Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 72

Bill puso una mala cara y poco a poco se va descomponiendo. Yo levanté la cabeza para observar aquello que demostraba en su rostro antes de ponerse a llorar dándome la espalda.

— Oh, mierda. No puedo creer que mi esposo piense cosas así de mí. — mordí mi labio inferior, sintiendo culpa.

— Maddy me ha dicho una historia de la princesa Bill, el príncipe Tom y Adam… — ahogué un sollozo cerrando los ojos, apretando los suficiente. Después levanto la cabeza para ver el techo, y las lágrimas aún me caen por los costados. — Me dice que se sintió feliz porque en su historia la princesa si se queda con el príncipe y no con ese Adam. ¿Cómo explicas eso?

— ¡Nos ha usado en otra de sus historias imaginarias! ¿¡cómo puedes creer que las historias producto de su imaginación sean de verdad!? ¡hazme el favor y pórtate serio! — suspiré pensando bien desde su perspectiva.

— Ella dijo que era una cama, sus hermanitos almohadas y… que tontería. — rodeo los ojos echando mi cuerpo sobre la cama. Tapé mi cara con la almohada sintiendo mi rostro arder de la vergüenza que estaba sintiendo en ese rato.

He cuestionado la fidelidad de mi esposo.

— No puedo creerlo… en serio… ahora mismo voy a cancelar todo, ¡me has roto el puto corazón!

— ¡No! — exclamé saltando de la cama a donde Bill estaba caminando para abrazarlo con fuerza. Él forcejeaba para que lo suelte pero no, yo no lo hice, en cambio me aferré muchísimo más a su cuerpo mientras me daba manotazos, rasguños por todos lados.

— ¡Suéltame! ¡no me jodas! ¡maldito inseguro de mierda! ¿¡cómo se te ocurre pensar…

— ¿Papás?

— Shh. — callé sus palabras con mi mano en un movimiento agresivo para que no siguiera más al escuchar a Maddnees detrás de la puerta. Bill se encogió junto conmigo, ambos cayendo al suelo y así se aferraba a mí en medio de un llanto silencioso. Yo también empecé a llorar nuevamente, sin soltar su cuerpo. Pegando mi frente a su cabeza a ojos cerrados. — Perdóname, por favor… — empezamos a susurrar solo para ambos.

— No, no quiero… suéltame.

— Papás, ¿están bien?

— Sí, muñeca. — respondí tratando de sonar tranquilo. — Papá y yo estamos hablando, ¿puedes ir a ver a tus hermanitos, por favor?

— Está bien, solo no griten que me hace pensar que se están peleando y me pone muy triste. — mientras hablaba su voz se quebraba.

— Maddnees ve y haz lo que te dice Tom, ahora. — ordenó en cuanto liberé mi mano y pronto se escuchaba como salía corriendo. Después Bill me dió una mordida en la mano tan fuerte que me tuve que tragar las miles de maldiciones que estaban por salir de mi boca. Al soltarme le dió ventaja de correr al baño para encerrarse dejándome ahí y yo por más que intenté evitarlo, si logró ponerle seguro.

— Bill, háblame. No actúes como un niño, joder.

— ¿Yo? Ja, si el que actuó como uno fuiste tú… e intentaste golpearme.

— Oh, dios no. Nunca… nunca, nunca haría eso, joder. Primero me parto los dedos antes de ponerte una mano encima…

— ¿Y dentro? — dice luego de unos segundos de tortura en mi que no podía soportar. Ahora me hace sonreír como un estúpido y tuve que aprovecharme de ello para no seguir con esta estúpida pelea por una mala interpretación de mi parte.

— Toda la mano si quieres, seguro te cabe.

— ¿Estás insinuando que estoy tan abierto para que entre toda?

— No he dicho eso pero si quieres lo probamos y descubrimos qué tan abierto estás, amor. — escuché como detrás de la puerta le quitaba el seguro.

Bien, ya era una señal.

— No quiero ir a esa cena, ¿qué dirás? — abrió un poco la puerta para asomar su rostro por ahí considerablemente y yo suspiré. Haría lo que fuera si me disculpa.

— Me quedo contigo y ya, no vamos.

— De acuerdo, no quiero ir. — camina a pasos lentos tan seductor que me corta la respiración. En ese rato había podido verlo bien, estaba desnudo solo con el jodido hilo de encaje que le regalé y se adhiere muy bien a su cuerpo. Hace que yo retroceda unos cuantos pasos hacia atrás hasta chocar con la pared. Sus ojos me miran teniendo ese brillo tan hermoso y me pierdo entre ellos estúpidamente. — Y ahora mismo hablaremos con nuestra hija.

— No, por favor. Ella solo me contó una historia y yo lo tomé a mal. No le regañes.

— ¿Y vas a pagar tú las consecuencias de ese regaño?

