Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 58

Tom había pasado fuera de la casa alrededor de dos días por estar todo el rato acompañando a la familia en la velada mientras yo estaba en una sección de lactancia adecuada alimentando a la bebé mientras en casa Abby se ofrecía a cuidar a mi hijo y darle leche de fórmula. La niña era demasiado pequeña en mis brazos pero se le notaba sus ganas de vivir. Yo no podía con la emoción del momento al estar con ella ahí.

— ¿Cómo va? — pregunta la doctora encargada de la pequeña.

— Todo muy bien. — sonreí acariciando su cuerpo desnudo con delicadeza en cuanto dejó mi pecho y me miraba pataleando. Tenía una expresión muy tierna mientras mueve sus manitos gimoteando.

— Es una niña fuerte. — agregó tomándola de mis brazos para volver a meterla en la incubadora para llevársela al cuarto donde estaba el resto de los niños. Yo observé a través del enorme cristal mientras me abrazaba. La doctora le volvió a poner unas cuantas cosas en su cuerpo y después salía hacia mí. — Si sigue así podrá irse lo más pronto a casa.

— Espero que sí. — respondí mientras empezamos a caminar. Había hecho la solicitud de sacarle del hospital público a uno privado porque confiaba más en el servicio de estos y se estaba notando con las atenciones que le estaban dando a la bebé. — Tengo un niño en casa igual, nació hace tres días y bueno, ya debo ir a atenderlo también.

— Oh, es cierto. Nos estaremos comunicando con usted para cualquier cosa.

— Okay, gracias. — apresuré mi paso para irme del hospital hasta el auto donde me subo y lo pongo a andar rumbo a casa sin hacer la desviación que pensaba hacer con ganas de ir al funeral de Gianella pero no estaba dispuesto a soportar caras largas de nadie. Simplemente llegué a mi casa, metí el auto y cerré el portón para correr hasta el interior donde estaba Abby meciendo el bebé en la cunita de mi habitación.

Le sonreí mientras iba al baño para ducharme rápidamente e ir a tomar el reposo que debo seguir. No me lavé el cabello porque tardaría en secar y estaba demasiado cansado para ello.

— ¿Has visto a Gustav?

— Sí, salió junto a Maddy a comer helado.

— ¿Cómo se portó él? — pregunté mientras me acomodaba en la cama sintiendo la enorme relajación en mi cuerpo.

— Bien… es más tranquilo que Maddy. — reí con gracia al escucharla. — Pero bueno, ya me tengo que ir. Quisiera pasar un rato al lugar dónde están con Gianella y luego iré a casa.

— Okay, gracias por cuidarlo. — Abby sonrió por última vez antes de salir de la habitación dejándome con el bebé ahí. Cerré mis ojos por unos instantes para conciliar el sueño luego de un par de noches sin dormir. Estaba bien acomodado en la cama, en una posición que me hizo sentir tan cómodo y dormí sin interrupción alguna.

&

— Shh, ya… todo está bien. — abrí los ojos con lentitud observando a Tom cargar a su pequeño en brazos mientras el bebé estaba calmando su llanto de a poco. Me senté de golpe observando su bonita atención para con el niño de la forma más tierna que puede haber. Bostecé grande tallando mis ojitos para verle mejor. — Mira, papá ya despertó. — susurraba sentándose en la cama para darme el bebé. Levanté un poco mi camisa para darle pecho y suspiraba, observando a Tom que tenía un semblante muy decaído.

— ¿Cómo te sientes, amor? — le pregunté acariciando su cabeza. Tom recostó la misma en mis piernas poniéndose en posición fetal.

— Pues tuve que soportar miradas horribles e insultos durante estos días hasta que con mis padres nos tuvimos que salir porque se estaba saliendo de control. Lo hice porque Andreas no quería que pasara nada y también por respeto a la memoria de su hermana… te estaban insultando en frente de mí, y yo me empecé ya a sulfurar.

Rodeo los ojos: — O sea a parte de que por voluntad propia aporté con dinero para eso me insultan… qué gente. — hice una mueca de disgusto. — Aunque no me sorprende. Ya me sé la clase de insultos que me dan así estén frente a mí o a las espaldas.

— No me gustó. — susurró.

— Olvídalo, ya no vas a tener que volver a verlos… o quizá si porque han de querer venir a visitar a la bebé porque va a vivir aquí, ¿no?

Tom asintió con la cabeza.

— ¿No quieres preguntar cómo está?

— ¿Cómo?

— Bien. — sonreí mientras volvía a acariciar sus trenzas sintiendo unas cosquillas en la mano. — Come mucho y todo pero está muy pequeña, un poco menos que el nuestro y flaquita. — Tom no dijo nada sobre lo que lo dicho. Eso me estaba haciendo pensar que realmente no le interesaba nada de la niña y me empezaba a frustrar.
No quisiera que la niña crezca en un ambiente donde vea que su papá biológico se interese más por sus otros hermanitos que en ella.

Necesitaba tomar fuerzas y el valor suficiente para hacer que se acerque a la niña de la mejor manera posible.

