Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 51

Estaba parado frente al espejo del baño poniendome una mascarilla negra para los puntitos que me habían salido en la nariz junto con un par de mascarillas de ojos. Ambas reposan en mi rostro y me alejo dos pasos hacia atrás observando mi desnudez. Me encuentro en el tercer mes de embarazo y mi bebé estaba creciendo saludable. Mi barriga estaba empezando a notarse cada vez más, pero aún no era demasiado pronunciada. Mi piel estaba suave y luminosa, gracias a las mascarillas y cremas que había estado utilizando en el transcurso.

Me toqué la barriga, sintiendo la forma en que mi bebé estaba creciendo dentro de mí. Era un sentimiento extraño, pero también emocionante. Me sentía conectado con mi hijo, y sabía que estaba haciendo todo lo posible para darle una vida saludable y feliz.

Me miré de nuevo en el espejo, y sonreí. Me sentía bien, a pesar de los cambios que estaba experimentando en mi cuerpo. Me sentía fuerte y capaz, y sabía que podía enfrentar cualquier desafío que se me presentara.

Justo entonces, escuché un ruido detrás de mí. Me di la vuelta y vi a Tom parado en la puerta del baño, sonriendo.

— ¿Qué pasa? — pregunté, sonriendo a mi novio a través del espejo.

— Nada. — responde acercándose a mí a pasos lentos hasta posarse a mi detrás. — Solo estaba admirando la vista. — reí y sentí excitación al momento que me abrazaba rodeando mi cintura, besándome suavemente en la mejilla. — Estás hermoso, Billy.

— Gracias, cielo. Tú también mucho… por cierto, ¿cómo estuvieron tus clases? — mordí mi labio inferior y meneo un poco mi trasero en su entrepierna.

— Oye… — rió con ronquedad. Ahora desliza ambas manos hacia mi trasero y yo posicioné las mías sobre el lavamanos, observando a través del espejo. Su rostro estaba demasiado sonrojado y con un aspecto deseoso mientras lo acaricia con una suavidad increíble. Aprieta, nalguea y me besa en el hombro. Su excitación la sentía entre mis glúteos. El miembro de mi novio estaba endureciendose de manera increíble y gemí cuando tiró de aquel hilo hacia un lado.

Con la boca media abierta lo veo llevar un par de dedos a su boca para ensalivar y manosear mi entrada e ir insertando esos dedos en el interior, inicia un vaivén a ritmo acelerado robándome suspiro tras suspiro.

— Fueron demasiado agotadoras, bastante estresantes… — susurró. Observo que con esa mano libre se toca sobre los pantalones. Me gusta como me mira, con el deseo notorio en sus ojos, sus labios igual medios abiertos, uff…

Me estaba derritiendo bajo sus caricias.

— ¿Y va a desestresarse conmigo, mi vida? — cuestioné ladeando la cabeza cuando acerca su boca a mi cuello para succionar, lamer y morder. Aruñé inconscientemente el lavamanos al sentir como sus dientes se clavaron en mi piel.

— Sí. — inclinó mi cuerpo lo suficiente hacia adelante. Sacó sus dedos de mi interior de golpe para poder quitarse los pantalones a una altura considerable. Ese pedazo de carne que muchas veces había entrado en mi volvería a abrirme una vez más y me sentía ansioso. La punta del pene de mi novio estaba brillosa y no necesitaba nada para que me la pudiera meter. Entró resbaloso, llenandome entero. Me miré al espejo nuevamente.

El rostro lo tenía tan sonrojado, bastante prendido me encontraba y me gustó verme a mi mismo. Más allá de verme me fijé en mi novio, tenía la vista puesta sobre mis glúteos mientras sus manos estaban aferradas con suavidad en mi cintura. Luego las quitaba para sacarse aquella chalina molesta y rodearme el cuello con la tela para similar una correa.

