Notas de Amudiel: Cada persona tiene su esencia natural, al igual que su personalidad y su carácter propio…

Esclavo: el perfume del amor. Fic Twc de Amudiel

Capítulo 3: El aroma de Bill

Tom se dejó caer en la elegante cama del hotel Westin, sin hacer caso de las peticiones de Victoria (alístate para la noche) se propuso a dormir hasta la hora del evento, ¿Por qué tenía que alistarse? Él era el creador del perfume, no había necesidad de eso, era el jodido Tom Kaulitz y si no deseaba alistarse, se jodían ellos, a él le valía mierda

Después de todo era solo otro entupido lanzamiento de un perfume que podría competir con el que las putas compraban en las rebajas de los centros comerciales, lo admitía, no se esforzó ni un poco en el renacer, porque simplemente lo hizo más por obligación que por pasión, hacía ya mucho tiempo que no creaba ningún perfume con pasión, con esa emoción característica de un inventor haciendo lo que más le gusta.

Cuando su alma estaba vacía, sus perfumes carecían de encanto, que as daba, su alma nunca estaría llena, nunca sentiría lo que sus padres llamaban amor con esos brillo en sus ojos, su vida sin sentido rodeada de esa neblina que no le dejaba ver más allá, siempre hasta el final de sus días, se resignó a eso, y si antes era una persona vacía al menos no era tan gris, y cruel como ahora, incapaz de sentir, significaba incapaz de tratar bien al prójimo, Tom Kaulitz era una persona fría y sin corazón.

Tocaron a su puerta antes de lo que hubiese querido, no se molestó en abrir, sabía que Victoria entraría al tercer intento, y así fue, escucho el sonido de sus tacones resonar hasta detenerse frente a su cama.

—jefe le dije que estuviera listo – reprocho.

—no quiero ir – se quejó Tom cual niño pequeño.

—¿debo cancelar la presentación entonces?

—sabes que no puedes, no podemos, si no, yo mismo la cancelaría – Tom se levantó importándole poco estar en ropa interior, Victoria tampoco pareció afectada por este hecho.

—llegaremos tarde

—no creo que les importe mi puntualidad – respondió Tom desde el baño.

—¿de qué color se siente hoy?

—negro

—como siempre – Victoria escogió un traje negro elegante y lo dejo sobre la cama – me pregunto si algún día se sentirá color rosa – Tom salió del baño con una toalla envuelta alrededor de sus trenzas y otra en la cadera.

—será el día de mi muerte, que por lo visto está cerca

—¿acaso desea morir?

—como no tienes idea – respondió, Victoria no supo si el comentario fue sarcástico o en verdad Tom deseaba su muerte.

—pues como no tendrá la excusa de su muerte hoy, será mejor que se apresure – decidió tomar las palabras de su jefe por el lado bromista.

—¿mi mujer llamo?

—dos veces señor, pregunto por el número de habitación en que se está quedando usted y en el mío… insisto en que me odia

—solo porque cree que tú y yo cogemos como animales

—debería aclararle que estoy comprometida

—sabe que estas comprometida, aun así Chantelle siempre pensara lo peor de mi

—quizás con justas razones – rezongo Victoria acordándose de los “harems” de Tom

—olvida a Chantelle, ahora solo somos tu y yo – bromeo Tom.

—apresúrese – regaño Victoria cuando Tom estuvo a medio vestir dejándolo solo en la habitación.

Tom alcanzo a su asistente en el Lobby del hotel y juntos salieron a la limosina que los esperaba fuera, para llevarlos a otro hotel, Victoria no le permitió fumar la sagrada marihuana de cada día, alegando que le dejaría un olor espantoso.

Llegaron al hotel Mercure donde como siempre los recibió una horda hambrienta de paparazzis, reporteros y demás, Tom contó mentalmente hasta 10 y contesto las mismas preguntas que siempre solían hacerle fingiendo interés en estas.

