«Fic escrito por Amudiel»

Capítulo 3

Bill se acurruco en el abrazo de Tom, la tenue luz blanca de la estación de policía iluminaba los rostros de las personas que esperaban pacientemente, Georg estaba sentado al lado de Gustav, a veces se decían algo en voz baja, Lily la amiga de Gustav se había retirado después de comprobar que todo estuviese bien, una mujer policía entro al lugar con mantas, los cuatro chicos estaban mojados por la lluvia, Tom se sentó sin soltar a Bill y los envolvió a ambos con la manta.

 

   —entonces – pregunto el jefe de policía – ¿Qué paso? – Tom fue quien hablo primero. 

   —¿llamaron al padre de Bill? 

   —esta en camino – contesto el hombre – necesito una declaración…

 —escuche, no permitiré que ese bastardo se lleve a Bill – corto Tom desafiante – Bill puede confesar que es maltratado en su casa

 —pero… es menor de edad, iría a un orfanato – Bill se estremeció entre sus brazos. 

   —¿no puede venir conmigo? – pregunto Tom acariciando sus hombros, tratando de calentar su cuerpo. 

   —¿eres familiar? 

   —no… 

   —entonces me temo que no va a ser posible, si es verdad lo que dices, de que este chico es maltratado en su casa, ira a un orfanato o a una institución… 

   —¡espere! – la voz de Gustav resonó a su costado – si hay una solución, Bill aun es menor de edad, Tom puede adoptarlo 

   —¿adoptarlo? – pregunto el policía – ¿eres mayor? 

   —tengo 20 años, cumpliré 21 en un par de días – contesto Tom. 

   —pero adoptar es algo muy complicado – trato el policía. 

   —señor – llamo la mujer que les había traído las mantas – el señor Kaulitz ya esta aquí – Tom abrazo a Bill mucho mas fuerte al notarlo tensarse cuando el nombre fue mencionado. 

   —hazlo pasar 

El imponente hombre hizo acto de presencia en la habitación, era alto y tenía una mirada dura y cruel, a su lado iba un joven casi tan alto como Jorg, tenia el pelo castaño corto, despeinado pulcramente para parecer rebelde. 

   —señor Kaulitz – dijo el policía – como vera esta es una situación delicada, su hijo trato de quitarse la vida 

   —solo queriendo llamar la atención – siseo Jorg mirando a su hijo como si fuera una cucaracha – ¿pero esta todo en orden? 

   —de hecho señor… las razones por las cuales Bill quiso morir hoy… 

   —ya le dije que fue por llamar la atención – corto el hombre molesto, a Tom le desagrado de sobremanera la sonrisa que esbozo el joven que acompañaba a Jorg, su instinto le dictaba que era a él, a quien Bill temía, incluso mas que a su padre – estupideces de adolescentes, Bill, vámonos 

   —espere – detuvo Tom levantándose del asiento – le acaban de decir que su hijo estuvo a punto de morir, y lo único que dice es “fue por llamar la atención” 

   —¿y tu quien te crees que eres para hablarle así a mi padre? – siseo el joven castaño amenazador – vuelve a faltarle al respeto y… 

   —Cristian basta – corto Jorg – mantén la calma hijo, no te exaltes

 

El castaño se hizo un par de pasos hacia atrás mirando desafiante a Tom, este no dejo de observarlo con la misma intensidad, de solo imaginar lo que ese mal nacido le había echo a Bill le entraban ganas de molerlo a golpes.

 

   —el joven Bill – intervino el jefe policial – acaba de alegar que sufre de múltiples abusos en su casa

 

   —eres un quejica mentiroso – siseo Cristian.

 

   —¿lo niega? – pregunto el policía a Jorg.

 

   —por su puesto, Bill tiene todo lo que podría desear, hace esto por que lo eduque muy mal, lo mime demasiado y ahora le encanta llamar la atención

 

   —¡eso es una mentira! – grito Tom haciéndose un paso hacia delante, Georg y Gustav se apresuraron a sujetarlo – ¡tu maldito bastardo! ¡lastimaste a Bill! – Cristian lo miro condescendiente.

