Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 53

By BILL

Fueron muchos días de trabajo duro para Tom pero el día finalmente llegaba. Estaba repleto de personas importantes por todas partes y yo podía verlo desde dónde estaba entrando con un ramo grande de flores con dulces para mí novio mientras Maddnees tomaba de mi cinturón para no perderse ya que tenía las manos ocupadas. Al adentrarme a los camerinos personas corren de aquí para allá por todos lados con sus modelos y lo mismo sucedía con Tom. Lo arreglaban, acomodaban las trenzas dándole un estilo diferentes y no rectas como estaban antes. El condenado se veía cada vez mejor.

— Hola, papá. — saluda Maddnees abrazándolo con dificultad porque estaban arreglándole, poniéndole polvos por todos lados.

— Hola, princesa.

— Son para tí. — sonreí ladino mientras dejo el arreglo sobre la mesita en un espacio vacío. Tom sonreía o eso trataba.

— Gracias, Billy. Me encantan…

— De nada, cielo.

— Mierda, yo ya te hacía sentado esperándome.

— Sí, de hecho ya me voy. Estoy en primera fila. — tomé la mano de mi hija para empezar a irnos. — Te veré. — dije lanzando un beso volado que atrapa en el aire y se lo pone en la boca. Continué mi camino con una sonrisa hasta salir del todo.

Me senté en la primera fila, con Maddnees en mis brazos. Esperando ansioso ver el programa. Cómo siempre daban unas palabras de apertura y luego empezaba. Yo miré con orgullo hacia la pasarela. Tom estaba a punto de salir, y yo podía sentir la emoción y la nerviosidad en el aire.

Sabía que lo iba a poder hacer bien.

Cuando Tom salió a la pasarela, me sentí como si estuviera viendo a un hombre diferente. Estaba tan seguro de sí mismo, tan confiado y tan guapo. Me sentí orgulloso de ser su pareja, de ser el padre de su bebé. Maddnees también estaba emocionada, y se agitaba en mis brazos, gritando «Papá, papá» cada vez que Tom pasaba por delante de nosotros. Yo sonreía y la besaba en la mejilla, sintiendo la emoción y la felicidad en mi corazón. Esto era un momento especial, un momento que nunca olvidaría.

Tom estaba haciendo un trabajo increíble en la pasarela, y yo podía ver la dedicación y el esfuerzo que había puesto en su trabajo. Estaba tan orgulloso de él, tan orgulloso de ser su pareja. Cuando Tom se detuvo en el final de la pasarela y se dio la vuelta, sonriendo y saludando al público, yo me puse de pie y aplaudí con todas mis fuerzas. Maddnees también aplaudió, gritando «Bravo, papá» y abrazándome con fuerza.

Continuaban más formando una figura que se ponía ver a través de las cámaras para dar inicio a dichosa coreografía donde se revelaba el lanzamiento de sus nuevos zapatos con el logo en grande. La pasarela era impresionante, la música y el ambiente creaba un toque eléctrico.
Todo estaba perfecto.

En el momento que dejaron al descubierto su nueva mercadería el público estalló en aplausos y yo me uní a la ovación. Orgulloso y casi lagrimeando por verlo ahí.

— Bill. — llamaba el director y me jalaba de la mano para llevarme. Maddnees corría también detrás de mí con el cinturón y llegamos al backstage. — Tienes que ayudarnos.

— ¿En qué? — arqueo una ceja.

— El cantante de la banda no ha venido, necesitamos un reemplazo y sé que cantas bien. Te he visto.

— Ah… ¿quieres que…

— Sí, rápido. — me daba un par de hojas con la letra de la canción ‘world begin my wall’ y suspiré. La canción tiene una melodía triste que no estaba seguro si podía entonarla pero de todas formas acepté. Solo me dieron diez minutos para que pudiera afirmar y cantar un poco antes de presentarme con los chicos que estaban en la banda ahí. Maddnees me miraba con atención y le sonreí mientras lo hacía. — Ese es el traje. — suspiré al ver lo estrecho que era.

— ¿Cómo voy a entrar en eso?

— Pruébalo.

Con duda acepto metiéndome a los vestidores para empezar a usar el traje que tenía unas brillantinas negras. El cuero se adhiere bien a mi cuerpo a medida que me voy poniendo el traje. Tuve que salir para que me ayuden cerrando el broche pero nada que cerraba y se frustraron, corriendo a buscarme otro traje más presentable y me traían con suma rapidez para que me cambiara.

Este consiste en un pantalón azul, con un buso de cuerina manga larga y una chaqueta como chaleco que me llegaba a los pies. Estaba muchísimo mejor que el anterior y salí a qué me dieran los toques finales.

— Perfecto, ya es hora.

— Por favor, Maddnees. Quédate con la señorita y no te muevas.

