

Notas de Amudiel: El placer es un sentimiento demasiado poderoso que puede imponerse a todo tipo de raciocinio…
Esclavo: el perfume del amor. Fic Twc de Amudiel
Capítulo 14: El plan de Bill
Jessica dejo de escuchar los reclamos de su padre, su mente divagaba en los sucesos del año que estaba próximo a terminar, la nieve golpeteaba contra los ventanales del chateau, ¿Qué demonios importaban sus notas? De todas formas ella iba a ser una modelo tan o mas cotizada que su hermana Alexa, la belleza no necesitaba requerimientos Arquitectónicos para triunfar.
Aun tenía muy presente los datos recopilados junto a Miguel, todo concordaba, ella había visto a Bill algo decaído el último día de su estancia en Hamburgo, justo después de la llamada del publicista advirtiéndole que Tom supuestamente lo había secuestrado, eso era algo, al menos una pista mas, Jessica definitivamente odiaba a su prima Judy, era una tipeja sin estilo según ella, le pregunto acerca de lo sucedido ese día, y Judy se limitó a decirle que Bill no se encontraba muy bien del estómago o algo así, claro que sabía que era mentira, su prima había demostrado una vez mas valer menos que la basura.
Después del regreso a Leipzig Jessica había vigilado muy bien a Bill, pero no noto nada extraño en él, estaba como siempre rodeado por sus amigos, incluso rondo insistentemente un par de veces por su departamento para ver algo pero no sucedió nada, mantuvo una comunicación estricta con Miguel obteniendo los mismos resultados, nada.
—Jessica ¿me estas escuchando? – llamo su padre.
—si papa – suspiro ella frustrada, ¿Por qué no encontraban nada? Ya había pasado más de medio año…
—¿sucede algo? – pregunto la madre de Jessica entrando al lugar, Jessica vio en ella su pase al escape.
—Mamá – llamo sonriente – papá estaba regañándome por haber suspendido las notas, no entiendo, yo jamás quise estudiar Arquitectura, yo quiero ser modelo como Alexa…
—¿quieres ser una de esas chicas huecas que utilizan su belleza para triunfar? – Pregunto el señor Mortiz enojado – eso es degradante, en momentos como este es cuando me pesa el no haber tenido un hijo varón
—¿Cómo te atreves a decirle eso a Jessica? – Refuto su madre molesta – si ella quiere ser modelo déjala, sabes perfectamente que no fue mi culpa el haber tenido dos hijas mujeres…
—pero te la pasas dándoles a nuestras hijas libertades que no deberían tener, mira en lo que se convirtió Alexa, hasta un árbol tiene mas inteligencia que tu hija
—es tu hija también, y Alexa es muy cotizada por su trabajo
—¡papá! – Estalló Jessica – podre ser todo lo que quieras pero tonta no soy – dijo con toda seguridad – si Alexa lo es nada tiene que ver conmigo, no soy como ella, lo sabes…
—¡claro que lo sé! – Refutó el hombre con los brazos en jarras – pero deberías saber canalizar tu inteligencia, no utilizarla para logros inútiles
—¡estoy harta! – Contestó la joven – no quiero ser Arquitecta, es mi vida papá y no tienes voto en esto
Jessica salió rápidamente en dirección a su cuarto, dejando a sus padres discutir en la sala, tenía mejores cosas en las que ocuparse que en discursos inútiles, su teléfono resonó en su habitación se apresuró a contestarlo.
—Jessica –saludo Miguel rápidamente –tengo noticias
—habla
—hace dos días que Tom no aparece en la oficina, tampoco lo vi con su madre, no está en Hamburgo
—¿crees que haya venido…?
—estoy seguro, apresúrate tienes que vigilar al modelo
—déjamelo a mi
La comunicación fue cortada, Jessica agarro un abrigo rápidamente y se lo puso, uso la puerta trasera para salir de Chateau, y se enrrumbo con su coche hacia la casa de Bill, no pararía hasta descubrir algo.
No le importo pasar la noche fuera, al menos su coche tenia calefactor, mientras observaba el edificio de Bill se dijo a si misma que valía la pena pelear por el modelo, no podía evitar sentirse como se sentía ante su presencia, esa emoción desbordante, las ganas de llamar su atención, si quería conseguir algo perseveraría, estaba segura que Bill valía la pena.
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Tom hace un buen rato que había dejado de preguntarse cosas, como por ejemplo ¿por qué de nuevo vine hasta Leipzig? O ¿Por qué vine sin decir nada? Y también ¿Cómo se me ocurrió mandar ese estúpido mensaje? Estaba seguro que Bill no iba a ir.¿Cómo podría venir después de lo que hice? Pero aun así no puedo arrepentirme.