— ¡Papaaaaá! — se escuchaba a Maddnees desde abajo llegar. — ¡Paaaaa, ya llegamos!

— Ve y dile que no grite. — le empujé a Tom para que vaya con Maddy porque sus correteos se escuchaban pronto. En el instante que Tom se levantó fue hasta la puerta. Ella la abrió y Tom le tapó la boca de golpe haciéndole un ‘Shh’ con su dedo índice sobre sus labios. Maddy me miró y entendió la razón mientras asiente con la cabeza. Tom la dejó luego de suspirar. Mi hija se acercó con tanto cuidado a ver a su hermanito.

— Oww, que lindo bebé. — susurró tomando su mano pequeña para besar reiteradas veces en el dorso de esta. — Que lindo, lindo, lindo…

Yo sonreí mirándola y luego a Tom que caminó hasta el enorme closet para buscar ropa y meterse al baño a darse una ducha. En eso entra Gustav sacando la cabeza para verme y le hice una seña de que pase adentro.

Maddnees en cambio se acomodó bien en la cama junto a mí sin dejar de ver el bebé.

— ¿Cómo estás? — pregunta cruzando los brazos.

— He dormido bien, estoy listo para una noche más sin dormir.

— ¿Y el novio?

— Bañándose. — mordí mi labio inferior para tragar una sonrisa contenta de que al fin se iban a conocer. — Ya cuando salga lo podrás ver al fin.

Gustav asintió con la cabeza.

— De acuerdo, hemos comprado pizza a petición de tu hija para cenar. Ahí nos veremos, ¿bien? yo también voy a bañarme.

— Sí, está bien. — en lo que Gustav salía de la habitación, no pude evitar sentir una sensación de gratitud y felicidad. Mi vida había cambiado tanto en los últimos meses, y ahora tenía una familia que me amaba y me apoyaba. Pensé en Tom, y en cómo había cambiado desde que nos hicimos novios. Era más abierto, más confiado, y más amoroso. Me encantaba ver cómo se relacionaba con Maddnees y con el bebé, y cómo se esforzaba por ser un buen padre a pesar de todo.

Pensé en Gustav, y en cómo había sido un apoyo constante para mí desde que nos conocimos. Era más que un amigo, era un hermano, y me alegraba que finalmente fuera a conocer a Tom. Pensé en mi familia, y en cómo había crecido y cambiado en los últimos meses. Tenía una hija que me amaba y me hacía reír, un bebé que me había robado el corazón, un novio que me amaba y me apoyaba.
Me sentí afortunado, muy afortunado, de tener esta vida, esta familia, y este amor. Sabía que no todo sería fácil, que habría desafíos y momentos difíciles, pero estaba listo para enfrentarlos, siempre y cuando estuviera rodeado de las personas que amaba.

— Se ha dormido en mi puesto. — sale diciendo Tom del baño ya puesto una pijama cómoda con la toalla en la cabeza. Yo regreso a ver a Maddy que estaba dormida a mi lado con su cabeza escondida entre las almohadas mientras que el pequeño Tom estaba despierto observándome con atención. Empezó también a hacer unos gestos tiernos e iba a acariciarle pero Tom intervino arrebatándole de mis brazos.

— Oye. — fruncí el ceño al igual que la boca al ver como se lo llevaba haciéndole mimos que al bebé parecían gustarle por la forma en la que expresaba.

— Eh, tu papá está celoso porque ahora ya vino alguien más a quitar a su hombre. — le hablaba con una sonrisa, le besaba en la mejilla y el bebé se quejaba. — Sí, sí… míralo, solo está celoso por eso nos mira así.

— Joder. — me burlaba con gracia mientras tomaba impulso para levantarme y cargar a Maddnees en mis brazos para llevarla a su habitación, mientras yo bajaba dejándome guiar por el olor de la pizza desde la planta de abajo y ahí Gustav estaba sentado en el sofá mirando una película.

Me senté a su lado también.

— ¿Dónde está? — pregunta curioso.

— Cuando está con el bebé es imposible. — comenté mientras abría la caja de la pizza para robarme una rebanada. Gustav se burló agarrando un pedazo de la enorme pizza que había comprado.

— Yo lo entiendo más que nada. — ambos nos sonreímos en complicidad.

&

La noche había estado complicada, Tom y yo nos turnamos para cuidar al bebé e hicimos un buen trabajo. Lo malo es que solo estábamos dormidos dos horas porque ya después estábamos en pie otra vez atendiendo el bebé. Después Tom salía a dejar a Maddy a la escuela con el cansancio notorio en su rostro y yo me quedé en la habitación cambiándole de ropa luego de darle un baño refrescante en su tina.

Mi pequeño se quedó dormido envuelto en sus cobijas en su pequeña cuna en lo que aprovecho para ir a buscar qué meter en mi estómago. Dejé la puerta medio abierta para poder escuchar su llanto si se despertaba y bajé a la cocina para prepararme algo rápido. Mi cuerpo se sentía muy débil en ese instante.

