirando a Tom de mala manera, pero al parecer Bill y Georg no eran los únicos inmunes a su tenebrosa mirada.

Tom se acercó lentamente al grupo de jóvenes, hasta su forma de caminar le hacía ver superior a cualquier otro infame ser de la tierra, Bill se tensó tanto que parecía una tabla de surf lista para ser usada en la playa.

hola Bill ¿Qué tal? Me preguntaba si quieres ir a comer algo conmigo – Bill abrió la boca como un pez.

Soy Gustav – interrumpió algo bruscamente el rubio sin tenderle la mano – ¿no está demás saludar no cree?

ah cierto – Tom miro con curiosidad al chico rubio – bueno ya deben saber quién soy, así que preséntense si quieren.

Pues para ser el hombre que tenía el mundo en sus manos era bastante maleducado, pensó Bill destrenzándose y cerrando la boca que ridículamente dejo abierta.

Yo soy Georg Listing… — dijo el castaño algo inseguro.

si ya te recuerdo, el otro modelo de la campaña Renacer, buen trabajo, supongo… – Tom miro a la chica que faltaba, admitió que era linda, y que… estaba demasiado pegada al modelo.

s—soy Judy Allen – dijo la joven totalmente nerviosa enganchando un brazo a Bill – u—un placer…

Igualmente preciosa – sonrió Tom.

Bill lo miro frunciendo el ceño ¿ese imbécil estaba coqueteando con SU Judy? Y sobre todo ¿ese imbécil estaba coqueteando con SU Judy después de lo que HABÍAN hecho ayer? No se contuvo de fulminarlo con la mirada.

Tom pasó olímpicamente de todos, y también de la mirada furibunda de Bill.

¿Qué dices? ¿Comemos algo juntos?

Seguro – contesto Bill desafiante, sencillamente porque así le nacía hacerlo – entonces vámonos

Sus acompañantes lo miraron incrédulos sobre todo Gustav, sus alarmas estaban disparándose a una velocidad alarmante, ¿Bill prefiriendo irse con ese sujeto que quedarse con Judy? A la que estaba rondando inconscientemente ya hace más de medio año… nada bueno saldría de esto, estaba seguro.

&

La camioneta avanzaba por las calles de Leipzig, Tom estaba sorprendido de si mismo, ósea ¿ir a buscar al puñetero modelito a su universidad? Y la noche anterior a su casa ¿Qué demonios pasaba con él? Cada vez sus acciones le recordaban a una quinceañera enamorada que buscaba a su novio desesperadamente cuando podía, si claro… seguro.

mira no conozco bien esta ciudad así que ¿Dónde quieres ir? – le pregunto a Bill algo molesto, con el mismo, con Bill y con “todo”, de alguna manera sentía que “todo” comenzaba a escapársele de las manos, cosa que no podía sucederle a él.

Por dios no.

pues… ¿una hamburguesa?

Seguro – sonrió Tom, hace tiempo que no comía alguna comida chatarra o basura, joder que ni se acordaba el sabor de una pizza, quizás lo que decía su padre era verdad.

Estaba viviendo la vida de un sujeto de 100 años.

¿Cómo sabias donde estudio? – pregunto de repente Bill.

un “pajarito” me conto por ahí

aja – Bill lo miro interrogante pero Tom mantenía fijamente su vista en los negocios a ver si encontraba algún lugar donde comer la hamburguesa mas grasosa de la historia.

&

Abre mas grande la boca para que pueda caberte toda – Bill frunció el ceño.

¿Por qué lo que acabas de decir suena a algo completamente fuera de contexto? – pregunto sujetando la enorme hamburguesa en las manos.

Tu tergiversaste mis palabras – se excusó Tom con una sonrisa divertida – tienes una mente bastante sucia

No dijeron nada durante un rato, solo comiendo lo que tenían delante, Tom sorbió de su soda observando los labios de Bill, brillantes por la salsa de la hamburguesa, realmente ese chico le parecía un misterio.

¿oye por qué me fuiste a buscar? – pregunto de repente Bill.

estaba aburrido

¿siempre me vas a decir lo mismo?

qué más da, oye préstame eso un rato – Tom le quito la hamburguesa y la abrió revelando su contenido – quiero ver si eres capaz de comerte esto – agarro la mayonesa y casi vacío su contenido sobre la carne y la lechuga, luego hizo lo mismo con la salsa picante.

¡hey! – se quejó Bill mirando su hamburguesa que ahora parecía un monstruo salido de algún drenaje.

vamos cométela toda.

¡deja de decir esas cosas! – Bill estaba algo ruborizado.

Deja de pensar en cosas que nada tienen que ver al tema – rio Tom acercando la “hamburguesa mortal” a su boca – vamos…

hazlo tu primero…

Tom frunció la nariz descontento, pero le dio una mordida provocando que la mayonesa y la salsa roja rebalsaran por todos lados, Bill hizo una mueca de asco.

te manchaste la cara

qfe maf fa – dijo Tom con la boca llena, probablemente nunca habría hecho algo así en frente de muchas personas, pero estar con el modelo ese, le daba una especie de valentía alocada que le instaba a hacer cosas impensables.

Así es exactamente como debería ser siempre interrumpió la extraña voz instalada en su mente.

Bueno es tu turno – dijo Tom con la voz algo aplastada por el picante abrasador en su lengua y garganta.

Eso no puede ser bueno para mi cuerpo – se quejó Bill tomando la hamburguesa en su boca.

Tendrás que hacer mucho ejercicio para compensarlo – era impresión de Bill o cada cosa que supuestamente era “normal” sonaba demasiado pervertida saliendo de la boca de ese sujeto.

Lo que sea – corto mordiendo la hamburguesa, estuvo tentado de escupir ese bocado, cuando sintió el mar de mayonesa y salsa picante invadir su boca, pero valientemente mastico un par de veces y trago – joder! – Exclamo con la voz aguda – duele.

La primera vez siempre duele – comento Tom como si nada haciendo atragantarse al pobre modelo.

¡deja de hacer esos comentarios! – se quejó con lágrimas en los ojos – joder, joder – Bill se tomó toda la soda de un sorbo maldiciendo a su acompañante, ¡le ardía todo!

deja de pensar cosas morbosas con tu mente anormal

¡tú eres el único anormal aquí!

Seguro – rio Tom al ver como Bill se daba aire con su boca abierta, sus labios estaban rojos por el picante al igual que su lengua, y su boca abierta… no era precisamente algo para contemplar sin tener malos pensamientos, un leve cosquilleo en el vientre de Tom comenzó a alarmarlo.

Al final resulta que el de la mente sucia es otro, canturreó la molesta vocecilla.

&

¿no entiendo cómo es que ahora Bill se va con él? – dijo Georg enfurruñado.

¿no es el perfumista…

sí, el mismo – contesto Gus a Judy algo apagado – maldición

¿te sigues sintiendo mal? – Judy no entendía nada, pero entre el castaño y el rubio parecía que hablaban su propio idioma, y ese “aun te sientes mal” era claramente “aun crees que Bill saldrá mal parado con todo esto”

me sigo sintiendo fatal – suspiro rendido Gus, Georg frunció el ceño removiendo sus papas fritas de un lado al otro, Bill era como su hermanito pequeño y mal educado, no podía verlo sufrir.

Iré a la cárcel – dijo en voz alta mientras la hermosa chica estaba más confundida que nunca Gus pensó que también iría con gusto a la cárcel si ese mal nacido de Tom Kaulitz osaba hacer sufrir a su amigo.

Continúa…

Gracias por la visita 😉

por Amudiel

Escritora del Fandom

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