El perfumista observo por la ventana, el invierno se hacía cada vez mas presente, desde la altura a la que se encontraba se podían distinguir los adornos correspondientes a la fecha, adornando negocios y hogares por igual, para Tom la navidad siempre había sido motivo de emoción, al menos cuando era un niño y no sabía que estaba destinado a vivir de esa manera tan vacía, recordaba haber abierto innumerables regalos de sus padres y demás personas, recordaba sentirse muy emocionado por cada regalo, pero también estaba esa niebla eterna en su interior, su madre siempre alegrándole el día y su padre rebosante de orgullo por él, sin embargo la niebla seguía, no podía quejarse, tenía una magnifica vida, tenía dinero, tenía fama, era hombre mas poderoso de Alemania, tenía el amor incondicional de sus padres, jamás lo trataron mal ni siquiera podía sentirse abandonado, y a pesar de todo eso la niebla seguía aquí.
Se encontró pensando para qué demonios tenía todo ello, si de todas formas se sentía gris, vacío y muerto en vida, ¿Qué demonios necesitaba para dejar de sentir esa desesperante sensación? Eso que ni los perfumes habían logrado brindarle.
¿No recuerdas acaso que si pudiste librarte de esa “sensación? Comenzó la voz en su mente, solo tienes que viajar un par de meses en el pasado, y recordar el aroma, el tacto, y todo lo demás…
Tom nunca se había detenido a pensar en esa voz, realmente la consideraba una molestia, pero ¿qué podía hacer?, definitivamente decirle a alguien que escuchaba voces en su cabeza no era lo mas sensato, acabaría en un manicomio, ahora estaba decidido a prestarle atención a la voz, no podía ser suya definitivamente, y no solo porque esa voz era mucho mas ronca y profunda que la suya, sino mas bien por las cosas que decía, porque él se conocía bastante bien a sí mismo y nunca diría cosas como las que solía decirle “la voz” dentro de su mente.
¿Te refieres a Bill? Pensó el perfumista.
¡No puedo creerlo! Hasta que al fin te dignas a hablarme, recuerdo que siempre que me diriges un par de palabras es para callarme o mandarme al demonio ¿Qué te hizo cambiar de parecer?
El hecho de que tú no puedes ser real, mierda, esto es mi jodida cabeza y estoy hablando con alguien dentro de mí, debo estar jodidamente loco…
Tu estas tratando de deshacerte de mí para no ir a algún hospital psiquiátrico ¿cierto?
¿Cómo demonios lo sabes?
Es obvio Tom, tú mismo lo dijiste, esto es tu mente, y lo quieras o no soy parte de ella, así que se todo lo que piensas, hasta incluso se cosas que tu no sabes sobre ti mismo, como el hecho de que ese modelo está empezando a ocupar el lugar mas importante en tu vida ¿o me equivoco?
Definitivamente esto es la peor mierda que podía pasarme pensó Tom pasando su mano por sobre sus trenzas en un gesto de desesperación ¿acaso estaba loco? Estaba hablando consigo mismo dentro de su mente, seguramente era una mala broma de su subconsciente.
Estoy seguro de que Bill vendrá mañana, depende de ti que él decida repetir esos encuentros, o mejor decida mandarte al diablo Tom no pudo evitar sentirse de acuerdo con la voz intrusa, con parsimonia fue despojándose de su ropa para irse a dormir, era mucho más interesante estar en Leipzig para ver a Bill que estar en Hamburgo sufriendo la incontenible charla de su rubia esposa.
No sé en que mierda estaba pensando cuando me case con ese murciélago pensó Tom apagando las luces.
Yo creo que estabas pensando con la cabeza equivocada Tom
Últimamente el perfumista encontraba frustrante el estar de acuerdo con la voz ajena tan a menudo, sin contestarle se quedó dormido tratando de pensar en cómo actuar para que su vida tomase un cause seguro, y que ese cauce incluyera a Bill.
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Escoger de manera correcta la ropa que utilizaría era algo que Bill no quería admitir, pero para que negarlo mientras miraba su figura por millonésima vez frente al espejo, cada prenda estaba fielmente escogida, a pesar del frío que hacia fuera lucía impecable y moderno, Bill pensó con cierta arrogancia que nadie lograría verse tan bien como el teniendo en cuenta que la ropa abrigadora no era precisamente lo que alguien elegiría si quería impresionar.
¿O quizás seducir? Bill se reprendió por el pensamiento, antes nunca hubiese siquiera pensado algo así, pero tenía que reconocer que no era el mismo de antes, había sido tan dolorosamente difícil después de regresar a Leipzig, si al menos Tom hubiese sido brusco y lo hubiese lastimado, pero no, todos sus actos habían estado cargados de un inmenso cuidado, ¿acaso podría llamarlo obligación cuando él lo disfruto tanto como Tom? Después de repasar el momento un millón de veces en su mente, había llegado a la conclusión de que mágico seria el modo más correcto de llamarlo, más que “obligado”.
