Notas de Amudiel: todos tenemos un poder interno que nos sirve para protegernos, y también algunas veces para superarnos

Esclavo: el perfume del amor. Fic Twc de Amudiel

Capítulo 13: Tiempo para pensar

Gustav ingreso al edificio seguido de sus amigos, la planta baja era un elegante recibidor, en un costado había un letrero enorme indicando lo que contenía cada piso, se acercó a leerlo, descubrió sin mucha sorpresa que la oficina de Kaulitz estaba en el antepenúltimo piso, habían al menos cuatro ascensores funcionando, Gustav siguió hacia uno de ellos metiéndose rápidamente, había mas gente dentro y no necesito presionar ningún botón, sus amigos se veían nerviosos, tanto como él lo estaba solo que Gustav siempre supo disimular sus emociones.

El aparato se detuvo en cada piso dejando salir y entrar mas gente, después de una espera que atentaba contra sus nervios llegaron al piso correcto, en ese lugar solo había unas pocas personas trajinando dos de ellas con batas blancas de laboratorio, Gustav no se detuvo a observar mas y avanzo a grandes zancadas hasta las puertas blancas del frente sabiendo que eran la oficina principal, Judy y Georg lo seguían de cerca, Gustav entro sin tocar, al otro lado había un buen ambiente para esperar, sillones acomodados alrededor de una mesa de vidrio, un bar pegado a la pared, y a un costado un escritorio de caoba, Victoria miro confundida a las personas que acababan de entrar al lugar, entonces los reconoció, al menos al rubio y al castaño.

—¿Señor Shafer? – Llamó parándose, se ajustó los lentes en un signo de asombro que pasó desapercibido para los jóvenes – que sorpresa tenerlo aquí, también al Señor Listing… ¿se les ofrece algo?

Gustav se acercó a ella.

—¿Dónde está Tom? – pregunto sin preámbulos. Victoria frunció el ceño.

—El señor Kaulitz – remarcó – no se encuentra en estos momentos, cualquier problema que tengan deben tratarlo conmigo, y mejor si piden cita previa en lugar de irrumpir las oficinas de ese modo

—disculpe, pero era una emergencia

—¿Cuál es el problema? Si es por la campaña…

—El maldito problema – interrumpió Gustav ensombreciendo su mirada, Victoria estuvo tentada a retroceder para alejarse pero se mantuvo en su sitio – es que tu jefe acaba de secuestrar a mi amigo, ¿se acordara de Bill Trümper?

—¿se…secuestrar? – Bufó ella incrédula – ¿Qué le hace pensar eso señor Shafer?

—sé que usted sabe la insana obsesión de su jefe con mi amigo, y tengo una fuerte sospecha de que esta con el en estos momentos, necesito saber dónde, y si Bill está bien

Las puertas por donde acababa de entrar se abrieron dejando pasar a la persona mas inoportuna del momento, Miguel no se sorprendió de ver a su hermanastro y sus amigos ahí, pues había escuchado toda la conversación al llegar a la oficina, era una noticia de un gran valor para sus planes y los de Jessica, Tom había secuestrado a Bill, trato de parecer neutral.

—no puedo decir que sea un placer verte Gustav – inquirió hacia el rubio, luego paso olímpicamente de los jóvenes dirigiéndose a la mujer – Señorita García, necesito hablar con Tom, por favor – agrego sin convicción.

—Lo siento señor Shafer – dijo ella refiriéndose a Miguel – el señor Kaulitz no se encuentra en estos momentos, Miguel trato de parecer contrariado.

—teníamos una cita

—lo sé – dijo la morena excusándose – pero el señor Kaulitz…

—Mire usted – se adelantó Judy interrumpiendo la conversación – no pretendo faltarle al respeto pero no puede ignorarnos de esa manera

—Bueno llamare a Tom en otra ocasión – siguió Miguel como si Judy no existiese – avísele de mi presencia – sin decir mas el castaño salió del lugar a pasos apresurados, tenía que llamar a Jessica.

—no me iré de aquí hasta que me de un numero al que llamar – fue lo único que dijo Gustav, Victoria estuvo tentada de llamar a seguridad pero decidió no crear rencillas con el rubio.

—No toquen nada – dijo antes de ingresar a la oficina de Tom, saco rápidamente su celular y marco el número de su, ahora muy imbécil, jefe.

