
Notas de Amudiel: las consecuencias de nuestros actos
Esclavo: el perfume del amor. Fic Twc de Amudiel
Capítulo 22: Consecuencias…
No era fácil ser Tom Kaulitz.
La bofetada recibida aun resonaba en aquel elegante cuarto de hotel, el joven modelo lo miraba con tanta furia, tanta, que tuvo que recurrir a un valor que no sabía que poseía para no salir corriendo ¿Qué había hecho mal?, ¿Por qué estaba tan enojado?, no entendía nada, nada de nada.
Bill seguía parado frente suyo sin poder evitar que dos lágrimas de frustración resbalasen por sus mejillas, Bill había tenido que volver a escaparse para verlo.
Era tarde, las siete y media, había tenido que salir hace mucho tiempo, pero no encontraba las fuerzas, se levantó de la cama y se puso ropa abrigadora, no hacia tanto frio en Leipzig, sin embargo deseó abrigarse.
Escuchaba la televisión en la sala, cogió su mochila y salió, se despidió de Georg y Gustav, no quería verlos a la cara tenía tanta vergüenza…
Una mano de poso en su brazo antes de que pudiese salir del edificio, Bill se giró encontrando a Gustav a su lado, mirándolo con preocupación.
—sabes que no tenemos nada que hacer en la universidad, aún estamos en vacaciones – Bill suspiro tratando de erradicar el nudo de su garganta.
—solo quiero… ver algo
—Si, a Tom – Bill ni si quiera pudo sorprenderse, solo se quedó en silencio.
—¿Por qué Bill?
—yo…
—¿Dime Bill, si él te hace tanto daño, porque sigues regresando a sus brazos una y otra vez? – el modelo no supo que contestar, si Tom le hacía daño ¿por regresaba a él?, quizás era masoquista, como Joan lo había dicho.
—Porque estoy enamorado – contestó al final, hasta el mismo se escuchó patético, trato de no juguetear con sus rastas delante de Gustav pues este se daría cuenta de que estaba nervioso – esta será la última vez – agregó rápidamente – lo prometo
—no es por mi Bill, es por ti
—lo se
Tom alejo su mano de su mejilla lastimada y se irguió lo mas que pudo, aun así no superó los 2 centímetros que Bill tenía por sobre él, ¿Por qué carajos llegaba a golpearlo? Quien debería estar enojado debería ser el, después de todo la foto de Bill besándose con ese imbécil violinista estaba en todos lados, desde que había aterrizado en Leipzig era lo único que había visto en cada lugar.
En cada revista, en la televisión, en gigantografías, se acercó a Bill y sujeto sus dos manos con fuerza.
—¿se puede saber por qué fue eso?
—enloquecí, y decidí que golpearte sería divertido – comento Bill con una tranquilidad que en realidad no sentía – o tal vez me canse de ser uno más del montón – Tom no entendía, soltó las manos de Bill y lo estampó contra la pared sujetándolo por las solapas de su ropa.
—sea lo que sea, tú no puedes golpearme
—pues al parecer puedo
Tom no se sentía con la paciencia necesaria en ese momento, quizás debido a la hierba que había fumado desde que la imagen de ese beso se había pegado en sus retinas, aun podía verlo cada vez que cerraba los ojos, y se sentía impotente, se sentía un imbécil por que le importase tanto, debería darle igual que Bill besara a todos los idiotas que se cruzasen por su camino, pero desgraciadamente no era así y ahora toda la maldita rabia estaba saliéndose de control, toda la confusión, y Tom no quería ser vulnerable, no quería dejar que Bill notara que lo tenía sujeto por las cadenas.
La única defensa era el ataque.
Bill se encontró de pronto de cara a la pared con sus manos fuertemente sujetas por las de Tom, no podía moverse, el mayor lo aplastaba con su cuerpo a la totalidad, cuando el cierre de su pantalón fue roto con violencia sus ojos se abrieron como platos.
—¡que mierda estás haciendo! – grito removiéndose inútilmente.
—lo único que puedo hacer contigo Bill – le susurró con odio haciéndolo estremecer de algo muy lejano al placer, Tom sabía que Bill iba a terminar lo que sea que estuviesen haciendo desde hace un año atrás, y no estaba listo para afrontar que era por el chico del violín, no estaba listo para admitir que moriría antes de dejar que Bill lo dejase, y jamás admitiría que estaba muriendo de celos por dentro.