 

   —el marica se me insinuó muchas veces, tenia que enseñarle modales – susurro en voz baja.

 

   —Bill – llamo el jefe de policía – necesito que me digas la verdad, no es necesario que lo hagas aquí, podemos hablar solos tu y yo en privado

 

El pelinegro asintió, y el jefe de policía lo guió a una habitación donde estuvieron encerrados al menos media hora, después de salir Bill busco inmediatamente a Tom con la mirada, queriendo abrazarse a el, para sentirse protegido, sin embargo solamente se paro a su lado controlando los acelerados latidos de su corazón.

 

   —señor Kaulitz – dijo el policía – según lo que Bill dijo aquí hay una seria carga…

 

   —escuche no tengo tiempo para esto ¿cree que podamos arreglarlo de otra manera? – pregunto el hombre mirándolo fijamente.

 

   —¿esta intentando sobornarme? – siseo el policía.

 

   —no – corto Jorg al ver que su estrategia no funcionaba – ¿Qué dijo?

 

   —el afirma que es maltratado en su casa, mediante insultos, golpes e incluso agresión sexual por parte de este joven – Cristian se adelanto un paso molesto.

 

   —¡el se insinúa constantemente a mi! ¡yo solo tenia que ponerlo en su lugar! ¡me dan asco los maricas! – grito enfurecido.

 

   —¡no te atrevas a hablar así de Bill! ¡maldito hijo de puta!

 

Antes de que nadie pudiera reaccionar Cristian ya estaba sobre Tom golpeándolo, Tom regresaba los golpes de manera brutal, descargando todo el odio que sentía hacia ese ser repulsivo que había lastimado a Bill, los policías lograron separarlos a duras penas.

 

   —asqueroso rapero mira lo que hiciste

 

   —no permitiré que vuelvas  a tocar a Bill, maldito imbécil

 

   —¡orden! – grito el jefe de policía – esta no es la manera de resolver el problema, escuche señor Kaulitz, esta acusado de violencia contra un menor, y hasta que no se decida lo contrario Bill no puede volver a su casa

 

   —¿y donde demonios se quedara?

 

   —en un instituto, solo hasta que se aclare este caso

 

   —bueno, veamos que puedes hacer contra mis abogados chico – señalo a Tom con el índice – lamentaras haber golpeado a mi hijo

 

   —¡Cristian! ¡espera! – grito Bill abalanzándose hacia delante, y abrazándolo ante la estupefacción de todos – adiós – concluyo volviendo a su rincón rodeado por la manta.

 

   —marica – le dijo Cristian antes de salir tras Jorg del lugar. Bill sonrió maliciosamente.

 

   —¿Qué fue eso? – pregunto Tom sentándose a su lado.

 

   —le quite el celular – informo Bill mostrando el aparato.

 

   —¿y eso para que? – pregunto Georg.

 

   —aquí hay pruebas de lo que me hizo – Tom se sintió enfermo de repente – le gustaba filmarme para verlo después…

 

Habían pasado dos semanas en las que Tom visitaba a diario a Bill yendo al instituto en el que se estaba quedando, Gustav había desaparecido dos días atrás prometiendo volver con ayuda, Georg también pasaba a visitar a Bill cuando podía.

 

Ese día Tom recibió una llamada de una colérica Simonne por no asistir al aniversario del cual ni se acordaba, y poco después una llamada de Gustav, el rubio le pedía que llevase a Bill a una de las heladerías del lugar, tenía algo que decirles, Georg también estaba presente.

 

   —verán – comenzó Gustav a sus interlocutores – conseguí un excelente abogado para comenzar el juicio, con las pruebas del celular – Gustav carraspeo y Tom cerro fuertemente los puños – tenemos suficiente para que nunca mas se acerquen a Bill en lo que resta de sus jodidas y asquerosas vidas

 

   —¿lo dices enserio? – pregunto Bill ilusionado – pero Gus… ¿Cómo conseguiste un abogado? – el rubio suspiro sonriéndole a Bill.

 

   —es mi papa…

 

   —¿tu papa? – preguntaron los tres impresionados.