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Bill era consciente del agradable peso que Tom ejercía sobre su cuerpo, le costaba respirar por las sensaciones que aun sentía en el pecho, además de sentir el cuerpo adormecido por el placer anterior, las lágrimas traidoras seguían descendiendo de sus ojos, desde que tenía memoria le habían impuesto muchas cosas, religión, opinión, creencias morales, siempre había sido manipulado desde muy pequeño, obligado a hacer cosas que no quería, engañado de creer estar haciendo lo correcto cuando en realidad estaba errando, y justo ahora se sentía como el día en que descubrió que solo había sido una marioneta.

Se sentía utilizado una vez más a pesar de haber jurado nunca mas dejarse maniobrar por nadie, y lo que mas le dolía era que había disfrutado sometiéndose de esa manera, disfrutar de algo que supuestamente odiaba le dejo un amargo sabor en el alma misma, ¿esa era la manera de querer redimir los errores del pasado? ¿Volviendo a cometer los mismos errores? No, definitivamente no.

Esto es tan patético pensó Bill en ese momento. Su llanto se detuvo casi por arte de magia.

No importa cuánto hubiera disfrutado del sexo con Tom o lo que sea que su corazón sintiese por el perfumista, nadie tenía derecho de manejarlo nuevamente, el era una persona con mentalidad propia, no algún computador en el que introducías una orden que tenía como destino ser acatada de inmediato, Bill respiro profundamente un par de veces antes de empujar levemente el cuerpo de Tom que cayó a un costado, el perfumista lo miro interrogante, definitivamente Tom era un peligro para Bill, porque no podía evitar admitir lo lindo que le parecía el perfumista en ese momento, desnudo desparramado a su lado, a pesar de sentir que lo odiaba por haberlo “violado” entre comillas, también sentía que no podía enojarse con él, y dentro de su propia meditación Bill descubrió que no había arrepentimiento de lo sucedido recientemente, sin embargo eso no significaba que podía dejarse dominar por Tom de esa manera, por mas que le gustase.

Se puso de pie y comenzó a vestirse.

Aun no tenia en claro nada y sin aclarar sus pensamientos y sentimientos no avanzaría jamás, acabo de colocarse la última ropa sobre su cuerpo y miro al perfumista que seguía recostado, desnudo, sobre la cama, observándolo.

—hay muchas cosas que no entiendo – le dijo Bill al perfumista – pero la única que entendí, o al menos creo haberla entendido, es que cuando te acostaras conmigo me dejarías en paz

Tom no dijo nada, solo trato de ocultar cierta ansiedad que comenzó a florecer en su pecho.

—bien pues ahora que nos hemos “acostado” – dijo Bill imprimiendo un matiz de voz diferente a la palabra – supongo que no volveremos a vernos ¿verdad?

—¿Por qué crees eso?

—por que nuevamente voy a pedirte que no me busques, y yo no volveré a buscarte a ti, aunque tampoco lo hice en esta ocasión, simplemente fue un capricho del destino

Tom se impresiono al ver al modelo hablando de un modo distinto a como antes lo hacía, parecía más maduro, más seguro de sí mismo, e incluso parecía sumamente molesto casi hasta el punto de odiarlo, la idea de que Bill lo odiase por lo hecho suscito un momentáneo arrepentimiento, quiso pedirle perdón, pero Tom jamás pedía perdón y no iba a empezar solo por un modelo de cuarta.

—Lárgate – le dijo Tom con un tono seco en la voz, repentinamente se sentía rechazado, cuando mayormente era el quien rechazaba – no volveré a buscarte

—espero que cumplas tu palabra Tom, y agradece que no levantare cargos contra ti por violación…

—no se le puede llamar violación, porque si no lo recuerdo tú también lo disfrutaste, gemiste mientras lo hacíamos y también tuviste tu orgasmo, sería muy hipócrita de tu parte hacerlo

—adiós Tom

Bill salió del departamento con seguridad, a pesar de que cada paso traía un pequeño dolor en su parte baja, supo aguantarlo bien, agradeció que no hubiese nadie mas en el ascensor, a pesar de haber sonado tan firme frente a Tom sus barreras estaban derrumbándose y la tristeza volvió a apoderarse de él, dejo que las lágrimas cayeran calientes por sus mejillas, no podía retenerlas mas.

Se acercó al Cadillac negro y sin dilación abrió la puerta del copiloto, Tom era demasiado confiado pues la encontró abierta, agarro su celular y se alejó rápidamente después de cerrar la puerta, ya fuera se apresuró a tomar un taxi, mientras era conducido hasta el hotel donde estaban quedándose, reviso la lista de llamadas perdidas, habían varias de Gustav, de Georg y de Judy, seguramente estaban preocupados por su repentina desaparición, se preguntó si lograría engañar a su rubio amigo.