Pero eso era lo que dolía, que todo ese cuidado prodigado hacia su persona era por conseguir lo que Tom había deseado: acostarse con él, habían dos posibles caminos después de eso, que Tom lo olvidase una vez cumplido “eso”, o que lo buscase por mas, ¿Qué demonios podía esperar de todo eso? Tom estaba casado, y la relación que tenían era de lo mas rara, Tom era peor que un niño confundido cuando estaba con él, luchando contra lo que parecía atraerlos mutuamente entre sí, Bill ya no lo negaba pues la atracción estaba ahí, y también luchando contra el hecho de que era con un hombre con el que estaba cometiendo un desliz.
De algún modo Bill pensaba que esa primera vez también la había sido para Tom, después de todo era la primera vez que lo hacía con un hombre, y Bill no podía negar que el cuidado que Tom tuvo y que luego desbordo en pasión lo dejo en un estado mucho mayor de confusión que el que ya tenía antes, estaba seguro de que no le atraían los hombres, sin embargo disfruto cuando Tom tubo sexo con él, porque no había sido mas que sexo, de eso Bill estaba seguro y eso también dolía un poco, ahora no tenía nada que ocultarse a sí mismo, sentía algo por Tom, hasta el punto de decírselo a Gustav en un momento de desesperación, pero ya no mas, ahora con decisión tomaría las riendas de su propia vida, cumpliría una promesa hecha hace mucho tiempo, no volvería a dejarse manejar, por nadie.
Con esa mentalidad partió rumbo al hotel Westin, tratando de dominar su nerviosismo.
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Esa tarde nevada Jessica vio salir al chico que ocupaba sus pensamientos del edificio donde vivía, espero a que se alejara un poco antes de encender el motor de su carro, las llantas no hicieron mucho ruido al resbalar limpiamente en el pavimento cubierto de una ligera capa de nieve, Jessica se preguntó a donde iría Bill en ese frio, lo siguió a prudencia unas cuantas calles, la chica no ocultó su sorpresa al ver que su destino era el cercano hotel Westin, que estaba a tan solo unas cuantas calles del departamento.
Vio ingresar al modelo y se dio cuenta de que este sabía perfectamente lo que hacía, pues la figura de Bill desapareció sin dudar dentro del edificio, ahora lo que ella se preguntaba era ¿Cómo demonios le haría para saber que hacia Bill ahí?, con agilidad apago el motor y salto al frio exterior, sus botas de taco mediano se hundieron en la nieve ligera pero eso no le importo en el momento.
Había mucha gente entrando y saliendo del lugar, el hotel Westin era bastante espacioso, se preguntó si podría entrar sin que notaran que no era una huésped, poniendo su mejor cara de actuación, camino como si fuera dueña del lugar, un suspiro de alivio cruzo sus labios al llegar al elevador, un tropel de gente salió de este mismo y otro mas pequeño ingreso, ella se apresuró a entrar, no fuera que en la recepción alguien la detuviera, se sintió tonta una vez dentro, pues las personas pulsaban múltiples botones, sin embargo ella no sabía a qué piso tenía que ir, sin pensarlo demasiado salió en la primera ocasión que el ascensor se detuvo en el tercer piso.
Habían plantas acomodadas estratégicamente para que el lugar se viese muy presentable y elegante, la gente caminaba con sus tarjetas en la mano para ingresar a sus habitaciones, incluso algunos con maletas pesadas llevadas por el servicio del hotel, quizás había sido muy precipitado meterse así como así en ese lugar sin saber lo que haría, camino por uno de los largos pasillos de ese piso diciéndose que solo daría una vuelta y luego se resignaría a comunicarle a Miguel lo sucedido.
Casi le da un ataque al ver una hermosa figura ascender por las escaleras que daban al cuarto piso, se ocultó rápidamente tras una voluminosa planta pero no fue necesario, pues Bill ni siquiera volteo en su dirección, con sigilo Jessica se asomó por las escaleras y no alcanzo a verlo, subió rápido deteniéndose apenas para ver sobre el resquicio de las escaleras y alcanzo a ver la figura del modelo un poco mas al fondo de ese pasillo, solo estaba el en ese piso, ella se preguntó por qué ese nivel del hotel estaría tan solitario siendo que el nivel inferior estaba lleno de gente, estaba preparada para acabar de subir las escaleras en cuanto Bill doblase el recodo del pasillo, pero se sorprendió de verlo tocar una de las puertas, al instante esta se abrió dejándolo pasar, trato de ver quien estaba dentro pero no pudo debido a la distancia, la puerta se cerró dejando el pasillo solitario.
Con cautela se acercó hasta la puerta que acababa de cerrarse, echo una rápida ojeada alrededor pero no vio nada y tampoco escucho nada mas que el eco lejano de las voces del otro piso que se colaban a través de las escaleras, apoyo el oído en la fría madera tratando de escuchar algo, creyó hacerlo pero no logro entender nada, resignada se alejó en dirección a las escaleras y tomo asiento en una de ellas, esperaría lo que fuese necesario.