 

   —le prometí que estudiaría derecho si el nos ayudaba a ganar este caso

 

   —pero Gus – se lamento Bill – no debiste hacerlo… tu no quieres ser abogado – el rubio le quito importancia con un ademán de su mano.

 

   —puedo ser un abogado baterista – rió – vamos Bill no pongas esa carita, lo hago por ti, pues somos amigos ¿verdad?

 

   —si – dijo suavemente Bill – gracias por todo lo que están haciendo por mi – agrego con la voz rota.

 

   —para eso somos los amigos – dijo Georg sonriendo.

 

En el celular de Cristian habían varias videos bastante explícitos de la manera en la cual trataban a Bill en su casa, el padre de Gustav ayudado por esas pruebas gano el juicio a pesar del dinero que Jorg pudiera estar empleando para hacer trampa. La corte fallo a favor de ellos, y tres meses después del incidente del 24 de abril, Bill era oficialmente Bill Trümper y no necesitaba vivir más en el instituto.

 

Tom y Georg habían estado buscando un lugar donde acomodarse los cuatro, era una sorpresa para Bill, habían encontrado el mejor lugar en un edificio cuadrado de dos pisos, el primer piso era ideal para montar cualquier negocio, y el segundo piso tenia 5 habitaciones, 3 baños, cocina y sala.

 

Georg vendió el toyota para ayudar a cómpralo, Tom saco todos los ahorros que tenia y Gustav también puso algo de su parte, para el día de la llegada de Bill tenían el lugar totalmente acondicionado, habían decidido vivir juntos, pues una experiencia compartida por la que ellos habían pasado, era demasiado fuerte como para no crear un fuerte lazo de amistad.

 

Tom estaciono frente al edificio sonriente, jamás se hubiera imaginado días atrás que estaría en una situación así, con amigos de verdad, que realmente se interesaban por el, y sobre todo con Bill, del cual estaba irremediablemente enamorado, el pelinegro estaba con los ojos vendados en el asiento del copiloto, Tom no pudo evitar apreciar su rostro, su nariz que sobresalía por debajo de la tela que cubría sus ojos.

 

Tomo a Bill delicadamente de la mano para ayudarlo a bajar, y camino totalmente abrazado a el para evitar alguna caída.

 

   —¿Tomi? – llamo Bill – ¿ya puedo ver?

 

   —casi – le susurro Tom – espera un momento

 

Tom guió a Bill por el primer piso hasta las escaleras que llevaban al segundo piso, salieron directamente a la sala que estaba decorada a la perfección, tenia los sillones color crema acomodados alrededor de un televisor mediano, un par plantas escogidas por Gustav acababan de adornar el ambiente, y detrás de ello en un rincón, una mesa de pool, Georg la había tenido en su departamento arrinconada con otras cosas que no usaba, al decorar el departamento decidieron llevarla y dejarla en la sala para jugar si les apetecía.

 

   —bienvenido Bill – dijeron las tres voces, Tom desato la tela que cubría sus ojos y dejo que el pelinegro conociera, lo que desde ese momento seria su nuevo hogar.

 

Bill miro todo impresionado, cada detalle, era tan lindo para el que se preocuparan así de su bien estar, sintió algo tan profundo en su interior ese momento, algo que jamás había sentido ni con todo el dinero que su padre pudiera haberle dado. Se sintió amado por primera vez en su vida.

 

Y comprendió entonces el por que del empeño en esos tres chicos para salvarle, ahora se arrepentía totalmente de haber querido morir, pues si hubiera muerto no habría conocido a Tom, ni a Georg, ni a Gustav, y jamás hubiera sentido lo que es ser querido de verdad, era realmente una suerte estar vivo en esos momentos, vivo para abrazar a sus amigos y tratar de retener las lagrimas de emoción, vivo para sentir como correspondían su abrazo y le decían cosas positivas al oído.

 

Vivo para poder amar.

 

Dos semanas después un sobre con mucho dinero llego hasta Bill, era una nota de su padre que pedía silencio ante las cosas echas por Cristian, un soborno, Tom estuvo tentado a devolverlo o quemarlo incluso, pro Bill no se lo permitió.