Por detrás de los reporteros, dos chicos estaban ingresando a los que igual asediaron a fotos y preguntas, sin embargo lo que más le llamo la atención fue aquella chica, era realmente hermosa, el sonido se extinguió a sus oídos, y todo pareció desaparecer de repente, solo quedaba su bello rostro maquillado, su pelo negro… ¿rastas? Era la primera vez que veía a una chica con rastas.

—¡jefe! – llamo Victoria codeándolo disimuladamente.

—¿Qué? – pregunto Tom aun en las nubes.

—disculpen caballeros se acabó el tiempo de las preguntas – corto Victoria al ver a su jefe en estado de “idiotez”.

Victoria casi arrastro a Tom hasta los asientos frente al panel de modelaje, donde se sentaron lado a lado, la mujer lo miraba reprobadoramente.

—¿Qué demonios sucede? – pregunto perdiendo la seriedad.

—¿Quiénes eran las personas que ingresaron recién?

—los modelos del perfume, y el rubio que tenía cara de mafioso es su representante – Tom parpadeo confuso.

—creí que los modelos eran hombres, para renacer… — Victoria lo observo como si acabaran de crecerle tentáculos en la cara.

—jefe le dije estrictamente que dejara de drogarse, al menos antes de los eventos importantes

—¡yo no me Drogué! – susurro molesto Tom.

En ese momento las luces se apagaron, la iluminación se enfocó en el panel de modelaje, un club de ballet, del que Tom no entendió el nombre, hizo un par de números aburridos que la concurrencia fingía observar y disfrutar, Tom agradeció que el numero terminase.

Inmediatamente en las pantallas de atrás del panel se mostraron imágenes de su padre y el nacimiento de la empresa, como año tras año fue creciendo hasta acabar con una foto suya al lado de una mesa con el nuevo renacer, Tom ya se conocía de memoria esas imágenes que solo cambiaban al final por el nuevo producto sea cual sea este.

Y al fin llego el tiempo de los modelos, Georg salió vestido de una manera elegante y brillante al mismo tiempo, con la tela que reflejaba las luces, camino hacia la audiencia un par de pasos mostrando sujeto firmemente en su mano el perfume, esbozo una pequeña sonrisita antes de volver sobre sus pasos, y luego le siguió Bill, Tom se quedó sin aire.

Definitivamente era un chico, pero Tom no podía creer que alguien tan hermoso lo fuera, su caminar era elegante, sencillo y perfecto, sus gestos y su mirada de sensualidad, era perfecto, las luces hacían que su piel luciera mucho más blanca y lisa de lo que era en realidad, dándole un aspecto etéreo, el pelinegro detuvo su hermoso caminar frente a Tom, a unos cuantos metros, y mirándolo directamente a los ojos dejo al descubierto su largo y delicado cuello, como ofreciéndolo para ser mordido vilmente hasta hacerlo sangrar, acerco la botella de “renacer” a su cuello y se roció un par de chorros moviendo su pelo hermosamente causando destellos en contraste a la luz.

Tom apreso fuertemente los costados de su silla, ese modelo provocaba algo en él, algo que no sabía que era, sentía una fiera rugiendo y rasgando por salir, sin embargo la fiera no logro romper la jaula que la contenía firmemente rodeada, Bill al igual que Georg sonrió sensualmente, agregando una mirada cargada de lujuria, con una hermosa media vuelta, que parecía más una pirueta, se volvió sobre sus pasos y desapareció de la vista entre los aplausos del público.

—¿Cuál es su nombre?

—Bill Trümper, es modelo desde los 15 años, actualmente tiene 18

—quiero hablar con el

—¿Por qué? Nunca sueles interesarte en los modelos de tus productos, y mucho menos en los hombres.

