

Notas de Amudiel: El dolor es solo un pequeño pecio que se paga por la más pura felicidad…
Esclavo: el perfume del amor. Fic Twc de Amudiel
Capítulo 24. Empezar en el lugar donde terminó
—¿Bill?
Tom tardo un buen rato en reconocerlo, le dolía ligeramente la cabeza y sentía su cuerpo pesado, además que la sensación seca de su boca le dio asco, volvió a mirar a Bill, estaba totalmente diferente, pero era él, no había maquillaje en su rostro, tampoco estaban las rastas, su pelo estaba pulcramente peinado hacia atrás, no había ropa extravagante, solo una camiseta gris y un pantalón negro, era lo más simple que Tom hubiera visto en el cuerpo de Bill, pero aun así descubrió que seguía atrayéndolo de esa manera tan anormal, Tom descubrió que el dolor en su pecho desaparecía, no importaba nada más que Bill en esa habitación, porque era lo único que tenia color para él, ni siquiera el paisaje que estaba tras la ventana tenia tanto color como Bill.
Tom se dio cuenta de que existían infinidad de grises.
—solo quiero saber… ¿Por qué? – Tom se sentó a duras penas en las almohadas, sentía su cuerpo pesado inútil, también descubrió muchos de sus músculos, como se movían a una maravillosa orden de su cerebro, nunca lo había notado.
—Bill ¿Qué haces aquí? ¿Por qué estoy aquí? – preguntó moviendo los dedos que recibían sangre con rapidez, estaban entumecidos.
—caíste por un risco, al mar… – la voz de Bill estaba cargada de preocupación, sonaba nasal, como si quisiera llorar – ¿Por qué Tom? ¡pudiste matarte!
—recuerdo eso – su cerebro también comenzó a funcionar con más eficiencia y recordó el momento en el que cayó al mar – joder, mi Cadillac… debe estar hecho una mierda – Bill lo miro con furia.
—pudiste morir ¿y lo único que te interesa es tu auto?
—¿Qué haces aquí? – preguntó Tom con un tono frio, Bill se congelo – que haces aquí si me temes
—no te temo – Bill bajo la mirada, se sentía demasiado diminuto en ese momento – creí que las mentiras no funcionaban contigo
—¿Quién es Joan Bill? ¿Es un tipo que te violó o algo así?
—¡no! – contestó Bill bruscamente – ¿Qué demonios te hace creer algo así?
—por que cuando te forcé en el hotel gritaste su nombre
—no lo hice – negó Bill.
—te escuche, también lo llamas en sueños ¿creías que iba a juzgarte mal por no ser virgen? – Tom dijo todo eso sin pensarlo, quizás antes hubiera juzgado a Bill por eso.
—yo era virgen hasta que tú me violaste maldito anormal – le dijo Bill con rabia — ¿o ya olvidaste que me forzaste a hacerlo la primera vez?
—te gustó
—¡eso no importa! Yo tenía miedo – confesó – me dolía y tu seguiste haciéndolo – una lagrima bajo por su mejilla limpiamente – te pedí que pararas y no lo hiciste ¡si tan solo te hubieras detenido no me habría gustado! ¡y al final yo no me hubiera enamorado de ti! ¡te odio! – Bill abrió enormemente los ojos llorosos que aun miraban al piso, aterrado por lo que acababa de decir, paralizado y en shock.
Tom lo miraba a él sin parpadear.
—¿enamorado? – jadeo Tom sintiendo su pecho mucho mas cálido. Bill alzo su mirada hacia Tom.
—si – le contesto como un cachorro regañado – al principio… solo sentía, no lo sé, era algo que nos pasaba a los dos… tu mismo dijiste que no lo entendías, al principio solo fue eso, no podía… simplemente no podía quitar mis ojos de ti
>>pero después todo cambio, tu… eras más humano, parecía que de verdad te interesabas por mí, empezaste a tratarme como si fuera una persona y no un objeto, era divertido estar contigo, mierda, esto está mal – Bill se sentó en una de las sillas que estaban en la habitación y cubrió su rostro con sus manos, Tom se sintió mal entonces, verdaderamente mal por Bill, no quería verlo sufrir, mucho menos por su culpa, no entendía ese sentimiento de querer protegerlo todo el tiempo, de querer tenerlo a su lado, realmente no lo entendía.
—¿él fue quien te hizo eso en la espalda verdad? — Bill alzó la mirada, sus lagrimas seguían cayendo, asintió sin dudarlo, extrañamente Tom lo hacía sentir seguro, a pesar de que era muy probable que no lo estuviera a su lado.