— Sí. — decía tomando la mano de la chica que estaba con una carpeta y le sonreía. En cambio yo ya salía con el micrófono y los chicos de la banda debajo del escenario para posicionarnos y salir de ahí.

Entonces como inicio la cosa esa empieza a ascender lentamente hasta que las luces se asomaron y al estar del todo arriba ellos empezaron a sonar dando un giro impresionante al desfile y yo estaba ahí, observando a todos de pie empezar a aplaudir mientras los modelos seguían en esa figura.

La emoción y la adrenalina estaban en el aire mientras yo comenzaba a cantar. Mi voz resonaba en los parlantes y el público comenzó a aplaudir y a corear. Los modelos en la pasarela seguían en su posición, formando una figura impresionante mientras la música y las luces creaban  un ambiente especial, como de nostalgia.

Tom regresó a verme nuevamente con ese asombro y se unió a los demás modelos en la pasarela. Me sonrió y me hizo un gesto de aprobación, y yo le devolví la sonrisa mientras seguía cantando.

La canción «World Begin My Wall» era una balada emotiva y me hacía lagrimear, pero en ese momento, con la energía del público y la emoción de la situación, parecía tomar un nuevo significado. Mi voz se elevaba y se mezclaba con la música, creando un sonido que era a la vez poderoso, único.

Maddnees, que estaba en el público, me miraba con ojos brillantes y una sonrisa en su rostro. La señorita que la acompañaba la abrazaba y la besaba en la mejilla, y Maddnees se reía y aplaudía junto con el resto del público.

En ese momento, todo parecía perfecto. La música, la energía del público, la emoción de la situación… todo se unía para crear un momento que nunca olvidaría.

&

— ¡Estuvieron excelentes! — exclamó el director con una sonrisa. — Lo vieron por todos lados. Llegaron personas de todos los países y que genial tener a Bill Kaulitz con nosotros en realidad, por favor un aplauso para nuestro increíble vocalista. — su equipo de trabajo aplaudía mientras tenían unas sonrisas enormes de satisfacción.

— Aquí está el pago de ambos. — decía su asistente entregándonos un par de sobres con dinero. Estaban gordos eso sí y me hicieron sonreír enorme.

— Gracias por confiar en nosotros. — agrega Tom. — Fue un sueño hecho realidad.

— Espero poder volver a trabajar con ustedes, señores Kaulitz Trümper y también esperamos su invitación para el matrimonio. — yo me rei escandalosamente apartándome de esas personas mientras negaba con la cabeza, en dirección al auto mientras Tom seguía ahí con Maddnees. Qué buena forma de escaparme del matrimonio, eh. Si hay algo a lo que le tenía tanto miedo era a atarme de por vida con una persona y llevar su jodido apellido en vez del mío.

Por más que ame a Tom en la vida jamás me casaría y sé que es más fácil eso que tener un hijo pero no, claro que no lo pensaba así.

Me subí al auto muy nervioso y me quedé ahí, con la vista hacia el frente. Los encargados ya habían terminado de meter las maletas y todo estaba perfecto si no pensaba en esa palabrita que me produce unos escalofríos más grandes que el pene de mi novio y eso que lo tiene bueno.

Y no me estoy burlando, al contrario. La primera vez que me la metió como me dolió, me partió el trasero demasiado y ni con la polla de Alex sentí así. Mierda. Mientras pienso en penes mi teléfono comenzó a vibrar en mi bolsillo, la aplicación extranjera que me comunicaba con Gustav estaba ahí abierta con su nombre en grande y sonreía.

— Amigo, que bueno que me llamas.

— Solo llamo a felicitarte por la increíble presentación de anoche, Billy. Estuviste increíble y casi no se notó tu pancita, estoy orgulloso de tus logros, quisiera estar presente ahí.

— Ay, Gustav. — sonreí observando como Tom subía a Maddnees al auto en un pequeño espacio y después él. — Hubiera estado genial que estés aquí y también para que conozcas a mi novio.

— Uh… — Tom regresó a verme curioso y yo acaricié su mano. Se encarga de poner a andar el coche rumbo a nuestra ciudad. — Quisiera conocerlo realmente para saber lo feliz que te hace con mis propios ojos.

— Seguro no aguantarías con la miel, es muy cariñoso.

— Que bueno. Lo mejor de todo es que estás disfrutándolo.

— Sí…

— A todo esto, Billy. En ese desfile ví una cara conocida y joder, no sé si es mi locura mezclada con el estrés de mi trabajo exigente pero ví al padre de Maddnees ahí…

Palidecí…

— ¿Qué..?

— Uhm, sí. No recuerdo que ropa traía, mi mente está frágil pero dudo mucho que sea él pero no sé… tienen las mismas actitudes, todo…

— Gustav, me estás asustando.

