Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 56

Tom regresó con el doctor quién tenía un formulario que nos hizo llenar a ambos con nuestras respectivas firmas para acceder con la prueba de paternidad con el bebé y Tom. Al terminar mi novio se volvió hacia mi para besarme mi frente y susurrarme: — No importa cuál sea el resultado, ¿sí? me mantengo en qué será mío aún así. — y muy lejos de consolarme me alteró pero asentía, respirando profundamente.

Tom y el doctor abandonaron la habitación. Yo decidí levantarme de mi reposo hasta la ventana para observar porque no podía estar quieto en un solo lugar gracias a mi máxima desesperación. Me quedé allí, mirando por la ventana, intentando procesar mis sentimientos que estaban emergiendo hasta reflejarse en un llanto silencioso. La ciudad parecía estar en movimiento, pero yo me sentía paralizado. Mi mente estaba llena de preguntas y dudas.

¿Qué pasaría si la prueba de paternidad revelaba que el bebé no era de Tom? ¿Cómo reaccionaría yo? ¿Cómo reaccionaría Alex y su mamá? Si bien sabía ese par eran unas víboras e iban a actuar de inmediato para estar cerca del bebé.

A mí cuerpo llegaba una oleada de ansiedad y me di cuenta de que estaba respirando muy rápido. Me esforcé por calmarme, pero era difícil. Tan difícil lograr tranquilizarme porque me enojo conmigo mismo por no haber huido a la primera que pude. Por no haber denunciado a la primera falta de respeto hacia mi persona o mi hija. Si Tom no se hubiera metido a llevarse mi computadora seguramente hubiera seguido así, bajo sufrimiento a pesar de haber pensado tantas veces que no quería que Maddy repitiera la historia al verme así.

De repente, escuché la puerta abrirse detrás de mí. Me di la vuelta y vi a Tom entrar en la habitación con una expresión seria en su rostro. Mi cuerpo ya no era cuerpo, era nervios. Estaba temblando todo el rato.

— Bill…

— ¿Qué pasa? — le pregunté, sintiendo un golpe de miedo en el pecho. Tom se acercó a mí y me tomó la mano para besarla, mirarme fijamente a los ojos y acariciar mi mentón.

— La prueba de paternidad… — empezó a decir, pero se detuvo.

— ¿Qué? — le pregunté, intentando mantener la calma. Tom me miró a los ojos. — Oh, por Dios… — me alejé de él para sentarme en el sofá con el rostro tapado y dejarme llorar tan fuerte sin poder evitarlo. — Es de ese infeliz, lo odio tanto. — lloré. — Joder yo estaba tan seguro que es tuyo p-porque no usamos protección y… y, ay mierda. Fueron un par de veces, Tom… y yo estaba demasiado seguro, maldita sea. Estaba…

— Pero si no me has dejado decirte nada… — decía tan tranquilo, consiguiendo alterarme como nunca.

— ¡No es necesario que me lo afirmes, joder! ¡ese imbécil es…! — Tom interrumpió mis palabras extendiendo un papel doblado frente a mí. Lo recibí a manos temblorosas y lo leí luego de aclarar mi visión:

‘Probabilidad de paternidad: 99,999%’

Y lo confirmaban las letras pequeñas de más abajo. Observé a Tom medio enojado y me lancé a él para darle de golpes mientras se reía de mí. Le daba palmadas en el pecho, brazos, por dónde vaya hasta que me abrazó. Sentí demasiado alivio. Tanta tranquilidad como no tenían idea.

— ¿Mejor? — preguntaba acariciando mi cabello y yo asentí con la cabeza aún en llanto. — Vente, mi chico hermoso. — dejaba de abrazarme para tomarme entre sus brazos y llevarme a la cama mientras me agarro de su cuello, escondiendo mi cabeza en él ese corto lapso que duré entre sus brazos. Me acostó bien en la cama y después me tapó con la mantita. — Ya… — decía limpiando mis mejillas húmedas porque no era capaz de hacerlo por seguir. Tom besó mis labios logrando transmitir una sensación de paz en todo mi ser.

Recosté mi espalda sobre la almohada cuando se separaba con sus ojos fijos en los míos.

— Te amo como no tienes idea. — susurré dándole un puño suave en el hombro.

— Yo también, precioso. Te amo mucho y porque me ruegas tanto voy a aceptar que el niño no se llame Lucas, si no Tom. — reí por lo bajo con gracia, ahora más calmado del todo. — Por cierto, ¿has revisado la pañalera del bebé y tu maleta? traje todo lo que creí que era necesario cuando ya te pusiste con los dolores.

— A ver, pásame… — Tom se alejaba de mi para sacar la maleta de abajo de la camilla junto con la pañalera. Justo en ese instante aparecía la enfermera con el niño en brazos envuelto en sus cobijitas azules y una pañalera pequeña en su hombro.

Tom se olvidó de mi petición e iba hacia la enfermera para caso arrebatarle el niño y tomarlo entre sus brazos con una sonrisa.