—todo esto empezó por que tú querías saber… sobre mi ¿verdad? – dijo Bill – ese día me llamaste a tu habitación por eso, querías intimidarme…
Ninguno de los dos dijo nada por un buen tiempo. Bill rompió el silencio.
—tenia tanto miedo, mi mundo entero se destrozo cuando supe que estabas en coma, al final no sirvió de nada alejarme de ti ¿Cómo podía simplemente…? – suspiro dejando de lado las lagrimas – si, Joan me hizo la T en la espalda
—¿Por qué? – Bill nunca se había sentido más avergonzado y herido de sí mismo cuando contesto esa pregunta
—por que soy un asesino…
New York.
Bill salió del colegio y se acercó al edificio donde lavaban ropa, en un costado habían unas escaleras que daban al sótano, se acomodo la mochila en la espalda y toco la puerta, enseguida se abrió dejándolo pasar, adentro todos eran mayores que él, se sentía orgulloso de estar ahí, de ser considerado uno más de ellos.
Como si fuera un adulto.
—aquí está el cumpleañero – saludo un hombre de color dándole una amistosa palmada en el hombro, Bill admiraba los tatuajes que recorrían la oscura piel, todo el cuello, y se perdían debajo de la ropa — ¿Qué se sien te tener 15 años?
—¡es genial! – contesto emocionado, se reprimió al instante, tenía que actuar como un adulto, odiaba ser un niño – me siento más grande, pronto tendré que afeitarme
—no lo dudo – contesto el hombre riendo.
—Bill – llamo Joan, él era el más importante de esos hombres, el mandaba ahí y nunca se había dirigido personalmente a él, Bill se puso serio – felicidades, luces como un hombre – el pecho de Bill se inflo de orgullo – ven conmigo
Joan lo guió hasta la parte de atrás donde pocos entraba, Bill sabía que era una especie de oficina que solo Joan usaba cuando quería “estar con chicas” o hablar con alguien sin ser oído, con curiosidad y algo de miedo entro al lugar, había un escritorio viejo y un par de sillones en un estado entre lo bueno y lo malo, Joan lo invito a sentarse.
—Bill creo que es tiempo de que seas uno de nosotros, pero hagámoslo oficial ¿qué dices? – Bill asintió sin dudar, admiraba a Joan por hacer cosas que él no podía, Joan se revelaba contra la sociedad, y Bill quería hacerlo también, quería revelarse contra su padre, quería gritarle en su estúpida cara que odiaba su empresa, que odiaba las bienes raíces, que sabía de todos los asquerosos fraudes que hacía para ganar mucho más dinero estafando a personas inocentes, y lo peor de todo era la manera en la que trataba a su madre, la había obligado a aumentarse el busto con operaciones costosas, pese a que ella no quería, la había convertido en una barbie de carne y hueso, su madre era buena, él la quería mucho más que a su padre, porque ella solo era una esclava mas de sus deseos.
Lo que más quería Bill era darle una lección a su padre, hacerle entender que no podía hacer lo que se le viniera en gana solo porque tenía un montón de dinero.
—¿Bill? – llamó Joan – te necesito aquí – bromeo – Bill se sonrojo con vergüenza.
—L-lo siento – tartamudeo – estaba pensando en la mierda que hace mi padre… ya sabes – dijo despreocupadamente, siempre tratando de lucir mayor de lo que era.
—me alegra que pienses eso, esa será tu misión, necesito poner algo en el edificio donde trabaja tu padre
—¿algo?
—son cajas, no pesan mucho, tienen cámaras, necesitamos vigilar el edificio ¿podrás hacerlo Bill? – era la primera vez que dudaba, pero aún así asintió ganándose una mirada de orgullo de Joan – perfecto, puedes fingir que estas visitando a tu padre, te dejaran entrar.
&
Una semana después, un viernes Bill entró al edificio donde su padre era el que mandaba en todo, ese lugar nunca le había parecido tan grande ni tan lleno de personas, nadie dijo nada, todos lo dejaron pasar sin objeción, se acercó al área de los empleados, un chico de limpieza le dio una caja, Bill asintió ligeramente la tomo, no pesaba mucho pero era algo llamativa, del tamaño de un monitor de computadora, aun así nadie le dijo nada, algunos incluso le saludaron, lo mas disimuladamente que pudo dejo las cajas donde Joan se lo había indicado, eran seis cajas en total, luego subió para ver a su padre y no levantar sospechas.
Se asombró de ver a su madre ahí sentada en uno de los sillones, ella inmediatamente se recupero de su sorpresa al verlo y le sonrió con cariño.
—mamá – dijo Bill acercándose a ella – papá – saludó mas formalmente.
—¿Qué haces aquí? – cortó el hombre con sequedad – ¿no deberías estar en la escuela?