— Todas, cielo.

— Uhm. — relamió sus labios trazando figuras en mi pecho, descendiendo hasta llegar a mi pantalón donde amenaza con meter su mano pero no lo hace. En cambio me hace arrodillar como un jodido hombre dominante y yo no puedo dejar de observar como se alza sobre mi, poniendo su trasero en mi rostro para restregarse. Para ayudarme saqué la lengua y Bill gimió con satisfacción al haberle seguido el juego.

Se estaba restregando tan bien que me provocó una erección al instante que me dolía entre los pantalones y que no pude atender por tomar sus glúteos para separar mucho más y follármelo con la lengua.

Me sentía asfixiado y si de esta forma iba a morir pues lo haría con todo el orgullo del mundo.

Lo deseaba como nunca antes había deseado a nadie y la conexión que tengo por él es tan única, nos congeniamos de la mejor manera.

— Así te quiero castigar, amor. — gimotea levantándose para observarme. — Acuéstate en la cama ahora. — pide y yo obedezco tan pronto como puedo. Bill vuelve a subirse sobre mí para darme la espalda como aquella posición de 6 9 un día antes pero con la diferencia de que no me tocaría, solo yo le daría placer.

Su aliento rozaba en mi entrepierna enviando unas jodidas olas de calor por todo mi cuerpo que me ponen erótico y actuó tan sucio. Lamiendo su entrada, acariciando sus glúteos y separando. Cierro los ojos mientras lo hago, disfrutando de él y la sensación de tener su culo en mi cara.

Le muerdo en las nalgas y deslizo mi lengua por la misma parte donde queda enrojecida. Lamí un par de dedos para meterlos en el interior. Bill mueve sus caderas como un desaforado buscando más de mi, envuelto en gemidos.

Una vez más se sienta en mi cara por unos segundos antes de separarse para darme aire y mi polla se empapó por completo ante tal acción. Le doy un azote suave mientras vuelvo a hacer que se aferre a mi cara y yo enterrar mi lengua en su esfínter.

— Oh, joder. Eso es. — más arriba sentía como su mano se mueve sobre su polla, machacando envuelto en el placer. — Mhmm… ay… — un poco más y su cuerpo cae sobre el mío débilmente. Yo aún así sigo con las manos en sus caderas y me levanté un poco para dar unos últimos besos antes de dejarlo o intentar…

— Me encanta que me hayas usado.

Bill rió. — Okay… a todo esto ya que estamos bien, hay algo más.

— ¿Qué?

— La boda es este sábado, no habrá fiesta como quería pero todo lo que se gasta en la fiesta gastemos en nosotros y nuestros hijos.

— Bill. — reí nalgueando su hermoso culo con suavidad.

— No me importa si estás en desacuerdo, solo nos casaremos y ya… además es el único día que la catedral tiene oportunidad de recibirnos y la noticia de mi boda está por todas partes. Nada puede salir mal.

— No dije nada de estar en desacuerdo, es más, me encanta la idea.

Bill volvió a su postura normal para abrazarse conmigo en cama.

&

El día siguiente como de costumbre Bill se iba a trabajar llevando a los bebés para que así yo pudiera ir a la universidad tranquilamente luego de dejar a Maddnees a la escuela. Sentí las horas eternas y mucha soledad ahora que Georg no estudiaba para trabajar en la empresa de su papá algo que yo también debería hacer pero me interesaba el título.

Me sentaba solo en la banca ya que no tenía amigos pero no es cosa de molestia, sino de paz.

A la salida pasaba por Maddnees pero no llegamos a casa si no que nos detuve en un parque para bajarnos a unos juegos infantiles vacíos. En el trayecto compramos helado y veo como Maddnees se sienta en una banca y yo junto a ella.

— ¿Por qué me trajiste aquí?

— Quiero hablar contigo, muñeca. ¿Me dejas?

— Ujum.

— Okay… — suspiré con un nudo en la garganta. — Dejando la bonita historia de la princesa encantada, el príncipe Tom y Adam, quiero que…

— ¿Crees que estoy mintiendo, pa?

— No. — susurré. — Solo…

— Yo escuché a mi papá Bill hablar con el tío Gustav y su novia y decirle que te fue infiel mientras yo fingía dormir. No entendía lo que estaban hablando pero por la reacción de mi tío Gustav supe que estaba mal. También le conté a mi tío Gianluca y prefirió callarse de todas formas porque no querían herirte.

— ¿Y tú querías contarme? — pregunté sintiendo mis ojos nublarse.

— Ese mismo rato, papá. Pero yo no quería hacerte sentir como ahora… te veías muy ilusionado por casarte con papá y es tan mala la noticia que tampoco quería que se separen porque los amo. No soportaría que se separen.

Tomé a mí hija para abrazarla mientras aprieto los ojos con fuerza, llorando en silencio una vez más.

