

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 70
Los labios de Tom recorriendo mi piel era todo lo que estaba bien en la vida.
Me ponen triste por haber sido un estúpido con mi actuar y me pongo a soltar unas cuantas lágrimas de verdadero arrepentimiento.
Empieza por mis pies dejando besos húmedos en la planta, ambos tobillos y asciende hacia arriba con lentitud.
Lo espero ansioso entre mis piernas dónde llevó mi intimidad a su boca para empezar a lamer, dar besos suaves y acariciar mis gemelos a una delicadeza inimaginable… a estos extremos no podía parar de llorar. Era tanto lo que estaba sintiendo que no podía concentrarme en la excitación del momento y terminé alejando a Tom de mi cuerpo. Él me miró y sin preguntar más me abrazó en medio de un suspiro pesado.
— Ya… todo está bien.
— Mierda…
«No todo.»
— No puedo hacerlo hoy. — murmuré. — Estoy lleno de sentimientos que no los puedo evitar y no logro ponerme así como tú, amor. Perdóname… de verdad… perdón… — en eso estaba incluyendo el que me perdonara por la estupidez que hice.
¿Qué me hizo pensar que de verdad lo podía dejar en el olvido si con cada demostración de amor que Tom hacia mi me ponía así de culpable? ¿qué me hizo creer que no me arrepentía cuando ahora más que nunca lo estaba sintiendo?
— No te preocupes. Eres muy sensible y me llena de ternura el corazón, hermoso. — besó mi frente repetidas veces.
— ¿Podemos acabarnos el champagne y disfrutar de una buena noche los dos? ya quizás mañana pueda pasar eso entre ambos.
— Sí, no es que haya tanta prisa. — suspiró volviendo hasta donde estaba la botella para empezar beber entre los dos desde el pico, sedientos. — Ya eres mi esposo para la eternidad, solo es cuestión de tener esos momentos cuando nuestra hija mayor vaya a la escuela. Sería nuestra oportunidad.
Yo reí.
Después de terminar el champagne, Tom y yo nos sentamos en la cama abrazados. Él estaba detrás de mí y disfrutando del momento. La habitación estaba en silencio y ahora a oscuras solo con la luz de la luna. De fondo teníamos una melodía suave que provenía del equipo de sonido pequeño en frente de la televisión.
Tom comenzó a acariciarme el cabello, y yo me sentí relajado y cómodo entre sus brazos. Me gustaba la forma en que me tocaba, la forma en que me hacía sentir…
— Te amo… — murmuró inhalando el aroma de mi cabello. Yo en cambio no le respondí, solo apreté el agarre de sus manos en mi cuerpo y suspiré.
Volteo a verlo un poco para darle un beso suavemente en los labios. Y me devolvía el beso, con ansias.
La noche siguió adelante con Tom y yo disfrutando de cada momento juntos. Nos reímos y hablamos sobre nuestros planes para el futuro, sobre nuestros sueños y aspiraciones.
Me contó sobre como recordó su infancia, sobre sus padres y sobre cómo había crecido en un hogar lleno de distancia, similar al mío. Yo le conté sobre mi propia infancia, sobre mis padres aunque no me gustaba mucho hablar.
Mientras hablábamos, nos seguimos dando besos suaves y cariñosos. La conexión entre nosotros era palpable, y podía sentir cómo nuestra relación se estaba profundizando un poco más.
En un momento, Tom se levantó de la cama y se dirigió al equipo de música. Puso una canción suave y romántica, y se volvió hacia mí con una sonrisa.
— Baila conmigo — dijo, extendiendo su mano hacia mí.
Yo sonreí y me levanté, tomándole la mano. Nos abrazamos y comenzamos a bailar, moviéndonos al ritmo de la música. La sensación de estar en los brazos de Tom era increíble. Me sentía seguro, protegido y amado. La música y el momento parecían haberse fundido en una sola cosa, y yo me sentía como si estuviera flotando en el aire…
Perdóname, amor. Perdóname por haberte engañado, por haberme dejado llevar, por ser el peor hombre del mundo. Ese que no se merece a un ser tan grandioso como tú.