—ya acabó – le informó Bill para nada impresionado de que ese hombre no supiera los horarios escolares.
—eso es mierda – siguió el – ¿Cómo pudo haber terminado tan temprano? Seguro te escapaste, eres tan irresponsable – Bill apretó los puños, esta vez su madre salió en su defensa.
—basta, Bill está diciendo la verdad ¿Cómo es posible que no sepas a qué hora sale del colegio? – él le mando una mirada cargada de rabia.
—no me sorprendería que no fuera mi hijo – le dijo a su esposa – no se parece en nada a mí, parece un maldito maricón, creí haberte dicho que dejaras esa mierda de maquillaje lejos de tu cara – agrego en dirección a Bill – para tu desgracia naciste como hombre, y no como niñita, así que confórmate y deja de afeminarte, me das vergüenza, no quiero imaginarme lo que la gente dirá al verte caminando en esas fachas
—el maquillaje no me hace afeminado – le contestó Bill insolentemente – es solo un estilo…
—¿Quién te dijo que podías responderme? – lo cortó su padre – eres tan maleducado, tu madre hizo un pésimo trabajo al criarte, me decepcionan, los dos – Bill noto las lagrimas formándose en los ojos de su madre y estalló.
—¿y tú crees que eres bueno? ¡eres el peor padre del mundo! ¡peor que la mierda! – ya estaba hecho, lo había dicho, no se arrepintió y se quedo mirándolo con odio, en dos pasos su padre estaba su lado, la bofetada le hizo caer al piso, los ojos se le llenaron de lagrimas por el intenso dolor, nunca lo había golpeado.
—pues te guste o no soy tu padre, y me debes respeto – el hombre se inclino un poco hacia el – aun que desearía que no fueras mi hijo…
Bill dejo de soportar las lagrimas y se puso en pie.
—¡no sé como mamá puede seguir contigo! ¡te odio! – gritó antes de salir corriendo, todo era un borrón a su alrededor, salió fuera del edificio sin poder evitar las lagrimas, los autos vocinearon con fiereza cuando cruzo una calle sin ver, cuando no pudo correr más se detuvo, ¿Por qué su padre no lo quería? ¿Por qué no podía tener una familia normal como todos?
—Bill – Joan apareció a su lado – ¿Qué carajos le paso a tu cara? – seguramente la mejilla estaba hinchándose por el golpe.
—nada – contesto limpiándose las lagrimas – puse todas las cajas donde me dijiste.
—bien – Joan saco una especie de control remoto de su bolsillo – aprieta primero el botón verde dos veces seguidas, luego espera un minuto y aprieta el rojo, eso activara las cámaras
—¿ahora?
—hazlo – Bill asintió, su padre iba a aprender su lección cuando Joan tuviese las cámaras funcionando, formularían un plan para entrar al edificio y sacar todo el dinero, quizás si su padre fuera pobre seria mas bueno, solo quizás…
Bill presiono el botón verde dos veces, y conto en su mente calculando más o menos un minuto, luego presiono el botón rojo.
Se escuchó un sonido atronador, la tierra tembló, Bill soltó el aparato para cubrirse los oídos, de pronto la gente gritaba, alzo la vista confundido para ver que estaba sucediendo, alzo la vista, no se había alejado mucho del edificio de su padre, por eso pudo ver como se derrumbaba hasta donde las demás estructuras no cubrían su vista, corrió sin importarle que casi vuelven a atropellarlo y vio mejor como toda esa montaña se convertía en escombros, como mucha gente quedaba aplastada, un reguero de polvo se alzo impidiendo ver absolutamente nada, solo podía oír los gritos desesperados.
El polvo se disipo ligeramente ya no se oía nada caer.
A unos metros vio una persona con la cabeza abierta debido a un escombro que lo había golpeado, el terror lo invadió, podía ver su cráneo roto y el cerebro saliendo de este, la sangre… escucho un grito de terror, era una mujer abrazando a un hombre que estaba desmayado o quizás muerto.
—¡Michael! – gritaba otro hombre – por favor ayúdenme ¡mi hijo no está! ¡quedo atrapado! ¡Michael! – lloraba alzando los escombros que no suponían demasiado peso para el tratando de llegar a su hijo.
¿Qué había pasado?
Una mano se poso en su hombro, Bill se giro para ver a Joan tras de él, no parecía impresionado.
—ahora eres uno de nosotros – la presión en su hombro se hizo se mas fuerte hasta que perdió el conocimiento.
