

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 50
Y bueno…
¿Está demás decir que luego de esa confesión la actitud de Tom volvió a la normalidad o quizás mucho peor en el sentido de que se volvió meloso y no me deja en paz?
— Ow, cosita. — daba besos por todo mi rostro mientras habla como si yo tuviera la edad de Maddnees o menos.
Me mordía sin fuerza, me lamía la mejilla, me acariciaba el cabello. Me daba toqueteos por todas partes, nalgueadas ¡todo!
— Tom, ya… — pedía intentando escapar de sus brazos pero me tenía atrapado sin dejarme respirar siquiera.
— No, no. Tengo que consentirte. Ya tienes suficiente con cargar a mi hijo, dime ¿qué puedo hacer por ti?
— Mhmm…
— ¿Cocino? ¿lavo? ¿plancho? ¿quieres que te saque a pasear? ¿te nalgueo? ¿te hago el amor? — la última pregunta lo hacía con tal sensualidad que me hace morder el labio inferior.
— ¿Y qué es eso? — entra diciendo Maddnees dirigiendo sus pasos hasta la cama para acostarse con nosotros. Tom me estaba abrazando de cucharita ocupando un pequeño espacio de la cama mientras Maddnees estaba delante de mí sentada mirando. Le di un golpe suave a Tom para que me suelte pero todo lo contrario, se aferraba más besándome en el hombro. — ¿Mhmm?
— Consentir a papá porque está embarazado. — decía con suma seriedad. — Pero eso solo puedo hacerlo yo porque soy su novio.
— Oooh. — Maddy sonreía mientras asentía con la cabeza. — Ya veo, ¿me puedo unir a su abrazo?
— Ayyyy… solo quiero que papá sea para mí por hoy, bonita. ¿Me lo dejas?
— Solo quiero un ratito, por favor, ¡lo podemos compartir!
— No quiero.
— Ay, pa… tú lo tienes todo el tiempo.
— No.
— ¡Papá! — reprochaba de brazos cruzados.
— ¡Hija! — la escena se volvió divertida con la discusión entre Tom y Maddnees. Me reí y traté de intervenir, pero Tom me tenía bien abrazado y no me dejaba mover.
— Hey, hey, no peleen. — dije, intentando apaciguar dicha pelea fingida. Tom solo me besó en el hombro y siguió abrazándome.
Maddnees cruzó los brazos y se quedó con una expresión de enfado igualmente fingido con su pequeño rostro fruncido en una mueca de disgusto. — Soy de los dos, ¿okay?
— No, solo mío. — dijo Tom, abrazándome más fuerte. Con la voz llena de diversión y risas que me producen cosquilleos. — Papá es solo para mí por hoy. — Maddnees suspiró y se acostó a mi lado, poniendo su cabeza en mi hombro. Le miró con ojos entrecerrados por unos instantes y decía:
— Está bien, pero solo por hoy. Mañana quiero que papá sea solo para mí. — Tom se rió y me nalgueó disimulado, mientras yo acariciaba el cabello de Maddnees con amor.
— Que linda niña, ahora ve a tu habitación. — Maddy sonrió un poco y cerró los ojos, negando con la cabeza.
— No, pillos. — Tom y yo nos miramos con la boca abierta. Ambos creo que nos sonrojamos al mismo tiempo y luego se separaba de mí tapando su rostro con una carcajada agraciada.
Mi hija tenía una sonrisa en el rostro pero con los ojos cerrados.
¿Y yo?
No podía creerlo.
— Amor, ¿a quién escuchaste decir esa palabra? si nunca se la ha dicho aquí.
— Quizás tú no, papá, pero a mí tío Georg y a su novia sí. — decía ahora volviendo a sentarse para mirarme a Tom y a mi. — Uhm, en la noche los escuché aplaudir y mi tía Van le decía a Georg ¡más, amor! ¡más! — simulaba unos gemidos. Mordí mi labio inferior con el rostro encendido y ojiplatico por lo que estaba diciendo mientras Tom estallaba en risas. — ¡Joder! ¡eres un pillo! — decía. — Y mi tío Georg le respondió ¡sí, bebé! ¡soy tu pillo! ¡mhmm!
