

Es de sabios aceptar que no se puede pelear contra el destino
Esclavo: el perfume del amor. Fic Twc de Amudiel
Capitulo 10: Traición del destino
Miguel bajo del taxi con una expresión de hastío en su rostro, no estaba acostumbrado a viajar en el mismo transporte que la gente normal, frete a el estaba un elegante chateau, supo apreciar el buen gusto de la familia Moriz, se acercó al portón y no se sorprendió mucho cuando la puerta de metal se abrió automáticamente para el, sin dilación paso dentro, dos enormes perros color negro lo miraban con demasiada curiosidad, al instante supo que estaban muy bien entrenados, sin prestarles mucha atención se acercó hasta la puerta de entrada.
Seguía dándole vueltas a lo que esos chicos le habían dicho, le parecía demasiada coincidencia que apareciera un coche para salvar al modelo de la molesta población masculina, que creían con buena razón que ese chico denigraba a todos los hombres del planeta, un mayordomo lo recibió con una cortes inclinación, guiándolo hasta el salón principal, donde se sentó cómodamente en uno de los carísimos sillones, un te fue colocado a su disposición inmediatamente.
—Miguel – saludo la rubia ingresando al salón – ¿olvidamos algo en la productora? – Miguel le sonrió suavemente.
—No querida – le dijo dejando a un lado su taza – es solo que olvide decirte que debido a tu buen desempeño voy a necesitarte un par de semanas en Hamburgo
—¿necesitas que modele?
—Por supuesto – contesto Miguel cortándose de decir “obviamente” las chicas rubias no eran muy listas después de todo – ¿es un problema para ti?
—claro que no – contesto ella moviendo su hermosa cabellera – solo hay que fijar las fechas
—Por cierto Alexa – Miguel se inclinó un poco hacia delante – ¿conoces a Bill Trümper?
—claro, hable con el un par de veces
—Quería preguntarte si sabes algo de Tom Kaulitz que tenga que ver con Bill – ella frunció ligeramente su hermoso entrecejo pensativa.
—nunca lo menciono, hablamos superficialmente
—bueno, no importa – Miguel se dispuso a contarle para que la necesitaba en Hamburgo, sin embargo no dejaba de pensar en lo que le había dicho el chico del perro, que justo antes de atacar al modelo había aparecido misteriosamente un auto para salvarlo, y que dentro de ese auto estaba un joven con trenzas, al que los chicos no reconocieron, pero el sabía perfectamente quien era.
Jessica Moriz estaba atenta a la conversación, su hermana mayor Alexa era una modelo cotizada internacionalmente, pasos que ella algún día iba a seguir, a diferencia de su hermana mayor, su pelo era de un rubio muy claro, Alexa lo tenía mas oscuro, Alexa se despidió del sujeto y se perdió con dirección a su dormitorio, Jessica se apresuró a alcanzar al hombre en medio del jardín delantero.
—Disculpe – le dijo, Miguel se volteo a verla – soy Jessica, la hermana menor de Alexa
—Hola – saludo el hombre algo apresurado, no tenía tiempo para entablar conversación con los familiares de sus amigos.
—yo puedo contarle algo sobre Bill y Tom Kaulitz – Miguel se quedó algo asombrado.
—¿tienes la mala costumbre de espiar tras las puertas? – le pregunto con sorna.
—¿quiere saberlo o no? – corto Jessica cruzándose de brazos, entonces Miguel entendió que ella era mucho mas audaz que Alexa.
—soy todo oídos
—¿Por qué no pasamos? Solo será un momento
—de acuerdo
Una vez dentro Jessica decidió ir al grano, justo como Miguel lo requería.
—Hace un tiempo, Tom paso por la universidad donde yo estudio – dijo ella bebiendo su café a intervalos regulares – fue para llevarse a Bill, quizás por algún error en la campaña de “renacer” bueno, exactamente no estoy muy segura del por qué, pero escuche a mi prima decir que lo invito a comer.
—¿tu prima?
—Judy, ella es amiga de Bill y de los chicos que viven con el, Georg y – la rubia puso cara de asco – Gustav
—entiendo, pero que quieres decir con eso
—Gustav es un chico demasiado sobre protector – continuo ella – Judy dijo que el estaba muy preocupado por la amistad de Bill con Tom, yo los seguí – admitió entonces.
—¿y que con eso?
—Los vi en situaciones inesperadas – explico ella – antes de que Tom devolviera al modelo a su casa los vi abrazados – recordó el momento en el que Tom había jalado a Bill para abrazarlo, a pesar de tener una mala visión a causa de la camioneta del perfumista pudo observar sus rostros bastante cerca – quizás sean amantes…
Miguel soltó una risa brusca.