&
Soñó con su madre, como ella era antes de las operaciones, mucho más hermosa que ahora, se despertó sintiendo un dolor punzante en su hombro, quiso moverse para obtener una mejor postura, pero no pudo…
Entonces fue consciente de que algo ataba sus manos, abrió los ojos pero fue como si no lo hubiera hecho, estaba de cara contra algo duro, eran tablas, sentía como raspaban contra su mejilla, comenzó a tomar conciencia, poco a poco.
Los gritos, la sangre, la gente muerta, el edificio cayendo, su madre…
—¡no! – grito, no podía ser real, tenía que ser un sueño – ¡no! – volvió a gritar.
—veo que despertaste – una luz muy baja se prendió iluminando el lugar donde estaba, pudo ver el catre que lo sostenía y las tablas que soportaban el peso del colchón que no estaba, era un cuarto gris con la pintura de las paredes descascarándose, manchas de humedad en el piso y el techo, también algunas de sangre…
—¿Qué paso? – pregunto temblando sin poder moverse para ver a Joan pero este pronto entró en su campo de visión – desátame – pidió asustado.
—¿no lo recuerdas Bill? La misión fue un éxito, eres uno de nosotros deberías estar orgulloso
—tu dijiste que eran cámaras – le reclamo Bill con la voz rota – ¡dijiste que eran cámaras! – gritó – los mataste…
—no Bill. Tú los mataste, tu aprestaste los botones, activaste las bombas, fue glorioso
—¿Por qué? ¡yo no quería matarlos! ¡me mentiste! ¡te odio!
—si te hubiera dicho la verdad no lo hubieras hecho, necesitas hacerte fuerte, necesitas dejar de sentir, los sentimientos no sirven, el amor es mierda, la compasión es basura ¿entiendes?
—yo no quería matarlos – sollozo – mamá, no por favor, mamá no…
—deja de lloriquear, desde ahora solo pensaras en ti mismo – Joan se subió encima de él, fue cuando Bill noto que no traía puesta su camiseta – ahora serás uno más de nosotros
Sintió un dolor agudo en la espalda y gritó, el dolor se hizo mucho más profundo, y Bill solo podía gritar que dejara de hacerlo, suplico, y lloro, la sangre chorreo por su hombro hasta su cara, también pos su costado, no calculo el tiempo que estuvo sintiéndolo y gritando, pero cuando acabo, solo quería desmayarse del dolor.
—oh Bill, tranquilo, eso solo era una marca superficial para saber donde tengo que cortar, esto recién comienza – Bill se tenso con terror.
—no Joan, por favor ¡no! – gritó desgarrándose la garganta –¡basta! ¡duele!
—¿escuchas el terror en tu voz Bill? – suspiro Joan con deleite – amo el terror, es el único sentimiento que puedo tolerar – Bill sintió entre el dolor de su espalda una fuerte erección sobre la tela de su jean, Joan estaba excitado, su terror se incrementó – ¿puedes imaginarte el terror de todas esas personas que asesinaste hoy? ¿lo mucho que habrá sufrido tu madre al morir?
—¡cállate! – Joan presiono el cuchillo mas fuerte – ¡ yo no la maté!
—fuiste tú quien acomodo las bombas, y también las activaste, tú la mataste…
—¡Joan! ¡me duele! ¡ayuda! – gritó tratando de soltarse – ¡déjame!
—¿acaso no te gusta el terror Bill? El terror que causaste hoy matando a tanta gente fue… delicioso – Bill gimió largamente apretando los dientes, pero tuvo que volver a gritar, sencillamente no podía soportar el dolor de su espalda – es Terror puro
La T estaba completa, sangrante en la delgada y blanca espalda de Bill.
—Terrorista – sonrió Joan lamiendo la sangre de su cuchillo.
—la policía lo descubrió poco después – Bill froto sus manos que estaban mucho más frías ahora – me rescataron y hubiera ido a la cárcel, sentía que lo merecía, Lucas me convenció de decir la verdad, tenia tanto miedo…
Tom no dijo nada, solo trataba de asimilar todo lo que Bill acababa de decirle, se sentía capaz de visualizar la situación, de ponerse en la piel de ese chico que lloraba en silencio, pero la sola idea le dama temor, nunca antes lo había sentido tan profundo.
—la T es de Terrorista…
Bill asintió, temblaba, el asco volvía a él, los informes de la gente muerta… mas 59 personas, entre ellas 9 niños, 17 personas que quedaron vivas entre los escombros, personas a las que trataron de rescatar y no pudieron, todas murieron de hambre y de sed, del accidente solo 14 personas fueron rescatadas con vida, dos de ellas fallecieron en el hospital por muerte cerebral, las demás vivieron forzadas a cargar ese trauma el resto de sus vidas, y todo por su culpa…
—soy… tan asqueroso – gimió Bill rascando sus brazos con tanta fuerza que comenzaron a sangrar, el parecía no darse cuenta – ¿Cómo pude hacerlo – jadeo totalmente ido, volviendo a rasgarse.
