Notas de Amudiel: No es fácil aceptar una realidad, es más fácil disfrutarla

Esclavo: el perfume del amor. Fic Twc de Amudiel

Capítulo 17: ¿cómo se sienten los celos?

Sobre la mesa que adornaba la sala de su casa estaban varios artículos: un cenicero con un par de colillas apagadas, bajo este, una revista de modas de su esposa, a un lado, otra revista abierta por la mitad, y sobre esta, dos boletos de avión privados a Hawái, Tom ni si quiera se inclinó a botar la ceniza de su cigarrillo al cenicero.

Ahí en esa mesa estaba la revista que le había provocado el peor humor de toda su vida, y si no quería acabar asesinando a alguien era mejor que no volviera a ver esa página que estaba de cara hacia arriba, quizás debería quemarla.

Sin importarle lo que Chantelle tuviera que decir del forro de los carísimos sillones Tom apago su cuarto cigarrillo en el reposabrazos del sillón en el que estaba sentado, creando una negra mancha en la fina tela, la noticia que acababa de leer en esa revista lo tomo desprevenido, era de esperarse, nunca había pensado en el hecho de que Bill pudiera tener pareja, independientemente de si fuera hombre o mujer, volvió a tomar la revista entre sus manos y leyó nuevamente la entrevista que estaba al pie de una foto.

La anterior semana uno de nuestros corresponsales vio a dos de los modelos más famosos de toda Alemania entrar a un restaurante, como todos los que estamos al tanto del mundo del espectáculo sabemos, Bill Trümper ha subido escalón tras escalón sin descanso desde que participo en la campaña del perfume “renacer” junto a su muy amigo Georg Listing, aunque ahora no hacen tantas campañas juntos ambos afirman que siguen siendo tan amigos como siempre, pero al parecer la lista de amigos crece rápidamente, pues últimamente, desde la campaña para los abrigos sintéticos, Noah Davenport se ha unido a la lista de afortunados, este guapo joven a cautivado a Bill en tan solo unos días de conocerse, pues a tan solo un par de semanas desde la campaña en la que se conocieron se los ve juntos muy a menudo, varias personas han comprobado lo difícil que es hacerse amigo del afamado modelo, no por que este sea un solitario famoso, más bien porque Bill afirma que muchas de las personas que se acercaron a él para hacer amistad lo hicieron con fines codiciosos debido a su renombre.

Pero al parecer ese no es caso de Noah, el joven modelo de apenas 17 años ha conquistado al “solitario” modelo, y eso se confirmó al verlos un par de días atrás, entrar a un cálido restaurante en Leipzig, al parecer su amistad se ha desarrollado rápidamente pues podemos observar en la foto la familiaridad con la que se tratan, como si se conocieran de toda la vida, investigamos un poco acerca de Noah y nos enteramos de que este siempre admiro a Bill desde su infancia, y que por él se convirtió en modelo, pues ahora sus sueños están completos, es un modelo exitoso y su amistad con Bill va viento en popa, un ejemplo a todos nosotros que nos marcamos una meta, podemos llegar a ella si nos esforzamos.

Esperemos que esta amistad perdure mucho tiempo.

Tom volvió a observar la foto, Bill estaba totalmente abrigado hasta el cuello, al igual que el otro tipo, a la entrada de un restaurante, la foto estaba tomada de tal manera que se veían a ambos chicos desde una perspectiva de tres cuartos, y era más que notorio el brazo de Noah enroscado en el de Bill, y lo que más lo shockeaba era que no solo el tal Noah sonreía, si no también Bill, supuestamente se conocían menos de un mes, y Bill ya estaba tratándolo como a su mejor amigo de la infancia, algo bullía molestamente en su interior, era otro tipo de calor que el que sentía cuando estaba con Bill, era uno que le abrazaba el pecho de una manera por demás molesta.