— Ufff… — gimoteaba. Tom estaba muy excitado y yo lo entendía. No hemos podido tener encuentros así de íntimos porque teníamos a Maddnees toooodo el tiempo con nosotros y por más que la cansaba tenía unas ganas de jugar increíbles.

Los cansados éramos más nosotros que ella.

— Yo creo que te vez muy sensual así embarazado, amor. — dice al tirar de la tela en mi cuello para enderezarme. Pasa su brazo por debajo de mis axilas para tocarme en ambos pezones sin dejar de darme. La otra mano la dirigió hasta mi entrepierna para liberarla de aquel sufrimiento y tocarla de arriba hacia abajo, deslizando toda esa mucosidad que expulsaba por la excitación. A medida que lo masturba lo expande a lo largo de mi falo y lo hace mas resbaloso.

Yo tenía que morder mucho mi labio inferior para tragar mis gemidos. Maddy estaba en casa y en cualquier momento podría venir a ver lo que está pasando aquí. Moriría de vergüenza si nos ve.

— ¿Tú crees que de verdad me veo sexy así, Tom? — mi novio asintió y en mi boca se formó un puchero con ganas de llorar. Me empezó a temblar el labio y mis ojos se nublaron. Estaba entre el llanto y la excitación.

— Muy, muy sexy. — más abajo frotaba mi panza en forma circular haciendo que sonriera. Finalmente salió de mi interior para voltearme y besarme posando ambas manos en mis mejillas. Nuestras intimidades chocaron entre si a medida que iba avanzando el beso. Puse mis manos en mi pene y el suyo para tocar a ambos mientras las cabezas se rozan entre sí, ambas resbalosas por la humedad y nos hace gemir en medio del beso que por cierto estaba de lo más delicioso por la forma en que dominaba mi boca, por la forma en que su lengua juega con la mía con experiencia y me prende tanto.

— Mhmm… — salía un gemidito pequeño de mi garganta en cuanto nos separamos con un hilo de saliva que unía nuestras bocas y se va deshaciendo con lentitud. Relamió sus labios al mismo tiempo que lo hice yo como si estuviéramos conectados más allá de la intimidad.

— ¿Aún crees poder montarme? — abrí mi boca, expresando con ella lo mucho que me había ofendido y el se reía nervioso. — No, no pienses mal… joder, es que…

— Ve. — le empujé fuera del baño con fuerza. Tom suspiró al chocar en la puerta causando un ruido estruendoso y me acerqué lo suficiente para tomar esa bonita camisa con mis puños y besarlo otra vez mientras lo guiaba abruptamente hasta la cama. Tom cayó sobre el colchón y yo me subí. Todavía estaba ágil para montarlo así que se lo hice saber con acciones.

Él solo me miraba con los labios entreabiertos mientras yo alineaba bien su polla en mí trasero e iba deslizando de a poco hasta tenerlo todo en el interior.

— Joder, joder, joder… — aún como si no tuviera un hijo en mis entrañas creciendo empecé a moverme como un completo desaforado necesitado de su miembro. Tom tenía el ceño fruncido, su rostro sudoroso y las manos inquieta. Una me acariciaba el pene, moviendo sin control mientras la otra aprieta mis pezones sensibles, haciendo que mí piel se erice. — Mierda, en esta posición me vuelvo tan sensible. — susurra acelerando su mano. — Ay…

Debajo de mí sus piernas se encogen y empujan mi cuerpo hacia adelante, coloqué las manos en su pecho y el que movía sus caderas ahora era él. Me agaché lo suficiente hasta estar cerca de su boca y le mordí con fuerza. Tom se apresuró en sacar su pene de mi para regarlo todo en mis nalgas mientras que mi pene le manchaba el pecho en la camisa y cierta parte del cuello.

Ambos estábamos controlando la respiración y me dejé caer exhausto a su lado pero no me quedé mucho tiempo a reposar. Con piernas temblorosas me dirigí a la ducha para darme un baño rápido y quitar esas mascarillas.

— Billy. — llamaba Tom desde la habitación.