—Bill – llamó Tom – te estás lastimando – le dijo, pero Bill no lo escuchó.
—aun puedo escuchar sus gritos – sollozo aterrorizado, estaba sufriendo un ataque de pánico, Tom busco el botón que servía para llamar a alguien antes de que Bill siguiera haciéndose daño, lo presiono varias veces y trató de levantarse pero sus brazos fallaron y cayó a la cama evitando caer al suelo a duras penas – aun puedo oler el polvo, la sangre…
—¡Bill! ¡tranquilízate! – le gritó, el más joven se alejo retrocediendo hasta chocar con la pared y caer sentado al piso abrazándose a sí mismo, se quedo en esa posición murmurando, parecía querer dejar de llorar pero no podía hacerlo, una enfermera llego luciendo asombrada de verlo despierto.
—señor Kaulitz, ¿Por qué no aviso antes? ¿Cuánto tiempo lleva despierto? – Tom negó con la cabeza.
—olvídese de eso ¿Qué le sucede a Bill? – pregunto sin dejar de mirarlo, la enfermera se percató del más joven.
—está teniendo un ataque de pánico, dios mío, ¿el se hizo esos rasguños? – ella salió rápidamente, al poco rato volvió con otras dos personas más, le inyectaron algo a Bill a duras penas por que este se movía con brusquedad, y luego cuando estaba calmado se lo llevaron de la habitación.
—necesito revisar sus signos vitales – le dijo la enfermera a Tom – ¿Cuánto tiempo paso desde que despertó del coma?
—no lo sé – contestó Tom dejando a la mujer revisar sus pupilas y sus funciones motoras – ¿el va a estar bien? – ella lo miró con pena, pero no dirigida a él si no a Bill y asintió.
Bill le había contado lo que había dentro de la caja, no era nada bueno, y no sentía su curiosidad saciada, al contrario, sentía más incógnitas, quería saber por qué Bill se había cortado el pelo, donde había estado viviendo desde que se fue de Alemania, por que el violinista tonto lo había besado… tantas cosas, necesitaba saberlas.
—tengo que salir de aquí
&
Sandra paseaba de un lado a otro, Diego suspiro una vez más, no podía hacerlo, el era capaz de muchas cosas por dinero pero eso era demasiado.
—por favor… no le hagas nada a Chantelle – pidió, ya no le apuntaban no era necesario – por favor – volvió a suplicar.
—¿Por qué debería hacerte caso? Lo que hizo esa mujer es demasiado, incluso solo por dinero o por Tom – le contestó Sandra parándose frente a él.
—no es por ella, no me interesa lo que le pase, yo la amaba, creí que con ella podría tener todo lo que nunca pude, pero cambio, ella no es como antes, lo digo por mi hijo, hagan lo que quieran con Chantelle, pero por favor no toquen a mi hijo…
—¿estás admitiendo que el niño es tuyo?
—lo es, un día tuvimos un problema con el condón, y tuvimos que comprar una pastilla pero no funciono, ella estaba embarazada y Tom estaba con el modelo, no puede ser de él, es mío, soy la peor mierda que existe pero no quiero perder a mi hijo – declaró con la seguridad reflejada en su voz y sus ojos – haré lo que sea
—¿lo reclamaras? ¿reclamaras a tu hijo?
—claro que lo haré
&
—¿Qué?
—todo paso muy rápido – Simonne no parecía molesta, de todas formas Tom se acercó a ella y se hundió en su aroma sintiéndose mejor, sintiendo consuelo solo con su presencia, para todo aquello que Bill le había contado – Chatelle estaba aquí conmigo, hablando algo acerca de embarazos mutuos – Tom casi se desmaya al escuchar la noticia de que iba a tener un hermano o hermana, no supo que pensar sobre eso, pero ni siquiera tuvo que hacerlo, su mente no dejaba de pensar en lo que Bill le había dicho.
—¿y?
—y llego ese chico, gritando cosas, estaba con dos chicas y le reclamó el bebé a Chantelle
—ah…
—¿solo vas a decir “ah”? – preguntó la rubia.
—de todas formas yo no podría haberla embarazado, soy infértil – le confesó de sopetón a su madre. Ella se mostró dolida unos segundos pero luego suspiro aceptándolo.
—son cosas que pasan cariño – acarició sus trenzas y Tom ronroneo al contacto, echaba de menos los mimos de su madre – hay otra cosa de la quiero hablar…
—¿Cuál?