 

   —Tomi – dijo el pelinegro mirándolo seriamente – tu y los chicos me han ayudado tanto, si yo puedo ayudar lo haré también – declaró.

 

   —¿estas seguro Bill?

 

   —si…

 

Lily al final decidió quedarse un par de años mas en San Francisco, estudiando medicina ahí, cuando Gustav le explico la situación, ella hablo con su madre que necesitaba un lugar para abrir un restaurante, en un mes mas, el primer piso del edificio de los chicos era un elegante lugar, con piano a un costado, gran cantidad de vinos, y un excelente menú, la gente acudía gustosa al lugar, cuando los chicos no estaban trabajando o estudiando ayudaban en el restaurante.

 

Por las mañanas se dedicaban a tocar música, Bill compro instrumentos nuevos con el dinero de su padre, Tom les contó que tocaba la guitarra, que ya había tocado antes en grupos de menor importancia, Gustav se trajo su batería al lugar, acoplo las demás cosas compradas por Bill y les enseño su enorme talento al tocarla, Georg comento que tocaba el bajo, aun que solo por entretenimiento, sin embargo demostró ser muy bueno tocando el que Bill le había regalado.

 

Por su parte Bill dijo que a veces cantaba, y que no sabia tocar ningún instrumento, un día que los tres chicos estaban haciendo un intento de cover a una de las canciones de Gren Day Bill se puso a cantar, pues conocía la canción, los tres se quedaron impresionados con su talento.

 

Fue cuando nació la banda, creada por ellos cuatro, que a veces tocaba en el restaurante, o en cualquier otro lugar.

 

Cerca de cumplir un año viviendo en el departamento, Gustav anuncio que viajaría con sus padres a esquiar, quizás así limar asperezas entre ellos de una buena vez, Georg decidió ir a visitar a los suyos a Florida, Tom y Bill se quedaron solos en el departamento.

 

   —¿Tomi? – pregunto Bill ingresando a la habitación de Tom.

 

   —¿Qué sucede Bill? – Tom dejo de lado su cuaderno lleno de formulas y estadísticas químicas.

 

   —gracias…

 

   —¿gracias? – Tom no entendía el por que, la alarma de su celular sonó haciéndolo asustar, cogió el aparato en sus manos y leyó el mensaje “24 de abril”, eran las 12:01 minutos de la noche, el aniversario numero 5 de su madre con Gordón, y el día en que conoció a Bill.

 

   —te lo debo todo Tomi – el de rastas se paro, acercándose a Bill – tu me salvaste

 

   —tu me salvaste a mi mas de lo que yo a ti – susurró Tom acariciando su mejilla, Bill se ruborizo.

 

   —yo… tengo miedo de que me odies, pero no puedo seguir… mintiéndome a mi mismo – Tom no entendió lo que Bill quiso decir con esas palabras, ni tuvo tiempo de intentar entenderlo, pues al segundo que le siguió a eso tenia los labios de Bill sobre los suyos, estáticos sin moverse.

 

Tom creyó estar soñando, en un principio se impresiono por admitir que estaba enamorado de un hombre, y por la felicidad de Bill, dejo de lado sus sentimientos, por que lo veía feliz, y no quería agobiarlo con más cargas, decidido a olvidarse de ello, por eso, ese momento fue el mas mágico para Tom, Bill estaba besándolo.

 

   —no me odies – susurro Bill sobre sus labios, Tom lo abrazo posesivamente por la cintura, y volvió a besarlo, Bill abrió los ojos impresionado, jamás hubiera esperado que Tom le correspondiese, pero ahí estaba, siendo besado por Tom de una manera romántica y pasional, no tardo en rendirse y devolver el beso, enroscando sus manos en el cuello del mayor.

Tom lo guió suavemente hasta la cama, lo recostó con sumo cuidado, posicionándose encima y haciéndose dueño de sus labios una y otra vez, sus cuerpos se amoldaron a la perfección entre si, Tom seguía sintiéndose flotar en un sueño.