El celular nuevamente volvió a sonar.

—¿Gus?

Al fin, Bill ¿Dónde estás?

—estoy cerca del hotel… ¿y ustedes?

En el edificio de Tom– un escalofrío recorrió la espina ósea del modelo –pero ya que estas a salvo nos vemos en el hotel ¿estás bien Bill?

—s-si estoy bien – contesto el modelo antes de cortar la comunicación, si Gustav estaba en el edificio de Tom significaba que sospechaba algo, definitivamente Gustav debería haber sido detective o algo así.

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Tom alargo la mano y contesto el molesto aparato que sonaba por quinta vez.

¿en qué mierda estabas pensando? –el tono histérico de su asistente le dio a entender que ya sabía lo que había hecho, o al menos tenía una idea cercana.

—no lo sé – contesto honestamente.

Shafer estuvo aquí acusándote de secuestrar a Trümper, además olvidaste que tenías una cita con el… otro Shafer, ¿por qué cuando Bill Trümper aparece repentinamente tú te conviertes en un pingüino?

¿pingüino? – pregunto Tom indignado.

por no decir idiota ¿Qué demonios le hiciste al modelo?

Nada que tus virginales oídos deseen escuchar – mascullo Tom sintiéndose repentinamente muy cansado y con ganas de dormir un buen rato – escucha Vic llama a Miguel y dile que yo iré a buscarlo por el desplante además cancela todo lo que tenga para hoy

eres la irresponsabilidad en persona –contesto ella antes de colgar, Tom lanzo el teléfono a algún lugar desconocido de su refugio, y se dispuso a dormir, pero incluso en su subconsciente las palabras de Bill lo atosigaron, pues soñó que el modelo le decía una y otra vez cuanto lo odiaba, provocando en Tom espasmos de algo muy parecido al miedo.

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Bill no se sorprendió al oír los leves toques a su puerta, balbuceo un “adelante” sin levantarse de su cama, instantes después percibió el peso de alguien más sobre la cama, abrió los ojos para ver a Gustav mirándolo con aprehensión. Por alguna razón Bill ni siquiera quiso ocultar las marcas rojizas de su cuello.

—¿estás bien? – pregunto nuevamente Gustav pero esta vez directamente a Bill sin teléfonos de por medio, se escuchaban ligeros pasos del personal del hotel caminando por el pasillo de fuera.

—Eso creo – contesto esta vez Bill siendo sincero, necesitaba desahogarse, y sabía que en Gustav encontraría un amigo incondicional.

—no preguntare que paso Bill, sé que si quieres me lo dirás algún día, es solo que me da rabia que tengas que sufrir por un capricho…

—¿sufrir?

—te conozco lo suficiente como para saber que no estás del todo feliz, y eso para mi ya es sufrimiento

—Gus me cuidas demasiado…

—desde esta mañana es que tenía un terrible presentimiento, incluso antes de que los viera salir a ti y a Tom del mismo cubículo en el baño de aquel restaurante, sabes que mis presentimientos nunca se equivocan y ahora estas aquí… y pareces a punto de llorar

Bill en un rápido movimiento se arrojó a los brazos de Gustav y sollozo nuevamente, el rubio solo consoló a su amigo maldiciendo a Tom Kaulitz mil veces, espero a que Bill se serenase, a que sacase todo su dolor mediante esas lágrimas, Bill poco a poco fue tranquilizándose.

—Gus – dijo con la voz estrangulada sin desasirse del agarre de su amigo – tengo un enorme problema

—¿Cuál es? – pregunto el rubio resignado conociendo de alguna manera la respuesta.

—me gusta Tom Kaulitz…

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—deja de apegarte tanto a mi – se quejó Tom ante su esposa que estaba prácticamente colgada de su brazo, Chantelle solo mantuvo su inmaculada sonrisa mientras los clics lejanos le indicaban que seguían siendo fotografiados, Tom hizo un monumental esfuerzo por no jalar bruscamente su brazo de entre los de su esposa.

—Hace tanto tiempo que no aparecemos juntos en público – dijo tranquilamente la rubia con algo de reproche – desde que ese modelo apareció… – Tom llevo su mano libre al puente de su nariz y lo masajeo implorando paciencia.

—dije que no molestaras con el tema de… del modelo – dijo Tom negándose a invocar el nombre de la persona que ocupaba su mente incluso hasta cuando dormía.