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Bill no sabía exactamente qué decir, Tom estaba igual que como lo recordaba en sus pensamientos, y en sus sueños, lo distinto en ese momento era que no le tenía miedo, todo el miedo que podía haberle tenido se había esfumado el día en que Tom tomo su virginidad casi a la fuerza, y pensaba en “casi” por qué no podía evitar aceptar innegablemente que el le había entregado parte de ella con su propio consentimiento.
Tom no estaba mucho mejor, no sabía que decirle al modelo, el estaba acostumbrado a hacer lo que se le antojaba, era algo que hacía desde pequeño con cosas y personas por igual, pero con Bill era diferente, había tomado algo que le pertenecía tal y como quería, pero eso lo estaba haciendo sentirse un poco culpable, porque esta vez sentía que su capricho llego demasiado lejos, el recuerdo de las lágrimas derramadas por Bill se lo recordaba.
Sin embargo fue el primero en hablar.
—No puedo creer que hayas venido – le dijo el perfumista.
—Yo tampoco – fue la respuesta de Bill – no sé qué me poseyó para hacer esta estupidez – agrego con algo de furia, estaba enojado, nervioso, alegre y todo eso lo confundía.
—Si pretendes que me disculpe estarás esperando en vano – contraataco Tom recuperando su temple, él era Tom Kaulitz y no tenía por que disculparse, por más daño que hubiese causado.
—no pretendía que te disculparas, no después de saber la clase de persona que eres
—¿y qué clase de persona soy según tú? – le reto Tom sintiendo enfurecer de repente, de nuevo comenzaba a sentirse rechazado y eso tenía como consecuencia que quisiera empotrar al modelo contra una pared y poseerlo de nuevo, sobre todo para recordarle lo mucho que disfrutaba con su pene dentro de su cuerpo, la idea le hizo sonreír con altivez.
—eres un cascaron – declaro Bill casi rompiendo la sonrisa de autosuficiencia del perfumista – no tienes sentimientos – Tom sabía que nadie comprendía lo que era vivir como él vivía, y que esa era la razón de su comportamiento ¿Qué demonios sabia ese modelo de lo que era vivir bajo una espesa niebla que le impedía sentir como un ser humano normal? Eso lo enfureció aun mas, porque Bill no tenía idea de lo gris y oscuro que se sentía, que si pudiera dejar de ser una maquina viviente para ser un humano con sentimientos y sensaciones lo seria sin dudarlo.
Es la primera persona que se da cuenta de lo que eres le dijo la voz en su mente pugnando por hacerse oír además de tu madre…
—todos tenemos un rincón oscuro, incluso tú, ¿dime que significa la “T” que tienes en la espalda? – Tom lo vio tensarse y supo que estaba jugando sucio, escapando del ataque de Bill con su propio ataque.
—Es solo un adorno – mascullo el modelo sin pensar y la sonrisa de Tom apareció nuevamente recuperada.
—ya te dije un millón de veces Bill, mentir no funciona conmigo – el modelo apretó los puños fuertemente, calvándose las largas uñas en las palmas de sus manos, respiro profundo un par de veces y recordó su plan original, podía dejar que Tom siguiese sintiendo el control, pero en realidad él tenía que tenerlo.
—tienes razón – dijo sonriendo amablemente cosa que confundió al perfumista – las mentiras nunca funcionan contigo – Bill se acercó a Tom y ante su profunda sorpresa deposito un rápido beso en sus labios – te dije que no me buscaras – susurro sin alejarse mucho de la tentación que Tom representaba para él, no quería hacerlo, le gustaba estar cerca para que negarlo y se sintió mil veces mejor cuando Tom deslizo sus brazos por su cintura para apegarlo más a su cuerpo.
—¿y cuando te he hecho caso? – objetó Tom antes de apoderarse como era debido de esos deliciosos labios, todo ese familiarismo asombro un poco a ambos hombres, se trataban como si fueran una pareja estable, Tom sintió algo extraño revolviéndose en su vientre, algo que nunca había sentido en su vida, y Bill sintió lo mismo pero no lo sintió como algo extraño, si no, como una sensación agradable.
Ambos se abocaron al beso conscientes de que era el primer beso que era por iniciativa de Bill que antes solo se dejaba besar por los exigentes labios de Tom, unos toques a la puerta los hicieron saltar alejándose como si fueran dos imanes de cargas iguales, Tom se recompuso rápidamente y abrió la puerta, un empleado empujo un carrito con cosas encima.
—la cena que ordeno para dos, señor – dijo el joven, Tom vio que el empleado iba a destapar platos, servir champagne y con un gesto brusco lo detuvo, saco de su bolsillo un revoltijo verde de dinero y se lo dio sin siquiera fijarse cuanto era el valor de este.
