

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 66
— ¿Pero qué vamos a celebrar? — Maddnees se miraba al espejo con una cara de disgusto ante el peinado que le hizo la sirvienta. Eran un par de coletas bajas como si fuera la Chilindrina y a mi hija no le había gustado en lo absoluto. Me causaba gracia su expresión.
— Ya sabrás, amor.
— Mhmm. — rasca su cabeza e indirectamente se va quitando las ligas rosas que le pusieron en la cabeza hasta quedar sin nada y se peinaba sola casi jalándose el pelo.
— Maddy, no hagas eso. — reí quitándole el cepillo para peinar su cabello que ya le daba en la cintura, igual se negro que el mío y super lacio. Para que no se mortifique tanto le hice unas hondas sin calor con rapidez, casi vaciando la laca en su cabello y se veía sonriente. — ¿Mejor?
— Mucho.
La ví a través del espejo empezando a notar ese parecido a Tom nuevamente pero con la diferencia de que ya no me asustaba, es más, me sentía feliz de que tuviera ese parecido. Lastima que en actitudes pues… éramos iguales e íbamos a chocar demasiado en un futuro.
Yo esperaba que no, pero no iba a negar que eso me daba mucho temor.
— Por cierto, papá. — Maddy volteó a verme con unos ojitos tiernos de gatito. Le acaricié la mejilla con ternura para después plantar un beso en su mejilla.
— Dime, hermosa.
— Tengo que pedirte unas disculpas por haberte hablado así ese día, yo me porté muy mal. — agachó la cabeza. — Pero no lo haré otra vez. Ya sé que tú hacías eso porque estabas desesperado y no sabías que más hacer, solo pensaste en mí, en mis hermanitos… de verdad… no quiero ser una mala hija contigo cuando sé lo mucho que te esforzaste cada día por darme lo mejor. — al terminar de decir eso se lanza a mis brazos para rodear mi cuerpo con sus pequeñas manos.
— Ay, mi vida. Está bien, no te disculpes… me harás llorar.
— No. — hablaba en un pucherito tierno. — Eres muy bonito para llorar, pa. — mordí mi labio inferior parpadeando reiteradas veces mientras tragaba mis lágrimas con valentía y eso le gustó a Maddnees porque me daba un besito en la punta de la nariz.
— Qué hermosos se ven. — dijo Tom entrando a la habitación. — No quiero interrumpir pero ya vamos a empezar. — asentí con la cabeza yendo hasta Tom para saludarlo con un beso en la boca y abrazarle.
— Mi amor, tienes una hija encantadora. — le digo a Tom observando a Maddy que se sonrojó al escucharme. — Es una verdadera princesa.
— Entonces princesa, vámonos a la cena.
Maddnees vino hacia nosotros poniéndose en el medio para tomar ambas manos y caminar los tres rumbo al comedor donde estaban personas esperándonos quizás solo a nosotros. De los bebés se encargarían un momento las sirvientas y bueno, quizás pasaremos un buen rato.
Solo quizás.
En cuanto nos hicimos presentes fuimos el punto blanco del dardo en el lugar. Personas conocidas y desconocidas estaban ahí, sentados. Me puse nervioso porque no quería que empiecen a hablar de mi mala reputación delante de Maddnees y tener que profundizar sobre algo que no me hacía tan feliz. Entre las personas estaba Ría, Gianluca, Hasiel, Jörg y mi más rival de la situación.
La desaparecida perra de Charlotte, quien me barre con la mirada en desaprobación pero que extrañamente no importó porque sé lo que valgo ante los ojos de su hijo y lo loquito que lo traigo.
Bien me puede chupar los testículos la vieja.
— Buenas noches. — saludé con la mejor sonrisa hipócrita a los presentes. Unos devolvieron el saludo, otros no.
Jum.
— Tomen asiento, por favor. — pidió Jörg amable levantándose de la silla para ofrecernos asiento a los tres y cedimos. Maddy se veía nerviosa al igual que Tom. — Bueno, creo que ya todos saben por qué estamos aquí — dijo Jörg sonriendo abiertamente. — Tom y Bill han decidido unirse en matrimonio y queremos celebrarlo con todos ustedes. Nuestras personas más allegadas.
Hubo un murmullo de felicitaciones y aplausos, pero Charlotte se quedó en silencio, con una expresión de rabia en su rostro.
— Felicitaciones, Tom. — dijo Hasiel levantándose de su silla para abrazar a Tom —. Eres un hombre muy afortunado. Me encanta que vayas a casarte con la persona que deseas en tu vida.
— Gracias, Hasiel. — respondió Tom sonriendo. — Estoy muy feliz. — las mismas palabras y acciones repitieron los demás. Dando regalos pequeños a ambos que eran dejados sobre la mesa. Mientras tanto, Maddnees se había dedicado a observarme con unos ojitos brillantes.