— Buenos días. — saludó Gustav entrando con una toalla en manos y goteando.

— ¿Tan temprano nadando?

— No hay que perder la costumbre. — bromeó haciendo que riera.

— Ya llegué, joder. — escuché decir a Tom y yo me emocioné empezando a dar saltitos de emoción moviendo a Gustav por los hombros.

— Al fin, ahí está… ¡ven! — jalé su mano.

— Calma, hombre. — reía siguiéndome detrás hasta llegar. Tom estaba sentado dando la espalda hacia nosotros con la cabeza recostada en el sofá y los ojos cerrados. Suelto la mano de Gustav para correr hasta él y despertarlo con la emoción reflejada en el rostro. Tom me miró extrañado mientras se sentaba bien. — Oye, se nota cansado. — se burló.

— No, shh… amor, tengo que presentarte a Gustav por fin, anda. Levántate. — lo obligué a pararse. Este trataba de mantener la actitud al tiempo que se levanta para ver a Gustav. Ambos se miraron fijamente a los ojos y yo seguí dando brincos tan emocionado. Daba vueltas e iba de un lado a otro sin darme cuenta de que ninguno había movido un dedo o cruzado palabra para conocerse como quería.

Me detuve ceñudo, colocando las manos en mis caderas observando a ambos. Tom estaba con una expresión de sueño mientras Gustav está sonrojado hasta la punta de las orejas.

Aish, bueno… los iba a presentar yo.

— Tom, amor… él es Gustav, mi amigo que vive allá en Miami y te mostré la foto del otro día.

— Mucho gusto. — Tom se dignó a estirar su mano para estrecharla con la de mi amigo.

— Gustav… — doy un empujón al rubio para que acepte la mano de mi novio y lo hace con efecto retardado. Sonreí de oreja a oreja. — Y Gustav, el es Tom el papá del pequeño Tom y padrastro de Maddy.

— Qué… gusto…

— ¡Por favor! — exclamé dándome un golpe en ambos muslos y rodeando los ojos. — ¿Pueden al menos sonreír? ¿¡qué se yo!? ¡no sé!

— Quizás nos presentaste en una mala ocasión, ahora estoy muy cansado pero prometo que cuando esté mejor voy a volver a presentarme contigo, Gustav. — Tom se sentó de nuevo en el sofá, cerrando los ojos y dejando escapar un suspiro de cansancio. Gustav solo se quedó ahí observando, mirándolo con una mezcla de curiosidad.

— Lo siento mucho. — dijo Gustav en un susurro. — Y me imagino. Solo con verte sé lo mucho que estás cansado…

— No te preocupes — respondió Tom, abriendo los ojos y sonriendo débilmente. — Es solo que no he dormido mucho últimamente por lo que ha estado pasando conmigo, con él bebé, Gianella, mi otra bebé… me tiene inestable.

Yo me senté a su lado para besarle en la mejilla reiteradas veces.

— ¿Quieres que te traiga algo para comer, amor? — pregunté ahora mordiendo suave su mejilla para demostrarle mi amor. — ¿O quizás un café?

Tom asintió, cerrando los ojos de nuevo.

— Un café estaría bien.

— Está bien, no te muevas. — Tom asintió y yo me levanté para dirigirme a la cocina junto a Gustav. Lo llevaba como un mocoso de la mano y este se deja a pasos lentos. Al llegar saqué la cabeza hasta la sala y Tom volvía a su posición. Ahora veo a Gustav y pongo las manos en las caderas. — ¿Qué pasa?

— Yo le preparo el café. — dijo, evitando mi pregunta empezando a preparar el café de una manera muy diferente a la que yo hacía.

— Anda, dime. ¿No te cayó bien? te juro que no es una mala persona, es la mejor del mundo mundial. Me ama a mi, a mi hija, el bebé… aunque sus padres me odian porque salió en pantallas y entre otras cosas más que me contaron en secreto pero bueno… no me importa, me importa que el me quiera y me es suficiente. No vivo de la aprobación de los demás, sabes que eso siempre me ha dado igual y ¡pff! solo… — tomé aire por la boca para continuar hablando. — …solo has lo posible por llevarte bien con mi amorcito porque no sabes lo importante que se ha vuelto en mi jodida vida. Tom es lo que siempre he deseado y no me juzgues porque soy mayor que él pero mientras me quiera lo voy a disfrutar tanto, Gustav.

— Bill…

— ¿Qué? — lo miré expectante, muy sonriente con ambas manos en las caderas otra vez. Entonces el bebé empezó a llorar e hice un puchero.

— Yo voy. — decía Tom desde donde estaba y pronto lo oí correr.

— ¿Ves? — continué. — Tom es tan atento.

— Sí, pero… hay algo que tengo que decirte.

— Dime, te escucho.

Gustav volteó para darme la espalda: — Mhmm, Bill. — suspiró con dificultad. — ¿Qué pasa si te digo que el hombre del cual te estás expresando de una manera tan increíble es el mismo con el que te acostaste irresponsablemente en Miami y que no se llama Tom, sino Nick… Nick Wieger?

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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