No podía negarlo, muchas mañanas se había despertado con problemas duros y húmedos a causa de unos recuerdos que acudían a el en sueños, recuerdos de una piel blanca y hermosa como si estuviese echa de seda, de ojos castaños rodeados por una capa de maquillaje, del inusual pelo que portaba rastas bicolores, a pesar de que su orgullo le gritaba que dejase de pensar en Bill su mente no obedecía.

Ya se había acostado con Bill, lo había deseado desde que lo conoció, se había acostado con un jodido hombre, no de la manera mas particular, de echo admitió que quizás no debió haberlo obligado, pero al recordar el orgasmo de Bill sus pensamientos se desvanecían nuevamente, había pasado un buen tiempo desde la última vez que vio al modelo, y también tuvo muchísimo tiempo para ahogarse en sus pensamientos, el plan inicial definitivamente estaba fallando.

Contrario a lo que creyó, no dejo de pensar en Bill si no que pensaba muchísimo más en él, la curiosidad seguía intacta, y otro detalle era que no solo recordaba el momento del sexo, sino también los demás momentos, y la sonrisa del modelo ocupaba su mente la misma cantidad de veces que el momento del sexo.

Era alarmante…

Nunca había pensado tanto en alguien, ni siquiera en su madre y eso que Tom pensaba bastante en ella, eso era decir que… Tom estaba jodido,

—Por el amor de Dios – bufo Chantelle – ábreme la puerta Tom – mascullo.

El perfumista abrió la puerta del Cadillac para que la rubia entrase, los paparazzi se mantenían a una distancia prudente, Tom deseo que les cayese una bomba encima, se subió en el lugar correspondiente al conductor y trato de hacer oídos sordos a todas las frases “indirectas” que le hizo su esposa respecto a que era un jodido maricón.

Claro que no era un maricón, nunca le habían gustado los hombres y nunca le gustarían, de solo pensarlo le daba asco, excepto con uno…

Uno al que tenía muchas ganas de ver, aun que el resto del día paso “normal” para Tom, entre juntas, estadísticas, laboratorios, y demás su mente no dejo de pensar en Bill, y por primera vez en mucho tiempo sintió ese cosquilleo fresco y gratificante llamado inspiración llenarlo casi por completo durante unos minutos, pero se fue tan rápido como apareció, Tom esperaba realmente que la inspiración volviese, necesitaba crear un perfume, o su vida carecería de todo sentido, incluso mas del que carecía en su diario desde que tenía memoria.

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El cling delicado que hacían las copas al chocar entre si se oyó por toda la estancia, los jóvenes rieron antes de acercar el vino a sus labios y beber de un sorbo el delicioso elixir, Judy dejo su copa a un lado y sonrió a sus amigos emocionada.

—¿se dan cuenta de que ahora solo nos faltan dos años para ser profesionales? Estoy tan emocionada, ya quiero que acabe la universidad

—bueno al menos ahora es un año menos de estudio – dijo Georg visiblemente de acuerdo, habían obtenido buenas calificaciones al culminar el año obteniendo sus diplomas, ahora oficialmente solo faltaba cursar el último año de Arquitectura y después de eso ejercer la tesis un año mas, y listo serian Arquitectos titulados.

Bill simplemente no podía creer lo rápido que había terminado el año, a pesar de que los días posteriores al viaje a Hamburgo le parecieron excesivamente largos, ahora que estaban cerca de navidad le parecía que habían pasado volando, Bill no quería pensar y era por eso que se dedicó única y totalmente al estudio y al trabajo, sus notas mejoraron sin la ayuda de Gustav, y el excelente desempeño en su trabajo estaba logrando que se volviera mucho mas solicitado y por lo tanto mas famoso, ya lo habían entrevistado varias veces en la calle, Bill pensó que nunca podría acostumbrarse a eso, sin embargo le gustaba su trabajo.

Y lo otro que Bill no podía creer era que Tom lo hubiese dejado de verdad, su parte sensata decía que estaba bien así, que era lo mejor para si mismo, pero otra parte suya, la misma parte que se entregaba ansiosa a los brazos de Tom, estaba furiosa, reclamando que no fuese a buscarlo después de meses de no tener contacto, las únicas veces en las que Bill veía a Tom era en revistas o en televisión, el modelo no se imaginaba que el perfumista también lo veía por esos medios, en sus fotografías como modelo que salían en las revistas.

Sara estaba sentada al lado de Gustav pinchándole las mejillas con sus índices, Georg rebuscaba entre los DVD alguna película que valiera la pena volver a ver, Judy ojeaba una revista con expresión pensante, se detuvo en una de las paginas sociales y leyó con rapidez las letras que rodeaban cada fotografía, realmente los paparazzi no sabían dónde mas meter sus narices, Bill que estaba sentado a su lado escucho su bufido de molestia y se inclinó hacia ella.

