
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 55
Fuimos hasta la casa de los Trümper para facilitarles y ahorrarles el taxi. Tom me invitó a pasar un momento mientras hablaba de algunas cosas con Gianella y yo esperaba sentado en el sofá con la mirada de Simone sobre mí, me analizaba de pies a cabeza.
— Me mira mucho. — susurré desviando la mirada a cualquier lado de la casa.
— Su hijo no está posicionado.
— Ah, sí… tengo que hacerlo ubicar.
— Acuéstese. — mordí mi labio interior lleno de nervios mientras me acostaba en el sofá muy desconfiado. Ella de frotó las manos con una crema. Levantó mi camisa para empezar a frotar en mi abdomen, buscando al bebé y presionando, haciendo que gimiera de dolor. Dentro sentí como este se movía y soltaba una patada.
Apreté los ojos e inflé mis mejillas tragando unas cuantas maldiciones pero la presión que estaba sintiendo a un lado de la cadera iba disminuyendo a medida que lo estaba moviendo.
— ¿Lo sientes? — preguntó con una voz seria. Asentí con la cabeza, expulsando ese aire de mis mejillas, aruñando el sofá para liberar el dolor.
— Está moviéndose.
Dejó de tocar mi panza para tapar de nuevo con la camiseta y me senté con tal normalidad. El bebé también se quedó quieto en mis entrañas. Lo acaricié suave de forma circular observando lo bien que estaba ubicado. Mi suegra se sentó junto a mí, mirando a un punto fijo con las manos juntas.
¿Será momento para hablar?
— Simone. — llamé su atención colocando la mano sobre su espalda. La mujer se tensó al instante. — Créame que no fue a propósito, él fue a modelar para tener ese dinero y darle a Gianella. Créame que hice un show ese día para evitarlo pero no pude…
— No tiene caso. Su rostro está por toda partes de Alemania.
— ¿Y si habla con él? ¿por qué no le cuenta la verdad? hace unos meses ha estado teniendo pesadillas con ese avión que usted me contó y para evitarlo toma pastillas para dormir. Dice que siente que está viviendo la vida de alguien más, una vida que no le pertenece.
— No. — susurró. — Lo haré cuando esté lista y por favor, no se meta más en asuntos que no le incumben, Bill.
Hice una mueca de sorpresa al escuchar su contestación para más grosera. Rodeo los ojos y luego busco apoyo para levantarme del sofá para ir a la puerta y desde ahí dije en voz alta: — Creo que ya es hora de que nos vayamos. — al instante Tom aparece por las escaleras corriendo hasta su no mamá para despedirse con un beso en la mejilla. Ella lo abraza dramáticamente y lo deja ir como si lo estuviera perdiendo.
Finalmente cerro la puerta de la casa para abrir la del auto y hacerme subir. Él rodeó el coche para subirse y poner a andar rumbo a la escuela de Maddnees.
— ¿Qué pasó con Gianella? — cuestioné interesado en el tema ya que por el tiempo de demora parece que hablaron mucho.
— Está triste. — confesó haciendo una mueca. — Se puso a recordar una charla que tuvimos hace tiempo sobre si yo quería niños o niñas y le dije que niños porque no quería que me salieran caprichosas y berrinchudas como tú. Ese fue mi pensamiento.
— Ah… — abrí la boca y arqueo las cejas ofendido. Él se rió.
— No lo tomes a mal, estábamos peleados los dos y bueno, ella también quería un niño para que se parezca a mi.
— ¿Y por eso está triste?
— Ujum.
— Que perra tan dramática. — rodeo los ojos cruzando los brazos. — No le basta con tener una hijo tuya, eh. Qué acepte lo que le salió y ya.
Tom asintió lentamente.
— Por cierto, ¿si quieres al hijo de Gianella?
— Sí… — arqueo una ceja y después entrecerré los ojos porque su respuesta sonó dudosa. Si la quería tanto porque no estaba tan preocupado como con nuestro hijo, por qué no se desvivía pensando en el futuro siendo un buen padre con esa criatura.
— No te creo.
— Perdón. — medio agachó la cabeza con el rostro sonrojado. — No siento tanta emoción por su bebé, no sé…
— Cuando la tengas en brazos espero que ya cambies de opinión, de verdad. No tiene la culpa de la madre tan cabeza hueca que le tocó. Por más que hablé con ella no aceptó dejarlo por seguir dándome pelea todo el rato y seguro vivirá con resentimiento toda la vida.
— Haré lo que pueda, más allá que una amistad por la niña no le puedo dar. — dicho eso estacionó el auto fuera de la escuela para ir por Maddnees.
Sentí su incomodidad y tensión en el aire.
