

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 52
By TOM
—… y yo tomé el móvil. Está en el despacho justo en la entrada y las llaves están detrás del cuadro más grande de la sala en un cofre. — susurró al verme parado en la puerta a punto de salir.
— Lo supuse. — reí divertido saliendo para ir en búsqueda de mi móvil. Primero busqué las llaves y después entraba para tomar el celular entre mis manos. Continué hasta salir de la casa. Subí al coche y abro la puerta.
Saqué el coche e iba conduciendo a toda prisa para ver si es que aun podía e iba con los nervios a flor de piel. A mí lado veía aquel sobre con una sonrisa que no dejaba escapar por morder todo mi labio inferior con todos mis dientes, torturándolo.
Seguía la dirección que decía la carta. Me daba cuenta que había tomado un rumbo para un par de horas de viaje y mi ansia no se había dado cuenta de ello. El rumbo que estaba tomando era hacia la capital, Berlín y bueno. Preferí ir con tranquilidad, al llegar allá le avisaría a Bill a ver si puede venir—depende lo que me digan—ya sea en autobús, en tren o por su estado mejor le pediría el favor a Georg, sí. Con el vendrían más seguros él y Maddnees. Por supuesto.
Nunca había viajado solo pero iba demasiado bien porque llegué sano y salvo hasta las oficinas.
Llegué como a las cuatro de la tarde y dejaba el auto en un estacionamiento público para así ingresar hasta la recepción. Ahí estaba un chico hablando con una mujer y les sonreí mientras colocaba la tarjeta sobre la madera.
— Ahm… soy Tom Trümper y me mandaron esto a casa donde me invitan a ser el modelo.
— ¿Tom que qué?
— Trümper. — repetí nervioso.
— ¡Oh, por dios! — se alteraba el chico mientras tomaba el convencional y llamaba a alguien. — ¡Cancelen al chinito que iba a reemplazar a Tom Trümper porque él está aquí! ¡ya llegó! — arqueo una ceja observando como todos empezaron a moverse y acercarse a mí.
— Vamos. — me jalaban entre todos para así llevarme por unos pasillos mientras me llenaban de preguntas que no era capaz de entender porque todos están hablando a la misma vez.
Me sentía abrumado por la cantidad de personas que me rodeaban, todas sin callar la boca e incluso ya me estaban haciendo doler la cabeza. Me apresuraba, intentando mantener el ritmo de sus pasos mientras trataba de procesar lo que estaba sucediendo.
Finalmente, llegamos a una sala grande y luminosa, llena de personas que parecían estar esperándome. Me sentí un poco intimidado, pero intenté mantener la calma.
Un hombre alto y delgado se acercó a mí, sonriendo.
— Tom Trümper, es un placer conocerte — dijo, extendiendo la mano.
— El placer es mío — respondí, estrechando su mano con la mía algo sudoroso.
— Soy el director de la campaña de Nike — explicó. — Y estamos emocionados de tenerte a bordo para nuestro próximo desfile de moda. — me sentí un poco más relajado al escuchar sus palabras. Tal vez esto no fuera tan malo después de todo ya que se me cruzó por la cabeza que no fue buena idea venir.
— ¿Qué puedo esperar? — pregunté, intentando sonar más confiado.
— Te explicaremos todo en detalle — respondió el director. — Pero básicamente, necesitamos que desfiles en la pasarela con nuestros nuevos diseños. — asentí, comprendiendo bien la información.
— ¿Y cuándo es el desfile? — pregunté.
— En unas semanas y has llegado a tiempo para practicar. — respondió el director. — Así que te recomendamos que descanses bien esta noche y estés listo para ensayar mañana por la mañana, así todos los días hasta que llegue el momento.
— Okay…
— Le diré al encargado de las asignaciones de las habitaciones que te dé una, ¿de acuerdo? mañana veremos contratos entre otras cosas y si lo haces bien, seguiremos trabajando contigo.
— De acuerdo, pero… tengo a mi novio embarazado y no ha venido conmigo, estoy solo, no tengo ropa y quisiera ir por él o llamar a alguien a qué lo traiga. No puedo dejarlo solo con la niña también en ese estado.
— Oh, por supuesto. Claro que Kaulitz espera un hijo, felicidades. — sonreí ruborizado ante su mirada. — Como nos preocupamos por el bienestar de nuestros modelos mandaremos al chofer a qué vaya por él y lo traiga, te daremos la habitación más amplia que tenemos para una buena estadía el tiempo que estarán aquí, ¿bien?
— Muchas gracias.
— Bien, avísale mientras yo muevo acá a mis empleados.
— Gracias otra vez.
Me sentí un poco más tranquilo después de hablar con el director. La idea de que Bill y Maddnees vinieran a Berlín me hacía sentir más seguro. Sabía que Bill necesitaba descansar y cuidarse durante su embarazo, y no me gustaba la idea de dejarlo solo.
