
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 59
Y la sonrisa que tenía se perdió al escuchar la palabras de Gustav que empezaron a resonar en mi cabeza como eco. Caminé con lentitud hasta sentarme en la butaca con la mirada perdida en un punto fijo del suelo. El labio inferior me comenzó a temblar. Los dientes a castañear y la presión se me bajó. Mis manos estaban frías, pálidas y sentí escalofríos terribles en mi piel.
— ¿Nick es… es..? — tragué saliva sin ser capaz de comprender. Mi vista se volvió nublada y tenía un nudo en la garganta ese instante. — ¿¡Cómo va a ser él!? ¿¡no te das cuenta lo que dices!?
— Mierda. — pasó sus manos por el cabello húmedo con frustración. — Es él… él estaba en el desfile de moda donde cantaste, joder. Estoy seguro, no tengo la menor duda. Él es Nick Wieger…
— No… — sollocé. — No, por favor. No me digas eso… por favor, por favor, por favor. — en la entrada de la puerta en la cocina estaba Tom aclarandose la garganta. Rápido limpié mis ojos y me puse de pie para acercarme a tomar agua.
— Amigo, tu café.
— Okay, gracias. Pero… Bill, él bebé tiene sucio el pañal y no sé como cambiarlo, no más bien, no sé como ponerle uno nuevo. Ya le limpié y todo… — asentí con la cabeza pidiendo permiso a ambos para ir hacia la habitación con Tom a mi detrás subiendo al mismo ritmo las escaleras.
Al llegar el niño estaba en pelotas y busqué rápido un pañal para ponerle con las manos temblorosas bajo su mirada atenta. Al obtenerlo le coloqué nuevamente su ropa y Tom lo cargó en sus brazos.
— Deberías dejarlo descansar. — sugerí recogiendo el desorden que causó en un ratito. Tom le besó en la frente antes de recostarlo en su cuna con un pucherito tierno.
Causó escalofríos en mi. Yo no podía dejar de ver a Tom a la cara sin que los recuerdos de ese día me azotaran la mente. Los ojos se me vuelven a llenar de lágrimas y no puedo evitar sentir ese maldito rencor pensando lo peor de él.
¿Es que acaso me mintió?
— ¿Estás bien, amor? — pregunta moviendo su mano frente a mí de arriba abajo. Murmuré un ‘si’ bien bajo y Tom se sentaba a mi lado. — Disculpa por actuar así con tu amigo pero en serio estoy muy cansado.
— Okay, Tom. — respondo antes de apartarme un poco de su lado para caminar rumbo a la ventana, abrazándome a mi mismo y empezando a aruñar mi brazo sin darme cuenta de ello.
— Ay, Bill. No estás bien. ¿Qué pasa?
— Tengo dudas sobre ti. Nunca me contaste sobre tu pasado o algo similar.
— Bueno, si ese es el problema hablemos. — palmeó un lado de la cama para que yo vaya a sentarme y lo hago después de dudarlo. Con las manos en ambas piernas y la mirada fija en el suelo. — La verdad no recuerdo mucho, ¿sabes? solo sé que me desperté en la que es mi habitación y que no recordaba a nadie. No papás, no tías, no amigos. Nadie. Entonces Simone me dijo que sufrí un accidente y ahora que me pongo a pensar mejor nunca me dijo de qué y por los sueños que estoy teniendo debe ser en esa avioneta. ¿Qué carajos hacia yo en una avioneta y de donde venía o a dónde iba? también tu amigo es participe de mis sueños y en la mayoría me veo en una casa blanca gigante. Con personas importantes llamándome Nick por todos lados.
— Tom. — sollocé levantando la mirada para conectar con la suya. Sus manos limpiaron mis mejillas por más que traté de apartarme y luego me besaba, causando escalofríos en mi interior. Sus labios se movían sobre los míos pero no fuí capaz de seguirle el ritmo, por lo tanto lo aparté con ambas manos en su pecho, suavemente. Tom bufó recostando su espalda en el colchón, teniendo los ojos cerrados.
— No entiendo por qué estás así pero bueno… mejor dime ¿cómo conoces a Marc? para ser exactos el director de mi universidad. Ese mismo que se acuesta con muchachitas para su placer a cambio de dinero y no me inspira confianza sobre la forma en la que se refiere a ti.
— No es importante, solo un amigo de la familia y ya.
— Lo es, quiero saber. Me hace pensar que estuviste detrás de esa beca y que yo no me lo gané con esfuerzo porque si es así voy a dejar los estudios. No quiero ser el estúpido de nadie, Bill.
— ¿Y qué insinuas?
— Precisamente para no pensar mal quiero que me expliques y si no lo haces iré a partirle la cara ahora mismo hasta saber. Seguramente esta vez no salga de prisión. — murmuró con los celos chispeando en su voz y el enojo.
