Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 73

By ADAM

Sentado en la silla de mi escritorio dentro de mi despacho me encontraba leyendo las noticias en línea internacionales dónde enfocaba la boda del gran Bill Kaulitz con Tom Trümper y una foto de ambos algo distraídos. La boda era este sábado, demasiado pronto para lo que sucedió unos días atrás entre los dos. Suspiré cerrando la laptop de golpe con la tristeza invadiendo mi alma.

Serví en una copa un poco de tequila para pasar quemando mi garganta, enojado.

¿Por qué no me di cuenta hasta ahora lo estúpido que había sido?

«Mierda.»

Atrapo todo mi labio inferior con la loca idea de querer viajar hasta Alemania con ganas de robarme a Bill e impedir la estúpida boda que planea con ese hombre. Obligarle a que me quiera aunque no sería obligación si esa noche me dijo tantas cosas mientras mis manos exploraban su maravilloso cuerpo, conociendo de memoria esos tatuajes, esa estrella, su trasero, cada parte de él y su boca dulce sobre la mía.

O sea, no me dijo nada lindo pero sus insultos siempre habían sido una forma de expresar sus sentimientos cuando éramos novios y lo tomé a bien.

Cuando dijo que me odiaba con toda su alma yo lo tomé como que aún sentía cosas por mi. Qué una vez más le estaba destruyendo la vida, que no quería volver a verme entre otras cosas más. Bill hablaba entre gemidos mientras lloraba por las llamadas que le daba su novio interrumpiendo nuestro momento hasta apagar el celular.

¿Todo eso era señal de que me extrañaba o por qué?

— ¡Sí! — doy un golpe en la mesa levantándome con una sonrisa de emoción. Tomé mi chaqueta con el móvil y llaves del auto para salir a toda prisa rumbo a casa, saltando todos los semáforos habidos y por haber.

Al llegar abrí la puerta con ansia pero me topaba con la sorpresa de aquel hombre de trenzas observando por la ventana mientras unos cuantos hombres más paseaban como si fueran los putos dueños de mi casa.

— Adam Lambert, ¿no? — preguntó sin verme.

— Y usted es Tom, me imagino. — relamí mis labios cerrando la puerta con una sonrisa maliciosa. — Creo que me hago a la idea del por qué está aquí.

— Estoy feliz por ello porque no tendré que dar explicaciones pero enojado a la vez.

— Me imagino que ya sabes.

— Lo sé. — entonces fue cuando voltea a darme la cara. Barriendo mi cuerpo de pies a cabeza con cierta mueca de asco. — Maldición, pero si eres el imbécil que estaba parado cuando salí a buscarlo.

— Soy el ex novio, muchísimo gusto. — estiré la mano dando pasos cortos hasta estar cara a cara con Tom. Él en cambio se mantuvo estático en su lugar, sin mostrar emoción alguna. Hice un puño en mi mano para después guardarla en el bolsillo de mi pantalón. — Que mala educación.

— ¿Vas a venir tú a hablarme a mí de mala educación? — arqueó ambas cejas incrédulo.

— Sí. — fue ahí en ese instante que levantó su puño para estrellarla en mi rostro con una fuerza increíble que le manda a aterrizar lejos en el suelo. Reí adolorido tocando el hilo de sangre que desciende de mi nariz antes de limpiarla. Me puse de pie con la misma altanería que hablaba y me acerqué, una vez más. — ¿Y tú crees que con ese golpe se va a cambiar lo que pasó entre Bill y yo esa noche antes de casarte, Tom?

Y el hombre me daba otro golpe, luego otro tras otro tras otro incontables veces. Yo no me defendía porque con las palabras que le decía era suficiente para hacerle perder la cordura.

— ¡Ya! — detuvo uno de sus perros los golpes que me estaba dando con rabia para separalo de mi. Tom no se resistió y se dejó separar de un par mientras yo reía débilmente, con la cara hinchada; latiendo por todos lados pero emocionado de ser el causante de aquel «feliz» matrimonio.

Me recogí en un espacio pequeño, observando algo borroso como el esposo de Bill lloraba igualmente en el suelo con mucho dolor.

— Todavía no me explico cómo.

— Bill Kaulitz no es para cualquier hombre inseguro como tú.

— Cállate… cállate, cállate, cállate o te juro que te rompo una vez más.

— Pensaba en raptarlo aunque conociéndolo se iría por las buenas. No habría necesidad. ¿Sabes que aún me extraña?

— ¿Si te extraña por qué va a casarse conmigo nuevamente? ¿por qué me jura no haber tenido nada contigo? ¿por qué está tan emocionado planeando la boda, eh? Si se verdad te extraña ¿por qué no me ha dejado?

«Okay, le admito que eso me ha calentado.»

— Por los niños, ¿no es obvio?

Y Tom rió en medio del llanto.

— Si conocieras tan bien a Bill Kaulitz sabrías que los niños no es un jodido impedimento para eso.