—estas distinto, es como si estuvieras… triste, pero al menos ya no tan vacio
—¿por qué lo dices?
—por que cada vez que te miro parece… parece como si quisieras llorar Tom
Fue como si las palabras de su madre tuvieran un efecto inmediato en el, sus ojos se llenaron de lagrimas, trató de ocultarlo pero era inútil.
—oh Tom, es por Bill ¿verdad? Sé que fue a verte al hospital ¿Qué fue lo que paso?
—yo… – era la primera vez que no sabía muy bien que decir – no lo entiendo – nunca había escuchado salir su voz tan nasal – no entiendo como alguien puede vivir con tanto dolor – no sintió vergüenza cuando dos lagrimas cayeron hasta estrellarse con su regazo.
—¿estás llorando por Bill? – pregunto algo asombrada, limpiando las mejillas de su hijo
Con sus pulgares. Tom negó con la cabeza pero más que una negación era un gesto de incomprensión, Simonne se sintió como si estuviera hablando con el Tom de ocho años que una vez le había preguntado cómo se hacían los bebés, tal y como en ese entonces abrazo a su hijo con inmensa ternura y le dio las respuestas que necesitaba su corazón.
—el amor duele – le susurró al oído – pero es como un precio a pagar por algo que luego te brinda infinita felicidad
—no sé lo que significa eso – balbuceó Tom acariciando la cintura de su progenitora.
—entonces déjale a él enseñarte, porque ese tipo de amor no puede enseñártelo nadie más que la persona indicada
—un hombre no puede ser la persona indicada
—quizás un hombre no, pero una persona sí, sin importar su apariencia, su género, o cualquier cosa material Tom, es un plano mucho más alto que lo solo podemos tocar – ella lo separó de su abrazo para poder posar una mano en su pecho – esto es sobre todo lo que podemos llegar a sentir…
—tú sabes que yo no puedo sentir
—claro que puedes, eres un ser humano que por alguna razón evitaste sentir emociones toda tu vida, quizás como un modo de defensa, hasta que un día se hizo un patrón para ti, y lo único que haces es lastimarte, mucho más que si te dejaras libre a los sentimientos que pueden invadirte, no vuelvas a cometer ese error Tom – esta vez la que lloraba era ella – no quiero verte vacio toda tu vida, quiero que seas feliz
Tom se sintió abrumado como nunca antes, se puso de pie como si todo se hubiera ralentizado, cuando pensaba en Bill su corazón parecía desconectarse a su cuerpo y latir por su propia cuenta ajeno a Tom, ¿era eso a lo que su madre se refería como sentimientos? Porque dolía y al mismo tiempo le daba calma.
Estaba perdido y la única manera de encontrarse era… en su laboratorio, y fue ahí donde se dirigió.
&
Lucas nunca había conocido a una pareja de lesbianas pero al verlas simplemente se le hizo como cualquier otra pareja, Judy lloraba y Sandra acariciaba sus cabellos de ese color tan especial con mucho cariño, tratando de brindarle fuerza.
—no puedo creer que Bill haya tenido que pasar por todo eso – sollozó en el pecho de su novia, Georg también había llorado antes de retirarse a su cuarto, Gustav lucia devastado y fue tras Georg, dejándolos en la sala del departamento, Bill estaba con Noah.
—Necesito tu ayuda – le dijo a Sandra – le has ayudado bastante pero te pido ese favor mas – rogo Lucas.
—esto aparte de ser personal es algo muy serio – contesto Sandra sin dejar de acariciar el pelo de su novia – Joan Coneticutt es un fugitivo, sus datos estaban en nuestras computadoras y en todas las estaciones de policía en Estados Unidos, fue condenado a treinta años de prisión, solo pasaron cuatro y de alguna manera logró salir, nunca me hubiera imaginado que estaría aquí en Alemania.
—yo tampoco me habría enterado de no ser por Bill que decidió decirme sobre esas alucinaciones, no creo que sea coincidencia que Bill vuelva a verlo justo cuando él se escapa de la cárcel
—tenemos que ir por Bill, y no dejarlo solo ni un momento.
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Poco más de un mes después.
—es brillante – decía Jörg oliendo su papel de prueba con la fragancia para no contaminarla – dios… es perfecta ¿Cómo lograste mezclar de esa manera tan rotunda lo suave con lo brusco sin que te saliera mal? – Tom se encogió de hombros.
—es así como huele Bill – dijo tanteando la reacción de su padre, pero este no hizo ningún gesto ante ello.
—me siento como cuando hice a “Simonne” sentía que era la fragancia correcta para describir a tu madre, dulce, pasional, hermosa y perfecta en todo sentido – Tom mojo un papel limpio en el contenedor de perfume y lo olio, fue instantáneo, su cuerpo se electrizo y una tonta sonrisa se dibujo en su rostro.