— Oh, por dios. — reía Tom cada vez más fuerte y entre esas risas se quejaba del dolor que quizás le producía en el abdomen. — No, no, no, yo me estoy muriendo de risa.
Y Maddy también reía mientras aplaudía divertida por ver reír a su papá.
&
No me imaginaba nunca estar viniendo a la casa de mi rival de amores para llevarla a hacer una prueba de sangre que es más efectiva para comprobar el embarazo. Íbamos Tom, Maddnees y yo hasta llegar a la casa de Andreas. Estacionó el auto fuera de la casa y me bajé yo, quien era el más interesado en saber mientras Tom solo estaba sentado con la vista hacia el frente. Tenía puesto unos lentes de sol que le quedaban sexys y Maddnees traía mis lentes, tratando de verse como su papá.
Tan lindos que se veían los dos.
Dios.
«Bill, basta.» – pienso alejando cualquier pensamiento mientras golpeo la puerta. Detrás se deja ver a a Andreas quien me sonríe y me saluda con un beso en ambas mejillas.
— Bill, ¿cómo estás?
— Bien. — respondí pasando hacia el interior de su casa, con nervios.
— ¿Qué se te ofrece, amigui?
— ¿Y Gianella?
— Arriba… ¿ahora qué hizo?
— Quiero llevarla a hacer una prueba de embarazo al hospital porque parece que está esperando un hijo de Tom. — comenté abrazándome a mi mismo. Andreas se puso completamente rojo y no dudó en subir corriendo las escaleras dejándome ahí. Yo también decidí correr tras de él.
— ¡Andy, espérate! ¿¡qué vas a hacer!?
— ¿¡Pero qué mierda estás diciendo!? — le gritó con intenciones de lanzarse a su hermana pero yo lo detenía, jalando su brazo y me pongo en la mitad. Gianella se encogió entre sus cobijas llena de nervios. Tenía el rostro hinchado por el llanto y estaba demasiado asustada. — ¿¡Por qué carajos Bill dice que va a llevarte a hacer una prueba de embarazo, Gianella!? ¡Mierda! ¡Solo tienes veinte años!
— ¡Es que no sé! ¡no sé, no sé! ¡no me baja desde hace mucho tiempo y nunca se me retrasó! — chilló de vuelta. — ¡Siempre fui regular!
— ¡Maldita sea! — da un golpe en la puerta y luego hecha su cabello largo hacia atrás. — ¿¡Y quién es el papá de tu jodido hijo!?
— Tom. — murmuré de mala gana. — Por eso vine, él está en el auto…
— ¡Ahorita mismo te vas con Bill a hacerte una prueba de embarazo y más vale que salga negativa porque vas a ver lo que va a pasar! ¿¡cómo se te ocurre!?
— Ya, no le grites. La vas a poner nerviosa.
— Oh, Dios mío. — Andy se tapaba el rostro mientras soltaba en llanto desconsolado. Yo lo abracé fuertemente con los ojos cerrados. El corazón me estaba latiendo más rápido de lo normal por la preocupación. — Es una estúpida si realmente lo está.
— Esperemos que no. — murmuré.
— Quiero ir al hospital, quiero estar ahí para verlo.
— Okay, vamos. — Andy asentía saliendo de la habitación. Pero yo me quedé ahí y volteo a ver a Gianella de brazos cruzados. — Alístate tú también.
— No tenías que decirle ¡no es tu problema!
— Lo es porque es el hijo de mi novio y sea lo que sea yo voy a estar presente en todo, ¿oíste?
— ¡Pues no! — agarró un par de almohadas para lanzarme. Me cubrí el rostro para evitar un golpe. La última que tira la atrapé en el aire y la abracé.
— ¿Sabes qué me haces pensar?
— No me interesa lo que pienses.