—Por favor – dijo burlón – Tom es el tipo mas heterosexual del mundo
—¿Cómo puedes estar seguro? ¿Eres amigo suyo?
Amigo no era exactamente la palabra que Miguel usaría para describir su relación con Tom, podría decir que mas bien eran rivales.
—Algo así – contestó.
—mira yo seré sincera – continuo ella – quiero a Bill para mi, en un principio creí que el estaba enamorado de mi prima Judy, pero ahora ya no, he notado que ya no la mira como antes, y extrañamente eso concuerda con la fecha del lanzamiento de “renacer”
—cuando Tom conoció a Bill
—exacto
Ambos se quedaron en silencio, Miguel comenzaba a creerlo, y sintió ganas de reír, pero no de incredulidad, si no de la inminente victoria que obtendría si eso era verdad, si encontraba la manera de probar que Tom era homosexual, o que al menos estaba enrollándose con un hombre, a pesar de que Bill tuviera esa apariencia femenina. Sería una dulce y deliciosa venganza.
—eres una chica inteligente y creo que podemos llegar a un acuerdo
—¿Por qué estabas tan interesado en saber si Tom y Bill eran amigos?
—porque quiero hundirlo – contesto francamente Miguel – tengo asuntos pendientes con Kaulitz, y si sumamos eso a que tu quieres algo con Bill – Miguel realmente no supo porque una chica tan linda estaba tras un marica como el modelo – la meta seria la misma
—¿Cuál exactamente?
—utilizar lo que sea que tengan, si es que lo tienen, a nuestro favor, creo que eres como yo, y a mi me gusta siempre salir ganando
—pues tenemos algo en común
—Entonces vigila bien al modelito – le dijo Miguel – si logramos descubrir lo que sea, Tom se alejara de el, por temor a que la gente piense que es un maldito marica
—y Bill será mío
—Realmente eres muy inteligente – Miguel estiro su brazo – ¿tenemos un trato?
—Lo tenemos – contesto firmemente Jessica aceptando el apretón de manos.
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Tom se sentía acorralado, las tres mujeres frente a el estaban molestas, lo sabía muy bien, aunque de esas tres solo dos le importaban, Chantelle estaba con los brazos cruzados y el ceño fruncido, taconeando ruidosamente con el pie como era su costumbre, Victoria sentada, de piernas cruzadas bajo su falda elegante, lo miraba con una expresión seria en su rostro y por ultimo Simonne, la que mas le importaba, estaba con una expresión neutral en el rostro, aun así Tom podía leerla mejor que nadie, y se sintió como un animal a punto de ser decapitado, pero también muy culpable por preocupar a su madre de ese modo.
—Soy un adulto – dijo a la nada.
—Si lo fueras – dijo calmadamente su madre – habrías tenido la cortesía de comunicarnos que saldrías un par de días
—mamá… — trato Tom
—Tom estábamos realmente preocupados, sabes que perfectamente podría haberte pasado algo, yo pensé lo peor – le dijo ella siendo sincera – tienes derecho a salir si quieres, por que como dijiste eres un adulto, pero deberías habernos dicho algo
—lo siento – dijo el sinceramente a la persona que mas amaba en el mundo – no quería preocuparte pero sabes que soy un ser impulsivo – trato de alegar en su defensa
Chantelle no decía nada, Tom debía admitir que la rubia sabía perfectamente cual era su lugar, cuando Simonne estaba presente ningún sonido salía de sus molestos labios porque Chantelle sabía perfectamente quien mandaba, sin embargo Tom estaba seguro de que haría sangrar sus oídos con un monologo interminable en cuando su madre se fuera.
—la próxima vez un “voy de viaje y voy a estar bien” sería muy útil Tom
El se acercó a su madre abrazándola de la cintura, que mierda le importaba que hubiera mas gente viendo ese acto, el amaba locamente a Simonne, ella era totalmente su perdición, la única persona que le daba vida, quizás no toda la vida que desearía tener, pero lograba hacerlo sentir un ser humano viviente, y no solo por el hecho de que esa mujer le hubiera dado la vida, sino también porque siempre lo amo con tanto cariño incondicionalmente, de alguna manera era distinto a lo que sentía por su padre, claro que quería mucho a su padre, Jorg era como una especie de héroe para Tom, pero el cariño que sentía a su madre era tan distintamente romántico, Simonne sonrió entre los brazos de su hijo.