Me dirigí hacia la recepción para llamar a Bill y avisarle que el chofer de la empresa iría a buscarlo. Mientras marcaba el número, no podía evitar sentirme emocionado por la oportunidad que se me presentaba. Ser modelo para Nike era un sueño hecho realidad, y no podía esperar para compartir la noticia con Bill y cuando respondió la llamada, le expliqué todo lo que había pasado. Él se rió y me dijo que estaba emocionado por mí, y que no se preocupaba por venir a Berlín porque sabía que yo estaría bien.
Le dije que el chofer de la empresa iría a por él, que traiga suficiente ropa para mí, para él y la niña lo más pronto posible. Bill me agradeció y me dijo que me amaba.
— Te amo también — respondí, sonriendo. Después de colgar la llamada, me sentí relajación absoluta. Sabía que Bill y Maddnees estarían bien, y que pronto estaríamos juntos en Berlín.
Sin más me dirigí hacia la habitación que me habían asignado—acompañado del chico de la recepción—ansioso por descansar un poco antes de empezar los ensayos al día siguiente. La habitación era amplia y cómoda, con una cama grande y un baño moderno pero no tanto como el de la casa de Bill.
Al acostarme en la cama y cerré los ojos, sintiendo un poco de cansancio después del largo viaje. Pero también sentía una sensación de emoción y expectativa por lo que estaba por venir.
Después de un rato, me desperté con el sonido del timbre de la puerta. Me levanté de la cama y fui a abrir. Era el director de la campaña de Nike, acompañado de un asistente.
— Tom, espero que estés descansando bien. — dijo el director. — Queremos asegurarnos de que tengas todo lo que necesitas para tus ensayos mañana.
— Sí, gracias. — respondí. — Estoy bien. — el asistente me entregó una carpeta con información sobre la campaña y mis horarios de ensayo.
— ¿Te gusta la habitación? son dos en una para que tu novio y tu hija duerman cómodos.
— Es cómoda y enorme. — me sentí agradecido por su consideración.
— Que bueno. Cuando venga Bill en par de horas le haremos llegar aquí. Para nosotros es muy importante tener a alguien de famoso como Bill, habla muy bien.
— De acuerdo. — les sonreí divertido por su comentario y su asistente también sonreía. — Gracias.
— Adiós, Tom. — cerré la puerta después de que se fueron, me senté en la cama para revisar la información en la carpeta. Me di cuenta de que los ensayos serían más intensos de lo que había imaginado, pero estaba listo para el desafío.
Empecé a revisarlo todo al pie de la letra mientras volvía a ponerme de pie para caminar de un lado a otro. Tenían una buena organización para sus nuevos modelos.
Estaba más que contento, revisando una y otra vez. Justo cuando estaba empezando a sentirme un poco ansioso, escuché el sonido de la puerta. Me levanté para abrir y encontré a Bill cargando a Maddnees en el umbral, sonriendo mientras detrás de ellos estaba el mismo asistente de hace unas horas junto con un par de señores que cargaban algunas maletas en exceso en un cochecito.
— Billy… — planté un beso en sus labios para luego ayudarle con Maddnees en mis brazos.
— Hola, cielo. No pensé que estarías tan lejos. — respondió Bill, devolviéndome el beso y poniendo ambas manos en mis mejillas.
— Déjenlo ahí, por favor. — pedí abriendo un poco más la puerta para que entren. Bill buscaba en su billetera un par de billetes para entregárselos como recompensa pero se negaban.
— Ehm, no es necesario. — añade aquel asistente. — Es su trabajo.
— Bueno… gracias. — sonreía entrando a la habitación para recostarse.
— Gracias… no sé cuantas veces ya lo dije pero gracias.
Él se rió divertido asintiendo con la cabeza para después retirarse y yo cierro la puerta para caminar hasta la habitación que estaba tras el enorme closet y recostar a Maddnees en la cama, tapando su cuerpo con la cobija. Después salí cerrando la puerta a mi detrás para volver con Bill que rápido se estaba poniendo muy cómodo.
— Me dieron esto. — mostró en su mano un chocolate con una carta de bienvenida. — Especialmente para Bill Kaulitz.
— Oh, a mí no me dieron nada. — fruncí el ceño y lo labios. Mi novio se burló de ello mientras abre el chocolate para darme un cuadrito.
¡Uno solo!
— Para la gana. — decía y me guiñaba el ojo. Negué con la cabeza metiendo el dulce a mi boca y reía por lo bajo caminando hasta acercarme para rodear su cintura para plantar un beso en sus labios. Me encantaba porque le estaba dando un beso sabor a chocolate y su boca sabía tan deliciosa que me emocionaba profundizando el beso mientras bajo mis manos hasta su trasero y lo aprieto con ganas.
&
Me desperté temprano, sintiendo una mezcla de emociones: nerviosismo, emoción y determinación. Hoy era el primer día de ensayos para el desfile y estaba listo para darlo todo. Me levanté de la cama y me dirigí al baño para prepararme. Bill y Maddnees aún estaban durmiendo, así que intenté ser lo más silencioso posible.