— ¿Papá? — dijo Maddnees mirando a Tom y a mi con ojos ilusionados. — ¿Es verdad?
— Sí, cariño — respondió Tom por ambos. — Bill y yo nos vamos a casar.
— Me alegra mucho, papá. Me encanta la noticia. — ambos le dimos un beso en la cabeza a nuestra hija y esta sonrió estirando sus brazos para abrazarnos. La escena era conmovedora, y hasta Charlotte parecía haber suavizado su expresión. Pero de repente, Ría se levantó de su silla con el veneno destilando por todas partes caminando hasta donde estaba.
— Felicitaciones, Bill. — dijo Ría con una sonrisa falsa. Yo suspiré ladeando la cabeza, mirando un punto fijo en la mesa. — Me alegra mucho por ti.
— Gracias, gracias. Que linda.
— ¿Sabes, Bill? — dijo Ría. — Me parece que esto es una excelente oportunidad para que te deshagas de tu pasado y comiences de nuevo.
Tom frunció el ceño al mismo tiempo se levantó de su silla para intervenir.
— Ría, no creo que sea el momento adecuado para hablar de cosas ajenas al tema de la reunión. — pero Ría continuó hablando, ignorando la advertencia de Tom.
— ¿Sabes, Bill?
— No y no me interesa.
— Me parece que deberías contarle a tu futuro esposo sobre tu pasado. Me parece que tiene derecho a saber.
— Pero qué estúpida. — reí divertido dándome un golpe suave en el rostro con los ojos cerrados. — Mi futuro marido sabe las cosas a detalle, explícito, cada acción, palabra, hecho. Si hay alguna cosa en la relación de ambos es la confianza y la comunicación.
— En tu cara. — se burló Maddnees con una risa burlona. Hasiel y Gianluca se rieron por ello. Ría se fue echando humo por las orejas mientras Tom solo volvió a sentarse.
— Que buen intento, ¿podemos seguir? me interesa planearlo desde ya, ¿cómo les gustaría la boda aquí?
— Algo sencillo. Rápido. Una reunión, el juez en la casa y ya.
— Uhm, ya… entonces aquí por el civil y la boda religiosa en Alemania. — mordí mi labio inferior.
Tom me miró con sorpresa pero de acuerdo con ello mientras los demás solo atendían.
— Me gustan las cosas exóticas por lo tanto quiero que sea a lo grande, mal gastar el dinero de los Wieger. — eso lo dije observando a mi suegra. — Y teniendo en cuenta que allá están los otros padres de mi marido.
— ¿Y tenemos que viajar hasta allá?
— No, solo manden los regalos. Menos gente a la que alimentar.
Y Tom se rió de ello.
— Bueno, está bien. No hay problema.
— Okay, gracias por escucharme. Vámonos, Maddy. No tenemos más que hacer. — tomé la mano de mi hija para empezar a subir a la habitación donde estaba los bebés y encerrarnos ahí, los cuatro luego de hacer que la mucama se fuera. Dejé escapar el aire al sentarme en la cama.
— ¿Quién es esa Ría, papá?
— Una mujerzuela que quiere robarse a nuestro Tom, no hay que permitirlo.
— Entendido, capitán. — puso su mano en la frente como un soldado al decirlo.
.
By TOM
La cena transcurrió con total normalidad, por supuesto. Pero al irse ese mundo de personas mis padres divorciados se pusieron a discutir sobre uno en estar de acuerdo en la vida y el otro no. Preferí largarme con la comida de Bill y Maddnees en manos mientras ahí se peleaban por cosas estúpidas.
Golpeé la puerta de la habitación para que me abriera y Maddnees se deja ver detrás con curiosidad.
— Papá, shhh. — abre la puerta demasiado para dejarme entrar al interior de esta y correr otra vez a la cama junto a Bill. Acariciándole el cabello. — Está dormido, no lo despiertes.
— Les traje comida.
— ¿Se puede comer mañana? es que ya también tengo sueño. — asentí con la cabeza dejando la comida en la peinadora. También cerré la puerta con seguro para ir al baño para cambiarme la ropa y salir con una pijama. Me senté en la silla mecedora con una cobija encima para descansar. Ahora sí que estaba tranquilo porque todo marchaba mejor que nunca.
&
El lloriqueo del bebé me tenía en pie a las seis de la mañana que empecé a prepararle su mamila ese mismo rato a toda prisa para evitar despertar a Bill y Maddnees que estaban en un sueño profundo. El pequeño con sus lloridos despertó a la nena y así se armaba una guerra por quien lloraba más fuerte que el otro. Al conseguir la comida les daba y así se callaban.
En eso aprovecho en darme un baño, ponerme ropa limpia y… tomé a Angeline en mis brazos para sentarme en la silla que dormí. Acariciaba su mejilla pequeña un poco triste por lo sucedido con su mamá, aún la tenía presente. Para mí de verdad es un gusto el que Bill la trate con el mismo amor.