— ¿Sí?

— ¿Aún tienes en tu bolsa esos pañuelos que usas para quitar el maquillaje?

— Sí, ahí están. — dije y luego me quedaba frío porque en la bolsa tenía ese sobre dónde lo invitan a ser el modelo de esa marca de ropa y tuve que dejar mi baño de lado para salir a darle yo mismo. Cerré la llaves y me puse el albornoz rápido pero mis manos se vuelven inútiles. Al conseguir salir él ya la había estado leyendo y regresó a verme con seriedad.

Oh, ¿más descuidado no puedo ser?

— Bill, ¿qué es esto y por qué nunca llegó a mis manos?

— ¿Y qué es?

— Me están invitando desde hace mucho tiempo a modelar para la marca Nike, ¿por qué no me dijiste? ese dinero me va a venir bien para ayudar a Gianella con la mitad y el resto para mis gastos. — suspiré cruzando los brazos.

— Pues porque no quiero. — respondí con indiferencia recordando la confesión de Simone y mi promesa. — Ya te dije que el dinero te lo doy yo, ¿cuánto quieres?

— Es que no… yo quiero salir, me gustan mucho los zapatos Nike ¿y qué mejor representando a la marca?

— ¡Porque no quiero! — chillé acercándome a él para quitarle el sobre pero no me lo permitió. Elevó su mano hacia arriba para que no le quite. — ¿Es en serio, Tom?

— ¿Es en serio tú, Bill?

— Ash… — rodeo los ojos caminando hasta la peinadora para empezar a ponerme mis cremas fingiendo enojo pero lo que más tenía eran nervios.

— ¿No me vas a apoyar?

— No, no quiero.

— Pues bueno, lo haré de todos modos. — se metió al baño cerrando la puerta de golpe y yo suspiré, corriendo a tomar su teléfono para buscar el número de su casa. Al obtenerlo lo anoto en el mío y pulsé para llamar a la casa de Tom mientras salgo de la habitación. Repicó un par de veces y luego la voz de mi suegra se escuchaba.

— ¿Bueno?

— Simone, ha pasado algo y joder… le fallé.

— ¿Qué? ¿Tom está bien?

— Está perfecto pero enojado conmigo porque ya vió ese sobre y va aceptar. El desfile es en un par de semanas y siento que se va a comunicar. — caminé rumbo al despacho para guardar el móvil de Tom apagado. — Ya le he escondido el teléfono también para que no se le ocurra llamar y también el convencional. — digo bajando todos los cables del convencional de la casa. — No es mucho pero siento que podría convencerlo.

— Vírgen santísima, Bill. Oh, dios mío. Por favor no le dejes, no. No quiero perder a mi hijo…

— ¿Y si no puedo? — Simone no respondió, se quedó en silencio y yo me frustré demasiado. Colgué la llamada y salí del despacho poniéndole seguro a la puerta. Escondía las llaves en mi cofre secreto detrás del cuadro enorme en la pared e iba como si nada nuevamente a la habitación.

— ¡Papaaaaá! — grita Maddnees desde su pieza. Me acerqué hasta la puerta para abrirla.

— ¿Qué?

— El teléfono, no funciona. — arqueo una ceja y crucé los brazos. — Ups…

— ¿Y puedo saber con quién hablabas?

— Con mi amiguita Kari. — sonreía inocente. — Quiere que vaya a verla o ella venir a mi casa a hacer una pijamada porque ya los días de escuela se van acercando y ya no tendremos tiempo.

— Uhm, ya… — suspiré relajando mis brazos y hombros. — Anota el número de su mamá para hablarle y decirle para que venga aquí…

— Está bien. — levantó su cuerpo para ir en búsqueda de la mochila. De soslayo veo como Tom sale de la habitación con la toalla envuelta en la cintura y me hace un ‘pss’ pero yo no le hago caso.

— ¿No has visto mi teléfono?