 

   —tengo miedo – le dijo a Bill – de despertar en cualquier momento, de que esto no sea real – el menor acaricio su mejilla suavemente, con cariño.

 

   —es real Tomi, déjame mostrarte que lo que siento por ti es real.

 

Bill se quito la camiseta que traía puesta, dejando a la vista de Tom su hermoso torso, Tom paseo sus fuertes manos por la zona descubierta, incapaz de ver esa piel tan suave y perfecta sin resistirse a tocarla, Bill suspiro al sentirlo.

 

Era imposible parar una vez que hubieron comenzado, pronto Tom se encontraba desnudo sobre Bill adorando cada centímetro de su piel, memorizando cada rasgo, cada detalle, cada curva, aprendiendo donde tocar para llevarlo a la locura, y susurrándole al oído lo hermoso que era.

 

   —te amo – salio de los labios de Bill – realmente te amo Tomi

 

   —yo también – contesto el de rastas – te amo Bill

 

Tom se introdujo con sumo cuidado en aquel cuerpo, velando mucho mas por el placer ajeno que por el suyo propio, y cuando ambos alcanzaron el orgasmo Tom solo pudo pensar que en realidad era Bill quien le había salvado a el.

 

Georg y Gustav ya se esperaban la noticia, así que no se sorprendieron al ver a Tom y Bill besarse como si no hubiera un mañana, estaban sobre uno de los sillones de la sala, Gustav fue el que entro al lugar, sonriente y haciendo ruido, los chicos se separaron mirándolo sorprendidos y avergonzados.

 

   —felicidades – dijo el rubio – ya era hora

 

   —¿Qué? – pregunto Tom algo ruborizado.

 

   —por favor Tom – dijo Georg sentándose en uno de los sillones – es obvio que ustedes se traían algo desde hace un buen tiempo

 

   —por cierto – corto Gustav – tenemos buenas noticias

 

   —¿Cuáles? – pregunto Bill.

 

   —¡vamos a tocar en Florida! – grito Georg abrazándolos a todos.

 

La fama del grupo creció rápidamente, Tom acabo de estudiar química, y Gustav obtuvo su licencia en derecho, pero no ejerció, con la banda tenían mas que suficiente, Bill había crecido mucho, incluso superando la altura de Tom, su pelo era ahora corto a los costados dejándolo mas espeso al centro.

 

El tiempo pasaba volando cuando uno era feliz.

 

Los chicos seguían en el departamento, no era el mayor lujo del mundo pero si bastante cómodo, y les agradaba el restaurante de la primera planta, la madre de Lily era muy buena con ellos, además de que cocinaba delicioso y se ocupaba de mantenerlos bien alimentados, en ese momento jugaban guitar hero a la consola, Bill pintaba nuevamente sus uñas, el timbre resonó sobresaltándolos, habían dos maneras de entrar, una era por el restaurante, y la otra por la puerta trasera.

 

Gustav fue a abrir la puerta para que Georg y Tom siguieran en lo suyo, Bill continuo pintándose las uñas lentamente.

 

   —¡Bill! – Rezongo Georg – ¿Por qué te pintaste las uñas justo cuando iba a retarte a una partida de guitar?

 

   —agradece que están pintadas y no puedo jugar – contesto el pelinegro – te habría dado una patada en el trasero

 

   —he mejorado – se defendió Georg.

 

   —nunca vas a ganarme Georgi – canturreo Bill poniéndose de pie – tengo al mejor maestro del mundo – agregó dejándose caer en el regazo de Tom, que ronroneo contento por la cercanía.

 

   —oh no vayan a ponerse cursis justo ahora – gimoteo Georg arrojándose al piso alfombrado sin recato.

 

Bill beso profundamente a su novio cuidando de no tocar nada con sus uñas recién pintadas, Tom abandono la guitarra de plástico para poder abrazarlo mas contra si mismo, ninguno de los tres escucho los pasos rudos de Gustav subiendo por la escalera, ni el taconeo que lo seguía detrás.

 

   —¡Tom! – el aludido se desprendió de los labios de Bill al reconocer esa voz.