Arrojo la revista al fuego de la chimenea deseando que fuese la cara de ese modelito ricitos de carbón en vez de las páginas de esa revista, ¿por qué lo odiaba tanto?, claro que el odiaba a casi toda la gente que habitaba el planeta, pero nunca a tal grado como al mocoso que se colgaba del brazo de su adquisición.

—¡Marta! – llamo Tom la sala olía a plástico quemado, malditas revistas con sus páginas “modernistas”

—¿llamo señor? – dijo respetuosamente el ama de llaves, una mujer madura de un cuerpo robusto, Tom estaba totalmente seguro de que ella odiaba a Chantelle tanto o más que el mismo.

—Prepara mis maletas por favor – le pidió arrojando el cigarrillo al cenicero, Marta le dio una mirada triunfal, Tom sabía que cada vez que el salía de viaje Chantelle se enojaba mucho, y a Marta le gustaba hacer enojar a Chantelle.

—claro señor, enseguida

—prepara ropa de verano Marta, será un largo viaje de negocios – la sonrisa de la mujer se ensancho aun mas, Tom también tuvo ganas de sonreír al imaginarse la pataleta que le daría a su esposa, pero eso sucedería cuando él estuviera tumbado en una silla de playa tomando un margarita observando a cierto modelo broncear un poco su pálida piel.

—será un gusto señor – murmuro el ama de llaves casi corriendo a la habitación principal, Marta sabría cómo alistar todo sin que Chantelle se diera cuenta, el iría a tener una conversación con su madre.

Ella no tenía por qué preocuparse en vano, y si ya le había admitido que se acostó con el modelo ¿qué más daba viajar a Hawái con este?

&

Alista tus maletas, nos vamos

Bill releyó el mensaje al menos unas cinco veces, al principio creyó que el mensaje era para otra persona y por error lo habían mandado a su teléfono, pero cuando comprobó que el remitente era Tom tuvo que comprobarlo unas cuantas veces más, frunció las cejas confundido.

—¿Qué paso Bill? – pregunto Judy tratando de ver la pantalla, el timbre sonó en ese momento.

—Debe ser Noah – dijo Gustav cambiando perezosamente los canales de la televisión.

—yo voy – Judy se olvidó del mensaje y salió del departamento.

—creo que Noah te la está arrebatando – le molesto George a Bill – ponte las pilas amigo – Bill hizo un gesto evasivo.

De algún modo pensaba que Judy y Noah no hacían buena pareja, cuando los veía hablando juntos siempre parecían buenos amigos, pero no los veía como pareja, era algo… incomodo.

¿A dónde? Y lo que es más importante: ¿Por qué?

Escribió rápidamente en su celular y lo envió a Tom como una respuesta rápida, en ese momento Judy y Noah entraron hablando animadamente de algo, Noah saludo rápidamente a todos y se acercó a él.

—Hola Bill – saludó inclinándose a abrazarlo, y a darle un beso en su mejilla, quizás ese beso estuvo mucho más cerca de su boca que cualquier otro que le hubiese dado, pero a Bill no le molesto en nada.

—Hola Noah – le sonrió – ¿tienes hambre? Creo que aún queda algo de pasta que Georg no se comió – Noah soltó una risita.

—Algo – contesto sentándose a su lado.

—Voy a calentarla – Bill sintió la vibración en su bolsillo, pero decidió ignorarla, fue hasta la cocina, coloco la caja de pasta dentro del microondas, las risas de sus amigos llegaban desde la sala. Saco su celular desde el bolsillo

El que hayas preguntado el ¿A dónde? Antes del ¿Por qué? Me dice que no vas a poner muchas pegas a esto, no te diré donde, solo empaca ropa de playa, y el por qué, pues porque se me antoja y ya

El celular volvió a vibrar entre sus manos.