— Que esto solo haces por fastidiar y no estás nada.
Gianella rió: — ¿Y si sí?
— No te lo tomes a juego.
—… yo le daría un hijo que realmente sé que es de él. — dí un par de pasos con la mano alzada y le iba a dar pero me contuve, apretando el puño.
— No tiene caso. Ahora eres tú quien da pena. — dicho eso volteo para salir de la habitación y subir al auto. Tom me miró pero no preguntó nada. Estaba tranquilo, tomando las cosas con la calma y paciencia del mundo, haciendo algo que nunca nadie haría en su vida porque quería que estemos bien. Qué lo disfrutemos al maximo sin importar qué y lo demuestro poniendo mi mano sobre la suya en señal de que todo está bien para que se relaje y funcionaba. Tom soltaba un suspiro grande dejando escapar toda su tensión.
Le sonreí divertido.
— ¿Esta noche te toca relajación?
— Por favor. — susurró.
— ¡Y a mi también! — exclama desde atrás.
— Okay, amor. Tú también.
— ¡Yeiii!
— Hola, disculpen la tardanza. — yo solo asiento con la cabeza. Andreas obliga a subir a Gianella al coche para después subirse él. Luego de cerrar la puerta Tom ponía andar el auto en dirección al hospital que se había vuelto de mi confianza. Íbamos en absoluto silencio con la música infantil de Maddnees en el fondo y su voz cantando suavemente al ritmo de la canción deleitando mis oídos.
Al llegar adentró el auto en el parqueadero y Andreas bajaba al vuelvo jalando el brazo de Gianella que estaba malencarada. En cambio Tom suspiró una vez más con nervios.
Me acerqué para darle un beso suave en los labios y pegué mi frente a la suya luego de sacarle aquellos lentes de sol.
— Ve, yo te espero. — susurré.
— Me llena de miedo.
— Lo hablaremos luego, ¿sí?
— Está bien… te amo. — decía dándome un último beso bajando del coche para irse a paso lento con los hermanos Gühne mientras dejaba una revuelta dentro de mi corazón con ese ‘te amo’, hace que tenga una sonrisa de estúpido. Sentí como si el tiempo se hubiera detenido en ese momento. La voz de Tom, suave y emotiva, resonó en mis oídos y me llegó directo al corazón como un eco. Dos palabras simples, pero que contenían un mundo de sentimientos y emociones. Me sentí tan conmovido y emocionado que no puedo evitar estar al borde del llanto.
Era la segunda vez que me lo decía y me encantaba. No esperaba que Tom me lo dijera de esa manera, tan directa y sincera. Nunca nadie me ha dicho eso en muchos con ese sentimiento que me calaba hasta los huesos.
— ¿Otra vez estás llorando porque te ama?
— Sí. — mordí mi labio inferior mientras limpiaba mis lágrimas.
— Ya, ven. — se expresa burlona mientras se cambia a los asientos de adelante para abrazarme fuerte.
Mi corazón comenzó a latir más rápido, y sentí un calor que se extendía por todo mi cuerpo. La sonrisa que se dibujó en mi rostro fue involuntaria, pero reflejaba exactamente lo que estaba sintiendo en ese momento. Felicidad, completitud, y conectividad con la persona que… también amaba.
¡Wiii!
&
Ya el resto del tiempo de espera no fue tanto. Le estaba haciendo mimos a Maddy con la yema de los dedos en el cabello mientras ronronea con satisfacción.
En eso las puertas del coche fueron abiertas y Maddy se devolvió a la parte trasera con cuidado mientras se colocaba el cinturón. Tom estaba pálido y sin necesidad de que alguien me diga la respuesta ya sabía lo que había pasado. Puso a andar el coche nuevamente a casa de Andy. En el transcurso intercambiamos miradas con Gianella y más que tristeza podía ver emoción en su rostro, ¿emoción de qué? ¿de concebir un bebé con alguien que tiene pareja? realmente lo que tiene en su cabeza es mierda.