— Perdona, no me hagas caso… la persona que desfiló se ve algo mejor que él y bueno, pueden haber muchas coincidencias. Igual sus padres no lo permitirían. — suelto un suspiro pesado.

— Okay, no profundizaré en eso porque me da cólera y te juro, estoy bien. No quiero pensar en que estuvo ahí porque no sabes cómo me afectará.

— Lo siento… no quiero que pases un mal embarazo por mi culpa, ¿sí? olvida eso.

— Okay, gracias. — suspiré nuevamente. — Hablamos cuando puedas. — mi rubio amigo susurró un ‘vale’ para después colgar la llamada. Mordí mi labio inferior, tragando saliva. Coloqué una mano en mi frente con los ojos cerrados.

— ¿Todo está bien?

— No, mi amigo dice haber visto al papá de Maddnees en el desfile. — susurré. — Pero no está seguro.

— Ay, no… qué incomodidad.

— Sí. — continuo en un tono de voz bajo. — Pero no caigamos en ese tema, por favor. Me pone nervioso, alterado y es como si le tuviera un maldito rencor guardado en el pecho por dejarme solo durante el tiempo de gestación. — hago una mueca de disgusto mientras observo mis uñas. — Ya no quiero que conozca a Maddnees si te tiene a ti. Suficiente papá tú y ya.

— Está bien, no te preocupes. No hablaremos del susodicho… es más, está muerto para nosotros, ¿de acuerdo?

— Sí. — sonreí acercándome lo suficiente hasta su mejilla para besarlo. De reojo ví a Maddnees con el teléfono de su papá observando unos dibujos tan atenta y por eso estaba calladita. — Pero quisiera que conozcas a Gustav también, que te lleves bien con él. — hice un puchero en los labios mientras buscaba una foto de ambos en mi teléfono. — Es un amor. — al conseguirla Tom observó con detalle aún conduciendo y luego se detuvo haciendo una mueca. Abrió la puerta del auto para vomitar todo lo que desayunó a un lado de la carretera.

Al tenerlo todo afuera escupía para deshacerse de ese sabor amargo que deja el vómito y no traiga nada para que se enjuague la boca. Me devolvió el teléfono con suma seriedad y yo fruncí el ceño.

— ¿Qué?

— Me ha dolido la cabeza como no tienes idea… pero la foto está bonita. Me gusta mucho como te queda el cabello lacio para un lado. — dicho eso siguió conduciendo en completo silencio.

— Tenía tu edad más o menos…

— Sigues pareciendo de diecinueve.

— Ay, mi amor. — ladeo la cabeza recostándola en su hombro con una sonrisa. — Me gusta las cosas bonitas que me dices.

— No se lo digas porque va a llorar. — agrega Maddy desde atrás haciéndome reír por lo bajo.

Y avergonzado.

— Oye, Tom. ¿No quieres parar en una farmacia y que conduzca yo mientras reposas? me preocupa tu dolor de cabeza.

— No, está bien.

— Bueno… — guardé el móvil en el bolsillo y me acomodé mejor para ir cómodo a ojos cerrados hasta la casa. Todo el trayecto fui durmiendo con tranquilidad.

&

Desperté al sentir el auto estacionado y me fijé que ya estábamos en el interior de la casa. Tom estaba bajando las cosas de atrás y bueno, yo le ayudé después de quitar la pereza de mi cuerpo para tomar las maletas más livianas hasta terminar.

Tom se fue directo a la cama, exhausto. Yo me quedé en la sala, hambriento preparando una comida y jugando con el gato de Maddnees,  tratando de distraerme de la conversación que había tenido con Gustav. Al gato todo ese tiempo tuve que dejarle el costal de las pepas abiertas con suficiente agua y tendría que comprar uno nuevo.

Después de un rato que me senté, el gato se durmió en mis brazos y yo le acaricié el pelaje sedoso con la yema de los dedos con la mirada fija en un solo lugar. No siquiera me di cuenta que Tom entró a la cocina y se sentaba a mi lado con una bolsa de hielo en la cabeza. También tocó al gato y yo volví en sí.

— ¿Te sientes mejor? — le pregunté, sonriendo.

— Sí, un poco — respondió, con una sonrisa débil.

— ¿En serio no quieres que vaya a la farmacia? — le ofrecí.

— No, gracias. Solo quiero descansar un rato — cerró los ojos pegando su cabeza en mi hombro y yo la mía en su cabeza.

Yo me quedé sentado aún a su lado, igualmente con los ojos cerrados.

— ¿Acaso Gustav es muy feo para que te hayas puesto así? — pregunté con burla y Tom reía a carcajadas negando con la cabeza. — Solo digo, es que lo viste y te pusiste mal.

— No, quizás fue la presión de todo el evento…

— Oh, okay. — reí también con gracia.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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