No te merezco, Tom.
No…
&
Los besos en mi rostro me hacen despertar del increíble sueño que estaba teniendo en este rato. Yo sonrío y a tientas busco a mi marido con las manos hasta sentir como me besa en los labios de la forma más dulce que puede existir.
— Buenos días. — saluda entre besos cortos. — ¿Como amaneció la cosa más linda y perfecta del planeta?
— Bien. — respondí de igual forma, con una sonrisa en la cara recién abriendo los ojos.
— He pedido el desayuno. — Tom iba a alejarse de mi pero yo lo evito aferrando más mis brazos en su cuello, llenándole de besos por todos lados también hasta tomar la ventaja donde hago que se acueste en la cama y yo subirme sobre él. Estaba puesto su camisa como pijama. Le da una gran oportunidad de tocarme los glúteos y no la desperdició, amasando mis nalgas tan suave.
Dejándose llevar por mis besos.
— ¿Te quieres comer primero el postre? — susurró apretando fuerte mis caderas, aprisionando su cuerpo con el mío. Ambos creamos esa fricción, restregando mi trasero en su ya despierta erección.
— Lo deseo, cielo.
Tom nos voltea para yo quedar debajo de su cuerpo. Lo veo bajarse el boxer a una altura considerable antes de llenar sus dedos de saliva para guiar a mi trasero y lubricar. Después repitió la misma acción con su glande antes de guiarlo hasta el lugar donde se había entrado tantas veces. Lo sentí demasiado palpitante. Duro en mi interior que no puedo evitar aferrarme a él, a su espalda.
Se mueve con esas ansias y yo me llenaba la garganta de gemidos salidos de esta con libertad. Le clavo las uñas en la espalda, echando mi cabeza hacia atrás todo lo que puedo y dejo que devore mi cuello. Las mordidas que le da envían maravillosas punzadas a mí miembro que se desliza en medio del cuerpo de ambos, encantado con la fricción que el cuerpo de Tom se lo da.
— Mhmm. — rugió en mi oído, lamiendo el lóbulo de la oreja. — Oye, ¿te he dicho lo mucho que me encantas?
— No, dime…
— Me encantas. — murmura metiéndole más ganas a sus penetraciones. Yo reí, ahora entre el llanto y la excitación.
— Repíteme mil veces más que no puedo aguantar, eres el hombre que más amo con locura.
— Me encantas, te amo, te adoro con esa misma locura. Mis ojos jamás podrían fijarse en alguien que no seas tú, en serio. — las palabras acompañadas de suspiros provenientes de su boca me incitan a abrazar a mi hombre con muchísima fuerza. Después a unir mi boca con la suya para besarlos sin control.
Mete la mano entre ambos cuerpos para manipular mi polla, centrándose en la punta y volviendo loco mi glande. Le abro más las piernas. Indicando que necesito más de sus movimientos y así me lo cumple, así se mueve más.
La posición que viene a continuación es aquella de flor de loto donde los movimientos los llevo yo, de adelante hacia atrás sintiendo lo profundo de su miembro en mí. Ambos estamos abrazados dándolo todo en la cama.
Si que puse dejarme llevar por la excitación sin pensar en nada, con la mente en Tom y nuestro placer.
Apoyé las manos en el colchón para así moverme, ver la carita sonrojada de mi chico delante de mi acariciando mi abdomen plano; deslizando el dedo índice por aquel tatuaje a un costado y agachando la cabeza para dejar unos besos suaves sobre la estrella. Hecho la cabeza atrás una vez más con ojos cerrados y pum…
toda mi esperma era salpicando en mi pecho de forma explosiva mientras que Tom tuvo que hacer modos posibles para eyacular fuera.
Dejé caer mi peso sobre la cama controlando mi respiración con Tom sobre mi cuerpo. Los dos nos reímos por lo bajo a causa de lo que acabamos de hacer.
— Quiero que comas, por favor.