—detente – jadeó Bill encontrando su voz escasa, lo podía sentir, era un ataque de pánico, Tom incrustó sin delicadeza un par de dedos dentro del cuerpo del modelo, Bill cerró los ojos con fuerza tratando de respirar pero no podía, su voz dejo de existir, y se quedó totalmente rígido, destellos de una vida pasada le llegaron con una violencia más profunda que la que Tom estaba infringiendo sobre él.
Joan desgarrando su camiseta, atado e impotente a una cama soportando cara corte sobre su espalda ensangrentada, el piso alfombrado recibió dos gotas de sangre, casi al mismo tiempo que las gotas de las lágrimas grises empapadas por el maquillaje. Su voz salió a flote demasiado deprisa.
—¡no Joan! – era aguda, y totalmente cargada de terror, Tom abrió los ojos alejándose del modelo que cayó al piso con un golpe sordo sobre sus rodillas, sus dedos estaban pegajosos por la sustancia roja que aun chorreaba sobre las piernas de Bill ensuciando el piso, su corazón se aceleró como el día en el que Bill casi había muerto en ese acantilado, de repente estaba a su lado tocando su hombro con su mano limpia sin saber muy bien que hacer a continuación.
Bill lo apartó de un golpe brusco subiéndose los pantalones a duras penas, Tom lo sujetó cuando Bill casi cayó nuevamente al piso, quizás debería llamar un médico, en ese momento tocaron a la puerta de la habitación.
—¡Bill! – Era la voz del rubio – ¡abre la puerta! – seguía gritando, el modelo se acercó trastabillando hacia la puerta y la abrió de un tirón antes de que Tom pudiera reaccionar, Gustav reacciono rápidamente para sujetarlo entre sus brazos, sintiéndolo temblar con fuerza, alzo la mirada para encontrarse con la de Tom, y fue la primera vez que a Tom realmente le dio miedo Gustav.
—¿Qué le hiciste? – Tom evadió la pregunta sintiéndose demasiado mal para su gusto.
—¿Cómo llegaste aquí?
—Gusti, Gus, sácame de aquí, llévame a casa – gimoteo Bill con los ojos demasiado abiertos para el gusto de Tom.
Gustav agradeció tener ese don raro de prever ciertas cosas, su mal presentimiento lo había obligado a ir tras Bill, esta vez había sido tan doloroso que casi pierde la conciencia en un par de ocasiones, Gustav cargo cobre sí mismo el peso de Bill con una facilidad asombrosa a pesar de la diferencia de tamaño.
—No logro entender que hace aquí cuando debería estar atendiendo a su esposa embarazada – le dijo con rabia Gustav antes de alejarse – debería regresar con ella
Tom frunció el ceño confundido, estaba demasiado mal acostumbrado a no sentir nada y ahora que distintos tipos de sentimientos se agolpaban en su pecho se sentía tan abrumado que apenas podía articular pensamientos coherentes.
—Mi esposa no está embarazada – contestó.
—quizás debería ver las noticias – fue lo último que Gustav dijo, se alejó con pasos lentos hacia el ascensor alejando a Bill de su vista, dejándolo con un vacío horrible entre el mar de sensaciones confusas, Tom llego con dos zancadas al baño y lavó sus dedos con rapidez, sentía una punzada especialmente dura que le instaba a sentirse como una mierda por lo que había hecho, mojó su cara con el agua fría un par de veces deseando poder ahogarse en ella, fue a la habitación para encender la televisión.
Deseó no haberlo hecho.
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Sandra cambiaba todos los canales con compulsión, en cada uno de ellos estaba lo mismo, Chantelle Kaulitz dando a conocer su embarazo, una foto donde Bill, el amigo de su novia, se besaba con Noah Davenport, y muchísimas fotos y algunas filmaciones mas donde Bill y Tom Kaulitz aparecían en miles de situaciones comprometedoras.
—No puedo creerlo – jadeo Judy a su lado impresionada.
—Esto es demasiado extraño – comento Sandra jugando en el pelo de Judy pensativa – primero aparece una foto de Bill besando a Noah, luego aparece la esposa de Tom diciendo estar embarazada y ahora estas fotos en Hawái…
—Bill me dijo que tenía algo con Tom, que viajaron juntos a Hawái para evitar esta mierda – señalo el televisor – para evitar que todo esto se supiera
—hay alguien detrás de estas fotos, de todas, lo del embarazo puede que sea una coincidencia, pero no es normal que pasen todo esto junto es demasiado – Georg asintió de acuerdo, se lo notaba muy preocupado, miro hacia Noah.