—son cosas mías Victoria, solo asegúrate de enviarlo a mi habitación

—como digas

La presentación de renacer siguió un par de horas más, donde Tom se la paso conversando con los socios de su empresa, o respondiendo algunas preguntas, recibiendo innumerables halagos y aguantando las ganas de vomitarles encima a todos por tanta hipocresía junta, hasta se sentía en el aire, hubieron un par de fotos donde todos los colaboradores de la creación de “renacer” posaron juntos, Tom pudo posar al lado de ese modelo, sintiendo su aroma, y se sorprendió de no sentir, en absoluto, el raposo olor de renacer que el chico se había echado encima el momento de su desfile.

Ahora Bill olía a canela, a lavanda, a cítricos y a… no pudo identificar, pero había un aroma más que completaba su esencia, que aroma tan agradable, nunca había sentido nada parecido en ninguna persona antes, ¿Por qué Bill olía tan agradablemente? Sobre todo después de haberse echado una buena cantidad de renacer sobre sí mismo.

Cuando la gente comenzaba a retirarse Tom le dio una profunda mirada a Victoria, su asistente afirmo con la cabeza comprendiendo el mensaje y Tom se fue.

Victoria suspiro hastiada, realmente su jefe era raro y si quería ver a ese joven modelo, era para decirle algo importante o quizás incluso reclamarle algo que ella no lograba comprender, el repentino interés de su jefe en ese modelo la desconcertaba.

Se acercó a los jóvenes, que hablaban amenamente con ese chico rubio con un aura de poder rodeándolo, se aclaró la garganta para llamar su atención, los tres voltearon a verla.

—mi nombre es Victoria García – se presentó – soy la representante del Sr. Kaulitz

—es un placer – saludaron los chicos.

—el Sr. Kaulitz me pidió que te avisara, que estas cordialmente invitado a pasar un momento a su hotel, desea hablar contigo sobre algo – dijo dirigiéndose a Bill, Gustav interrumpió.

—¿es algo malo?

—no, claro que no, es solo que al Sr. Kaulitz le agrado de sobremanera tu actuación a la hora de modelar y le gustaría conversar contigo si es posible

Claro que dicho así, parecía un pedido inocente dejando a Bill libre de decidir qué hacer sin embargo, bien sabían que Bill no podía negarse, o correría el riesgo de ser despedido de la campaña, sabiendo esto Bill asintió.

—claro no hay problema

—perfecto – sonrió victoria – hay un coche esperándonos fuera

—disculpe mi curiosidad, pero al menos ¿sería tan amable de decirme en que hotel se está quedando el Sr. Kaulitz? – pregunto Gustav al que no le gustaba nada, todo aquello.

—es el hotel Westin…

—que conveniente – dijo Bill sonriendo – está muy cerca de mi residencia

—mejor así, no se preocupe Sr. Shafer, que nos encargaremos de enviar al Sr, Trümper hasta su domicilio en perfectas condiciones

—confió en que así será – asintió Gustav.

—bien entonces ¿nos vamos?

—está bien – asintió Bill – nos vemos después – agrego hacia sus amigos antes de seguir a la morena en dirección a la salida.

&

El coche negro se detuvo frente el hotel Westin, Bill se sentía algo atemorizado ante la imagen del imponente edificio, sabiendo quien lo esperaba dentro, Victoria se bajó del coche y el la siguió, al bajar su nerviosismo disminuyo un poco, pues sabía que su departamento estaba cerca de ahí. Eso de alguna manera lo tranquilizaba.

—el señor Kaulitz tiene una forma extraña de expresarse – dijo Victoria quien no había hablado desde que salieron del evento – quizá le resulte rara al comienzo…

—oh… — ¿Qué demonios podía responder a eso? ¿Un “oh no hay problema como el señor tiene el mundo a sus pies puede hablar como se le dé la gana”?