— Georg vino a buscarme para que hable con él porque se enteró de la relación que tuvo con mi familia, era un buen amigo cercano a mi padre y ya es todo. Nomás le pedí el favor y para devolverle ese favor nos invitó a Maddy y a mi a su casa a cenar. Ese día él me sugirió ir a buscar un doctor porque se dió cuenta de mi embarazo. Nada más.
— Genial, gracias por tu aclaración… ahora ¿puedes cambiar esa cara de amargado que traes?
— Ujum…
.
By TOM
Salí de la habitación luego de su respuesta seca. Estaba tan agotado mentalmente que preferí salir de ahí e ir a tomar mi café que lo pongo a calentar al microondas y al estar listo salí hasta el jardín, pasando por a lo largo hasta llegar a la piscina dónde estaba el amigo de Bill acostado mirando un punto fijo. Al llegar me desnudé lo suficiente para acostarme en una banca desocupado pero a su lado, para hacerle compañía un rato.
— ¿Todo bien? — preguntó a lo cual negué con la cabeza dándole el primer sorbo a ese café con ese aroma bastante familiar. — ¿Lo has probado antes con canela y café soluble?
— No, pero me parece familiar como si lo hubiera tomado hace mucho tiempo y me fascina. Es como un café americano. Enséñame a preparar, se ha vuelto mi favorito.
Gustav rió.
— De hecho es tu favorito. — agregó y yo lo miré extrañado, como su estuviera delirando.
— ¿Crees conocerme?
— Lo suficiente.
— Uhm ya. Supongo que tú debes tener una explicación al estar apareciendo en mis sueños todo el tiempo. Siento que también te he visto pero no recuerdo dónde.
— ¿No te acuerdas de como me conociste?
— No. Desde que Bill me ha mostrado una foto tuya junto con él no he dejado de soñar un accidente aéreo, como le mencioné a Bill anteriormente y a causa de eso perdí la memoria, no me acuerdo nada.
— Ahora tiene sentido todo…
— ¿Sobre qué? ¿por qué nadie me explica?
— Bill, tú y yo ya nos conocíamos desde hace tiempo, Tom… solamente que en ese tiempo tu nombre no es Tom, es Nick y eres hijo de una importante familia que estuvo en la presidencia de los Estados Unidos. — me senté lentamente en la banca, observando al hombre que hablaba con suma seriedad. — Viviste como un rey en la casa blanca siendo hijo de Charlotte y Jörg Wieger, que fue el presidente del país. Nosotros nos conocimos porque mi padre fue el vicepresidente y casi vivíamos juntos desde muy niños. Ya de grandes nos alejamos un poco porque tus padres eran demasiado exigentes contigo. Lo tuyo era estudiar política para que llegues a ser el futuro presidente del país porque es un puesto importante y siempre me decías que te gustan los puestos importantes.
Con solo decirme eso le creí pero no interrumpía su confesión, estaba procesando todo lo que estaba pasando.
— … conocimos a Bill en una fiesta de personas importantes en Miami, ocurre cada año en enero. Personas de todos los países se reúnen en una casa playera para festejar sus logros, realizar subastas entre otras cosas más. Tú y yo nos reencontramos ahí luego de un año sin vernos. Tenías diecisiete mientras que Bill y yo veinte. Yo iba con Bill porque en ese año que no nos vimos fui a varios desfiles dónde él modelaba ya que mi madre era la estilista y su modelo favorito siempre fue Bill. Nos ahí nos volvimos más cercanos y bueno… volviendo a la fiesta iba con él hasta ese lugar, ambos se conocieron porque los presenté y entre ustedes hubo una química que no había visto jamás en nadie, en ninguna pareja. Le gustaste mucho a Bill, tanto que llegó a emborracharte con él esa noche para llevarte hasta algún lugar y tener relaciones. Si te preguntas cómo lo sé es porque al siguiente día me contaste, recordabas todo con exactitud (como se movía, que no usaron protección, lo mucho que te corriste dentro) mientras que Bill no, ni siquiera tú nombre se acordaba o tu cara porque estaba trabado hasta donde no te imaginas. Bill jamás tuvo control con las drogas…. — hizo una pausa antes de continuar. — Él fue quien te quitó la virginidad, fue tu primer hombre… nos volvimos a distanciar nuevamente por tus papás. Bill siguió viajando con sus padres durante tres semanas y al volver a Leipzig supo que estaba embarazado. Me contactó a mi para que yo hablara contigo porque sabía lo sucedido entre ambos. Te fui a buscar personalmente a tu casa burlando la seguridad de la casa blanca y te dije, te desesperaste por querer ir a buscarlo y luego no supe que pasó contigo, no supe de tus papás, todas las fotos que habían de los Wieger desaparecieron. Tus familiares nunca se pronunciaron al respecto y Bill vivió odiándote por embarazarlo en su máxima juventud. Por más que trataba de buscarte con detectives en todo Estados Unidos nunca apareciste y vivió con ese rencor, no quería a su hija…
— Lo sé. — susurré agachando la cabeza sintiendo como mis ojos se empezaron a nublar en ese rato con ganas de llorar. El nudo en la garganta se posiciona permanentemente en ese rato dándome cuenta de que esas veces que sentía que conocía a Bill eran por algo y decidí ignorarlas, dejándome llevar por las emociones que tenía hacia él.