—gracias, ahora retírate – le ordeno con una mirada glacial, el sujeto no dudo dos veces antes de huir del lugar.
—vaya eres la amabilidad en persona – se burló Bill de repente sintiéndose mas a gusto, de alguna manera pudo prever lo que Tom haría con el empleado, y eso le dio la sensación de que conocía a Tom al menos lo suficiente como para adivinar sus comportamientos, y se sintió cálido al reconocerlo, una vez mas rogo que lo que sea que sintiese por Tom no se convirtiera en amor, pues siendo así sufriría.
—¿tienes hambre? – pregunto Tom entonces ignorando la burla, Bill asintió, Tom se acercó al modelo y lo despojo del abrigo de invierno que traía encima, la habitación era muy cálida, y además se hizo con la bufanda dejando ver el esbelto cuello, sin poder resistir la tentación de besarlo acerco sus labios y succiono un poco, Bill se estremeció y dejo salir un jadeo.
—No hagas eso – se quejó alejándose un poco – odio que me dejes marcas – agrego frotándose el lugar como si así pudiera desvanecer el chupetón que comenzaba a formarse.
—Es invierno, podrás ocultarlo con estas cosas – dijo Tom enseñándole la bufanda, dejo las prendas sobre una silla y se acercó al carrito para destapar lo que había dentro, Bill observo el pedazo de pastel y sintió que realmente tenía hambre.
—¿postre? – pregunto algo asombrado.
—Prefiero las cosas dulces – declaro Tom alcanzándole el platillo con el pastel y un pequeño tenedor – algo me dice que tú también
—que observador – dijo Bill degustando el trozo de postre que se llevó a la boca – definitivamente las cosas dulces
—¿Qué prefieres Champagne o Vino? – le pregunto Tom dejando su postre a un costado.
—Champagne – dijo Bill, Tom sirvió una copa y se la paso, se sirvió vino en la propia y decidió que no todo estaba tan mal entonces, Bill no parecía odiarlo por lo sucedido en Hamburgo, eso le daba una especie de calma, alzo su copa y la choco ligeramente con la de Bill.
—¿y eso porque fue? – pregunto el modelo.
—porque viniste – contesto Tom con naturalidad bebiendo de su copa, Bill sintió el ligero rubor que inundo sus mejillas y se apresuró a tomar de su bebida, realmente Tom era un torbellino de emociones cambiantes.
Ojala siempre fuera tan amable pensó reprendiéndose al segundo por ello.
De pronto la nieve fuera se hizo mas intensa, y el viento que apareció de repente hizo temblar ligeramente las ventanas, las luces titilaron para después apagarse, incluso las luces de la calle que recién se habían prendido por el anochecer, en un instante todo se quedó apagado y la única iluminación era la tenue luz del atardecer que entraba por la ventana, cada vez menos luminoso, el teléfono resonó un par de veces y Tom lo contesto dejando el plato y la copa a un lado.
Después de hablar un instante volvió a colgar, el viento fuera del hotel era tan fuerte que se escuchaban los silbidos que hacia este al filtrarse por el ligero espacio entre la ventana y la cerradura, Tom se apresuró a cerrarla del todo, y luego se volvió a Bill.
—dijeron que el apagón es a causa del clima…
—eso no es muy difícil de adivinar
—todo está a oscuras – comento el perfumista mirando hacia abajo por la ventana, Bill se acercó a su lado para observar, las calles estaban muy oscuras y ahora el sol acababa de ocultarse dejando un resplandor azul tenue sobre todo, Bill no lograba ver nada al menos en unas cuantas manzanas alrededor, más allá distinguía las luces que no se habían apagado, y con una rapidez casi insultante el ligero resplandor de sol que quedaba desapareció dejando paso a las estrellas nocturnas.
—¿no planeaste esto con velas por si acaso? – pregunto suavemente Bill con un matiz bromista.
—No soy tan romántico – contesto Tom con un ligero toque de fastidio en la voz, a Bill le hizo gracia, Tom parecía ser alérgico a lo romántico.
—la oscuridad no es tan mala después de todo
—eres raro
—tú lo eres más – le dijo Bill acercándose a la cama y dejando las cosas que sostenía en el velador al lado del teléfono y del plato que antes ocupaba Tom, se sentó en la cama y decidió recostarse, Tom no apartaba la vista de su figura, y esta vez Bill no sentía miedo, tenía muchas ganas de atraer esa mirada y sonrió ligeramente cuando vio los castaños ojos de Tom, iluminados tenuemente por la luz azul nocturna que se reflejaba en ellos.
Esa era una buena manera de tener el control, y lo mejor de todo era que Tom no se enteraría, se acomodó sobre la cama de tal manera que quedo de lado dejando que la luz acariciara la curva de su cintura, que se marcaba aun más debido a la posición haciéndola resaltar, Tom se acercó lentamente y se sentó en la cama a su lado.