—¿tú y Bill tienen algo? – le preguntó con brusquedad.
—No – contesto con la voz apagada el modelo de rizos – yo lo besé por sorpresa después de tocar una canción en el violín, le pedí disculpas, no estaba molesto, juro que no sabía que nos estaban espiando
—todo esto estaba demasiado bien planeado – siguió Sandra – pero como todo plan elaborado siempre tiene alguna falla, y averiguare cual es esta
—Puedes contar conmigo – se apresuró a decir Georg.
—Queda demostrado que el osado modelo Bill Trümper, puede conseguir todo lo que desea –decía la voz de la reportera en la pantalla –hay muchas incógnitas ahora que la sexualidad de Trümper ha sido revelada, ¿elegirá quedarse con el famoso modelo Noah Davenport o destruirá una familia eligiendo al empresario más famoso de todos los tiempos? ¿Cuántas relaciones a escondidas estará manteniendo? Porque por lo que sabemos Tom Kaulitz era heterosexual hasta que este travieso modelo se atravesó en su vida… ¿Noah se sentirá decepcionado por esta traición? ¿Quedará el futuro niño sin padre…?
En ese momento la puerta del departamento de abrió dejando paso a Gustav con un tambaleante Bill que se tensó ante lo escuchado, Judy se apresuró a apagar el televisor pero no sirvió de mucho.
—¿lo saben verdad? – Preguntó con la voz muerta Bill – todos saben lo de Tom…
—Sí, lo sabemos – dijo Georg acercándose a él – pero no te juzgamos Bill…
—Tom… ¿él va a ser padre? – su voz apenas se escuchó, y ni siquiera se había fijado en Sandra.
—Su esposa acaba de decir que estaba esperando un hijo suyo – dijo esta sin dudar, Bill la miro confuso – soy detective, necesito hablar contigo, puede ser aquí si es necesario
—¿detective? – pregunto confundido.
—Bill – Judy se acercó con cautela – lo lamento pero… alguien intento asesinarte y estaba preocupada – la mirada de traición que Bill le dio hizo estremecerla de pies a cabeza – ella es de confianza
—¿Cómo demonios puedes saberlo?
—Porque la conozco – contesto Judy – es especial para mí
—¡no debiste hacerlo! – gritó Bill sin mirarla sintiendo las lágrimas surgir nuevamente – te pedí que no lo hicieras… ¡ella no tiene nada que ver aquí!
—claro que si – contesto Sandra con la voz calmada – porque los amigos de mi pareja me importan tanto como si fueran los míos – Bill la miró asombrado, ella no se inmutó – solo quiero ayudarte
—¿que necesitas saber? – preguntó con frialdad.
—¿Cómo era el sujeto que trato de matarte? – Bill pensó unos instantes.
—no lo vi muy bien, tenía un arma y yo estaba asustado, su rostro estaba tapado dejando ver solo unos ojos verdes, me habló en alemán, era un poco más bajo que yo… no recuerdo mas
—está bien, eso bastara, pero necesito saber algo mas ¿hay alguien que este enojado contigo? ¿Alguien a quien consideres un enemigo? – Bill negó con la cabeza – ¿notaste a alguien siguiéndote? – Otra negación – ¿alguna obsesión con tu persona? Ya sabes quizás por tu trabajo y la fama que conlleva
—No – contesto Bill contundente, Georg se adelantó.
—quizás…
—¿Qué? – pregunto Gustav.
—Jessica, ella siempre estuvo acosándonos, más a Bill que a mí, quizás no es de importancia pero…
—Cualquier detalle es de importancia – dijo Sandra con rotundidad – dime mas de eso – Georg se puso a contarle, Bill se deshizo del tema y se alejó hacia su habitación, Gustav lo siguió en silencio, Noah también.
—¿Qué haces? – preguntó con suavidad el rubio al ver como Bill llenaba una maleta con ropa.
—empacar
—¿A dónde iras?
—lejos de Alemania
—pero Bill – el modelo se volteó hacia Gustav con una mirada de dolor tan profunda en sus ojos que logro llegar a su misma alma.