— Que raro. — hago una mueca a pesar del dolor que hay en mi rostro, ensanchando una sonrisa otra vez a punto de soltarle una bomba con semejante mentira. — Si me dijo que Maddnees era hija mía.

— ¿Y cuál es el problema? siendo hija tuya o no la niña me ama a mí como yo a ella. Recuerdo que Bill estaba demasiado inseguro por el pequeño Tom y yo le dije que no había problema por ello si no era mío, de todas formas lo iba a amar. — entonces se levantó limpiando su rostro, con un aspecto que me intimidó por unos segundos. — Quizás he sido un inseguro y tengo mis razones. — señaló la palma de su mano izquierda y luego mueve sus dedos de la mano derecha. — Pero gracias por prepararme mentalmente para ello, Adam.

— Voy a llevarme a Bill el maldito día de tu boda aunque sea lo último que haga.

— Ay. — suspiró recibiendo un arma por parte del hombre encapuchado. — No sabía lo que podía llegar a hacer por celos y despecho.

Joder, ahora sí que estaba por mearme en los calzoncillos cuando a manos ágiles la cargó. Apuntando directamente en mi frente.
Empecé a respirar agitado en ese mismo rato cuando el resto también sacó el arma. Exhalaba aire por la boca completamente pálido. Tom estaba decidido a acabar con mi vida y yo me moriría sin poder ver una ultima vez a mí amor.

Ese amor que ya no era mío y que solo cayó bajo mis redes a causa de la confusión que le provoca mi forma de tajiversar las cosas a mí favor.

Claro que había salido uno mejor que yo que haría posible para quedarse con él y lucharía a toda costa por tenerlo aunque tenga que ensuciarse las manos por él.

Está decidido.

Lo veo en su mirar.

— ¿Qué es lo último que le quieres decir a mi esposo, Adam?

— Joder. — empezaba a lagrimear. — No lo sé.

— ¡Dile algo! — exclamó.

— ¡Mierda! ¿¡qué quieres que le diga!? ¿¡Qué me voy a alejar de Bill!? ¡no haré nada, lo dejaré en paz! ¡me olvidaré de lo que siento por dentro así me joda tanto la vida verlo feliz con alguien más y me lo merezco porque yo le fallé primero! ¡yo creé ese monstruo sin sentimientos que tienes a tu lado volviéndose una persona sana con el amor que le das y me da mucha envidia que en mi momento no supe aprovechar! ¡Dile que me perdone mucho la vida, mierda!

Justo acabo de decir eso y Tom apagó el teléfono en medio de una carcajada divertida.

— Eso me basta.

— ¡Si vieras la cara de damisela en apuros! — exclamó uno de los chicos riendo también.

— ¡Se ha caga’o en los boxers!

Ellos seguían muertos de la risa mientras yo bufaba en el suelo. Sinriendome tan estúpido por su juego de niño.

Parecía un hombre tonto pero no lo era y lejos de esa actitud de niño había un hombre al que sí le tocaban una vez más el orgullo podría romperte las pelotas.

— Era de juguete, ¿no es así? — para demostrar que no lo era apuntó el florero de mármol y lo estallaba de un balazo con una puntería certera.

Doy un salto apretando los ojos.

— Olvídate de Bill. Si me entero que trataste de hacer algo más la próxima visita que voy a tener será en tu maldito funeral porque me veo siendo capaz de muchísimas cosas con tal de obtener lo que quiero. Creo que es una de las muchas cosas que agradezco al ser un Wieger.

— Ujum.

— Bueno, arreglada la situación me iré… pero eso no quiere decir que ahora te tenga vigilado.

— Ya…

— Adios. — Tom suspiró dando la orden a sus hombres para salir y el lo hace al último. Dándome un toque en el hombre y diciendo «no sé cuál de los dos da más pena».

Y yo pensé que él, porque quien se queda con Bill pierde.

.

By BILL

El gran día había llegado por fin.

Estaba yendo a la iglesia junto con las personas más importantes de mi vida pero me había escondido en una de las salas de confesiones con los nervios a flor de piel. Gianluca tenía a mis crias en su coche afuera mientras yo me abrazo a mi mismo con la preocupación tan grande en mí.

Tom no había llamado a decirme que ya llegaba, ¿y si el arrepentido era él? ¿y si se fue a su país para averiguar cosas sobre lo sucedido con Adam y me dejaría plantado aquí?

Oh, mierda.

— Papá. — entra diciendo Maddnees a donde estaba ya que la había mandado no sé cuántas veces a revisar si Tom ya venía porque la gente, camarógrafos entre otras cosas ya estaban aquí afuera.

— ¿Ha llegado?

— Uhm, no… y dudo que lo haga porque…

— ¿Qué?

— Es que… yo…

— Me estás poniendo más nervioso de lo que ya estoy, Maddnees. ¿Qué pasa?