¿No quedamos en que nos gustaba a ambos? Así que no pongas pegas y empaca, pasare por ti mañana a las 7 de la mañana

Bill abrió los ojos sorprendido, ¿Tom había enloquecido? Por un momento llego a creer que Tom estaba jugándole una broma, pero no lo creía… no sabía cómo podía conocer tanto a Tom como para decir que no era una broma y solamente por los mensajes en el celular.

¿Estás loco? Ni siquiera me preguntaste si podía ir, tengo trabajo que hacer además no he dicho que si

Bill apretó la tecla send, y observo la cajita de pasta girando en el microondas, faltaba un minuto para que acabara de calentarse, al instante su celular vibro de nuevo.

Estoy en el aeropuerto de Leipzig, es de noche y estoy cansado, así que no discutiré contigo, solo espero que mañana estés listo cuando pase a buscarte, o si no yo mismo ayudare a empacar tu equipaje

Bill no contesto, estaba perdido, sabia de lo que era capaz Tom, ese hombre estaba acostumbrado a tener todo lo que quería, y si él se negaba Tom era capaz de entrar sacar sus maletas y “secuestrarlo” otra vez como en Hamburgo, suspiro vencido, la campana del microondas lo saco de sus pensamientos, apago el aparato, ¿Qué iba a decirles a sus amigos? No tenía ni idea de cuánto tiempo Tom quería irse de “vacaciones” con él, no tenía idea de adonde, solo que tenía que empacar ropa de playa.

Eso significaba que no iban a quedarse en Alemania. Bill no sabía nada, lo único de lo que era consiente es del deseo que pugnaba en su pecho de irse con Tom incluso al fin del mundo.

La emoción comenzaba a ganarle a la preocupación y a la indecisión, iba a estar con Tom, los dos solos en algún remoto lugar… días enteros…

Su cuerpo vibro de pura emoción, ya vería que decirles a sus amigos.

Guardo nuevamente su celular en el bolsillo trasero de sus vaqueros, y cogió la pasta, casi la deja caer al ver a Noah parado en la puerta de la cocina mirándolo profundamente, Noah le sonrió con culpabilidad

—Perdona Bill, no quise asustarte – se disculpó, Bill tuvo la impresión de que Noah lo había estado observando, pero esa sensación desapareció rápidamente.

—no te preocupes, estaba distraído – sonrió Bill acercándose con la pasta, ambos regresaron a la sala, Noah trato de comportarse normalmente, pero estaba algo inquieto, aun no sabía lo que sentía por Bill, pero le molestaba el hecho de que este pudiese estar viéndose con otra persona.

&

Jessica sonrió ante las cámaras, estaban fotografiándola a ella y a su hermana, aunque la verdad era que no le interesaba, antes se hubiera sentido emocionada por aparecer junto a Alexa, pero ahora su mente estaba más ocupada en otras cosas.

El día en el que Bill casi la ve en el ascensor de aquel hotel, ella se quedó esperando para ver quien salía de la habitación, y no se sorprendió mucho cuando vio salir a Tom Kaulitz, ya lo sospechaba, pero aun así fue shockeante, no acababa de creérselo, no quería creer que era cierto que Bill era gay, ¿Cómo alguien tan lindo seria gay? Un chico de tantas cualidades que podría tener a la mujer que quisiera.

Ella había soñado con él desde la primera vez que lo vio, había tratado de olvidarlo, había tratado de estar con otros chicos, pero no pudo hacerlo, seguía pensando únicamente en Bill hasta el punto en que cuando estaba con otros solo podía verlo a él en sus rostros.

Tenía que tenerlo, era tan necesario como respirar.

—un poco más a la izquierda, Jessica mira a la cámara numero 2

Cambio la dirección de su mirada, Alexa a su lado ponía una de sus poses mas sexys, quizás si se esmeraba acabaría modelando con Bill, cerró ligeramente los ojos, y abrió sus labios rosas provocadoramente mordiendo suavemente el índice de su mano, los flashes no se hicieron esperar.

Sería más fácil si lograba estar cerca de Bill, así que debía esforzarse.