—si me quedo… sé que si me quedo volveré a verlo, si él me llama iré sin pensarlo dos veces por qué me tiene esclavizado, porque le pertenezco, tengo que alejarme de él, o volveré a perder
—huyendo no resolverás nada…
Bill se acercó al espejo de su tocador y se miró fijamente en él, aun con el maquillaje corrido se veía tan hermoso, tan lindo, tan… femenino.
Abrió todos los cajones con desesperación y saco unas tijeras pronto dos rastas adornaban el piso, Gustav se encamino adentro deteniendo sus movimientos, sujetando sus muñecas, Bill trato de liberarse.
—ya no las quiero – dijo con la voz rota no quería llorar mas – me hacen ver como una jodida mujer – Tom siempre se lo había dicho, era ese el motivo por el que Tom lo había invitado a su habitación en ese hotel cuando modelo para “Renacer”, estaba harto de lucir delicado, si hubiera lucido como un hombre Tom nunca se habría fijado en el, nunca habría hecho latir su corazón con fuerza, nunca le habría pertenecido.
—era justo esto lo que me temía Bill – suspiro con tristeza Gustav tomando las tijeras con delicadeza, sujeto una blanca rasta cortándola – sabía que ese imbécil iba a lastimarte
Noah observó desde la puerta como Gustav cortaba cada hermosa rasta dejando solo el pelo suelto del modelo sin tocar, se sentía culpable por la foto que les habían tomado cuando lo besó, la noticia de Bill y ese perfumista había sido un shock para el por muchas razones, aflojó las manos al notar lo mucho que se lastimaba con sus uñas, se giró con rapidez y salió del departamento, el hotel Westin estaba a unas pocas calles, no necesitaría un taxi.
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Sara le dio los últimos retoques al pelo de Bill al día siguiente, el brusco corte de las rastas lo había dejado irregular, sin más remedio que dejar los costados de su cabeza con un corte muy pequeño tratando de salvar lo del medio, a Bill le gustó el resultado, se le hacía raro ver su rostro sin maquillaje pero pensó que podía acostumbrarse.
Georg entró con la preocupación plasmada en el rostro.
—Creo que no deberías salir aun – le dijo a Bill que tenía las maletas listas, al lado de la puerta, Noah se asomó por el balcón, se arrojó al piso inmediatamente, miles de cristales cayeron sobre su espalda, y las voces de personas molestas resonaron fuera del edificio, Gustav alejo al modelo de los vidrios procurando que no se lastimara.
—¿Qué carajos es eso? – le pregunto a Georg, este frunció el ceño molesto.
—La esposa de Tom está ahí afuera – dijo con seriedad, Bill se puso pálido, se escuchaban patrullas policiales cerca, y pronto la voz de Sandra se escuchó amplificada.
—¡Despejen la calle! ¡Está prohibido atacar propiedad privada! – Judy se asomó con cautela, la calle estaba llena de gente, algunos con carteles bastante groseros hacia Bill, llamándolo marica, desviado, e incluso algunas monjas diciendo que se iría al infierno, lejos de la muchedumbre vio a la rubia esposa de Tom Kaulitz llorando. Sandra hablaba con ella, los policías dispersaron a duras penas a la gente intolerante.
—Ya los alejaron – dijo observando a la multitud dispersarse, los policías habían sacado las armas de gas lacrimógeno, aun no habían usado ningún disparo.
—será mejor que me vaya – Bill puso un gorro de lana sobre su cabeza, no quería verse mas en el espejo, no estaba acostumbrado a verse sin pelo, Gustav lo detuvo con un brazo, Bill noto el dolor en sus ojos, eran los mismos ojos con los que sus amigos le veían, se sintió aun peor – Gus… tengo que irme, volverán
—La policía está ahí afuera Bill – dijo Sara acercándose al modelo, lo abrazó de golpe — ¿realmente quieres irte?
—No, pero tengo que – contesto abrazándola con fuerza – cuida a Gus por mí – le sonrió.
—lo haré, después de todo es mi hermano – contesto ella limpiándose la humedad de sus ojos, Bill de pronto se vio envuelto en un abrazo agradablemente cálido, nunca iba a olvidar que Georg había sido su primer amigo y el mejor cuando llego a Alemania, le devolvió el abrazo con fuerza, Georg temblaba ligeramente.