—Tan caprichoso como siempre – le susurró al oído.
—¿ya me perdonaste? – pregunto Tom fingiendo un puchero muy sobre actuado, eso siempre hacia que su madre se ablandara cuando era niño, pero ahora que era un hombre, y que de tierno no tenía ni un pelo, no le salía tan bien, sin embargo Simonne se derritió.
—Solo si me invitas a cenar – le sonrió con picardía.
—vaya, si voy a salir bien recompensado creo que me portare mal mas a menudo – rió Tom satisfecho.
Victoria realmente amaba el cariño de Tom por su madre, lo contrario de Chantelle que no podía evitar sentir asco al ver tanta cursilería junta, no estaba acostumbrada a ver a un Tom cariñoso, pero después de todo madre solo había una.
Tom paso de Chantelle olímpicamente y le hizo un gracioso gesto a Victoria, la morena se relajó visiblemente parándose para irse, Tom sin soltar a su madre en ningún momento se volteo a su esposa.
—¿no te molesta si llevo a mi madre a casa verdad?
—claro que no – sonrió la rubia falsamente – será un placer tenerla en nuestra casa
—hijo, Jorg me espera – reprocho Simonne.
—Que se aguante – siseo posesivamente Tom, estaba eufórico, y se negaba constantemente a si mismo que su buen humor se debía a cierto modelo de los cojones – el te tiene todo el tiempo, es hora de que mimes un poco a tu hijo – Simonne rió cristalinamente acariciando las trenzas de su retoño.
—será un honor, pero debo llamar a tu padre para decirle que pasare la noche en tu casa
—de acuerdo – Victoria se despidió de ellos alejándose en su Hundai rojo, Tom condujo su hermoso Cadillac hablando amenamente con su madre que iba en el asiento del copiloto, mientras Chantelle observaba todo desde el asiento trasero, la rubia pensaba si realmente era mucho pedir que el idiota de su marido se cogiera a cualquier mujer dejándose atrapar en un descuido, sería tan lindo, porque ESCENCIAS tendría en ese instante su nombre impregnado hasta la raíz.
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Bill garabateaba perezosamente en su bloc de notas, ya había pasado varias páginas al notar abochornado que en varias ocasiones sus trazos irregulares comenzaban a formar una “T” y en algunos casos un “To”, Gustav no era indiferente a esa actitud, Bill siempre había sido muy responsable en la universidad, pero desde hace algún tiempo comenzó a ser realmente pésimo en varias asignaturas, Gustav tuvo que ayudarlo, cosa que no le molestaba, pero realmente si le preocupaba.
Había pasado casi un mes desde que sucedió “aquello” en la habitación del hotel Westin, tal vez Tom si se había tomado enserio lo de “no me busques mas” pero a Bill lo tenía frustrado, de alguna manera pensó que Tom era demasiado rebelde como para aceptar sus palabras y volvería a buscarlo, incluso solo para contradecirlo.
¿y si quizás le había dado asco al final? Porque Bill, aunque se muriese de vergüenza al admitirlo, había disfrutado mucho de todo lo que Tom le hizo ese día, ¿Qué demonios esperaba? Era su primera experiencia sexual después de todo, y estaba el detalle de que Tom también se había corrido entre sus manos, sintió un rubor indigno arremeter contra sus mejillas, quizás si prestaba atención al docente dejaría de pensar en cierto perfumista.
—… por lo tanto – siguió el docente, acomodando sus gafas sobre su rostro rechoncho – el trabajo final constituirá en una maqueta que será asignada a los grupos que formemos
—¿Qué grupos? – pregunto Bill en voz baja, mas para si mismo que para nadie, Georg lo miro asombrado, realmente Bill estaba muy despistado últimamente.
—dijo que formásemos grupos de 5 personas para hacer el trabajo final que constituye en un 50% la nota del segundo semestre
—Ah – Bill lucia aburrido, solía emocionarse con las maquetas, después de todo la Arquitectura era su punto fuerte
—¿estás bien? – pregunto preocupado Georg posando cariñosamente su mano en la frente de Bill.
—Si – sonrió el modelo cerrando los ojos, realmente amaba a sus amigos, siempre preocupándose por el, eran su familia.
—Estas caliente quizás es un resfriado – Georg se quitó su bufanda para ponérsela delicadamente a Bill – no me extrañaría con este frío de mierda
—¡orden! – Llamó el docente al notar que no prestaban atención – ¿señor Listing quiere repetir lo que acabo de decir?