 

   —¿mamá?

 

Simonne observo horrorizada al chico que estaba sentado en las piernas de su hijo, jamás había esperado encontrarse con esa situación, ella venia a recriminar a su hijo por no asistir a mas de tres aniversarios seguidos, una de sus amigas le presento a su hija, una adorable chica llamada Clia, ella tenia la esperanza de que Tom y la joven tuvieran algo, por esa razón jamás se espero encontrar ese panorama.

 

   —¿Qué haces aquí mamá? – pregunto Tom poniéndose de pie, después de que Bill lo hubiese echo.

 

   —vine a verte, y mira con lo que me encuentro – dijo secamente la mujer.

 

   —tu no tienes por que decidir sobre mi vida, tengo 25 años, ya no soy un niño, y por si se te ha olvidado, tu elegiste a Gordón, deberías pasar de mi

 

   —¡eres mi hijo! – casi grito ella indignada.

 

   —¡pues debiste recordarlo cuando tenia 15 años! – grito a su vez Tom.

 

   —tu escapaste de casa

 

   —¿y que esperabas que hiciera? – dijo Tom herido – ¿Qué me quedase a aguantar la violencia de tu esposo sin decir nada? ¿esperar a que decidieras defenderme contra el?

 

   —Gordón solo quería educarte, trato de hacerlo pero veo que fallo…

 

   —mamá voy a aclararte algo – corto Tom molesto sujetando a Bill muy cerca de él – te respeto mucho, aun que no te lo merezcas, pero al igual que tu escogiste a Gordón por sobre mi, yo elijo a Bill por sobre ti

 

   —¡Tom!

 

   —es mi decisión – zanjó el tema, Tom – ahora si serias tan amable de irte, no es grata tu presencia aquí

 

   —has lo que quieras – dijo ella saliendo del lugar sin siquiera esperar a ser escoltada a la salida.

 

   —¿estas bien? – le pregunto Bill acariciando sus rastas

 

   —mejor que nunca – contesto Tom con una sonrisa.

 

   —me aburrí del Xbox – comento entonces Georg como si nada hubiera pasado – ¿jugamos un partido de Billar?

 

   —¡yo are equipo con Bill! – dijo rápidamente Gustav arrancando al pelinegro de los brazos de Tom

 

   —¡hey! – se quejo este – no toques lo que no es tuyo – Gustav se encogió de hombros

 

   —Bill es el mejor jugador de billar – dijo sonriendo traviesamente – de seguro ganaremos

 

   —vamos Tomi, puedes hacer equipo con Georg

 

   —¡pero Georg es malo jugando billar! – se quejo el de rastas.

 

   —¡hey! No lo soy tanto – alego Georg fingiéndose ofendido – bueno hagamos apuestas, el equipo perdedor lavara la ropa del ganador durante una semana.

 

Gustav y Bill se miraron cómplices, estaban seguros de que Tom y Georg acabarían lavando su ropa esa semana, Tom se acerco a Bill y le robo un beso fugaz.

 

   —no me molestaría lavar tu ropa – le susurro al oído – siendo que soy yo quien la ensucia la mayor parte del tiempo cuando te la quito y la arrojo al piso – Tom lamió ligeramente la oreja de Bill sintiendo el metal frío de sus aros contra su lengua, Bill se estremeció.

 

   —¡hey! ¡no es justo! ¡no me distraigas antes del juego! – se alejo de Tom totalmente ruborizado – tramposo

 

Los tres chicos comenzaron a reír, y Bill se les unió pronto con sus cristalinas carcajadas, realmente ninguno de ellos pensó estar en una situación así en un pasado, y estaban seguros de que no había modo de ser más felices en ese momento. 

Bill y Gustav ganaron esa partida, Tom y Georg tuvieron que lavar la ropa de estos durante una semana.

F I N

Notas finales: pucha que largo no?

bueno igual esperamos que les haya gustado el fic.

un comentario no cuesta nada y me harían feliz a mi, Amudiel…

por Amudiel

Escritora del Fandom

2 comentario en “Déjame Morir 3”

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