Llegaron a la habitación del hombre, Bill se sentía muy inseguro y nervioso pero supo disimularlo bien, no le había gustado en nada la mirada preocupada de Gustav, el rubio era una persona muy seria cuando estaban en público y si perdía así su máscara por algo, es que ese algo era grave, disimuladamente seco el sudor de sus manos en la parte trasera de sus pantalones.

Victoria llamo dos veces a la puerta antes de entrar sin esperar una respuesta, Bill la siguió casi sin pensarlo, dentro estaba oscuro, solo iluminado por la luz que se colaba a través del balcón abierto de par en par.

En el elegante piso se perfilaba una hermosa sombra, que se unía al elegante hombre, que fumaba parado al lado del balcón, apoyando su espalda en uno de los costados mostrándoles su perfecto perfil, Bill no lo noto durante el evento, pero el señor Kaulitz era realmente imponente, guapo y con un aura a grandeza.

—jefe

—gracias Victoria, puedes retirarte – la asistente asintió, Bill de alguna manera no quiso que ella se fuera dejándolo solo con ese hombre, se sentía temeroso.

—buenas noches señor Kau…

—llámame Tom – interrumpió este, Bill asintió acercándose un par de pasos a él.

—Tom

—¿quieres un porro? – pregunto ofreciéndole el cigarrillo tenía un aspecto a puro mal envuelto, Bill lo reconoció enseguida, cogió el cigarrillo de marihuana en sus largos dedos y aspiro un par de veces relajándose.

—gracias

—interesante – murmuro el hombre mirándolo atentamente.

—¿Qué es interesante? – pregunto Bill devolviéndole el cigarrillo.

—tu eres interesante – contesto Tom en un tono que hubiese utilizado para enseñarle a sumar a un retrasado mental – ¿Por qué estás tan nervioso?

—no lo estoy…

—no te molestes en mentirme, conmigo no funcionara

—¿Por qué me hizo venir aquí? – pregunto Bill de repente superado por los nervios.

—me agrada como luces – contesto sencillamente Tom – y encuentro eso alarmante siendo que tú eres hombre y debería darme asco

—¿perdón? – pregunto Bill confuso.

—¿Por qué demonios te ves como una mujer?

—disculpe pero no le permito…

—cállate – Bill se calló de golpe, no podía ir contra ese hombre, no solo por su estatus en la sociedad, sino también porque sentía miedo de su presencia – no logro comprenderte, eres la persona más rara que conocí en la vida, solo con verte sin saber nada de ti puedo decirlo.

—no entiendo a dónde quiere llegar con todo esto…

—muchas cosas desconcertantes, ¿Por qué aceptaste ser el modelo de renacer? ¿Te gusta el perfume? – Bill se estremeció ante los ojos profundos de Tom, era tan raro sentirse así, temeroso pero intrigado a la vez

—si – mintió patéticamente el pelinegro, hasta su voz sonaba aguda, más de lo normal.

—¿ves aquel perfume que está encima de aquel velador? – Tom señalo una botellita sin etiqueta con un líquido tan transparente como el agua dentro.

—lo veo

—huélelo – dijo Tom, Bill noto claramente que era una orden.

Se acercó al velador al lado de la enorme cama y cogió el frasquito de vidrio, al destaparlo noto que era a chorro y no a spray, con cuidado acerco su nariz y lo olio, un gemido de placer casi escapa de sus labios, era un aroma exquisito, y embriagante.

—delicioso – suspiro.

—se llama “Simonne” lo hizo mi padre

—Simonne ¿Cómo su madre?

—exacto ¿encuentras punto de comparación con la mierda de perfume que es renacer? – Bill agacho la mirada cohibido y negó con la cabeza – eso pensé

—¿Por qué hizo un perfume tan malo?

—llevaba más de medio año sin crear, tenía que hacer algo o los medios comenzarían con sus habladurías

—lo hiciste por obligación…

Un silencio incómodo para Bill le siguió a esa información, el pelinegro dejo el perfume en su lugar y volvió a donde estaba antes, a unos pasos de Tom que no lo miraba, solo fumaba en silencio observando la luminosa ciudad a sus pies, Bill no tenía ni idea de que decir, después de todo dudaba que Tom lo hubiera llamado para hablar de sus perfumes.