&
Octavo mes…
Ya solo falta uno, solo uno para volver a la normalidad y que ya no parezca ‘lotso’ como me llama Maddnees cada vez que puede al verme con las camisas grandes de Tom porque las mías no me entraban.
Ya solo falta un mes… solo un mes más y podré volver a mi vida normal. No que no esté emocionado por el nacimiento de mi bebé, pero este embarazo ha sido un desafío. Mi cuerpo ha cambiado tanto, y a veces me siento como si no fuera yo mismo.
Me duele la espalda, mis pies están hinchados y no puedo dormir bien.
Me siento como un globo inflado cada que me veo al espejo pero a pesar de todos los inconvenientes, estoy emocionado por conocer a mi bebé. Quiero ver su cara, abrazarlo y protegerlo. Quiero ser un buen padre para él.
Y Tom… Tom ha sido increíble durante todo este proceso. Me ha apoyado, me ha cuidado y me ha hecho reír cuando más lo necesitaba, era el hombre ideal para mí en todos los sentidos.
En esta ocasión mi equipo de trabajo nos estaba alistando para realizarnos un par de fotografías que se colgarían en una revista maternal con algunos cuidados donde supuestamente me veo bien el rostro, dónde no tengo ninguna estría en la pancita y que me veía guapo pero claro pensaba lo contrario.
Tom traía unas ropas oscuras al igual que Maddnees y todo para hacer juego conmigo por mi increíble afán de usar atuendos oscuros todo el tiempo en las revistas, casa, trabajo, etc. No me gustaba perder el estilo y ellos se tenían que adaptar a mí.
— Listo, hay que iniciar. — el primero en sacarse las fotos fuí yo porque obviamente el más guapo de la familia tiene que dejar fluir su brillo, sacar sus dotes de modelo y lucir su rostro a la perfección con aquel maquillaje nuevo que me dieron.
Después de unas cuantas se unió Tom y Maddnees y maldita sea…
La sesión de fotografías fue un poco más estresante de lo que esperaba. El fotógrafo quería que me relajara y que sonriera de manera natural, pero era difícil cuando tenía a Tom y Maddnees detrás de mí, haciendo bromas y tratando de hacerme reír con cualquier chiste agrio como:
“—Soy un tipo saludable.—” le decía Tom a Maddnees relamiendo sus labios.
“—¿Por qué, pa? ¿Te gusta comer bien?—” pregunta con curiosidad.
“—No, pero siempre me saludan.—” y ambos se partían de la risa y casi al punto de revolcarse en el suelo. Me llamaban la atención a mí como ¿qué tenía que ver yo ahí?
— Bill, haz algo. — murmuraba Emma con el rostro ardiendo y a punto de hechar humo por las orejas.
Yo suspiré y me volteo a ver a ambos.
— Ya estuvo, ¿no? les pido de la manera más comedida a ambos que le pongan la seriedad a esto para acabar rápido que me estoy cansando, ¡no avanzo al bebé! ¡par de desconsiderados! — exclamaba enojado. Ellos se miraron al mismo tiempo poniéndose serios.
— Es que estamos aburridos.
— Mientras más rápido se haga esto mejor.
— Bueno… — y la sesión transcurrió de la manera más lenta posible. En serio que ya quería irme.
Las luces de las cámaras estaban por dejarme ciego a mi que ahora me había vuelto un sensible que todo le molestaba.
Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, la sesión terminó. El fotógrafo nos mostró las fotos en su computadora y me sorprendió ver cómo había logrado capturar mi esencia en ellas junto con las de Tom y Maddnees a mi lado.
— Tom y tu hija se parecen tanto. — agrega Emma acercándose para ver también. Sonreí negando con la cabeza mientras me alejo hasta un lugar para poder sentarme por la increíble taquicardia que estaba sintiendo y la falta de aire me mareaba. Abaniqueo mi mano con suavidad para obtener aire y cerré los ojos.
— Papá, ¿ya nos vamos?
— Sí, amor… ya… solo voy a reposar un momento, ¿okay?
— Bueno.
— Por cierto, ¿cómo está el bebé de Georg?
— Saludable. — respondió Tom caminando hasta donde estaba para darme aire con un cuaderno. Sonreí fascinado por su idea y trataba de tranquilizar mi respirar. — Todavía no podemos ir a verlo porque son fieles creyentes de que si entran personas van a observar al bebé y le van a pasar un mal de ojo.
— Y yo también lo creo.
— Qué pésima mala noticia. Cuando nuestro bebé nazca haré una fiesta en el barrio y voy a beber como los peces en el río.
— Innecesario. — hice una mueca de haber olido mierda. Él y Maddy se volvieron a burlar de eso.