Bill dudo entonces, el hombre lucia tan hermoso así con los ojos perdidos en su cuerpo, con sus trenzas dándole un aspecto tan impactante, sus labios tan tentadores, adornados por el metal del piercing que solo lo hacía ver más sexy, ¿Cómo una persona tan masculina había caído con él? Se preguntó entonces, y no tenía la respuesta como a sus otras preguntas, pero no tuvo tiempo para dudar más cuando la mano de Tom se acercó hacia él y acaricio con lentitud su cintura, ascendiendo hacia su cadera topándose con toda la ropa que aun traía puesta.
—Tom – susurro Bill con una voz incitante, cerrando los ojos dedicándose a sentir, el peso sobre la cama se hizo más profundo y cuando volvió a abrirlos no se sorprendió de ver a Tom recostado a su lado acercándose hacia su cuerpo, Bill alzo el mentón ofreciendo sus labios, que fueron reclamados al instante, y en ese momento se perdieron las últimas dudas que pudieran haber existido en ambos, acerca de que era lo que hacían y con quien ¿Por qué preguntarse? Sobre todo si se sentía tan bien.
Esta vez había algo diferente y ese algo era que ambos estaban entregándose al momento, no era un estira y afloja como venían haciendo desde que se conocieron en aquella presentación, Bill no sintió mas que un pequeño estremecimiento cuando Tom lo despojo de su camisa, después de todo dudaba que Tom se enterase algún día a que venía la “T” labrada en su espalda a cortes.
—Eres… — susurro Tom sin despegar sus labios del cuello de Bill – no lo sé…
—no sé lo que soy – susurro a su vez Bill, metió sus manos dentro de la camiseta de Tom tirando hacia arriba para quitársela, Tom alzo los brazos para facilitarle la tarea, pensó que todo eso se sentía tan natural, incluso mucho mejor que cuando conseguía ligarse a todas las tipas que se le cruzaran delante, ni siquiera acostarse con cinco mujeres a la vez podría considerarse tan bueno como eso.
Bill se retorció ligeramente sobre la cama, la luz tenue de la luna se reflejó en su piel de porcelana, sus ojos brillaban de un modo bastante sexy y emotivo en esos momentos, cuando estiro los brazos hacia Tom para abrazarlo, por unos instantes el perfumista se quedó sin aliento.
—Eres tan hermoso – dijo al fin acariciando la cintura, delineando el tatuaje que Bill tenia a un costado, ya lo había visto anteriormente, era hermoso todo lo relacionado con Bill era tan hermoso, tan perfecto y tan mágico.
Bill gimió cerca de su oreja por las caricias, entonces Tom se dijo que tenía bastante tiempo, y ocuparía su tiempo en descubrir cada parte de piel de la persona que tenía bajo su cuerpo, sentía las uñas de Bill viajar por su espalda y estas se enterraron ligeramente en la piel cuando Tom lamio el cuello del modelo hasta llegar detrás de la oreja.
—Mmm – ese sonido casi era un ronroneo y Tom se sintió encantado ante la situación, de poder dejar a Bill en ese estado solo con unas cuantas caricias, necesitaba tenerlo desnudo, no podría soportarlo mas, quería sentirse en totalidad junto a él, se arrodillo en la cama para poder desabrochar el cinturón que mantenía esos ajustados vaqueros a las hermosas piernas, con un tirón se deshizo de los zapatos, calcetines y demás impedimentos teniendo a Bill desnudo en la cama a su merced.
Y se sintió demasiado embargado con la sensación de poder y tranquilidad en ese momento que se dedicó a observarlo.
Sin ningún sentimiento negativo agarro con firmeza el pene del modelo y comenzó a bombearlo con cierta lentitud, Bill jadeo ladeando la cabeza y provocando que algunas rastas se acomodaran sobre sus hombros en el proceso, empujando sus caderas contra esa mano tratando de demostrar la necesidad de que Tom aumentara el ritmo de sus caricias sobre su pene, Tom decidió hacerlo sufrir hasta que llegase el momento en el que Bill le rogara.
No podía imaginarse nada más sensual que eso.
Estiro una mano hasta el velador y hundió sus dedos en la copa llena de champagne, los llevo chorreando hasta rozar los testículos, bajando lentamente hasta toparse con la caliente entrada, la sentía latir contra su piel, comenzó empapando bien la zona con algunos masajes y luego metió un dedo lento pero sin detenerse hasta el final, Bill se arqueo al sentirlo entrar, ahí estaba la ligera molestia, no pudo evitar notar que no era tan perturbarte como antes.
Tom comenzó a embestirlo con su dedo, los pezones de Bill endurecieron ante su mirada, y la piel del modelo se puso de gallina, Tom se inclinó sin poder contenerse y atrapo uno con su boca, paso fuertemente la lengua sobre el botoncito de carne varias veces logrando descontrolar a Bill.
