Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 76

By BILL

— Oh, por dios… cielo… — muerdo mi labio inferior observando hacia el techo con los ojos cerrados sintiendo como Tom jugaba en mi entrepierna de una manera tan sensual con la boca, tragándose entero mi miembro.
Yo solo podía despeinar su cabello que está recogido perfectamente en una media cola y deja al descubierto su cabello lacio castaño, bien cuidado.

— ¿Así se te va a bajar el estrés, amor mío? — cuestiona al sacar mi pene de su boca y deslizar suavemente por mi falo mientras sus dedos se escurren entre mis nalgas para acariciar con suavidad. — ¿Mhmm?

— ¡Sí! — jadeo explotando en su mano tan repentinamente y Tom se encargó de limpiar con su boca, causándome espasmos. — Ay, Tom. Me encanta tu boca en mi miembro.

— ¡Papás, ya llegué! — exclamó Maddy desde la sala. Yo suspiré rápido colocándome el albornoz y Tom también acomodando su torso desnudo. Luego me acariciaba el rostro limpiando el sudor que hacía salido luego de unos roces y bajamos para atender a nuestra hija mayor. Venía con la hija de una de las ex novias de su papá, algo que ella no lo sabía y prefería así.

— Hola, muñecas. — le saluda su papá con un beso en la mejilla ambas chicas. Yo ignoró todo y solo observo la mano entrelazada de las muchachas delante de mí.

Conozco lo suficientemente a Maddnees como para saber que ese Andrew no le llamó la atención en lo absoluto y que mi hija realmente es lesbiana. No me molesta que no lo sea en caso de que esté equivocado pero ya como un hombre vivido seguro me daría cuenta de muchas cosas. Yo quisiera que tenga en claro sus pensamientos, sexualidad y la toma de decisiones.

No quiero que esté igual de confundida como alguna vez lo estuve yo pero ahí yo no tenía a mis papás.
Maddnees los tiene.

— De acuerdo, uhm… ¿podemos hablar? Karina y yo tenemos algo que decir.

— Oh… — entonces Tom también se fijó en las manos de las chicas que estaban unidas. — Siéntense.

— Les prepararé algo para comer, ¿de acuerdo?

— No, escúchanos. — pide Maddy deteniendo mi paso con su mano. Asiento con la cabeza sentándome junto a Tom en uno de los sofás luego de mandar a los pequeños a jugar cada uno a sus habitaciones y centraba los ojos en ambas.

— Somos todos oídos.

— De acuerdo, les doy la razón a ambos, papás. Uhm… me gusta mucho mi mejor amiga y hemos empezado una relación. No hace falta que nos conozcamos más… ¿están de acuerdo?

— Sí, ¿qué hay con Andrew?

— Ay. — mi hija agachó la cabeza con tristeza. — Nos ha visto besándonos en el baño y ha llorado muy triste pero es que después de que ustedes hablarán abiertamente conmigo no me ha hablado, tampoco me ha llamado como de costumbre y… tampoco es que me haya importado mucho al respecto.

— Está bien. — observé a mí hija atónito por su respuesta.

Se escuchaba igual que a mí.

— Pues no tengo problema con su relación, amor.

— Yo creo que esto hay que celebrar. — Tom corrió hasta la cocina para traer una botella de vino con unas cuatro copas para brindar. Repartió a cada uno la bebida. — ¡Qué vivan las novias!

— ¡Qué vivan! — chocamos nuestras copas con una sonrisa de emoción y ahí venía uno de esos mini Tom hacia nosotros.

— ¡Papá! — decía más atrás el pequeño Tom. — ¡Angeline me rapó el pelo!

— Oh, por dios. — salté de inmediato a Angeline para quitarle la máquina inalámbrica con la que Tom se cortaba los pelos de la barba. Pues ella también estaba sin un lado de su hermoso cabello que tanto me esforcé en cuidar.

La niña tenía una sonrisa maliciosa observando a su hermano calvo sin poder contenerse. Tom y las chicas empezaron a reír con total diversión al verlos así.

— Angeline, eso no está bien. — dice Tom al final señalando aquel rincón de la pared en el que durante nueve años había estado yo también para satisfacer nuestros deseos. — Piensa bien lo que hiciste por una hora.

— ¿¡Una hora!? — exclamó en un berrinche y Tom asiente. — Ay. — camina con la cabeza agachada.

— Y te voy a quitar todo el cabello, te ves horrible. — ella palideció al instante cuando Tom me quitó la máquina para acercarse a su hija.

— Oh, dios. — Maddy cerró los ojos sintiendo temor.

— No, amor. — detengo a Tom. — Dejala así, que reflexione y se vea al espejo. Así no le quedarán más ganas de cortar el pelo a sus hermanitos.

Tom y las chicas volvieron a reír divertidos por la situación.

&

Unos años más en adelante Maddnees estaba frente a mí y su novia (Karina)  de cinco años comprometiéndose en matrimonio. Sus padres estaban frente a nosotros planeándolo todo como querían que sea su boda y yo estaba envuelto en lágrimas sin poder contenerme de lo feliz que estaba mientras Tom me tomaba de la mano, apoyando en mi sentir.

Mi hija había encontrado el amor tan pronto y a sus veintidós años ya estaba comprometida.

— … y delante de tus padres, amor. Quiero pedirte que te cases conmigo. — le decía Karina con unos ojos de enamorada. Yo sabía que esa mirada era la más pura y sincera que ou de existir en el planeta tierra porque a mí me miran así de esa forma.