— Y Bill ya sabe. — agregó. — Se me salió porque no entendía nada, incluso pensé que le mentiste para acercarte a él por Maddy.
— No, yo no recuerdo absolutamente nada de lo que me estás contando. — admití tapando mi rostro con ambas manos para dejar escapar un suspiro. — Pero sí hubo una persona que me dijo que me parecía a ese tal Nick y claro. — ironicé cabreado. — Si soy yo el desgraciado que dejó a Bill a su suerte. Maldición. — mordí mi labio inferior tragándome las ganas de soltar en llanto. — Seguramente me está odiando ahora mismo, por eso actuó así.
— Entiéndelo. — susurró apenado. — Quizás estará tratando de procesar la información que le acaba de caer como un balde de agua fría.
— Ay, joder… joder… Maddnees es mía, mi sangre.
— Uh, ella estará contenta de saber que eres su papá biológico también, de eso ni te preocupes.
— Joder… — susurré con el pulso latiendo más descontrolado que nunca y ya no me pude controlar con el llanto. Solo lloré sacando todo lo que traía adentro con impotencia, culpa e inestabilidad. Gustav se acercó a mi para acariciar mi hombro en apoyo pero solo producía más llanto en mí. Me culpaba de haberlo dejado a su suerte. Por no estar en el proceso de embarazo y el crecimiento de Maddnees. Me culpaba por no poder recordar nada que le pudiera dar una explicación a Bill para que se sienta tranquilo y que nuestra relación sea la misma de antes sin resentimiento alguno o malos pensamientos.
Me sentía el peor ser humano del mundo y mucho peor de saber que las personas que supuestamente eran mis papás no lo son. Qué mi familia no es mia y que no tengo diecinueve como me pintaron o que las historias que me dijeron no eran ciertas.
Estaba muerto por dentro.
— ¡Tom! — gritaba Bill entrando a lo lejos con un par de maletas dando pasos largos hacia mi con el rostro furioso. Tiro las maletas en el suelo. Gustav se separó de mí para verlo, poniéndose de pie para hablar con él y yo también, limpiando las lágrimas que solté.
— ¿Qué pasa? estamos hablando… ¿qué son esas maletas?
— ¡Quiero que se largue de mi casa ahora! ¡Ahora! ¡No lo soporto, es un hipócrita e idiota! ¡un imbécil! — forcejeaba con Gustav teniendo ganas de romperme la cara pero no le dejó en ningún rato.
— A ver, cálmate. Estoy contándole la verdad también. Ten un poco de consideración con él, no recuerda nada de lo que pasó.
— ¡No me importa! ¡es un estúpido, me da asco! ¿¡cómo puede decirme que me ama si me dejó solo en mi embarazo con Maddnees!? ¿¡cómo puede embarrarse la boca con eso!? ¿¡cómo… — y su voz empezó a quebrarse. — … cómo pudo burlarse de mi así!?
— Dios, en serio no recuerdo nada. No sé en qué momento pasó todo eso que me cuenta Gustav. — respondí ansioso y moviendo las manos para explicarle.
Intranquilo.
— Seguramente me ibas a dejarme con el bebé a la deriva para irte a fingir otra vida pero te equivocaste, ¡esta vez no te voy a dejar respirar en paz! ¿¡oíste, eh imbécil!?
Dolió que haya creído que mis sentimientos hacia él no eran reales.
Me resintió en el alma todo lo que acabó de decir por lo que decido empezar a vestirme con prisa para tomar las maletas e irme de la casa de Bill escuchando como me insultaba aún. Mis pasos eran igual de largos y temblorosos todo el trayecto que pasé de la piscina hasta llegar a la puerta con los barrotes y salir. Miré la casa de Bill por última vez pensando en él bebé. No pude con las ganas de ir a buscarlo con prisa, poner unas cuantas cosas que necesitaría y con dificultad llevarlo conmigo a algún lugar.
La casa de mis padres no era una opción porque seguro ahí me irían a buscar.
Entonces decidí ir a la casa de Gianluca que vivía solo en los barrios pobres de Leipzig, ahí no me iban a encontrar e iba a estar tranquilo hasta saber que hacer con todas mis emociones.
Continúa…
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