—Ahh Tom – gimió incrustando sus manos entre las trenzas que le hacían leves cosquillas en su pecho al rozarse con su piel, Tom abandono el pezón para hacer con el otro lo mismo – ¡aahh! – Bill se sintió algo abochornado de su propia voz, casi era un grito…
Tom dejo de torturar los pezones de Bill y se lanzó a sus labios, girando la mano en el proceso para meter dos dedos, y en ese momento Bill volvió a sentir el chispazo que sintió la primera vez que Tom lo “obligo” en ese departamento el Hamburgo, el latigazo de placer fue tan fuerte que logro ver luces blancas tras sus parpados cerrados, sintió como su espalda se arqueaba casi hasta lo imposible, Tom se regocijo en el espectáculo, atacando una y otra vez el mismo ángulo, estaba punto de lograr su cometido y lo sabía.
—T-Tom – gimoteo Bill empujándose contra sus dedos – ¡Tom te necesito! – dijo con la voz ahogada tratando de lograr mas contacto con la piel del mayor, Tom llevo su mano libre a sus propios pantalones y los desbrocho rápidamente, mientras se inclinaba hacia Bill.
—¿me necesitas Bill? – Jadeó en su oído – ¿Qué es lo que necesitas? – escucho el sexy lloriqueo que emitió Bill, aprovecho el momento para bajar más sus pantalones y bóxer, se deshizo de ellos con un par de patadas, cayeron a un costado de la cama.
—¡p-por favor! – Jadeó Bill y ya no pudo controlar su voz, esos dedos en su cuerpo se sentían tan bien pero no era suficiente – ¡Tom métela! – casi grito sin poder ni siquiera sentir vergüenza, el placer ya había llegado hasta el punto donde no deja marcha atrás, Tom saco los dedos de ese lugar y sujetando su pene con una mano lo guio hasta la entrada, el solo recordar lo aprieto y caliente que era sintió ganas de correrse.
No puedo correrme como un novato se reprendió cerrando los ojos con fuerza, la verdad era que sentía el orgasmo cosquillear en su vientre, a duras penas se contuvo.
—Mmmng – gimió roncamente Tom acabando de entrar y quedándose quieto, si se movía un poco acabaría corriéndose sin remedio, Bill se relajó entonces, no dolía tanto como la primera vez, y se sentía tan lleno y tan… correcto.
—Tom – jadeo moviendo ligeramente sus caderas – muévete – pidió – vamos…
—Eres un impaciente – susurro Tom en su oído, sintió crearse un lazo de confianza que no había creado antes con ninguna otra persona, era una calidez en el pecho que nada tenía que ver con el placer desbordante.
—Oh mierda – gimió Bill al sentir nuevamente el latigazo de placer, definitivamente tenía que buscar que era eso en Internet, se sentía demasiado bien – mas… mas fuerte – pidió con la voz entrecortada
—¿seguro? – pregunto Tom algo reticente a hacerle daño, sorprendiéndose a sí mismo ¿desde cuándo le interesaba si Bill sentía dolor o no?
—¡si! – casi grito Bill apretando fuertemente los brazos de Tom con sus manos.
—me encanta esta nueva etapa de ti – fue lo único que articulo Tom antes de llevar una de sus manos hasta las nalgas de Bill, logro colarla debajo y estrujarla mientras la usaba como soporte para enterrarse mucho mas profundo y mas fuerte en Bill, que esta vez no pudo e vitar el grito que se escapó de sus labios, Tom decidió que nunca le habían gustado tanto escucharlos.
La cama se mecía ligeramente al mismo ritmo que sus embestidas, Bill logro soltar una de sus manos para llegar hasta su erección y se masturbo al mismo nivel que las embestidas de Tom.
—¡Tom ya casi! – dijo empujando sus caderas hacia arriba, Tom aumento la velocidad de las embestidas tratando de golpear el punto sensible de Bill, y lo consiguió, nuevamente sintió esas paredes calientes de carne estrujarlo hasta que el placer rozo la línea del dolor, su propio orgasmo lo golpeo unos segundos antes que el de Bill, y una nueva sensación mas para agregar a la lista, creyó ver nubes frente a él, al final iba a ser cierto que con el sexo se lograba llegar al cielo.
Bill no estaba mucho mejor, el casi logro ver las constelaciones completas en su mente, Tom cayo suavemente sobre su cuerpo empapándose del semen de Bill desparramado sobre su pecho, sus cuerpos se empujaban mutuamente a cada respiración, les costó unos buenos minutos volver a respirar con normalidad.
Tom se arrojó a un costado de la cama sintiéndose agradablemente cansado, era una sensación de paz que nunca sentía después de tener sexo, pero claro ya estaba haciéndosele costumbre eso de sentir nuevas cosas con Bill.
—Tom – llamo Bill girándose.
—¿mmm?