Le había dicho a Miguel que era más que cierto la relación del perfumista con Bill, por ella comenzaban con el chantaje hacia Tom, pero Miguel le había dicho que sin pruebas no significaba nada, trataron de atraparlos nuevamente pero no habían conseguido nada, ahora el siguiente paso era conseguir pruebas específicas de su relación.

Faltaba tan poco para que Bill se fijara un poco en ella, cuando el perfumista lo rechazara, ella estaría ahí para consolarlo, para confortarlo como nadie nunca lo había hecho, y Miguel tendría lo necesario para chantajear a Tom cuando quisiera, o el perfumista cumplía sus requisitos o el publicista mostraba las fotos en cada canal televisivo del país, incluso del planeta entero, no había porque subestimar las redes de comunicación.

Su celular sonó en algún lado del set, donde había dejado su bolso, era el tono que usaba cuando Miguel la llamaba, sintió la necesidad de correr a contestarlo pero estaba en medio de una toma fotográfica.

—perfecto, ¡muy bien chicas! Cambio de ropa – el coordinador aplaudió un par de veces y todos se dispersaron como hormigas, Jessica corrió hasta su bolso y saco su celular casi cuando ya eran los ocho tonos, algo realmente urgente debía estar sucediendo pues Miguel solía colgar en el tercer tono si ella no contestaba.

—¿Qué pasa? Estoy en un…

no importa donde estés –interrumpió bruscamente Miguel –tienes que ir al aeropuerto ahora, ¡ya!

¡que! ¿Para qué?

es nuestro momento, Tom va viajar con Bill

debes estar bromeando

¡crees que tengo tiempo para eso! Después te explico cómo me entere, ahora si quieres ser de ayuda, corre y toma una maldita fotografía

Miguel corto la comunicación, ella se quedó mirando la pared blanca unos instantes antes de reaccionar, cogió su bolso y se lo colgó al hombro.

—¡Jessica apresúrate! – llamo su hermana quien ya estaba cambiada, la estaban maquillando.

—lo siento Alexa, tengo algo que hacer, ¡volveré pronto!

—¡Jessica! – grito su hermana pero decidió ignorarla.

El frio la golpeó fuertemente cuando salió del estudio, su auto estaba aparcado cerca así que entro rápidamente y prendió la calefacción.

—Esta es nuestra oportunidad – murmuro antes de partir.

&

—¿tú también crees que Bill estaba mintiendo? – pregunto Georg, Gustav miraba hacia la calle por la ventana del pequeño balcón, su amigo arrastraba una maleta hacia la acera contraria.

—si Georg – le dijo a su compañero – no es muy bueno mintiendo

—¿crees que tenga una novia de la que no nos ha hablado? – pregunto Georg con cierta burla en la voz.

—No lo creo – Gustav suspiro, Bill detuvo un taxi.

—quizás no lo dijo porque no quiere que Judy se entere… o quizás está enojado porque Judy le presta más atención a Noah

Gustav no creía que las opciones fueran solamente esas, era obvio que Judy y Bill solo se veían como amigos.

El taxi partió chirriando sus llantas en el pavimento húmedo, casi dos minutos después un coche azul paso tras el taxi, Gustav miro atentamente que el coche giraba en la misma esquina que el taxi, si antes no estaba seguro, ahora sí, Bill había mentido, se sintió impotente, no podía hacer nada para ayudar a su amigo, sabía que se estaba enamorando de ese perfumista, y ni siquiera había comenzado a sufrir.

La sensación de mal estar en su pecho se incrementó volviéndose una molestia, ojala no pudiera prever el futuro, ojala se quedase en la ignorancia, pero no podía, sabía que Bill iba a sufrir mucho, y no podía cambiarlo porque ese era su destino.

—Gus ¿estás bien? – Preguntó Georg preocupado al verlo posar su mano en su pecho – ¿tienes una mala sensación?