&
Nueve y último mes…
Estaba sufriendo los dolores desde ya y caminaba de un lado a otro mientras lloraba del dolor. Maldecí a Tom una y otra vez por haberme embarazado pero no lo hacía tan enserio, solo era por la situación que se estaba presentando. Mi hijo ya estaba en posición para nacer y me tenían esperando en la sala haciéndome caminar de un lado a otro para que esté bastante dilatado y pueda parir. Mi obstetra estaba conmigo haciéndome hacer movimientos de cadera mientras caminaba. Me hacia poner las manos contra la pared y medio bailaba mientras gritaba siendo el centro de atención de esas mujeres.
¿Y ustedes se preguntarán qué mierda hacía Tom? él estaba divertido grabando todo lo que hacía para guardarlo en el momento y recordar todo lo que estaba pasando en mis treinta y nueve semanas.
Por supuesto que lo mataría si llega a mostrarme.
— Oh, por dios. — gimoteaba cerrando mi mano en un puño y lo mordía con demasiada fuerza porque el dolor estaba incrementando. — Dios, lo siento cerca… no puedo más. — y lloraba otra vez.
— Está bien, ya están alistando todo. Tú permanece así y yo te llamaré. — asentí con la cabeza mientras ella se alejaba. Tom vino hacia mi para abrazarme por detrás. Puso sus manos en mi panza y la levantó un poco a petición de la doctora. Sentí alivio, solo un poco porque ahí empecé a mojar los pantalones.
— Tom… — sollozaba. — No más criaturas, te lo ruego.
— Está bien, no te preocupes. — susurró en mi oído para después plantar un beso en mi mejilla. — Te prometo tomar medidas con eso y cuidarte mucho para que no vuelvas a sufrir.
— Vamos. — llegó la mujer con una silla de ruedas. Tom me ayudó a sentarme ahí para que me lleven al interior de la sala de parto. Obligado pedí que mi novio estuviera ahí e hicieron lo que pedí. Tom entró con el traje correspondiente para apoyarme mientras me cambiaba por una ropa cómoda.
Al estar listo me abrieron más piernas y me decían que puje, joder. Eso estaba haciendo. La otra enfermera me pidió que empujara un poco más, y yo me esforcé por hacerlo. Sentí un dolor intenso en ese lapso. Tom estaba en una esquina abrazándose a si mismo observando desde atrás como forzaba y me partía en dos con nervios. Seguí y seguí hasta sentir que mi bebé estaba saliendo.
— Está aquí. — musitó la enfermera. — Siga así…
— ¡Uaaaaaj! — chillé con los ojos cerrados. Próximo siento como mi novio me toma la mano y acaricia mi frente llena de sudor. No abro los ojos en ningún momento por seguir. — ¡Aaaaaj
— ¡Uno más!
— ¡Dios, me duele pues! — chillé casi retorciéndome. Estaba doliendo como si fuera mi primer hijo, mierda.
Y el llanto de nuestro bebé me hizo saber que ya estaba fuera. Qué grande alivio tenía en mi cuerpo junto con esa emoción intensa al escucharlo llorar. Miré a Tom, y él estaba sonriendo de oreja a oreja con los ojos llenos de lágrimas.
— Que lindo bebé. — dijo la enfermera, sonriendo. — Es perfecto.
Me sentí como si estuviera flotando en el aire al ver que mi bebé había nacido. La enfermera me lo puso en los brazos, y yo lo miré conmocionado. Entre la risa y el llanto.
— Hola, amor. — le dije, besándolo en la frente. — Bienvenido al mundo, nosotros somos tus papás. — digo observando a Tom mientras él le acaricia la manita llena de mi sangre. Sin parar de llorar.
— Y te amamos. — completó en un hilo de voz al verlo llorando intensamente. Después lo apartaron de mi para llevárselo y a mi me ubicaban bien en una habitación luego de limpiar el desastre. Tom me siguió en todo momento y no se separó de mí. Estaba junto conmigo en la habitación abrazándome como podía con su cabeza sobre la mía acariciando mi abdomen algo hinchado pero no tanto.
— Gracias. — susurraba. — Gracias por darme al ser más maravilloso del mundo. Te juro que voy a ser el mejor con nuestro hijo así como con Maddnees y lo voy a amar.
— Confío en que si, gracias a ti por acompañarme en el proceso. Yo… estoy tan contento por ello. — Tom sonreía con los ojos nublados plantando un beso en mi mejilla. — Pero realmente deseo hacerle una prueba por si la mamá de Alex me empieza a fastidiar, quiero que se compruebe pronto y se salga de dudas.
— Está bien. ¿Quieres que vaya a buscar al doctor? — asentí con la cabeza y Tom se iba en búsqueda del doctor dejándome en la habitación.
Toqué mi pancita ese rato con un nudo en la garganta volviendo a tener ese temor de que si es el hijo de Alex o no.
Desde ya mi felicidad se estaba empezando a arruinar…
Continúa…
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