Al pasar dejándoles en su casa Andreas no se despidió, quizás estaba en un mar de emociones ante la noticia y era entendible.
Continuamos en un rumbo silencioso hasta llegar y al meter el auto lo apagó para bajar a toda prisa dejándonos a Maddy y a mí ahí.
— ¿Le pasó algo malo?
— Una mala noticia, amor. — Maddy asintió bajando del auto para correr tras su papá y yo lo hago después de tomar las cosas que subí al auto. Iba a paso lento con el corazón latiendo a mil por hora hasta que me adentré en la casa. Tom estaba sentado en la pequeña sala con Maddnees abrazándolo para darle consuelo al verlo tan desesperado, lloriqueando.
Yo también me acerqué para sentarme a su lado, con la mano su pierna.
— Ya… — la voz débil de Maddy y su llanto también se hace presente en la situación. — Todo está bien, mi papá Bill te ama mucho y también llora cuando le dices que lo amas.
Agaché la cabeza sonrojado.
— Muñeca, déjame hablar con papá, por favor. Mientras piensa que es lo que vamos a preparar de comer los dos.
— Sí, pero ya no llores. — Tom afirmó con la cabeza dejando en libertad el cuerpo de su hija y ella corría luego de tomar el gato en sus brazos escaleras arriba. Mi pareja colocó su mano fría sobre la mía y me motiva a poner la otra sobre la suya para llevarla hasta mi boca y calentar con mi aliento.
— Bill… — susurró. — Yo…
— Está bien. — adelanté a decir, interrumpiendo sus palabras para que primero sepa lo que pienso. — Cualquiera que haya sido el resultado no hará que me aleje de ti, al contrario. Yo sé muy bien que pasó después de que nos alejamos y te voy a apoyar en todo momento. Si necesitas dinero pídelo que no voy a negarme. También hablaré con mis abogados para retirar todo, amor. Pero ya no llores que también me lastima verte así.
— Lo que más me preocupa son mis estudios, Billy. Los voy a tener que dejar para trabajar. Yo no quiero abusar de tu dinero ni mucho menos de tu confianza.
— Ay, bebé… — aún con sus manos entre las mías apegué mi mejilla en estas con los ojos cerrados. — No es abuso, todo estará bien. Estudia, concéntrate, aprovecha esa beca que del dinero no hay problema… ya cuando trabajes para mí te iré descontando. — bromeo sacándole una risa sin querer.
— Dios, eres encantador.
— Imagínate. — reí observando a Tom y acercándome lo suficiente, poniendo sus manos ya tibias en mi abdomen. — Yo también voy a ser padrastro.
— Ay, Bill. — mi novio reía mucho más pero aún lágrimas descienden por sus mejillas. — Me siento tan apenado por todo esto, te juro.
— Está bien. Ya no hablemos de eso, papá Tom. — expresé divertido. — Mejor hablemos de ese par de palabritas nuevas que me dices y que causan un llanto cada vez que me las dices. — guié las manos hasta sus mejillas para limpiarlas y plantar un beso suave en sus labios. Tom dejaba escapar el aire por sus labios inflando mis mejillas y me ahogaba por un rato. Estallaba en carcajadas ante mi reacción.
— Lo siento, fue divertido.
— ¡Tonto! — grité dándole un manotazo aumentando su risotada y luego me jalaba a la fuerza para que me suba sobre sus piernas y llenarme de besos el rostro como ayer. Yo hice una trompa fingiendo molestia. — No me beses.
— Uhm, ni niño hermoso. — inhalaba mi cabello con ojos cerrados. — Si, es cierto lo que te digo, lo siento desde aquí… — guió mi mano hasta su pecho donde su corazón latía rápidamente. — …desde lo más profundo, mi vida. Te amo mucho. — mi labio inferior se estiró hacia afuera.
Nuevamente iba a llorar.
— Ay…
— ¿Ves como me pone?
Tom solo sonrió antes de besarme con ese amor y ternura…
Él me amaba y yo lo amaba también.
Mucho más.
Continúa…
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