— Ya ha despertado y le toca su primera comidita del día. — decía sonriente. — También por parte del hospital siempre les damos un obsequio a los padres con recién nacidos.

— Gracias. — sonreí de lado recibiendo la pañalera que traía en el hombro.

— Okay, en unos momentos volveré por él. — asentí con la cabeza y estiré ambas manos para que Tom me lo diera pero lo dudaba demasiado hasta que me lo entregaba con una expresión triste.

— Dame de comer rápido que lo voy a volver a cargar, joder. No sabes cómo me siento.

— No pero lo imagino. — sonreí elevando un poco la bata hospitalaria para darle de comer. Mis pectorales estaban medio hinchados, algo que facilitó lo suficiente para que agarre y me torture con las succiones que estaba dando, tan fuertes como con mucha hambre y yo extrañamente estaba pareciendo una vaca lechera si en mi primer embarazo no tenía nada, estaba muy seco.

— Wow, ¿y yo también puedo probar? — preguntó tocando mi pecho libre y yo me ruboricé al instante, con una risita nerviosa.

— No me hagas pensar en eso ahora, por favor.

Tom se encogió de hombros restándole importancia a mis palabras e igual me alzaba para dejar al descubierto mi pectoral libre y lamerlo a su antojo. También dió una succión para finalizar alocando mis sentidos.

— Tu leche sabe bien, ya no quiero esperar para probar la de abajo.

— ¡Basta! — susurré/grité con él rostro igual de rojo que un pimentón y este solo se reía fingiendo inocencia.

&

Al día siguiente del nacimiento de ha tener al bebé, estaba mas que listo para empezar la nueva vida con ese pequeño. La enfermera de guardia, la señora Johnson, entró en nuestra habitación con una sonrisa en su rostro.

Observó como Tom estaba dormido en el sofá de la habitación. No se fue a casa solo para quedarse conmigo y ayudarme en las ocasiones que traen al bebé y casi no lo quería soltar. Qué difícil era hacer que me lo entregue para que lo cargue también.

— Buenos días. — saludó muy amable haciendo que Tom se siente de golpe con los ojos rojos del sueño, si me pongo a analizar la situación solo durmió poco porque no trajo sus pastillas para dormir y sus pesadillas estaban más intensa que la primera vez. — ¿Cómo están hoy?

Tom y yo nos miramos.

— Estamos bien — respondí con cierta duda. — Un poco cansados, pero bien. — la señora Johnson asintió con la cabeza.

— Es normal. El primer día es siempre el más difícil. Pero no se preocupen, pronto se acostumbrarán.

— Otra vez. — agregué en un susurro.
Esta mañana trajeron al bebé para que ya se quede conmigo y no había parado de verlo todo el tiempo con unos ojos de amor mientras dormía plácidamente al igual que su papá, que no sintió la presencia de nuestra enfermera de confianza trayéndolo porque seguro se lo hubiera quitado y no me hubiera dejado disfrutar a mí de su compañía. No había parado de admirar su rostro rojito y sus mejillas regordetas con su piel extremadamente suave.

Era un encanto.

La señora Johnson procedió a realizar una revisión rutinaria a nuestro bebé, verificando su temperatura, su pulso y su respiración. Luego, le realizó una serie de pruebas y exámenes para asegurarse de que estuviera sano y no tuviera problemas de salud. Tom se acercó a observar como lo hacían mientras yo aprovechaba para darme una ducha rápida y vestirme ya con mis prendas de siempre. Usé el maquillaje y todo, dejando que se tomen su tiempo. Desde donde estaba escuché el lloriqueo del bebé y seguro estaban en la parte donde le pinchan el pantalón y así…

— Ay, no. — expresó Tom con angustia. — Bill…

— Está bien, ya pasará… — interrumpió la enfermera haciendo suspirar a Tom. Al estar listo salí y me acerqué hacia ellos para ver lo que seguían haciendo mientras me recostaba en la cama nuevamente, no sabía cuando ya podía volver.

— Que niño para más fuerte. — expresó con emoción poniéndole su ropa. Al estar listo Tom lo tomaba para alejarse meciendo a su pequeño entre sus brazos.

— ¿Tienen alguna pregunta?

— ¿Cuando voy a poder ir a casa?

— En la tarde, ¿de acuerdo? tengo que preparar unos papeles y te informaré.

— Gracias…

— No hay problema… por ahora, ¿por qué no se toman un descanso ambos y dejan que su bebé descanse un rato?

— Okay, muchas gracias. — volví a agradecer y ella salió de la habitación dejándonos solos. Tom suspiró poniéndose de pie para darme al bebé haciendo un esfuerzo increíble.

— No me quiero ir pero… tengo que hacerlo. Necesito hacer presencia en casa de mis padres para saber si mamá llevó a Maddy a la escuela, también ducharme e ir a hablar con el director para tener permiso unos días y ayudarte con el bebé. También la última ecografía de Gianella y ¿ya?