—si no aceptaste por el perfume ¿Por qué lo hiciste? ¿Por el dinero? ¿Por el rango del trabajo? Porque sabes que después de modelar para uno de mis perfumes hará que te lluevan propuestas de trabajo.

—¿Por qué me pregunta todo esto?

—contesta – Bill apretó fuertemente los puños, no acababa de decidir que pensar de ese hombre.

—por el dinero – contesto.

—¿para que lo necesitas?

—para la universidad, yo…

—¿tus padres no la pagan? – esta vez Bill no respondió, no podía contestar una pregunta que llevase a su pasado, nadie debía saberlo.

—no – contesto secamente esperando que el otro se diese cuenta de que era mejor cambiar de tema. Y claro que Tom se dio cuenta de la incomodidad del modelo, sin embargo eso no refreno sus preguntas.

—¿Por qué? ¿No quisieron?

—escuche…

—¿o quizás tuviste una pelea fuerte con ellos y dejaron de hablarse?

—espere…

—¿están muertos? – Bill abrió la boca y la cerro rápidamente – ah, con que es eso…

—¡basta! – Grito furioso – ¡no le permito especular acerca de mis padres!, sabía que era un error venir – se giró para irse de ese lugar, pero una cadena invisible le detuvo: la voz de Tom.

—quieto – Bill se congelo en su lugar – ahora regresa – Bill no se movió.

—¿Qué quiere de mí?

—me agradan los retos Bill Trümper, y hasta ahora los retos eran las mujeres y los perfumes

—yo…

—eres mi nuevo reto ahora – Bill se giró a mirarlo sorprendido – el más interesante que he tenido…

—¿pero por qué yo?

—Victoria no sabe nada de ti, solo que modelas desde los 15 años, y tu lugar de residencia, eres muy misterioso, y a mí me gustan los misterios

—¿cree le hace creer que puede entrometerse en mi vida? – Pregunto el modelo enfurecido – ¡no soy un objeto! No tiene derecho…

—¿crees que eso me interesa? Soy Tom Kaulitz, puedo hacer lo que quiera ¿Quién va a detenerme? Dudo que seas tú

—escuche – dijo Bill desesperado – yo no tengo ningún secreto de importancia, soy una persona aburrida, no hay nada que le pueda interesar sobre mi o sobre mi pasado – Tom sonrió ligeramente, en un aire auto suficiente.

—no pareces una persona aburrida, ¿no crees que todo sería más fácil si me cuentas tú mismo? Así te dejaría en paz

—no hay nada que ocultar – recalco Bill suavemente – mis padres… solo, tuvieron una niña, otra hija, se fueron a vivir a lugares más cálidos que Alemania por su delicada salud, es todo, yo me quedé

—¿Por qué?

—porque no quería dejar a mis amigos, ni cambiarme de instituto… – Tom lo interrumpió nuevamente.

—no me refiero a eso, ¿Por qué mientes? Ya te dije que conmigo no funcionaria

—¡acabo de contarle…

—es mentira

—¿Por qué yo? – Pregunto Bill frustrado – ¿Por qué quiere saber de mí?

—hay algo que me impide ignorarte – respondió Tom abandonando el cigarrillo en un cenicero – desde que te vi hoy no pude quitarte los ojos de encima, durante todo el evento, eres hombre…

—¡No lo entiendo! ¡Soy hombre! ¿Qué hay de malo con eso?

—que me gustas – comento Tom como si nada.

—¿u—usted es homosexual? – pregunto Bill incrédulo, ¡pero si hasta estaba casado! Tom lo miro enfurecido, pero no levanto la voz.