—huele a amor – dijo sintiéndose de pronto algo mareado.
—Tom, hijo… ¿Por qué no vas a buscarlo? Ahora que estas en proceso de divorcio…
—aun no es el momento – contesto Tom – iré a buscarlo cuando dé a conocer al mundo mi “obra maestra” – Tom se quito la bata blanca dejándola arrojada a un lado en el laboratorio y fue a ver con los diseñadores gráficos un buen recipiente para la nueva fragancia… se sentía vivo por primera vez desde que tenía memoria.
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Bill quería salir lo más pronto de Alemania, pero al mismo tiempo quería quedarse, todo ese tiempo estuvo lo más aislado posible del mundo, sin querer enterarse de nada que pasaba en la televisión o en cualquier medio de comunicación, había ido a pedirle perdón a Noah porque había perdido el trabajo de modelo por el escándalo del trío amoroso entre el Noah y Tom, Noah no se cansaba de decirle que no tenía por qué pedirle perdón.
Su tío había declarado no irse hasta que el decidiera ir con él o estuviera a salvo, el frio estaba disipándose poco a poco en Leipzig, las calles de alguna manera lucían mas primaverales, se sentía más en casa que en Canadá.
—Bill – llamó una voz fuera de su cuarto.
—Pasa – contestó sentándose rápidamente en la cama, estaba con un pantalón medianamente holgado, gris y una camiseta de Georg de un verde bosque algo despintada por las continuas lavadas.
—Bill llego un paquete para ti, dijeron que no lo dejaran hasta que lo firmes – era Gustav.
—¿un paquete? – pregunto extrañado.
Salieron a la sala donde Bill no se impresiono de ver a Sara, Judy, Sandra, Georg y su tío conversando sobre el trama de alguna película, se acerco a la puerta dispuesto a bajar hasta la entrada en el primer piso pero el sujeto con el paquete estaba en el pasillo de la entrada al departamento.
—¿Quién lo envía? – pregunto Bill sin demasiado ánimo.
—es anónimo – contestó el sujeto – pero las ordenes fueron claras, no entregar el paquete a nadie que no sea Bill Trümper y no retirarse sin dejarlo en sus manos – con mas extrañeza aun Bill firmo un papel y el hombre le entregó una caja pequeña, sin más preámbulos se fue.
—¿Qué es Bill? – pregunto su tío acercándose, Bill abrió la simple caja que no tenía nada de especial encontrando dentro mucha esponja en cuadraditos pequeños que cayó por todos lados, dejando ver el pico de una botellita de cristal.
—parece un perfume – comento Judy que también se había acercado, cogió con delicadeza el pico para sacarlo de entre la esponja, todos lo vieron y se quedaron muy impresionados, con las caras en distintos gestos de asombro, Bill lo tomo entre sus manos mirándolo incrédulo, de repente todo se sentía como en sus sueños, adormecido
Porque eso no podía ser real, el perfume… la caja se le cayó de las manos esparciendo su contenido por el piso, Judy noto un trozo de papel doblado precariamente.
—hay una nota – dijo alzándolo, no lo abrió se lo dio a Bill que aun sostenía el frasquito de perfume, Bill pareció reaccionar y lo abrió.
Son las diez, prende el televisor, no importa en qué canal, todos pasaran lo mismo
Bill casi se abalanzó sobre el control remoto y prendió la televisión, era la terraza de un edificio, se notaban las nubes medio rojizas de fondo, una mesa alta colocada de manera apresurada y gente caminando de un lado al otro, cambio de canal, era lo mismo pero en este la mesa era enfocada desde otro ángulo, una chica hablaba con la boca pegada al micrófono.
—…repentina aparición de Tom Kaulitz que tan solo hace algunas horas convocó una rueda de prensa, en un lugar muy particular, la terraza de un edificio…
Ella callo de repente, habían tres personas acercándose a la mesa desde detrás, Bill las reconoció al instante, era el padre de Tom, el mismo Tom y su asistente, todas las luces se enfocaron en ellos que ahora estaban tras la mesa. Las preguntas cayeron como lluvia, al igual que las fotografías.
—¡por favor todos! – llamó la atención Victoria sin gritar demasiado alto – no se aceptara ninguna pregunta, el señor Kaulitz tiene algo que decir, ¿podemos por favor guardar silencio? – los de la prensa temerosos de perder la exclusiva callaron obedientes.
Entonces Tom habló.