—eres tan tonto Billy – le dijo el castaño molestándole por diminutivo, lo quería tanto como al hermano que nunca tuvo, porque Bill siempre había sabido entenderlo, primero fueron ellos dos, luego se les unió Gustav con su amistad incondicional, iba a ser difícil verlo irse.
—Tu más Hobbit – le molestó Bill de vuelta sin poder evitar mojar el hombro de su amigo, Georg había sido el primer ser comprensivo con sus pesadillas, y Gustav el segundo, Bill trató de no pensar en Tom como el tercero.
—si te pasa algo me muero ¿lo sabes? – dijo Georg con la voz ahogada.
—Lo sé – Bill palmeó su espalda y se limpió los ojos al igual que Georg disimulando y fallando horriblemente en el intento.
Judy fue la próxima en abrazarlo, ella lloró desconsoladamente en su hombro, Bill le dijo que no estaba enojado con ella por haber buscado ayuda, y dijo que no iba a perdonarle el nunca haberle contado de Sandra, Judy soltó una risita diciéndole que había sido muy olvidadiza, Gustav no se despidió por que insistió en acompañarlo hasta el aeropuerto, Georg no había querido ir porque sabía que acabaría impidiendo el viaje de Bill.
Judy se enganchó al brazo que no cargaba una maleta, Gustav y Noah cogieron una cada una y bajaron, abajo estaba el auto de Sara para llevarlos al aeropuerto, Sandra seguía hablando con Chantelle, pero esta al verlos aparecer se acercó rápidamente a ellos, instintivamente Judy puso un poco tras de sí a Bill.
La rubia dejó deslizar dos lágrimas más y los miró con algo entre la furia y la tristeza.
—vine a pedirte que dejes en paz a Tom – dijo mirando únicamente a Bill – estoy esperando un hijo suyo, ¡no puedes alejarlo de mi en este momento! – ella acarició su vientre plano con un además de protección, Sandra llego hasta ellos.
—lo siento – le dijo Bill con la culpa carcomiéndole por dentro, sintiéndose mal por haber tratado de retener a Tom que ya tenía alguien bajo su responsabilidad – realmente lo siento – su voz volvió a romperse, quería llorar una vez más.
—¡usted debería decirle a ese idiota que se aleje de Bill! – gritó Judy fuera de sí – porque fue siempre él quien lo buscó – Chantelle volvió a sollozar.
—tranquilícese – dijo Gustav con un tono seco – Bill no quiere nada con su esposo, y más le vale a él no volverse a acercarse a mi amigo, no le temo a su dinero, ni a la cárcel – sonrió con malicia haciéndola retroceder un par de pasos, el temor en los ojos de ella era mucho más real que las lágrimas que chorreaban por sus mejillas.
—¿está amenazando a mi esposo? – pregunto sin embargo.
—sin duda alguna
—será mejor irnos – susurro Judy jalando a Bill hacia el auto – esto es una conversación sin sentido, Noah metió las maletas al auto y subió seguido por Gustav, Bill le echo una última mirada a Chantelle, antes de entrar al auto, la gente molesta seguía cerca contenida por la policía, era mejor irse rápidamente, Judy arrancó el auto y Sandra los siguió con un par de patrullas por si acaso, la gente a veces se ponía muy violenta.
Chantelle sonrió con suficiencia sacando una aspirina de su bolso, llorar siempre le hacía doler la cabeza pero había valido la pena, todo se hacía más fácil si el modelo desaparecía de Alemania, así no tendría que deshacerse de él, camino hacia su auto azul, Diego lo esperaba dentro, ambos se alejaron del lugar.
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—sabes, desearía haberme enamorado de ti – Noah lo miro con asombro.
—¿Por qué?
—Eres tan dulce – sonrió Bill abrazándolo – lo lamento Noah
—Tú no tienes la culpa – le dijo el modelo de regreso – uno no elige a quien entregarle su corazón
—si pudiera hacerlo te lo daría a ti
—gracias
—Señor tiene que abordar – los interrumpió una azafata, Noah soltó a Bill y deposito un rápido y repentino beso en sus labios.
—Cuídate mucho – le dijo.
—lo haré
Bill subió al avión, Gustav, Judy, Sara y Noah miraron al avión alejarse por el ventanal hasta que comenzó a atardecer.