Maddy no avanzó con la emoción y se puso a llorar asintiendo brevemente mientras muestra su dedo anular para que su novia le coloque el anillo de compromiso.

— Si quiero.

— Mierda. — Tom me abrazó a mí en medio del mismo llanto. — Dios mío, no puedo creer lo mucho que nuestra bebé ya está desarrollando y ahora mucho menos que va a casarse con el amor de su vida. Aún recuerdo lo pequeña que estaba cuando la conocí por primera vez y aquel berrinche que hizo delante de mí y nos volvimos buenos amigos. No importa si no estuve contigo ahí, chiquita. Tú siempre vas a ser la bebé de tus papás, Maddnees.

Maldición… Tom con sus palabras me ponía más melancólico recordando todo lo que hemos vivido y yo creo que no estaba listo para que mi bebé partiera de mi lado a formar su hogar.

— ¿Qué me dices tú, pa?

— Amor… — susurré mordiendo mi labio inferior antes de ponerme de pie para abrazarla. — Tú felicidad es la nuestra, ¿sí?

Maddnees asiente con la cabeza apretándome muchísimo más fuerte.

&

Más adelante yo estaba poniéndole el velo de novia a mi bebé. Sus ojitos brillan emocionados al observarse en el espejo. Su vestido es muy frondoso y completamente blanco igual al de una princesa con diamantes caros importado. El cabello largo está atado en un moño con unos pendientes oscuros que no se le notan.

Tom y yo estamos con nuestros respectivos trajes oscuros tomados de la mano fotografiando el momento que se presenta ante nuestros rostros.

— Hermana, eres la novia más hermosa que he visto. — halaga el pequeño Tom entrando a la habitación, sonriente. — Espero de todo corazón que me des un sobrino.

— ¡No! — exclamó mi hija ruborizada haciéndole reír. — Eso no está en mis planes, me niego a tener hijos.

— Ah… ¿no nos quieres hacer abuelos? — cuestiona Tom con el ceño fruncido. Maddy niega levemente volteando a vernos y da unos cuantos pasos hacia nosotros.

— Quisiera… pero también quiero disfrutar mucho con mi novia y cuidar de esas pulgas para que ustedes puedan estar tranquilos. Ya han hecho lo suficiente por nosotros.

— No te preocupes por nosotros.

— ¡Vamos! — llama Angeline desde abajo. — ¡Ya llegó la limusina!

— Oh, por dios. Es hora.

— Vamos.

Mi esposo tomó a Maddy del antebrazo para ayudarla mientras que el pequeño Tom me ayudaba a mí por las enormes plataformas que cargaba. Le doy un beso en la cabecita como agradecimiento mientras salimos de la habitación con una sonrisa para ir al auto.

Por lo metiche que era el pequeño Tom ya sabía conducir auto por lo que se tomó el atrevimiento de llevarnos a Angeline y al más pequeño hasta la iglesia a diferencia de Tom que iría con su hija en la limusina.

Al llegar todos los invitados estaban ahí presentes, solo eran unas pocas personas invitadas ya que querían que fuera un poco íntima. Lo que no pudo faltaron fueron los medios de comunicación grabando en todo momento como se lleva a cabo la boda de la gran Maddnees Kaulitz y Karina Paige, que por cierto, esta última también estaba igual de hermosa con un smoking negro y unos tacones.

Se habían lucido ambas.

— ¿Y si yo algún día me caso, papá? — decía Angeline. — ¿Me harías una boda así grandooota como la tuya que salió hasta en las revistas?

— Te haría una mejor. — sonrío guiñándole un ojo. — Una más grande, elegante, igualmente con un vestido hermoso como el de Maddnees…

— Pero ¿si te vas a casar? porque tienes tantos novios y ninguno te decides rápido. — observo a la castaña con una ceja arqueada.

— ¿Varios novios?

— Es que si todos me quieren… ¿qué puedo hacer? — sonrió agachando la cabeza ruborizada.

— Entregarles el corazón a todos. — respondí.

— Ay, no. — rodeó el pequeño Tom los ojos. — Por mujeres como mi hermana es que no creo en el amor. — Angeline y yo reímos a carcajadas ante la respuesta del pequeño. — Entre más hombreriega es la hermana del medio, más mal le va en el amor al chico guapo de la familia.

— ¿Guapo? Jum, pareces cucaracha.

— ¡Oye, no! — le doy un zape a Angeline, ofendido. — Mi hijo se parece a su papá de adolescente.

— Uff, yo vi unas fotos de mi padre con unas rastas hermosas y de verdad, ¿me parezco a él?

— Bastante y Angeline es una versión de Maddnees y tú, mezclada. Tan lindos que son mis hijos… — hice un puchero mientras les doy a ambos un beso en la frente haciendo que se ruboricen.

En eso la atención de todos fue para la novia y obligado tuvimos que entrar.
Senté al pequeño Bi en mis piernas para observar atentos la entrada de mi hija. Suspiré admirando la creación más hermosa que hicimos con Tom estar vestida de novia y una vez más me pongo a llorar.

Vi como Tom le decía unas cuantas cosas a ambas antes de venir junto a nosotros y me besó en la mejilla.

Tan contento.

Así la boda se celebraba a más no poder, con mi Maddnees en el altar aceptando ser la esposa de Karina Paige y viceversa.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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