—No… olvídalo – Gustav le sonrió, Georg paso su brazo en un gesto de apoyo por los hombros de Gustav.

—¿vamos al cine?

—¿es una cita?

—¡somos los mejores amigos! Si te invito al cine es porque si es una cita – Gustav sintió ganas de reír, Georg era tierno a veces.

—Solo si me traes a casa temprano y no te sobrepasas conmigo – bromeo el rubio. Georg en vez de reír lo miro intensamente.

—Si fueras una chica creo que me casaría contigo Gus – el rubio lo miro sorprendido.

—¿Qué?

—entonces ¿Qué película quieres ver? – cambio de tema abruptamente Georg entrando al pasillo que llevaba a las habitaciones – ¡piénsalo mientras te cambias y no te demores!

Gustav soltó una risita y fue a cambiarse, llegado el momento, el ayudaría a Bill a costa de lo que fuese, pero ahora debía dejarlo aprender de sus errores, era la única manera. Sin embargo Tom Kaulitz no iba a salirse con la suya así de fácil.

&

Jessica corrió como pudo con los tacones altos, la gente la miraba al pasar, seguramente por la forma en la que iba vestida, sin importarle siguió corriendo por el encerado piso del aeropuerto mirando a todas las direcciones, se detuvo cerca de las puertas de embarque, fijándose atentamente en las filas, en la número tres había poca gente y había creído ver desaparecer una conocida cabellera negra…

Se acercó rápidamente al lugar, y los vio a lo lejos girando en el pasillo que llevaba hasta el avión, un regordete brazo la detuvo.

—Perdón señorita – dijo un gordo hombre con el uniforme respectivo a su trabajo – no puede pasar por aquí sin su boleto.

—pero… mi amigo está ahí, y se olvidó algo…

—lo siento – le decía ese hombre mirando descaradamente sus piernas, todos iban abrigados por el frio, pero ella no se cambió la ropa con la que estaba modelando, unos cortos que apenas cubrían sus largas piernas, estampados como si fueran piel de algún animal, unas botas con tacón alto, y una blusa aprieta a su cuerpo, se había colocado la chamarra de su hermana que estaba en el coche, pero eso tampoco cubría su escote prominente.

Decidió aprovechar la circunstancia.

—por favor cariño, déjame pasar – pidió acariciando la papada de aquel hombre, este casi se derrite ente la visión

—¿solo tiene que alcanzarle algo a su amigo cierto?

—solo eso, lo juro – pidió con un pucherito, el hombre suspiro derrotado.

—está bien sígame – ella celebro internamente, el hombre la guio por el pasillo hasta la puerta del avión – si no sale en menos de cinco minutos entrare a buscarla.

—no se preocupe, saldré

—apresúrese

Jessica ingreso al avión, los pasajeros acomodaban sus maletas en el portaequipaje, habían niños molestando a sus padres, azafatas preguntando si algo que se les ofrecía, muchas personas se la quedaron viendo con atención, los hombres como si quisieran comérsela con la mirada, y las mujeres con desaprobación, hasta las azafatas que solo tenían una falda un poco más larga que sus cortos, ignorándolos a todos, siguió hacia adelante, hacia los asientos de primera clase, una cortina azul los separaba, la levanto y entro.

Al frente en los asientos más alejados reconoció la cabellera negra, las rastas bicolores, y a su lado una cabeza con trenzas cubiertas por un gorro de lana, sintió ganas de saltar de alegría, saco su cámara pequeña del bolsillo de la chamarra y se acercó lentamente hacia el frente.

Si los tomaba por sorpresa…

—¿disculpe que está haciendo aquí? – una voz la sobresalto, casi deja caer la cámara – este lugar está reservado – era un sujeto con pinta de piloto y una azafata, se giró para ver si la habían descubierto, pero tanto como Bill y Tom estaban ocupados mirando algo con las cabezas gachas.