—¿malas noticias?

—No – negó la joven – es solo que los paparazzi y la prensa siempre tienden a exagerar todo de una manera tan brusca, como diría mi madre, hacen una tormenta en un vaso de agua

—¿Por qué lo dices? – pregunto entonces Bill, la chica le acerco la revista mostrándole las paginas en las que Tom salía acompañado de su rubia esposa, a Bill le dio un jalón doloroso en el pecho, leyó una de las frases situadas bajo una de las fotos que rezaba “Tom Kaulitz junto a su esposa Chantelle Kaulitz, cada vez se ve a esta pareja mas enamorada que nunca, ¿para cuándo un heredero Kaulitz?”. Bill nunca creyó que sería tan doloroso leer alguna estupidez escrita por una revista sin importancia.

—¿lo notas? – Pregunto Judy a su amigo, Bill negó con la cabeza – mira bien las fotografías, en cada una dicen que parecen los enamorados del lago de los cisnes, ósea, un amor perfecto, pero si te fijas bien Tom parece tenso y su esposa es la única que sonríe, yo diría que Tom parece mas bien resignado…

—¿eres psicóloga ahora? – bromeo Georg que había oído la conversación, Gustav solo se limitaba a observar las reacciones de su amigo, después de aquella confesión en el hotel Bill le había dicho “olvídalo Gus, era una broma” o algo parecido y no se volvió a hablar del tema, pero Gustav creía firmemente que las palabras de Bill no eran broma, que realmente a su amigo le gustaba Tom Kaulitz.

—no tonto – rio Judy señalando otra fotografía – mira en esta, Chantelle está caminando como si estuviese en el cielo, pero Tom parece distraído, como si estuviera en otro mundo, vamos es mas que obvio, tampoco es que Tom parezca disimular mucho lo que siente en cada foto.

Y era verdad, los únicos dientes que pudieron observar en esas fotos eran los de la rubia en su fingida sonrisa, Tom mantenía su cara en una expresión neutral y hasta a veces… resignada, sobre todo en la foto donde le abría la puerta del carro a Chantelle, Bill pensó que Tom tenía ganas de vomitar o algo así, y por alguna razón el hecho de que Tom se viera tan mal en la compañía de su esposa le resultaba gratificante, no sabía por qué, pero mientras Judy más decía que Tom estaba muy amargado por estar ahí con su esposa, más positividad parecía embargar a Bill, Gustav noto el brillo de animosidad en los ojos de su amigo, breve pero estaba ahí tratando de esconderse, y entonces lo comprobó Bill estaba sintiéndose muy atraído por ese perfumista, solo esperaba que lo que sea que sintiese Bill no fuera algo demasiado serio.

El modelo sintió la vibración de su celular en su bolsillo, las únicas personas que le mandaban mensajes estaban presentes en la sala de su departamento, así que lo que esperaba encontrar era una propaganda o publicidad, Judy comenzó a hablar de las vacaciones de navidad, Bill podía leer la emoción en sus ojos, los demás le hacían coro concordando con sus ideas, Bill habría estado saltando en medio de la sala y proponiendo un sin fin de actividades para realizar en navidad pero en ese momento solo tenía ojos para las letras que brillaban dentro de la pantalla de su celular.

quiero verte, ven mañana a las 6 al hotel Westin, misma habitación” y estaba enviado por T.K. su corazón se aceleró tanto que Bill temió que se le saliese por la boca, trato de serenarse y meditar sobre lo que eso ameritaba.

Tom había ido a buscarlo, después de meses, pero había ido al fin y al cabo, estaba ahí a pesar de que pensó que jamás se volverían a ver en persona, Bill guardo el celular y con decisión se dijo a si mismo que iría, para que negarlo lo estaba esperando con ansias, solo que esta vez no iría en condición de marioneta si no de marionetista.

Ya bastante lo habían controlado toda su vida, ahora era su turno, y su marioneta iba a ser Tom Kaulitz, Bill no tenía planeado rendirse hasta lograr algo que ni el mismo sabía que deseaba, todavía no sabía nada, lo único que sentía dentro eran esas ganas de ver a Tom y encontrar una manera de ganarle, Tom había ganado la primera vez, pero Bill no le dejaría ganar de nuevo.

Solo esperaba que ese gusto que sentía hacia el perfumista no se convirtiera en amor.

& Continuará &

por Amudiel

Escritora del Fandom

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