— Ahora sí. — relamí mi boca seca. Me acomodé entre las sábanas, limpiando mi frente sudorosa con el dorso de la mano para luego recibir la charola que Tom traía en manos sobre mis piernas. Ambos nos dedicamos a comer entre besos y caricias.
Unos instantes después decidimos darle larga a nuestra primera actividad de florería en el hotel.
Ambos nos encontramos bocabajo en una de las camillas masajeadoras mientras un par de chicas riegan una cantidad exagerada de aceite sobre la espalda de ambos. Las manos de estas se deslizan como lo mejor del mundo y no puedo evitar soltar jadeos satisfactorios cada que tocan en un punto doloroso.
La mano de Tom y la mía estaban entrelazadas. Nuestros rostros se miraban entre si y sonreía a más no poder, de ver su rostro bonito. Me susurra entre dientes un ‘te amo’ y yo se lo devuelvo igual.
Pero con un beso volado al final.
Después de los masajes nos vamos a recorrer todo el jardín del hotel, observando como las personas se ubican frente a la piscina, otros hacen unas actividades bajo una carpa y a nosotros nos llamó mucho la atención un par de chicas vestidas como hippies.
— Ven. — dice tomando la mano de Tom en confianza y este se deja llevar a un extremo. Yo me quedo con la mujer de rastas azules, que me mira con cara de pocos amigos.
Yo suspiré nervioso observando sus ojos.
— Habéis mentido a tu marido. — susurró.
— ¿En qué? — coloqué las manos en mi cintura, ladeando la cabeza sin dejar de observar con una ceja arqueada a la chica.
— Adulterio. Eres un hipócrita al decir que amas a ese hombre cuando solo amas que esté para ti.
— Pues claro, ¿cómo no si es mi esposo?
— ¿Sabes qué les pasa a las personas como tú? se quedan solas al final. — yo la veo con altanería antes de dar unos pasos hacia atrás, yendo en búsqueda de Tom para agarrarle del antebrazo y empezar a jalarle a fuerza. Mi novio amable se despidió de la mujer para luego retomar sus caminar.
Se posicionó detrás de mí, rodeando su cintura y así ambos empezamos a caminar.
— Gracias por sacarme de ahí. — habla en mi oído. — No creo en las videntes. Es muy estúpido lo que hacen para ganarse unos centavos. ¿Por qué mentirle a la gente? dios.
Yo me quedé frío, dejando de caminar.
— ¿Qué te han dicho?
— Nada creíble, no le des importancia en verdad. — siento frío en la espalda cuando deja de abrazarme para rodear mi cuerpo entre sus brazos, cara a cara. Apega sus labios a los míos para darme un beso corto pero que yo alargué poniendo las manos en su cabeza, profundizando. Tenía una fuerte urgencia de que me besara para olvidar el mal momento que acaba de pasar segundos atrás. No, no era porque yo quería que Tom esté ahí para mí. De verdad lo amaba. Oh, santos cielos.
Por ende me sigo besando a mi marido en medio de ese jardín con multitud de personas sin importar qué. Moviendo la cabeza ambas direcciones sin dejar de apretar para profundizar.
Sí… me lo estaba comiendo vivo.
— Amor, ¿te encuentras bien? — Tom se separó jadeante de mi boca.
— ¿No te gustan mis besos? — susurré poniendo ojos de gatito. A lo cuál reacciona apretando mi cuerpo al suyo, simulando un abrazo cuando más abajo hace un roce disimulado de su erección en la mía. Observé a nuestro alrededor, con las mejillas encendidas. — Ya veo.
— Nunca me has besado así.
— ¿Cómo? — según yo era un beso de esos tranquilos como los que siempre solíamos darnos.
— Como si quisieras poseerme, querías arrancarme la boca a besos. — observo como relamió sus labios hinchados y de un rosa intenso. Exhalé fuerte para después tomar su mano y guiarlo hasta el interior del hotel con suma urgencia porque se me antojaba tenerlo dentro también.