Realmente era una buena señal.
— Ay, joder… — murmura Bill estirando su cuerpo entre las sábanas, despertando. Maddy en cambio seguía durmiendo como nunca. — Uhm. Me gusta mucho como te ves con Angeline.
— Es una niña hermosa.
— Lo sé… — al estar de pie caminó hasta donde estaba el pequeño para cargarlo hasta la cama para empezar a revisar si pañal mojado. — Aprovechando el clima los voy a bañar, desviste a esa hermosa.
— No, que vergüenza. — casi corrí con Bill para entregarle a niña y yo hacerme cargo del hombre que ya tenía sus pelotas al aire. Lo cargué como la escena del rey león. Haciéndole reír a Bill. Me paseo por la habitación con el pequeño dándome su trasero pequeño en la cara. — ¡El elegido! — exclamé muy bajo. — ¡El destroza vaginas tres mil! ¡aleluya!
— ¡Tom! — rió más escandalizado dándome con un pañuelo de tela en la espalda y reí también. Continué paseando al pequeño hasta que empezaba a pujar y su popó me caía en mi camisa, al suelo. — ¡Ahí está! — empieza a partirse más de la risa mientras se agachaba al suelo sin poder aguantar la carcajada ruidosa.
Sin alterarme le acosté junto a su hermanita y suspiré metiéndome al baño para quitarme la ropa y remojar la camisa. Empecé a lavarla teniendo de fondo la risa de Bill. También los zapatos me manchó pero no era importante.
Era la popó de mi bebé.
— Joder, eso estuvo bien. Me muero.
— Ya. — suspiré al conseguir limpiarla y volví con papel para limpiar lo del suelo, mis tenis y ya estaba.
— Él te ha elegido. — siguió y yo me reí también al final.
Después de tenerlos desnudos a ambos nos metimos al baño. Bill se puso una franelilla cómoda con sus boxers y tenía al niño en sus brazos mientras el agua de la manguera pequeña caía en su cuerpo jabonoso.
Lo hacía con manos expertas y yo solo con pensar que puede resbalarse el niño como un jabón y que quede con la mollera sumida, uh…
No, eso sí que no.
— Así de simple se los baña, ¿para que una tina, eh?
— Wao. — admiré su trabajo cuando me entrega al bebé tiritando de frío. Lo envolví en la toalla para secarlo y ahora era el turno de la niña e hizo el mismo procedimiento pero con un poco de más cuidado con ella. Eso no lo ví pero supuse que era así. Coloqué adecuadamente la ropa, el pañal, las medias y sus guantes e iba rendido a su cuna.
Ahora con Angeline hice lo mismo tratando de no ver en absoluto nada y al tenerla con el pañal ya la cambié con tranquilidad con sus prendas lila pastel. La acuesto junto a su hermano con cuidado. Bill se había quedado bañándose de paso y yo bajé rumbo al jardín para respirar un poco de aire.
Qué nervioso me ponía Angeline.
En lo que me acercaba al pequeño kiosko podía observar claramente el besote que se estaban dando Gian y Hasiel. Me recordó los besos que me daba con Bill.
— Y a mi me querían decir que no se traían nada. — hablé tan alto al estar detrás de ellos que se separaron asustados. Gianluca cayó torpe al suelo mientras mi primo solo daba la espalda.
— Disculpa, solo… nos ganó el impulso. Estamos drogados.
— Por favor si se van a comer invítenme con mi esposo para comernos todos aquí.
Hasiel rió con gracia liberando su tensión.
— Está bien, nos atrapaste. Pero acepto el dos para dos, ¿uhm? ¿salimos en la noche a un club nocturno clandestino. — mordí mi labio inferior asintiendo antes de dar la vuelta. Hasiel me gritó que a las diez y yo corría de nuevo a la casa en búsqueda de mi novio otra vez porque se me antojó comerlo a besos.
Subí corriendo y no me dí cuenta que salía de la habitación. Ambos chocamos nuevamente cayendo al suelo de trasero y nos empezamos a reír divertidos.
— Nuevamente la torpeza hablando por nosotros, amor.
— Oh, por supuesto. — asentí reincorporando mi cuerpo para levantarme al mismo tiempo que él. — He visto a Gian y a Hasiel dándose un beso y ahora yo también quiero que me beses, necesito que me tragues con tus labios Bill. — mi novio se ruborizó por completo mientras se acerca a mí para rodear mi cuello con ambas manos y así besarme de la forma exacta en la que quería.
Yo lo acepto con ansia colocando mis manos en su trasero porque me tenía acorralado en la pared, haciéndome suyo solo con un simple beso que de simple no tenía es nada.
Bill era todo lo que necesitaba en mi vida para poder respirar en paz. Seguro me moriría sin él.
Continúa…
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