—Mi amigo – dijo ella – se olvidó algo y vine a traérselo…

atención a todos los pasajeros, les rogamos que tomen asiento, el vuelo 34 hacia Hawái sale en tres minutos…

debe tomar asiento – indico la azafata mirándola con fastidio.

—¡hey señorita! – era el gordo que la dejo entrar – lo siento pero su tiempo se acabó, vámonos

—¿no es pasajera? – la azafata fulmino al sujeto gordo con la mirada.

—dijo que necesitaba ver a alguien

—¡será mejor que bajen, ya vamos a despegar! – dijo el copiloto adelantándose hasta la sala de mandos.

El hombre gordo la tomo del brazo y la jalo haciéndola trastabillar un poco, ella zafo su brazo del agarre del hombre.

—puedo caminar sola – le dijo secamente en la cara alejándose a zancadas, bajo del avión y camino hacia la salida de embarque, el aeropuerto seguía lleno de gente, salió sin hacer caso a nada, ni al llamado del hombre gordo a sus espaldas, se acercó a los ventanales y observo al avión posicionarse para despegar.

—¡maldita sea! – dijo molesta cruzándose de brazos, había estado tan jodidamente cerca.

—Disculpe señorita… – el hombre la miraba con algo de deseo en los ojos.

—¿Qué quieres? – bufo ella molesta sin mirarlo, avión despegaba tomando velocidad poco a poco, alejándose.

—te deje subir…

—cierto, lo hiciste, ¿Qué esperas por eso? ¿Una mamada? Sabes, mejor anda a verte en el espejo y reconsidera la opción de seguir viviendo – se alejó rápidamente dejando al hombre furioso, el mascullo un “perra” lo suficientemente alto para que ella lo escuchase, sin embargo no le dio importancia, salió del lugar y se metió a su auto, no quería llamar a Miguel y tampoco tenía ganas de volver al set.

—¡maldición! – Grito estampando las manos en el volante que soltó un bocinazo – así que Hawái… – tenía una opción, llamo a un amigo, que le sería muy útil en ese momento.

aloha –saludo una voz cantarina del otro lado.

—Leonardo – saludo ella con voz dulce – ¿Cómo estás?

ah mi querida Jessi, tanto tiempo ¿Qué me tienes?

esto es grande, necesito tu ayuda…

&

Ambos llegaron al orgasmo al mismo tiempo, la rubia se dejó caer a un lado respirando agitadamente, les tomo un buen momento recomponerse.

—¿así que viajó? – pregunto cansinamente Diego.

—Siempre hace lo que quiere – contesto Chantelle estirándose hacia la mesita para coger un cigarrillo.

—Mierda – siseo el hombre golpeando la cama, la rubia lo miro interrogante – creo que el condón se rompió

—¡no me vengas con esa mierda! – Casi grito la rubia – no puedo quedar embarazada de ti

—¿Qué hacemos?

—vamos a una farmacia, rápido

—¿píldora del día después?

—¿Qué otra cosa sino?

Salieron rápidamente en el coche de Diego, Chantelle comenzaba a pensar seriamente en lo que haría a partir de ese momento, tenía que ponerse manos a la obra, era hora de quedarse con la fortuna Kaulitz, después de todo ya tenía casi cinco años de matrimonio con Tom.

Y sospechaba que Diego comenzaba a impacientarse, ella lo amaba, pero amaría mas una vida llena de lujos que conformarse a vivir de amor solamente, y por eso más que nada no podía quedarse embarazada.

—Acelera – ordeno – tiene que haber una farmacia abierta

Maldijo internamente una vez más a su esposo, quería verlo sufrir por hacerle eso, por no enamorarse de ella, quizás hubiese podido olvidar a Diego de no ser porque Tom nunca la amo, y desde el principio de su matrimonio lo único que cambio fue que Tom ya no se dejaba ver cogiéndose a las miles de chicas que siempre cogía.