— Y yo que sé. — rodeo los ojos con odiosidad. — Por ahí a de estar.

— Yo lo dejé en la cama y desapareció.

— Supongo que le salieron piernas para irse caminando por ahí a un burdel.

Maddy se burló.

— Mhmm. — volvió a meterse a la habitación cerrando la puerta.

— ¿Están enojados?

— No, amor. Todo tranquilo… cuando ya tengas su número a la mano avísame. — ella asintió y yo me retiro de la habitación para volver a la mía.
Al entrar Tom estaba buscando su móvil por todos lados. Lo ignoro y voy hasta el armario para ponerme ropa cómoda e ir a la cama a ver algún programa de televisión.

— ¿En serio no lo has visto? ¡necesito hablar porque ya no hay tiempo para que entre a ese desfile!

— Ya te dije que no, ¿cuántas veces lo tengo que repetir? ¿estás sordo o que?

— Solo te estoy preguntando porque estoy seguro que lo traje aquí, no es para que respondas como tu culo.

— ¿Lindo?

Tom bufó y dejó de buscar para vestirse. Después tomó las llaves del auto que estaban en la mesita de noche para empezar a irse y yo tenía que hacer algo. Mordí mi labio inferior pensando rápido y al tenerlo me acosté en el suelo y pegué un grito de dolor.

— ¡Aaaah, Toom! — también tumbé un par de cosas junto a mí para hacerlo más creíble. — ¡TOM, AYÚDAME! — escuché sus pasos acercarse y empecé a gemir de dolor.

— ¿Qué..? Oh, por dios… no, no, no. Bill. — entraba y corría a mi para ayudarme a levantar para acostarme en la cama.

— ¡Me duele mucho, Tom!

— ¿Qué estabas haciendo, joder?

— Quería ir a alcanzarte y me caí. — fingía retorciéndome en la cama. — ¡Uhhh!

— V-voy a llamar al médico, ¿sí? dame tu teléfono. — hablaba con los nervios notorios en su voz.

— ¡No! — chillé jalando su mano. — Está bien, estaré bien. Solo quédate, amor.

— Bill… — suspiraba mientras su semblante estaba mal. Me mira asustado, preocupado, desesperado, y yo pude verlo junto con el miedo en sus ojos. Me sentí un poco culpable por haberle hecho creer que estaba herido, pero sabía que era la única forma de evitar que se fuera.

— Por favor, Tom. — dije, intentando sonar lo más convincente posible. — No me dejes solo ahora. Me duele mucho. — Tom suspiró y se sentó a mi lado en la cama, tomándome la mano.

— No quiero sonar como una mala persona pero realmente quiero hacerlo, es como un sueño y por favor, no me lo niegues. No seas egoísta… no conmigo y mis ganas de salir adelante. — pedí todo el aire que tenía en los pulmones ante su confesión.

Me clavaron sus palabras justo en el pecho y sentía un nudo en la garganta. A parte del susto y todas esas emociones antes mencionadas en su rostro se reflejó tristeza y angustia.

Por todos los cielos, Tom. No me mires así que me siento un mal novio por ocultar cosas que me confesaron en secreto a cambio de que no puedas participar.

— ¿Me vas a dejar verte? — murmuré finalmente y con el arrepentimiento en grande en mi rostro con las palabras.

— Sí. — susurró con el rostro iluminado. — Te quiero a tí ahí y a mis hijos en primera fila, cariño. — mordía mi labio inferior y después tragué saliva. Después de debatir en mi mente y disculparme de la misma forma con Simone en mi cabeza estiré la mano hasta su mejilla. Tom cerró los ojos suspirando pesado.

— Está bien, Tom. Ve, quiero que lo hagas si te hace feliz. No quiero obstruir en tu felicidad, amor.

— Mierda. Gracias, gracias, gracias… — besaba mi mano repetidas veces. — Iré y promete llamar al doctor para que te revise, por favor.

— De acuerdo.

— Te amo.

— Y yo a tí.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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