—quiero presentar una nueva creación, una obra maestra, es el equivalente a la cima de mi carrera como perfumista, como cuando mi padre invento “Simonne” – Tom saco la misma botellita que Bill tenía en las manos y la enseño claro a todas las cámaras. Los cuchicheos no se hicieron del rogar, seguro más de uno quería preguntar algo pero no lo hicieron, Bill temblaba mirando la pantalla de la televisión como si fuera demasiado para ser cierto, no podía serlo…
>>Bill, es una fragancia unisex ya que no tiene un aroma definido a ningún género en específico – esta vez sí que un reportero se atrevió a interrumpir.
—¿hizo este perfume por el modelo Bill Trümper? – un ligero silencio reino por unos segundos.
—creo que su nombre lo dice todo…
—¡señor Kaulitz! ¿Por qué la frase que acompaña la fragancia “el perfume del amor”?
—por que es lo que para mi representa Bill
—¿el amor? – Tom asintió, frotándose las manos con nerviosismo, Bill soltó una carcajada suave notando cuanto lo conocía por ese simple gesto, se le hacía raro reír al mismo tiempo que las lágrimas se desprendían de sus ojos.
—¿pero qué pasa con su esposa? – preguntó una mujer esta vez – está embarazada ¿la va a dejar? – Tom no contestó a eso, ignorándolo siguió con su mensaje.
—no me importa tu pasado – dijo hacia la cámara – por que el mío tampoco es digno de ser recordado, no estaba contigo por no saberlo, es solo que no me daba cuenta de que a quien en realidad quería conocer era a ti – Bill se estremeció – Bill, ponte el perfume, es mi regalo para ti, para arreglar de cierto modo todo el daño que te hice
—¿esa no es la azotea del Westin? – preguntó Georg achinando los ojos.
—¡lo es! – grito Judy – no puedo creer que Tom haya hecho todo eso… decirle al mundo que en realidad te quiere a ti – se acercó a Bill tomando el perfume de sus manos, le quito la tapa y roció dos veces a ambos lados de su cuello – ¿Qué esperas? – le preguntó con una sonrisa de radiante felicidad.
—¿Qué?
—que lentos son los hombres – rezongó Sara limpiando sus ojos con los pulgares para despejarlos de las lagrimas anteriores – ¿Qué esperas para ir con Tom?
Bill no necesito escucharlo dos veces, se acercó a la puerta donde habían un par de deportivos algo gastados que usaba para andar en casa, se los puso y salió del edificio seguido por sus amigos, a pesar de que el hotel quedaba cerca Judy lo arrastró hacia su auto y apenas estuvieron dentro arrancó en dirección al hotel, los demás siguieron a pie, Bill se arrepintió de no haberse arreglado un poco notando sus fachas, parecía un vagabundo, pero no pudo razonar mucho más en ello, Judy volvió a jalarlo a la entrada del enorme hotel, y lo soltó una vez dentro.
Tom estaba cerca de los ascensores tratando de deshacerse de los reporteros que lo asediaban cuando sus miradas se cruzaron, los reporteros lo notaron y se quedaron en un respetuoso silencio apartándose de Tom, Bill se acerco pensando si es que aun era un sueño, la hermosa fragancia que adornaba la piel de su cuello lo desmintió, eso era real.
—estaba yendo a buscarte – le dijo Tom cuando estuvieron cerca, Bill sonrió.
—a veces eres un poco lento – le dijo Bill hasta que sus pechos se tocaron – ¿lo que dijiste es verdad?
—vamos Bill después de decir tantas cursilerías frente a las cámaras aun te atreves a dud… – Bill lo interrumpió reclamando sus labios importándole una mierda quienes pudieran estar viéndolos, Tom apretó con posesión su cintura respondiendo inmediatamente, era como si cuerpo actuara solo, no podía ni tampoco quería evitar eso, mordió con cariño el labio inferior de Bill en señal de que dejara pasar a su lengua y Bill lo hizo gimiendo ligeramente de gusto al sentir a Tom domar su boca nuevamente, sentía los latidos de Tom contra los suyos, y estaba sin aire en los pulmones pero aun así era feliz, se separaron cuando estaban a punto de desmayarse por falta de oxigeno.
—no puedo creer que este saliendo en televisión con esta ropa – gimió Bill ocultando su cara sonrojada hasta límites insospechados en el cuello de Tom, que recién pareció darse cuenta que su beso había sido filmado desde al menos 15 ángulos distintos, pero en ese momento realmente no le importaba mucho.
—eres tan vanidoso, niño travesti – Bill soltó una carcajada sin moverse del romántico abrazo – hueles bien
—es el perfume, Judy me roció un poco
—no es el perfume Bill, eres tú
Y Tom volvió a besarlo en medio del circulo que habían formado las personas a su alrededor.
& Continuará &
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