— Ay, cielo… toma todo el tiempo que desees. Estaremos bien. — asintió con la cabeza dándome un beso en los labios y uno en la frente a su bebé para salir de la habitación. Recosté al bebé a mi lado, volviendo a contemplarlo nuevamente hasta que sueño me contagiaba pero no dormí porque alguien golpeaba a la puerta. — Siga. — permití el paso y no pude estar más feliz al ver la silueta de mi amigo entrar con unos globos junto con un oso a la habitación.

— Sorpresa. — decía Gustav sonriendo y yo me emocioné demasiado que no pude ocultarlo. Más atrás entraba Emma con un regalo y dejaban las cosas sobre el sofá.

— Gustav, por dios. Qué bueno que viniste.

— Pasé a buscarte a tu oficina y me dijeron que ya lo tuviste, claro que tenía que venir. Sabes que siempre estoy en tus momentos si o sí… no me importó el trabajo esta vez. — sonreía mientras me miraba igual de alegre.

— Yo solo vine a acompañarlo. — agrega Emma. — Y traerte ese regalo de parte de tu equipo de trabajo más fiel. Felicidades.

— Gracias. — agradecí y Emma asentía retirándose de la habitación con prisa.

— ¿Y el novio?

— Ay, Gustav. — hice un puchero. — Si venías un poco antes lo encontrabas aquí, no sabes. No se quiere despegar del bebé nunca, a duras penas deja que le dé comidita.

Mi amigo rió.

— Habrá tiempo para verlo, voy a quedarme un par de días aquí.

— ¿Vienes solo?

— Así es, mi esposa se quedó representando allá por mí y te mandó saludos.

— Ay que linda… ¿va a quedarte en mi casa?

— Si me insistes mucho lo haré. — ambos reímos con gracia.

.

By TOM

Efectivamente Maddy estaba en la escuela y ahora iba con Gianella—luego de tomar una ducha y cambiarme—hacia la universidad para conseguir el permiso en el auto de Bill. Una vez que llego le pedí que me espere y voy caminando a toda prisa hasta adentrarme a la secretaria. Por suerte Wester estaba ahí hablando con la secretaria muy amablemente me sonrió.

— Hola, director. ¿Podemos hablar?

— Claro, Tom. — asentía dejando unos papeles para ingresar hacia su oficina. Él se sentaba en su escritorio y yo no lo hice porque la ansiedad me carcomía. Ya quería hacer todo para volver con Bill a abrazarlo y también ver al bebé. — Dime, ¿qué se te ofrece?

— Quería pedirte permiso para faltar unos días a la universidad para hacer compañía a mi novio porque ya tuvimos el bebé y no puede estar solo en casa. Si nos va a llevar tiempo la verdad y… eso.

— ¿Bill ya tuvo a su bebé? — sonrió arqueando las cejas. — Que buena noticia, mándale mis felicitaciones por favor y permíteme mandarle un detalle. — abrí la boca, ceñudo.

— ¿Y usted cómo lo sabe?

— Fui amigo de sus papás, nos conocemos desde que casi tenía tu edad más o menos… — se tornaba pensativo. Mi rostro cambiaba de color así como cambiaban pronto más estaciones en ese instante. — Si te preguntas cómo se que estaba embarazado fue porque una vez en mi casa nos vimos para cenar y ahí le dió unos mareos. Le sugerí buscar un médico porque así sucedió cuando estaba de Maddnees la primera vez y fue verídico.

— ¿Por qué lo invitó a cenar? — cuestioné interesado en saber más mientras me sentaba frente a él, frente a frente. Marc aclaró su garganta con una sonrisa media nerviosa y deshacía el nudo de su corbata sonrojado.

— Ahm… no puedo darte esa información.

— Tiene que decirme porque mi mente está empezando a volar, señor director.

Él suspiró.

— Lo que haya hecho Bill en el pasado no te concierne, no metas tus narices dónde no te importa. Mejor ve a disfrutar la paternidad junto con él y toma el tiempo que quieras. Me encargaré de pasar la noticia a los docentes para que al retornar te acepten con la misma nota sin problema. — fulminé a ese hombre con la mirada antes de ponerme de pie e irme de la oficina rabiando y pensando mucho en su relación.

Quizás yo me estaba adelantando a pensar y malinterpretar las cosas cuando primero debería preguntarle a Bill, sí… eso estaba bien. Al llegar al auto me subí para ponerlo a andar rumbo a la clínica dónde siempre se le realizó el eco en completo silencio.

— ¿Ya nació tu hijo, Tom? — preguntaba por lo bajo y yo asiento con la cabeza lentamente estacionando el auto fuera de la clínica. — ¿Y se parece a ti?

— Gianella, ¿qué pasa con tus preguntas? — digo rodeando los ojos. — ¿Cómo no se va a parecer si es mío? — la mujer arqueaba ambas cejas bajando del auto para adelantarse a entrar. Me di un golpe mentalmente para después seguirla atrás e ingresar los dos al interior del lugar.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!