Si bien había decidido hablar de este tema es porque los pensamientos no me han dejado dormir durante toda la noche y fingir que no me pasa absolutamente nada me cuesta demasiado.

¿Cómo esperaba que en algún momento no me sea infiel si lo conocí siendo infiel?

Mierda… ¿qué putas me faltó para ser todo lo que el quiere? ¿es que no soy suficiente para Bill para que me haya echo eso? ¿no me ama lo suficiente? ¿no le doy lo necesario para que se haya ido tras otro?

Qué maldita tortura la sensación de enterarse que te fueron infiel y qué te lo nieguen en la maldita cara haciéndote ver como el malo…

Apreté el cabello de Maddnees llorando muchísimo más sin poderme controlar. Nunca me habría gustado que mi hija me viera en esta situación pero ya no había vuelta atrás.

— Por favor, pa. No dejes a mi papi Bill por lo que más quieras. En serio que yo no podría soportar si ustedes no están juntos.

Mi corazón se partía por la mitad y mis ojos cada vez lagrimean mucho peor.

— Maddnees. — llamé a mi hija haciendo que me mire pero le costaba por las lágrimas igual que a mí. Sostuve su rostro entre mis manos grandes antes de darle un beso en la frente luego de tragar saliva. — Yo…

— Por favor. — insiste. — No me canso de decir que eres mi ángel, papá. Desde que tú estás en nuestras vidas todo se ha vuelvo lo más lindo, papá, todo es perfecto, él se ve muy feliz.

— Maddy, no. — murmuro sin verle. — Cuando una persona te hace daño de esa forma ya nada vuelve a hacer igual.

— ¡Pero mi papá si te quiere demasiado y tú a él!

— No me vas a entender.

— ¿Entonces no le quieres lo suficiente? ¿vas a dejarnos solos a nosotros y mis hermanitos también van a crecer sin ti como yo? ¿¡eh!? — luego de decir eso sale corriendo al auto para esperarme ahí mientras yo observo a un punto fijo con las emociones a flor de piel. Haciendo revoloteos dentro de mi cabeza todos esos pensamientos de lo que quería hacer, como debía actuar delante de Bill, de mi hija…

¿Cómo iba a explicarle si ella y Bill tienen las mismas actitudes?

&

— Les he preparado cena. — comenta Bill con una sonrisa al vernos llegar. Maddy le dió un abrazo fuerte antes de tomar a su gatito e irse corriendo por las escaleras con tristeza. En cambio yo tomé rumbo al baño para lavarme la cara y verme al espejo tan demacrado en un corto tiempo.— ¿Te has enojado con Maddnees?

— No. — suspiré desviando la mirada. — Voy a viajar a Washington en la noche, ¿sabes?

— Mhmm, ¿a qué?

— ¿Qué importa?

— Ay, Tom… — le oigo susurrar a mi detrás una vez que salgo del baño rumbo a la cocina. Había pensado en todas las posibilidades para llegar al fondo del asunto ya que Bill no me iba a decir y seguramente me seguiría negando. — ¿Estás molesto conmigo?

— No.

— ¿Entonces?

— Hasiel. — digo con una sonrisa tomando a mí amado «fiel» esposo. — Tengo que ir a verlo. — Bill me rodeó el cuello con ambas manos mirándome extrañado. Hice modos y posibles de sostener la mirada en la suya. — Son unas cosas importantes que tenemos que arreglar, ¿no te molesta?

— El sábado nos casamos. — hace un puchero que me hace latir fuertemente el pecho. — No quiero que haya ningún problema en la boda, ¿me oyes? quiero que todo salga perfectamente.

— No va a pasar nada que tú no quieras que pase.

— Bueno, es que no solo es un wedding planner. Son cinco.

— Ah. — arqueo las cejas moviendo la cabeza lento. — Está bien.

— Ow. — Bill ladea una sonrisa con coquetería. Apegó su cuerpo más al mío haciendo unos roces sensuales que me encantaron, ¿para qué mentir? Por más rabia que tenía en el pecho mi entrepierna latía con una necesidad urgente de él pero si lo tomaba no podría parar.

Bill me volvió tan dependiente de él y de su cuerpo que si veo a alguien más no me haría gracia ni una sola cosquillas nada en el cuerpo.

— ¿Me quieres tomar un ratito en la biblioteca?

— Me encantaría pero alistaré un par de cosas y no me va a dar tiempo. — le di un toque suave en la nalga antes de apartar a la fuerza su cuerpo para irme por las escaleras a hacer una mochila pequeña de ropa aunque no la necesitaría.

Segundos después llamaba a Hasiel para pedirle unos cuantos favores y en cuanto cae la noche estoy tomando el primer vuelo y no exactamente a Washington como mencioné.

Sino al maldito New York.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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