Y ahora estaba cogiéndose a un hombre…

No podía insultarla de una manera más rotunda, cambiarla por un hombre, eso nunca lo iba a permitir, jamás, tenía que hundir a Tom, dejarlo totalmente en la calamidad.

&

Bill se sentía en otra dimensión, Tom sentado a su lado leyendo algo, a punto de partir a rumbo desconocido, ¿Cómo podía confiar ciegamente en alguien?, pero ese alguien era Tom.

Se escuchaba el revuelo de la gente tras la cortina que separaba primera clase con lo demás, trato de calmar el leve temblor en sus músculos, suspiro un par de veces, la culpa lo estaba matando, nunca había mentido a sus amigos tan descaradamente, y estaba seguro de que no le habían creído, pero en ese momento no se le había ocurrido otra excusa que ir a visitar a un tío en Canadá, era cierto que tenía un tío en Canadá, lo falso era que no iba a visitarlo.

Nada más lejos de la realidad, y estaba seguro de que no le habían creído.

—¿ya me vas a decir a dónde vamos? – le pregunto a Tom.

—Igual te vas a enterar – murmuro este acercándole el folleto – aquí – señalo con el dedo una de las cinco islas que formaban Hawái

—¿Hawái? – pregunto Bill incrédulo analizando el mapa, con razón Tom le pidió ropa de playa.

Se escuchó un revuelo tras ellos, voltearon para ver al copiloto pasar por el pasillo hacia la puerta de adelante y entrar a la cabina de mandos.

—¡hey tú! – llamo Tom a una azafata, la mujer se acercó con cierta coquetería felina en sus pasos.

—¿se les ofrece algo señores? – pregunto amable, pero mirando solamente a Tom, sonriéndole con descaro, Bill de repente decidió que no le caían bien las azafatas.

—sí, no quiero que nadie entre aquí a menos que yo lo ordene ¿entendiste? – pregunto Tom con cierta ferocidad en la voz.

Ella se sorprendió por el tono, Tom se sorprendió por otra cosa, nunca había tratado a si a una mujer que se le insinuaba, pero ahora no sentía ni el menor deseo de contestar cualquier coquetería, lo único que quería era devorar la boca del chico sentado a su lado, el sentimiento de preferir besar a un hombre que a una mujer lo hizo sentir un temor dentro de sí.

Había tenido mucho tiempo para reflexionar sobre su sexualidad, sabía perfectamente que odiaba a todos los hombres, eran asquerosos, excepto a Bill, únicamente a ese modelo que de alguna manera era su perdición.

Eso de alguna manera lo hacía bisexual, pero ahora, mientras miraba la corta falda de esa azafata y su prominente escote, no sentía el deseo ardiente que Bill lograba despertar en el con tan solo con una mirada, o un toque, era demasiado, el miedo de comenzar a volverse raro estaba embargándolo de nuevo.

—claro señor, entendido – se limitó a decir la chica en un tono profesional dejando el coqueteo de lado, Bill se sintió sitiado entonces, no quería que ella se fuera porque si no, estaría a merced de Tom y sabía que acabaría cediendo.

Y eso le dio miedo, porque Tom era un hombre, un hombre mayor y para más un hombre casado, al que rápidamente se estaba haciendo adicto, si se enojaba solo porque una azafata le había sonreído no quería imaginarse cómo se sentiría al verlo con su esposa, su corazón estaba comenzando a ceder de verdad, a involucrarse más de lo debido, y eso lo asustaba tanto, Tom lo miro entonces con algo de duda en los ojos, Bill lo noto y estaba seguro de que Tom notaba la duda en los suyos, de alguna manera las inseguridades que ambos tenían los lograron calmar mutuamente.

—¿Por qué no hay nadie más aquí? – pregunto viendo todos los asientos vacíos.

—Reserve todo el lugar de primera clase – Bill lo miró sorprendido.

—¿t-todo? Pero eso…

—efectivamente costó muy caro, pero prefiero viajar en privacidad.