—¿puedo darme una ducha? – pidió Bill en tono bajito, Tom volvió a escuchar todo lo que no escucho durante el sexo, la ventisca y un ligero granizo.
—claro, pero voy contigo, me ensuciaste todo con tu…
—¡tú te arrojaste sobre mí! – replico rápidamente Bill sintiéndose avergonzado de repente – Tom no hay luz…
—lo se
—entonces tampoco hay agua caliente…
—La ducha funciona con gas – informo Tom – nunca me había duchado en oscuras ¿Qué tal si nos caemos y nos rompemos algo? – escucho el leve bufido de Bill a su costado.
—no tienes que venir si no quieres…
—Estoy sucio, además – Tom abrazo al modelo por la cintura disfrutando el contacto de las pieles – me encantaría pasar la esponja por todo tu cuerpo…
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Jessica bufo con fastidio al ver que en su casa tampoco había luz, de no ser por ese maldito apagón quizás hubiera visto algo de importancia, aparco en el estacionamiento de su chateau agradeciendo que el garaje estuviera cerca de la casa, el granizo era algo intenso en esos momentos, al entrar a la sala se encontró con los perros guardianes durmiendo sobre la alfombra, estos alzaron las orejas al verla.
Se despojó de su abrigo, pues adentro hacia calor con la calefacción, se sentó en uno de los sillones y con un gesto de su mano los perros se abalanzaron a ella moviendo alegremente sus colas, ella los acaricio pensativa, se preguntó si sería buena idea llamar a Miguel para contarle…
¿Pero de que servía si no había visto nada importante? Sintiéndose desilusionada de su suerte se dirigió escaleras arriba, a su habitación con los perros siguiéndola, ya dentro se puso rápidamente un pijama y se acomodó en su cama, con un par de palmaditas sobre las frazadas los perros se subieron a su lado abrigándola con sus cuerpos calientes, encendió la televisión y casi suelta un jadeo de incredulidad al ver el hotel Westing en la pantalla, subió el volumen del televisor.
—muchos negocios perjudicados, los vuelos han sido cancelados por este intenso clima que azota la ciudad de de Leipzig, no solo por el apagón si no por los intensos chubascos…–Jessica maldijo internamente, no tenía nada que ver pero aun seguía mirando el hotel en la pantalla tras la periodista, se decidió entonces a llamar a Miguel, después de todo podía preguntarle donde se había alojado Tom el día de la presentación del perfume renacer, era su instinto el que le instaba a pensar que era el mismo hotel…
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Tom observaba al modelo desde la cama, Bill tan solo con unos bóxer miraba indeciso el clima por la ventana, realmente estaba muy fuerte el granizo.
—ya te dije, deberías quedarte, aunque vivas cerca es una locura salir así…
—si bueno, pero mis amigos…
—oh por favor, no son tus padres y tú no eres un niño – Bill lo miro de manera reprobante, suspiro desistiendo, era imposible llegar a su departamento, ni siquiera en auto por que en la televisión ya habían anunciado que las carreteras estaban demasiado resbalosas y podrían ocasionar accidentes, y de llegar caminando ni hablar.
Su pelo y rastas aún estaban húmedos por la reciente ducha, Bill nunca se había duchado en completa oscuridad pero el tener a Tom acariciando todo su cuerpo con sus manos y esponja por igual le despejo cualquier miedo, ahora estaba en ese problemita: no podía volver a su casa con ese clima.
Saco su celular de los bolsillos de su arrojado vaquero, y marco a Gustav.
—¿Bill? –escucho la voz algo ronca de su amigo.
—Gus, perdona si te desperté…
—no Bill, no importa ¿Dónde estás? –escucho un ligero bostezo a través del teléfono.
—Estaba en una entrevista de trabajo – mintió rápidamente – y el clima me atrapo cuando regresaba, estoy en un hotel y no creo poder llegar hoy
—hum entiendo, es mejor que no lo intentes el granizo es del tamaño de pelotas de ping pong –exagero el rubio haciendo sonreír a Bill.
—entonces nos vemos mañana
—ok, pero cualquier cosa llamas
—vale, nos vemos Gus
—que descanses
Tom alzo las mantas en clara invitación a que se acurrucase a su lado, Bill casi se sintió jalado por una fuerza invisible cuando lo hizo, Tom los abrigo bien a ambos, era genial el entrar en contacto con la caliente piel de Tom, el mayor nunca lo admitiría pero estaba sintiéndose bastante emocionado ante la perspectiva de pasar la noche con Bill, no le gustaba mucho dormir con alguien, ni siquiera con su esposa, mejor dicho mucho menos con ella, pero el cuerpo de Bill acurrucado entre sus brazos no se sentía una molestia, el ruido de las bolitas de hielo rebotando en la ventana acabo de tranquilizarlo como un trance, y pronto ambos se quedaron dormidos.
& Continuará &