
Fic Toll de AndyKltz
Capítulo 2

A las 10:00 a. m., un mensaje de su mejor amigo apareció en la pantalla del celular de Bill. Frunció el ceño, confundido, antes de abrir la bandeja de entrada para enterarse del chisme.
—¿Ya viste lo que acaban de publicar?
—¿Qué publicaron? —preguntó Bill, aún sin entender.
—Bill, esto es serio. Tienes que ir a denunciar a la policía —respondió su amigo, enviándole un enlace que Bill no dudó en abrir.
Al hacerlo, quedó paralizado. La sangre pareció huir de su rostro al ver las imágenes que aparecían en la pantalla. La angustia, la desesperación y una profunda vergüenza lo inundaron de inmediato. Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras su respiración se volvía irregular. «¿Qué mierda es esto?» pensó con horror, al ver varias fotos de sí mismo desnudo en aquel sitio. Las imágenes parecían haber sido tomadas desde distintos ángulos de su habitación, haciendo que una sensación de vulnerabilidad y paranoia lo invadiera por completo. Miró alrededor, como si pudiera encontrar al culpable, pero solo logró sentirse más expuesto.
El sonido de la palanca del retrete rompiendo el silencio lo sobresaltó. Desde el baño integrado a la habitación, apareció su padre, quien acababa de darse una ducha. Con la mitad del cuerpo descubierto de Jorg secaba con calma las gotas que aún resbalaban por su pecho. Su mirada se posó en Bill, y una sonrisa amable se dibujó en su rostro.
—¿Sucede algo? —preguntó con genuina curiosidad al notar la expresión de preocupación en el rostro de su hijo.
—No es de tu incumbencia —respondió Bill con frialdad, levantándose con los ojos enrojecidos. Pero Jorg lo detuvo, sujetándolo del brazo.
—Suéltame —exigió Bill, casi matándolo con la mirada. Su día ya era un completo desastre, y ver a su padre solo hacía que todo se sintiera aún peor.
Jorg aflojó el agarre, y Bill, sin pensarlo dos veces, pasó de largo, cerrando la puerta de su habitación con un golpe que resonó por toda la casa.
&
Bill llegó a la universidad y lo primero que notó fueron las miradas cargadas de morbo, asco y otras emociones que no se molestó en interpretar. Se detuvo frente al aula que tenía el letrero de «Laboratorio» en la parte de arriba y entró con la cabeza gacha. Nadie dijo nada directamente, pero estaba claro que la mitad de la facultad ya había visto aquellas fotos suyas que circulaban por internet. Desde lejos, divisó a su mejor amigo, Evan Howard, esperándolo en una de las mesas de práctica al fondo del salón, con un semblante preocupado.
—Bill, ¿te sientes bien? —preguntó Evan, observándolo con cautela.
—Claro que me siento bien, Evan, son las 10:00 a. m. Me siento jodidamente bien después de ver fotos mías desnudo navegando por toda la web —ironizó Bill, lanzándole una mirada cargada de frustración.
Evan suspiró, encogiéndose de hombros.
—Sé que todo esto es una mierda, pero tenemos que encontrar al culpable, Bill —respondió con seriedad.
Querían seguir conversando, pero la voz del profesor interrumpió el momento. Desde el otro extremo del aula, se escucharon las instrucciones dirigidas a los estudiantes de odontología, quienes habían sido invitados a colaborar en una práctica de radiografías maxilofaciales. Entre ellos, estaba Tom, el novio de Bill. Se le hacía extraño verlo con su uniforme quirúrgico de odontología, siempre iba en unas fachas cuando no tenía prácticas en laboratorios.
—Evan, por favor, mátame —susurró Bill, avergonzado. No quería enfrentarse a la mirada de Tom, convencido de que él también había visto el escándalo de las fotos.
Los odontólogos debían trabajar en equipo con los estudiantes de medicina, mezclando alginato y tomando impresiones bucales. Y se preguntarán ¿por qué con médicos?, la rectoría había determinado que era una buena manera de unir ambas disciplinas para obtener mejores resultados. Para mala suerte, Bill terminó emparejado con el grupo de Tom.
La incomodidad no solo provenía de la situación con su novio, sino también del insistente y descarado escrutinio de Aaron, un compañero que parecía observar sin ninguna intención de disimular. Bill sabía que Evan estaba enamorado de Aaron, pero aquello no hacía la situación menos molesta.
Con impaciencia, Bill desvió la mirada hacia el reloj del salón mientras permanecía recostado en la silla odontológica. La masa viscosa del alginato seguía pegada a sus dientes, y Tom parecía demasiado concentrado en su tarea como para percatarse de su incomodidad.
—¿Te sientes bien? —preguntó Tom finalmente, notando el descontento en el rostro de Bill.
Sin poder hablar, Bill suspiró y sacó un bloc de notas de su filipina médica. Escribió un mensaje y se lo entregó a Tom, quien lo leyó con el ceño fruncido:
«¿Cuánto tiempo ha pasado desde que me pusiste esta cosa, quince… veinte minutos? Tengo cosas que hacer, y estar aquí solo empeora mi día.»
El rostro de Tom palideció al leerlo.
—Creo que… ya es hora de quitarlo —dijo, intentando retirar la placa. Pero al primer tirón, Bill soltó un grito de dolor.
—Mierda… se ha secado —murmuró Tom, cada vez más nervioso mientras algunas miradas comenzaban a posarse sobre ellos.