—¿lo reservaste todo solo porque prefieres viajar en privacidad?

—No solo por eso – sonrió Tom, un escalofrío recorrió la columna vertebral de Bill. No dijo nada, se quedó algo rígido mirando al frente – ¿no me vas a preguntar por qué razón más lo hice? – Bill sabia porque, y tenía miedo de entregarse en bandeja de plata, pero algo ya comenzaba a palpitar dentro de sus pantalones, agarro una de sus blancas rastas y jugueteo con ella. Hacía calor dentro del avión, esperaba que el maquillaje no se corriera.

—¿Por qué mas lo hiciste? – pregunto entonces rindiéndose.

—¿nunca pensaste que se siente tener sexo en un avión? – el aparato comenzó a despegar causando un ligero vértigo en Bill, que incremento el hermoso rubor en sus mejillas – no en el baño, en el avión – Tom se acercó a Bill para hundir su cara en su cuello y succionar suavemente por donde circulaba la sangre, sacándole un jadeo.

—N-no – balbuceo.

—yo sí, ¿Qué tal si hacemos realidad mi fantasía Bill?

—¿fantasía? – jadeo Bill al verse empujado sobre el asiento, Tom se posiciono sobre él.

—Trata de no gritar mucho esta vez – susurro Tom a su oído para después lamerlo sacando un gemidito de la boca de Bill.

—No puedo – dijo con la voz ahogada el modelo, tratando de empujar a Tom antes de que su cuerpo se derritiera ante el delicioso tacto de Tom – alguien podría entrar.

—No, nadie lo hará – siguió diciéndole Tom mientras repartía besos por todo su cuello – no sabes cuánto tiempo te he deseado. Necesito entrar en ti o voy a volverme loco Bill – Tom se apodero de su boca, se dedicó a explorar cada rincón con su lengua, y a frotarse con el piercing del modelo, Bill gimió más fuerte dentro del beso.

—Tom – gimió cuando este abandono su boca y mordisqueo su oreja.

—No sabes cómo me pones cuando gimes mi nombre así – le dijo Tom desabrochando los botones de su abrigo, Bill agarro el gorro de lana de Tom y lo arrojo al piso – vamos Bill, sé que lo deseas

Claro que Bill lo deseaba pero el ruido de las personas solo separadas de ellos por una cortina lo ponía nervioso, también la puerta que comunicaba con la sala de control del piloto y copiloto, Tom noto su temor.

—Nadie vendrá, porque yo lo ordene – Tom ya había levantado su camiseta hasta descubrir sus pezones, cuanto Tom lamio ávidamente uno Bill dejo de oír, solo podía sentir y gemir.

Tom pensó entonces que no importaba que los oyese alguien y chupo con fuerza el botoncito rozado de carne, su erección dolía dentro de sus pantalones, pero el viaje a Hawái era largo, tenía todo el tiempo del mundo para devorarse a Bill.

Maldición fue el último pensamiento coherente de Bill antes de rendirse a las sensaciones de placer, se rindió dejando que Tom le quitara la ropa, en ese momento podría verlos todo el avión si quería, pero Bill no iba a detenerse. Y Tom tampoco…

Porque Tom quería marcarlo como suyo, y que nadie más se atreviese a tocarlo, que el cuerpo de Bill solo reaccionara así a su toque, se imaginó a Bill haciendo mismo con el otro modelo, y la sangre le hirvió, no iba a permitirlo, Bill era suyo.

Es tu esclavo resonó la voz en su interior, y es así como se sienten los celos.

Tom la escucho dentro de su mente, pero la ignoro, Bill estaba desarmándose bajo su toque, y la certeza de que había sido el primero y único hasta el momento le daban una sensación de poder que calmaba el enojo.

Ambos llegaron al orgasmo poco después de que el viaje hubiera llegado a la mitad del recorrido.

& Continuará &

por Amudiel

Escritora del Fandom

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