—yo… lo siento me distraje
—Ya podrá hacer de enfermera después – le reprendió el docente provocando risillas en la clase, Georg no se molestó, al contrario comenzó a reír con todos, realmente Bill admiraba a sus amigos, eran tan geniales.
—bueno como estaba diciendo, la arquitectura en Alemania es muy vigente, como los de cuarto año somos mas – continuo – el profesorado decidió hacer un pequeño juego de azar para ver qué ciudad visitara cada curso, a nosotros el grupo B nos tocó Hamburgo, en esa ciudad existen edificios arquitectónicamente significativos, como por ejemplo la Iglesia de San Nicolás, de estilo neogótico, esa edificación fue el edificio mas alto del mundo en 1874 hasta 1876 ahora es el segundo, pero podría alguien decirme cual es el primero?
Pero Bill ya no escuchaba, su mente había sufrido un colapso en cuanto escucho la palabra Hamburgo, pues inmediatamente la palabra Tom resonó en su mente, ¿iban a ir donde Tom? Pero Hamburgo era una ciudad grande, quizás ni se vieran, pero ¿y si sucedía una alocada coincidencia?, ¿que pasaría si se vieran? Era muy probable que Tom pasara de el como si fuera cualquier persona, estaba comportándose como un imbécil, y todo por culpa de Tom que apareció en su vida poniéndolo todo de cabeza.
—… también tenemos el Chilehaus – continuo el docente moviendo las manos – es una edificación muy famosa por su apariencia similar a la proa de un barco, tiene diez pisos de altura, seguro que mas de uno lo habrá visto, para orientarlos mejor se encuentra a un par de calles del famoso edificio “ESCENCIAS” – el corazón de Bill dio un vuelco y su atención volvió a posarse en su rechoncho docente – está justo en la esquina de las calles Pumpen y Niedernstrasse ya que su forma es triangular, el edificio “ESCENCIAS” es un edificio común de 29 pisos pero es reconocido por ser el mas importante de Hamburgo, seguramente sabrán porque, es la sede perfumista mas grande del globo terráqueo…
¿La vida podía ser más traidora? Pensó Bill sin perderse ni una sola palabra de la explicación, el docente término de explicarles unos cuantos edificios más y luego ordeno que formasen los grupos para anotarlos en la lista, partían en una semana y les advirtió que tuvieran todo listo, que sean responsables, que no era un viaje de diversión etc.
Bill ya resguardado entre las paredes de su habitación pensó que estaba siendo tremendamente estúpido, era solo un viaje de estudios, iría con sus amigos a observar la arquitectura de Hamburgo, tomarían fotos a los edificios, quizás los bosquejarían, y solo guiándose con la vista harían un plano de todo, para luego cuando regresaran, hacer la maqueta, y en todo eso la palabra “Tom” no entraba.
Eso lo hizo sentirse asombrosamente triste.
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—entonces tuvimos un ligero estrago con los laboratorios número 2 y 5 por que los materiales de producción no llegaron a tiempo…
Tom miraba ausentemente por el ventanal de su oficina, ya había pasado un mes exacto desde que vio a Bill, estaba realmente impresionado de llevar el conteo de los días, ¿tanto le había trastocado ese marica? Tom recordó las caricias a las que Bill se sometió gustoso, y cuando el probo el semen de Bill sin descaro alguno, por dios eso le daría asco a cualquier hombre, pero a el no, por extraño que le pareciese no le dio asco en ese momento y no le daba asco ahora al recordarlo, solo vergüenza.
—¡Tom! ¿Si quiera me estas escuchando? – grazno Victoria molesta dejando las carpetas llenas de papeles sobre el escritorio de su jefe, con una mirada molesta se sentó en una de las sillas frente al sillón del de trenzas.
—Si te escucho – respondió Tom automáticamente jugueteando con una hermosa pluma entre sus manos.
—mi prometido me engaño con otra, tenías razón – dijo Victoria esperando un “te lo dije, el amor no existe” como respuesta, pero lo único que Tom dijo fue:
—felicidades Vic
—Dios está peor de lo que esperaba – suspiro ella, claro que su prometido no la había engañado, pero eso era lo que Tom se venía esperando desde hace mucho tiempo, sin duda Tom hubiera dicho algo mas hiriente que un “felicidades Vic”, ¿qué mierda le pasaba a su jefe?
—¿oye Tom? – Preguntó ella, el perfumista siguió sin mirarla – ¿Por qué cambiaste la contraseña de tu ordenador a “Bill Kaulitz” – Tom giro su atención rápidamente hacia ella,“al fin” pensó la morena.