—no digas esa palabra en mi presencia, no lo soy

—entonces…

—creo que mi interés en ti se debe a que pareces una mujer, cuando mi mente comprenda, incluso en el sub consciente, que eres un hombre, dejare de sentirme atraído por ti.

—¿Cómo hará eso?

—¿tienes novia? – Pregunto de golpe Tom – porque… sinceramente espero que no tengas novio – su voz se tiño de asco al decir eso.

—¡No tengo novia! ¡Y mucho menos novio! ¿Qué demonios…

—mejor así, ¿pero tuviste novias alguna vez cierto? – pregunto dudoso Tom.

—sí, tuve novias pero ¿a qué viene…

—genial – cortó nuevamente Tom – así será más fácil sacarte de mi mente

—escuche todo esto me está cansando, basta de preguntas ¿puedo irm…

—tienes razón basta de preguntas, ahora acércate – Bill se tensó en su lugar – ¿me tienes miedo?

—no – mintió el pelinegro alejándose de Tom lentamente.

—entonces acércate

—¿para qué?

—si te acercas dejare que te vayas – Bill lo miro desconfiado, no tenía otra opción más que obedecerlo, ese hombre podía dejarlo en la ruina si quisiera y Bill no estaba dispuesto a perder todo por lo que lucho.

—¿enserio podré irme después?

—tienes mi palabra, vamos acércate

Bill se acercó al hombre lentamente, como una mascota nueva a la que le da miedo acercarse a su amo, pero lo hace por miedo a ser castigado si no obedece sus palabras, Tom espero pacientemente hasta que el modelo estuvo a su lado, el mayor sujeto a Bill del brazo y acabo de acercarlo, dejando que sus cuerpos estuviesen separados solamente por un centímetro.

—¿Qué va a hacer? – pregunto Bill con la voz distorsionada por el miedo, y por la curiosidad.

—cállate – ordeno Tom

El mayor giro las posiciones dejando a Bill apoyado en el barandilla del pequeño balcón, y se apretó totalmente contra su cuerpo, enterró la cara en su cuello y aspiro el embriagador aroma, suspirando, ¿por qué ese modelo olía tan bien?, deseaba sentirlo todo el tiempo, hasta que muriese.

—hay algo que no entiendo – susurro Tom en el cuello de Bill, este estaba tenso, se estremeció, su piel se puso de gallina

—¿que? – pregunto en un susurro.

—¿Por qué no hueles a Renacer? Te vi ponértelo cuando modelaste

—ah… — Tom arrastro delicadamente sus labios sobre el hermoso cuello, aspirando profundamente, Bill no era capaz de pensar, el miedo, la curiosidad y la intensidad del aliento de Tom le obnubilaban la mente – yo…

—dímelo

—yo me lo quite después de modelar – pudo decir al fin, ¿eran impresiones suyas o su cabeza estaba ladeándose para dejarle espacio a Tom?

—¿te lo quitaste? ¿Cómo quitaste un aroma tan brusco?

—me lave con agua – Bill suspiro audiblemente cuando Tom volvió a recorrer su cuello – un par de veces.

—Humm – Tom presiono mucho más su cara contra el cuello de Bill, se sentía de alguna manera… libre.

—Yo… dijo que me dejaría marchar…

Tom no respondió, abrazo fuertemente a Bill por la cintura y mordisqueo un poco su cuello sacando un ligero gemido del modelo, la mente de Tom trabajaba al 100 por ciento mientras hacia todo eso, él no podía estar atraído por un hombre, así que tenía que sacarse la idea de la cabeza, era la única manera era convencer a su subconsciente de que su acompañante era hombre y que debería darle asco y repulsión tocarlo, no ansias y ganas de besar sus hermosos labios.

Tom bajo sus manos hasta el trasero de Bill y apretó, causando que el modelo diera un jadeo de sorpresa, Bill trato de alejarlo pero Tom era más fuerte, y no pudo moverlo.