Bill volvió a escribir en el bloc, entregándoselo con una expresión furiosa. Tom leyó, casi temblando:
«¡Eres un imbécil! O me quitas esto, o te corto los testículos.»
—Tranquilo… intentaré retirarlo con más cuidado —balbuceó Tom, sudando ante la amenaza en la mirada de Bill.
Un nuevo tirón arrancó otro grito de Bill obteniendo miradas curiosas de los demás estudiantes dentro del aula, después el pelinegro golpeó con enojo el brazo de Tom.
—¡Auch! ¡No me pegues! —se quejó Tom, sobándose.
—¿Sucede algo? —intervino una voz detrás de ellos.
Ambos voltearon para encontrarse con Aaron, quien los observaba con una sonrisa que Bill consideraba insoportable.
—No necesitamos ayuda, gracias —respondió Tom con evidente fastidio.
Aaron ignoró el rechazo y se acercó, tomando la placa con confianza.
—No seré estudiante de odontología, pero, por la posición en la que estás desde hace rato, esto podría causarte malestar más tarde —comentó, antes de retirar la impresión de un tirón.
Bill cerró los ojos con fuerza ante el dolor. Al enjuagarse y desechar los residuos del alginato, lanzó una mirada furiosa a Aaron.
—No te pedí ayuda, imbécil.
—Bill tranquilo, parece que lo quieres matar con la mirada —intervino Evan, pero su amigo ya estaba demasiado molesto para escucharlo.
—Ahí tienes tu maldita impresión, Tom. No vuelvas a pedirme nada —espetó, bajándose de la silla con brusquedad antes de abandonar el salón sin mirar atrás.
&
Después de salir de la universidad, Bill se dirigió a la casa de su mejor amigo, Evan. Este último estaba completamente concentrado en su computadora, intentando acceder al servidor de la página web donde habían publicado las fotos comprometedoras de Bill. Él había decidido dejar todo en manos de Evan, confiando plenamente en que su amigo lo salvaría.
—A ver si entendí. ¿Vas a hackear una red con un cilindro de metal oxidado y viejo? —preguntó Bill, frunciendo el ceño, incrédulo ante los métodos nada convencionales de su amigo.
—Cállate, idiota. Me desconcentras —respondió Evan sin apartar la vista del monitor, cerrando la boca de Bill al posar su dedo índice sobre sus labios. Una leve sonrisa se dibujó en su rostro al ver cómo la pequeña turbina conectada al cilindro giraba de forma circular.
—Sigo pensando que esto es lo más ridículo que he visto en mi vida —murmuró Bill, cruzándose de brazos y observando con incredulidad las maniobras de Evan.
—No cuestiones mis métodos; mejor espera a ver los resultados, el cilindro capta energía e interfiere en señales, digamos que es un gadget improvisado —explicó Evan, rodando los ojos mientras seguía lanzando un sinfín de comandos a la computadora.
Bill lo miró con una expresión confundida, y dijo.
—¿Y qué carajos es un “Gadget”? — frunció el entrecejo. Evan suspiró un tanto abrumado por la situación.
—Es básicamente un aparato raro que diseñé para que la señal no me falle y no me rastreen tan fácil.
Bill asintió fingiendo entender a lo que se refería su amigo.
—Ajá… o sea, una chatarra infiltrada de la CIA— Bill bromeó, arqueando una ceja.
—Exacto — respondió Evan con una sonrisa mientras seguía con lo suyo.
Bill mordió su labio inferior con la incertidumbre al por mayor, esperando que el plan de Evan funcionara.
De repente, un grito cargado de rabia por parte de su amigo lo sacó de su concentración.
—¡Oh, mierda, ya lo tenía! ¡Carajo! —exclamó, llevándose las manos al cabello y echándose hacia atrás en la silla.
—¿Qué pasó? —preguntó Bill, alarmado y ansioso por saber qué había encontrado Evan.
—Se le metió un virus a la computadora —respondió, desconectando los cables de la computadora golpe y dejando escapar un suspiro de frustración.
Un incómodo silencio se adueñó de la habitación. Ambos permanecieron inmóviles, mirando al vacío, tratando de pensar en una solución para hacer desaparecer esas fotos de internet.
—Sigo insistiendo —dijo Evan finalmente, cruzándose de brazos—. ¿Por qué no vas a la policía? Tal vez ellos puedan ayudarte.
—Ya te dije que no lo haré. Esos imbéciles nunca hacen bien su trabajo —mintió Bill. La verdad era que no estaba dispuesto a arriesgarse a que, por su culpa, se revelaran todos los trapos sucios que escondía su padre.
El sonido de una llamada entrante interrumpió sus pensamientos. Bill sacó su teléfono y contestó sin mirar quién era.
—¿Sí…?
—Nos vemos ahora mismo en el hotel al lado de la pizzería. No quiero excusas —ordenó una voz al otro lado de la línea antes de colgar abruptamente.
Bill reconoció de inmediato la voz de Tom. Sin decir nada, se levantó y se despidió de Evan, agradeciéndole por su ayuda antes de salir de la casa. Sin más preámbulos, se encaminó hacia el hotel.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a seguir leyendo y a dejar un comentario 😉
como a alguien que le crearon imágenes falsas con ia de mi persona desnuda y esparcido… entiendo la frustración y dolor de bill 🫂
el único personaje salvable aparte de bill, es evan 😭
qué feo que hayas pasado por eso 🙁 no me imagino la sensación desagradable
Concuerdo con el comentario de vivian, nadie merece pasar por eso (en verdad qué mala onda que hayas pasado por esa mala situación 😔💔🥺)