Subimos en el elevador, colocando el piso que nos tocaba y dentro vuelvo a besar a mi esposo de la forma en la que le había encantado. Cosa que hice con diferentes intenciones pero así estaba la cosa. Tomé impulso para rodear su cintura con mis piernas y, apega mi cuerpo sobre la pared de metal para frotarse descaradamente en mi erección. Haciendo que doliera de lo increíble que se siente el contacto en el.
Finalmente la puerta se abre en el piso que tanto ansiaba para así ya poder quitarnos la ropa de una vez.
Tom deslizó la tarjeta para abrir la puerta a tientas y al abrirla la empuja acompañada de un fruto frustrado por el tiempo que es oro.
Cerró la puerta con el pie y me bajé.
Mi rostro fue a dar contra la madera provocando un sonido estruendoso que hubiera evitado con las manos si no fuera porque Tom las ató atrás con el pañuelo que siempre lleva en la frente.
Segundo mis pantalones fueron a caer al suelo. Sentí la yema de los dedos de Tom acariciar mi entrada. Escupe, reparte perfectamente con suaves caricias antes antes de meter de un golpe seco su polla dura. Robándome el aliento. Trago saliva con los ojos cerrados, bien apretados abriendo mi boca en un circulo ovalado.
Ambos empezamos a gemir al mismo tiempo que sus caderas se mueven a un ritmo frenético. Esa misma mano que ya había tanteado el sin rayas se dirige a mi cabello para tomar un puñado y tirar de él hacia atrás.
— Oh, ¡mjmm! — Tom no deja de arremeter sus caderas en mi contra para darnos placer a ambos tan delicioso y a la vez tan cruel. Sus estocadas son tan fuertes que con casa una mi cuerpo se va hacia adelante, y mi polla de la misma forma roza en la madre fría, siendo manchada por el líquido pre seminal que tiene empapada la punta.
— Ay, Billy. — aparta cabello de mi oreja para pegarse hasta morder. — Mhmm, oh. — el suspiro le sale por la nariz, enviando a mi su aliento de menta. — Por más besos que terminen así. — pide descendiendo hasta mi hombro cubierto por la camisa de algodón.
Yo ya no podía más, me encantaba lo que estaba sintiendo. Mi boca continúa abierta y mi ceño ligeramente fruncido. Los ojos no dejan de observar como pueden de soslayo a Tom, estar tan centrado observando el entrar y salir de su entrepierna.
— ¿Tienes algún antojo en especial ahora mismo, Billy? dime porque me siento complaciente en este momento.
— Quisiera… — tragué saliva pensando bien en lo que iba a pedir por más avergonzado que estaba.
— Dímelo.
— Quiero… quiero que me dejes acabar en tu boca, será pronto. Lo prometo.
— Entonces ven. — salió de mi interior. Me lleva como si fuera cualquier cosa con los pantalones abajo y la camisa media alzada. Este se acuesta en la cama e hizo que me subiera encima formando un seis nueve cuando tuve por fin mis manos desatadas. No pierdo el tiempo en meter su polla en mi boca, saboreando sus fluidos mientras Tom me hace lo mismo a diferencia de que mi polla está hacia atrás. Se siente tan única aquella posición jamás practicada a lo largo de nuestra relación.
Así nos chupamos mutuamente, quizás en una competencia de quien lo hacía mejor y vaya que Tom me lleva la delantera por el simple hecho de tener más ventaja en todo mi miembro así hasta el trasero donde se dedica a meter sus dedos y sacarlos con suma prisa.
— Oh… — nos quejamos ambos, sintiendo las olas de calor empezar a subir por nuestros cuerpos hasta llegar a la punta y salir. A propósito hice que el esperma de Tom cayera en mi rostro con una jodida sonrisa.
— Creo que desde hoy me va a encantar empezar por este bombón. — besó la puntita y me estremecí.
Ahora me acuesto a su lado, mirando igual el techo.
Y preferimos quedarnos en cama, sin la ropa disfrutando del calor del otro antes de volver.
Continúa…
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