— Creo que papá no va a casarse contigo porque le dije lo que escuché el otro día que fingía dormir en tu habitación. Le fuiste infiel a papá con un chico Adam y me dijo que cuando una persona te hace daño ya nada vuelve a ser igual. Lloró mucho abrazándome y… — mis ojos al igual que los suyos se empezaron a nublar. — …le rogué que no nos dejara… creo que es mi culpa.

— ¡Pues claro que es tu culpa! — exploté alejándome de ella. — ¡No debiste hacerlo! ¿¡por qué carajos me haces esto!? ¿¡quieres arruinar mi felicidad!? — bajé la voz al observar lo pálida que estaba pero mi enojo podía más conmigo. — ¿Acaso tú… me odias por ser un mal padre contigo? ¡sí! ¡me odias y por eso le dijiste! ¡querías verme sufrir!

— No. — agachó la cabeza haciéndose bolita en el suelo para luego susurrar. — Pero no están bien las mentiras, tú le mentiste primero y no es mi culpa… no es mi culpa, no es mía.

— Creo que te odio, Maddnees. — mi hija se soltó en un llanto inconsolable y yo también. Ambos de la misma, forma. Alto y ruidoso ajeno a todo lo que estaba pasando afuera. — Siempre fuiste un maldito problema en mi vida… estoy tan… pero tan decepcionado de ti y te juro por mi vida entera que si Tom no llega a casarse conmigo te irás a un jodido internado y te vas a olvidar que tienes un padre que alguna vez hizo todo por ti. Te vas a olvidar que tienes hermanos o mi maldito apellido. ¡Todo! — con eso salía de la sala de confesión corriendo por detrás de la capilla para llegar hasta un lugar cercano donde nadie podía verme.

Ahí le doy larga a mí llanto apegando las manos en la pared mirando al suelo con ojos nublados.

Era cierto. Si era mi culpa pero yo no me quería hacer responsable de ello porque no tengo el valor suficiente de admitir mis errores porque me haría ver como un completo idiota.

Nunca había asumido la culpa sobre mis errores y no quería hacerlo pero tenía qué…

Joder, joder, joder.

«JO – DER.» Digo en mi cabeza sin parar de dar puños cerrados en la pared.

— Oye, no. ¿Qué haces? — lo vi ahí de pie evitando que siga dando golpes en la pared. No puedo contener las ganas de abrazarlo muchísimo, demasiado fuerte por verlo de pie frente a mí y lloro arruinando demasiado su traje blanco con mi maquillaje y sangre.
Tom me estrecha el cuerpo entre sus brazos acariciando mi cabeza.

— Tom, creí que me dejarías…

— Ya… ya pasó… — me aferro mucho más a su cuerpo a ojos cerrados. — Está bien. No llores más, he venido y todos te estamos esperando. Creen que el que se ha retractado eres tú, Billy.

— No. — me separé y Tom aprovecha en poner ambas manos en mis mejillas para hacer que lo vea a los ojos directamente. — Perdóname.

— ¿Por qué? — frunció el ceño haciéndose el desentendido de lo que ya sabía. Dejó mi rostro para darme la espalda mientras saca una cajeta de cigarrillos. Encendió uno para ponerse a fumar mientras yo me abrazo a mi mismo.

— Sé que lo sabes…

— Ah, eso. — murmuró luego se expulsar el humo y extenderme el que estaba fumando para mí. Lo recibo en los labios antes de pegar mi espalda en la pared, observando hacia el cielo. — Lloré demasiado luego de partirle la cara a ese imbécil. No te voy a mentir que si dudé lo suficiente en venir a cumplirte pero le hice caso a mi corazón. Te amo locamente, Bill. Tengo la tonta idea de que no vas a volver a hacerlo, ¿a qué no?

— Espero que no. — bromeo expulsando el humo a lo cual Tom regresa a verme con una ceja arqueada sin moverse de su lugar.

— ¿Esperas?

— No lo haré.

— Qué bueno. — susurró luego de soltar un suspiro exhausto. — Porque le he dicho que la siguiente vez que nos veamos sería en su funeral… o él en el mío. — mordí mi labio inferior, extrañamente encantado por su respuesta. — Estoy dispuesto a pelear por ti aunque muchos me hayan dicho que no vale la pena y que debería dejarte.

— No lo hagas… — comento acercandome a él para abrazarlo por la espalda. Apego mi mejilla en su hombro y sigo. — …voy a demostrarte que no pasará. Lo prometo. — Tom asiente con la cabeza sin mirarme y respiré aliviado en cierto modo.

— Vamos a casarnos. Esto hay que tomarlo como el nuevo comienzo de ambos, ¿sí? aquí no ha pasado nada. No se hable más. — emocionado me lleva corriendo al interior de la iglesia para que me retoquen rapidito el maquillaje y todo por el estilo para dar inicio a la ceremonia.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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