Después de ducharme y vestirme, salí de la habitación y me dirigí a la zona de ensayos. El director de la campaña y su equipo ya estaban allí, preparando todo para el día.
— Buenos días, Tom — dijo el director, sonriendo. — Estamos emocionados de empezar a trabajar contigo.
— Buenos días — respondí, sonriendo también. — Estoy listo para empezar. — el director me explicó el plan para el día: ensayar la pasarela, practicar los cambios de ropa y trabajar en la coreografía del desfile. Me puse a trabajar de inmediato, siguiendo las instrucciones del equipo junto con la guía que me dieron ayer. Al principio, me sentí un poco incómodo en la pasarela, pero con cada paso que daba, me sentía más seguro y más cómodo.
Después de un rato, el director me llamó para que me reuniera con él y su equipo.
— Tom, estoy encantado contigo y lo que haces… — dijo el director. — Pero queremos trabajar un poco más en la coreografía del desfile. ¿Estás listo para intentarlo?
Asentí con la cabeza, listo para el desafío.
Y así, seguí trabajando durante el resto del día, perfeccionando mi técnica y preparándome para el gran día del desfile. Bill y Maddnees vinieron a visitarme durante el almuerzo, y me dieron su apoyo y aliento pero era tan corto el tiempo que los veía. Quizás estas personas era muy amables pero en lo laboral eran tan exigentes en todo aspecto.
Después del almuerzo, seguí ensayando con el equipo. Estábamos trabajando en una secuencia particularmente complicada de la coreografía, y yo estaba determinado a dominarla.
El director me dio algunas sugerencias y correcciones, y yo las incorporé en mi actuación. Con cada intento, me sentía más seguro y más cómodo con la secuencia.
&
Después de un largo día de ensayos, me dirigí a mi habitación para descansar. Me sentía agotado, pero satisfecho con el progreso que había hecho. Me tumbé en la cama y cerré los ojos, dejando que mi mente se relajara. Bill estaba en la ducha dándose un baño y Maddnees miraba la tele entretenida.
Pero justo cuando estaba a punto de quedarme dormido, escuché un golpe en la puerta. Me levanté para abrir y encontré al asistente del director con una carpeta en la mano.
— Tom, el director quiere que revises esto antes de mañana — dijo, entregándome la carpeta. — Es el orden de la pasarela y algunos cambios en la coreografía. — asentí con la cabeza y tomé la carpeta, sintiendo un poco de ansiedad. ¿Qué cambios habrían hecho? ¿Podría aprenderlos a tiempo?
Me senté en la cama y abrí la carpeta, sacando los papeles y comenzando a revisarlos detenidamente. Mi mirada se desplazó por las páginas, absorbiendo la información y tratando de memorizar cada detalle.
Mi dedo índice se desplazó por la página, siguiendo el orden de la pasarela y los cambios en la coreografía. Me detuve en un punto en particular, donde se indicaba un cambio de dirección en la pasarela.
— ¿Por qué han cambiado esto? — me pregunté a mí mismo. — ¿No estaba bien antes?
— ¿Mhmm?
— Nada, princesa…
Mi mente comenzó a analizar los posibles motivos detrás del cambio, tratando de entender la lógica detrás de la decisión del director. Me imaginé a mí mismo en la pasarela, ejecutando el cambio de dirección y tratando de visualizar cómo se vería desde el público.
Después de unos minutos de revisión, me levanté de la cama y comencé a caminar por la habitación, tratando de memorizar el orden de la pasarela y los cambios en la coreografía. Mi mente se concentró en la tarea, repitiendo los pasos y los movimientos en mi cabeza.
«Derecha, izquierda, derecha, izquierda… cambio de dirección… derecha, izquierda…»
Mi cuerpo comenzó a moverse de manera automática, siguiendo el ritmo de la música en mi cabeza. Me detuve en frente del espejo y me miré, tratando de evaluar mi actuación.
«¿Estoy haciendo esto bien?», me pregunté a mí mismo. «¿Puedo mejorar?»
Mi mente se llenó de pensamientos y dudas, pero sabía que tenía que confiar en mí mismo y en mi capacidad para aprender y mejorar. Tomé una profunda respiración y me preparé para seguir practicando, determinado a hacer un gran trabajo en el desfile.
Así que seguí practicando y repasando la coreografía y el orden de la pasarela todos los días, sin excepción. Me levantaba temprano, desayunaba y me dirigía al lugar de ensayo, donde me reunía con el equipo y el director.
Cada día era un desafío, pero me mantuve enfocado y determinado. Repasaba los pasos y los movimientos una y otra vez, hasta que me sentía seguro de que los había dominado.
El director y el equipo me daban retroalimentación y sugerencias, y yo las incorporaba en mi actuación. Me esforzaba por mejorar cada día, y podía ver el progreso en mi propia actuación. Bill también observaba, me daba sus puntos de vista desde su experiencia para que agregue.
Así estuve todos los días durante las tres semanas que tenía que estar trabajando arduamente, practicando y repasando, hasta que finalmente llegó el día del desfile.
Continúa…
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