—por favor – pidió – ya basta…

Tom una vez más lo ignoro, decidido a acabar con esa ridícula atracción hacia ese chico llevo una de sus manos hasta la entrepierna del joven, que soltó un gemido nada digno de un hombre y trato de alejar su mano, Tom no lo permito y acaricio firmemente la zona.

—no, basta ahh

—Shh ya terminare – dijo Tom frunciendo el ceño, Bill comenzaba a excitarse, la dureza que resaltaba claramente bajo sus ajustados pantalones era más que evidente, mientras la mano de Tom seguía masajeándola por encima de la ropa, en su mente el mayor se repetía una y otra vez, que Bill era un hombre y que era el pene de un hombre lo que estaba tocando, pero nada paso.

No sintió asco, no sintió nauseas, y tampoco deseo parar, Bill seguía tratando de alejarlo empujando sus hombros, pero aparte de ser más débil que Tom las fuerzas no acudían correctamente a él por el placer que estaba recorriendo su cuerpo desde su erección, su estómago, su pecho, hacia todo su cuerpo. Jamás nadie le toco de esa manera, ni si quiera sus ex novias, jadeó.

—mierda – dijo Tom frustrado, no le cabía en la cabeza como es que no le daba asco hacer todo eso, y lo que era peor, él también estaba empalmándose, retiro el rostro del cuello de Bill sin dejar de acariciarlo, lo miro a la cara, sus mejillas estaban sonrosadas, sus labios algo resecos por respirar con la boca abierta, sus ojos nublados por el placer, y su respiración agitada, se inclinó para besarlo pero antes de llegar a sus labios se alejó molesto.

—¡mierda! – repitió siéntenlo ganas de golpear fuertemente algo y maldecir a cada ser viviente de la tierra – carajo

Bill estaba medio despatarrado en el barandal, sus piernas temblaban y una parte muy oculta de su cuerpo estaba quejándose por que Tom abandonase sus quehaceres, mientras la otra parte gritaba de alivio.

—vete – siseo Tom molesto, Bill se enderezo mejor sobre sí mismo y lo miro confuso.

—¿pero qué…

—¡querías irte! ¡Pues vete! ¡Vete de una maldita vez no quiero ver tu asquerosa cara!

Bill sin decir nada se encamino hacia la puerta, suspiro confundido y algo dolido por las palabras del perfumista, sin mirarlo salió del edificio alegrándose de que no hubiera resultado peor, Victoria lo esperaba en la recepción para llevarlo a casa, pero él se negó, después de todo su casa estaba bastante cerca, él no quería nada más proveniente de Tom Kaulitz.

En la habitación Tom frustrado arrojo un par de sillas al piso, se lanzó a la cama y contuvo sus ganas de gritar, ¿Por qué? ¿Por qué le gusto tocar tanto el asqueroso pene de otro hombre? ¿Por qué quiso besarlo? ¿Por qué se empalmo pensando en hacerle el amor salvajemente? Quería ver el rostro tierno y dulce de Bill a la altura de su pene, sonrojado y asustado, chupándoselo, quería desnudarlo, quería introducirse hasta lo más profundo de su delicado cuerpo, y la maldita erección que traía en medio de las piernas se lo recordaba a casa segundo, se negó a darse placer pensando en un maldito hombre con complejo de travesti y se metió a dar una ducha helada, tenía que cogerse a alguna tía pero ya.

Victoria entro a la habitación observando el desastre de las sillas rotas, y escucho el sonido de la regadera, suspiro cansada.

—¿Qué le has hecho al jefe Bill Trümper? – Dijo para sí misma – ¿Qué le has hecho?

Notas de Amudiel: bueno estamos en la parte en la que Tom NO entiende por qué NO le da asco tocar a Bill, cuando SUPUESTAMENTE debería darle asco xD

por Amudiel

Escritora del Fandom

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