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Estaba comenzando primavera, su madre acepto el trasplante bastante bien, Tom nunca podría acabar de agradecerle a Vic que hubiese salvado la vida de su madre, la gente seguía mirándolo raro cuando caminaba por la calle, pero no había sido tan malo como pensó en un principio.
La gente ya lo miraba raro antes por ser la cabeza de un legado tan grande como ESCENCIAS, y ahora miraba raro por haberse acostado con otro hombre, al principio no notó la diferencia, hasta que alguien le grito marica cerca al lugar donde trabajaba, los guardaespaldas se habían encargado de ese alguien, pero a él no pareció molestarle tanto como antes que le dijeran así, y ahora estaba sentado con un vaso de wisky en la mano, y un cigarro en la otra, sin poder dejar de pensar, Tom nunca había pensado tanto en toda su vida.
—hey tu – Tom volteo para ver nada menos que al modelo de los rizos negros – eres una mierda
—Interesante manera de presentarte, dime algo que no sepa – le contestó Tom mirándolo como si fuera una cucaracha.
—aléjate de Bill
—¿Por qué debería hacer eso? – Noah frunció aún más el ceño.
—porque se nota en sus ojos que ya ha sufrido demasiado, y no quiero que sufra mas, sé que a ti te importa una mierda lo que yo te diga, pero no iba a sentirme tranquilo si no lo hacia
—¿y quieres jugar a limpiar tu conciencia viniendo a decir palabras que no voy a tomar en cuenta?
—Tengo que proteger lo que amo – Tom apretó los puños con fuerza.
—Luces patético diciendo eso – contraatacó.
—El amor hace que la gente luzca patética, que cometa errores, y que aprenda de una manera dolorosa a aceptarlo – Noah era mucho menor que él, Tom no entendía como se atrevía a ponerse a su nivel.
—¿y tú crees que diciendo eso vas a lograr algo?
—sé que no, lo único que quería saber era si tenías algo de humano dentro de ti, fue una pérdida de tiempo, estas vacio
—tengo a Bill, y seque tu no lo tienes, sé que él jamás te correspondería por que necesita alguien que lo domine, alguien que se imponga a él, tu jamás podrías hacer eso
—no quiero hacerlo, lo único que quiero es amarlo, me da igual si él lo acepta o no, porque después de todo es así como funciona esto, ¡pero tu jamás podrías saberlo porque no sabes lo que significa el amar a alguien!
—tengo todo lo que necesito justo en la palma de mi mano – contesto Tom.
—nunca vas a tenerlo, y cuando te des cuenta será demasiado tarde, si es que llegas a hacerlo porque una roca tiene más sentimientos que tú, ¿tienes idea de cuánto daño le hiciste con ese mensaje?
—¿Cuál mensaje? – Noah bufo molesto, los empleados del hotel notaron la tensión y pasaban disimuladamente por el lugar esperando que los hombres se atacasen de un momento a otro.
—“uno más del montón” – recitó Noah – eso es lo que tu consideras a Bill, y él no es parte de ningún montón, él es único y especial, ¡tú eres la única mierda aquí!
—sigo sin tener idea de lo que estás hablando – le escupió molesto – tú no eres nadie, no tienes nada que ver con esto, ¡no eras nadie hasta que Bill comenzó a salir contigo!
—¡por lo menos conmigo era feliz! – los empleados notaron que ambos se acercaban peligrosamente y decidieron intervenir.
—por favor señores, no pueden pelear aquí
—¡me importa un carajo su felicidad!
—¡entonces déjalo tranquilo! – Uno de los empleados sujeto a Noah que aprecia ser el más cercano al descontrol y trato de jalarlo fuera del hotel — ¡no vuelvas a si quiera pronunciar su nombre maldito! – Tom no dijo anda y se encamino a su habitación, tenía que volver a Hamburgo. Dentro del ascensor le llegó un mensaje a su celular, era una grabación…
Después de oírla las palabras de Noah eran mucho más concretas.
Después de eso había vuelto a Hamburgo, se había encargado de la empresa, había ignorado a todos los que lo miraban distinto, y había procurado que su madre estuviera lo más sana y cómoda posible, también había intercambiado un par de palabras con su esposa, pero todo eso lo cansó en extremo, Victoria entro a su oficina con una mirada glacial en el rostro.