—Victoria ¿has hackeado mi contraseña?
—de hecho la adivine, y no me mires así que no te estoy mintiendo, estas obsesionado con ese chico
—no lo estoy
—Tom, pusiste una foto ampliada de ti mirándolo embobado como fondo de pantalla
—No. Soy. Gay – le dijo Tom fulminándola con la mirada.
—el hecho de que te guste Bill, No. Te. Hace. Gay – contesto ella en el mismo tono – vamos Tom, ¿a dónde quieres llegar con todo esto? se perfectamente que estabas en Leipzig aunque no lo digas
—¿y cómo podrías saberlo?
—Encontré la factura del boleto de avión – dijo ella con obviedad – por favor Tom, soy su asistente, no hay secretos para mi
—Eres una metiche – contesto el molesto – ¿Qué no tienes vida propia y un novio marica?
—ya te dije que Fer no es marica, solo me preocupo por la empresa cosa que tu no, ¡dejaste a ESCENCIAS abandonada durante una semana!
—pero volví
—lo que sea
—en realidad estabas preocupada por mi – le sonrió Tom con chulería – no por la empresa
—Tom somos amigos, como podría no preocuparme…
—¿somos amigos? – pregunto Tom asombrado.
—claro, compartimos cosas privadas de nuestra vida lo que relega nuestro trato profesional a uno mas amistoso
—eres tan rara Vic – dijo el volteándose hacia la ventana nuevamente – no volveré a buscarlo – declaro – y si quieres puedes cambiar la contraseña a Simonne de nuevo
—¿admites que fuiste a buscarlo?
—yo no admití nada
—Tom a veces realmente eres muy infantil
—¿y que si fui a buscarlo? Es mi maldito problema
—deja de estar a la defensiva, solo procura no cometer ninguna locura
—¿exactamente qué esperas que cometa?
—Acosar a un joven de 18 años, y que para colmo es modelo, podría considerarse delito – Tom realmente se preguntaba por qué todos lo tachaban de acosador.
—Yo no acose a nadie – corto molesto, Victoria sonrió despectivamente.
—bueno Tom sería mejor que dejaras de pensar en Bill Trümper y comenzaras a solucionar el problema de los laboratorios…
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Bill estaba sentado al lado de Judy en aquel avión, la chica tenía miedo a volar y le sujetaba la mano con un poco de fuerza, a Bill le pareció muy tierna con sus cabellos ligeramente despeinados y ese casi nulo rubor en su carita, sonrió al verla, sentía como si estuviera cuidando de su hermanita menor, ya no sentía ese ligero cosquilleo en el estómago con ella, ni su habitual nerviosismo, estaba seguro de que si no hubiera conocido a Tom el estar agarrando la mano de Judy lo hubiera puesto nervioso y muy ansioso, sin embargo ahora solo podía pensar en que era tierna, sin encontrar en su interior ningún sentimiento romántico.
—¿te sientes bien? – le pregunto suavito.
—sí, lo siento Bill, es una fobia algo molesta, sobre todo cuando debo viajar – sonrió Judy.
—no hay problema, por algo somos amigos – ella sonrió sinceramente, nunca pudo confesarles a sus amigos que en realidad no le atraían los hombres, y que una mujer ocupaba su corazón, una a la que sus padres habían alejado de ella cuando descubrieron su relación.
Sandra, ella le había enseñado a amar, y cuando sus padres la alejaron de su único amor Judy se sintió morir, pero Sandra le hizo una promesa, que volvería por ella cuando acabase sus estudios, y a pesar de que solo mantenían un contacto clandestino por Internet Judy creía firmemente en su pareja, por eso ahora se sentía aliviada, había pensado seriamente que le gustaba a Bill, y hubiera sido muy duro tener que rechazar cualquier avance romántico con su amigo, pero ahora Bill ya no la miraba como antes, eran ligeros gestos que le daban a saber que ella ya no ocupaba los pensamientos de Bill, y era mejor así para conservar su amistad.
—ya vamos a llegar – les informo una cabeza castaña asomando desde el asiento delantero, Georg miro sugestivamente las manos unidas moviendo las cejas en dirección a Bill, este rodó los ojos divertido, observando el anochecer por la ventana, Hamburgo comenzaba a encender sus luces debido a la noche inminente, y su corazón nuevamente se aceleró, estaba en Hamburgo, muy cerca de Tom la persona que ocupaba sus pensamientos.
El que hacía que su corazón latiera con tanta fuerza hasta hacerlo doler.
& Continuará &