—Tom sé lo que oí ese día – le repitió – estas cometiendo un error al dejar que esto siga adelante.
—te dije que no quería hablar del tema
—¡ese hijo no es tuyo! Diego Donovitch ¿lo recuerdas? Curso la universidad con Chantelle, era él con quien estaba hablando y el tiene muchas más posibilidades de ser el padre que tu
—¿y eso importa acaso? ESCENCIAS tendrá un heredero no importa quién carajos seas
—¿no te importan los sentimientos del niño? Pensara que eres su padre, y su frialdad va a lastimarlo, ni tu ni ella van a poder darle la felicidad que se merece
—Los niños crecen y se olvidan de esas cosas – su voz sonaba pastosa quizás por los múltiples vasos de Wisky
—¡el hecho de que tú te hayas olvidado de lo mucho que tus padres te amaron no significa que este niño lo vaya a hacer Tom!
—Necesito salir – dijo el perfumista de repente alejándose de ella, estaba agobiado, sentía que las paredes de su enorme oficina se encogían para asfixiarlo.
—haz lo que quieras ¡eres un imbécil!
Tom no respondió, salió al garaje subterráneo para subirse a su Cadillac negro, había sufrido una recaída, su vivir nunca había sido tan automático, nunca se había visto tan libre de sentimientos como en ese momento, ni siquiera cuando era joven y no tenía un propósito en la vida, el haber logrado sentir por si mismo había sido una tortura agónica ahora que todo volvía a ser gris y sin color.
Sintió un mareo cuando el viento fresco de primavera golpeó su rostro, estabilizó el coche y siguió recto, sin rumbo alguno, las noticias hablaron de los escándalos por un par de semanas más, trataron de ubicarlo gritándole preguntas como ¿vas a dejar abandonada a tu esposa y a tu hijo por Bill Trümper?, ¿desde cuándo llevan una relaciona escondidas? ¿Cómo descubriste que te gustaban los hombres?
Sentía ganas de gritarle que odiaba los hombres, quizás incluso a Bill Trümper también, todos los canales de televisión y revistas sabían que se había ido, ya no se lo veía más con sus amigos los cuales se negaron rotundamente a hablar con la prensa, Tom había sentido la dolorosa necesidad de saber su paradero pero no había hecho nada por averiguarlo, era mejor desligarse de esa situación poco a poco, además la gente parecía lucir comprensiva con él, la mayoría de las personas le decían que no era su culpa si no la de Bill por haberlo seducido.
La voz en su cabeza le gritaba todo lo contrario.
El mar estaba a su izquierda, no tenía idea de que hubiese una calle al lado del mar, era una caída seca de unos seis metros, el sol le golpeaba del lado izquierdo encegueciéndolo ligeramente, necesitaba despejarse, pensó que llovía pero la humedad no provenía del cielo si no de sus ojos, su teléfono sonó pero no quiso contestar, no podía creer que estuviese llorando…
Apretó con fuerza el volante acelerando, ¡se supone que Bill era el esclavo! ¡Bill era el que sufría! ¡El que lo recordaría y el que moriría por haberse ido dejándolo! ¡No él! ¡No era un jodido débil! La carretera giraba con brusquedad unos metros delante.
Lo necesitas Tom, lo heriste y ahora lo necesitas.
—¡cállate! – Gritó Tom a la nada – ¡sal de mi cabeza!
Justo en la curva del camino se irguió un letrero enorme, el fondo era azul, combinando con el perfume, la ropa negra del modelo contrastaba con el azul infinito, sus labios pintados delicadamente con un color neutro y brilloso, sus ojos alargados por el delineador dándole un aura salvaje, renacer se veía realmente bien al lado de Bill, Tom se preguntó entonces por qué no se había esmerado mas en hacer mejor ese perfume.
La inspiración llego de golpe, la cantidad exacta de fragancia con químico, los cítricos en su punto exacto, una fragancia nunca antes creada, que tenía el aroma exacto de Bill, sabia como hacerla, estaba seguro de que iba a lograrlo…
Su carro golpeó con la dura tela del anuncio gigante rasgándola por la mitad y se precipito al vacío, el agua de mar comenzó a colarse rápidamente dentro del Cadillac, y en un segundo estaba sumergiéndose a la oscuridad salada, sintiendo un dolor terrible en los pulmones con cada inspiración.
Bill…
& Continuará &
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