
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 5
Todos habían mirando la escena asombrados por la actitud de Bill que volvió en sí y me miró. En cambio yo tomé a Maddy en mis brazos sin importar la situación y me fuí de ahí a pasos rápidos.
Al estar en el auto le coloqué mi chompa para que se siente sobre él y vaya tranquila pero no era posible porque continuaba llorando, asustada.
Conducí lo más rápido posible hasta la casa y abrí el portón desde el botón automático para entrar. Así mismo lo cierro de esa forma y continuo con Maddy hasta su habitación.
— Por favor. — decía palmeando su espalda con suavidad. — Está bien, todo está bien. Entra a darte un baño y te preparo un postre, ¿sí? — asintió aún en llanto. Entré con recelo a su baño privado para sentarla sobre el inodoro. Preparé el agua tibia y después salí, dejando que lo haga sola mientras iba a la cocina a buscar qué hacer.
Encontré unas galletas, manjar, crema de leche y haría algo rápido como le ofrecí.
— ¿¡Dónde está mi hija!? — entraba diciendo Bill muy preocupado hasta donde yo estaba. Dejé de lado el postre y apagué la batidora. — Dios…
— Tomando un baño, por favor ve. Habla con ella y discúlpate, no debes hablarle así, mucho menos pegarle. ¿Qué van a pensar tus empleados?
— Lo peor. — murmuró tomando asiento en la pequeña banca que había ahí, yo también me senté enfrente suyo luego de limpiar mis manos en el pañuelo.
— No la puedes obligar a conocerlo. Es increíble para mí que haya dicho eso tan feo y que por eso te hayas enojado así. Solo le das la razón.
— No. — agachaba la cabeza. — No es por él, de verdad que no me da tiempo.
— Vas a tener que empezar a sacar tiempo, como recompensa de tu actitud hacia ella. No puedes hacer más. Estás perdiendo a tu hija. — Bill levantó la cabeza rápido para verme antes de lanzarse a mi para abrazarme con fuerza.
— Voy a hacer lo posible. No la quiero perder y gracias por hacerme dar cuenta las cosas. — al separarnos nos miramos una vez más. Le acaricié la mejilla a mi jefe con confianza, a lo cual Bill ladeó la cabeza en esa dirección. A ojos cerrados. — Sigue ayudándome.
— Papá Tom… — rápido bajé la mano y me apartaba de Bill para continuar con el postre al ver llegar a Maddy con la secadora en manos. — ¿Me secas el cabello?
— ¿Puedo hacerlo yo? — se ofreció Bill, ganándose una mirada desconfiada por parte de la pequeña.
— No sé cómo hacerlo. — mentí. — Deja que tú papá me enseñe, ¿sí?
Ella asintió.
Entonces la cocina también se convertía en un salón. Maddy se sentó donde estaba yo y Bill empezaba a secar tu cabello a una temperatura considerable. Mientras tanto me di cuenta de que el postre iba a tardar enfriar cuando lo metí en el refri e hice una mueca de disgusto.
En cambio Bill continuaba con el cabello de la pequeña hasta dejarlo seco, sedoso y desenredado, pero ella estaba con sueño.
— ¿Quieres dormir? — pregunté, aló cuál asintió bajándose de la silla para venir hacia mí. La tomé en los brazos para dirigirme a la habitación con Bill a mí detrás.
Una vez que estuvimos en su habitación recosté su cuerpo en la superficie blanda y Bill la cubrió con la mantita de hello Kitty.
— No te vayas, papá Tom. — Maddy me hace un espacio en su cama para que me acueste y al hacerlo me abrazó.
&
La oscuridad es reinaba en la habitación. Maddnees aún dormía y yo seguía atrapado entre sus brazos pequeño. Bill en cambio dormía en el sofá a los pies de la cama. Necesitaba ir al baño por lo cual decidí poner una almohada que me remplaza momentáneamente.
Salí de la habitación para ir al único baño que conocía de la casa. Hacía mis necesidades y luego me lavaba el rostro. Al salir volvía a subir pero en búsqueda de mis cosas para irme pero me chocaba con Bill torpemente, ambos cayendo al suelo por habernos golpeado.
— Tom. — se apresuraba para acercarse a mí. Yo lo miré mientras me reía silenciosamente. — Joder.
— Soy un estúpido, lo sé.
— Ni hablemos de mí. — también se reía acomodándose junto a mí. Era estúpido estar acostados en el suelo mirando el techo del pasillo. — ¿Podemos hablar?
— Sí, háblame.
— Alex cree que Maddy es una niña mimada y que por su culpa vamos a tener problemas en la relación.
— ¿Y qué le dijiste tú?
— Si eso creía pues que era mejor terminar.
— Es lo mejor. — mordí mi labio inferior.
— Luego se disculpó y me dió su palabra de acercarse a Maddy sin presión alguna. No quiere terminar conmigo. Me quiere.
— Ya veo…
— Por cierto que bonitos tulipanes. — dice levantándose lo suficiente para mirarme. A pesar de la oscuridad podía ver su sonrisa.
— Fue Maddy, no yo.
— No es cierto. Maddy no sabe de mis gustos… nunca se lo he dicho. — le dió un golpe suave a mi abdomen. Yo me quedé en silencio aún analizando la situación. — Fue una buena jugada. — admitió para luego darme un beso en la mejilla. Rápido se levantó para perderse entre una de las habitaciones y yo me senté.
Tenía una sonrisa tonta.
— ¿Papá? — llamaba Maddnees por lo que tuve que levantarme para atender su llamado.
— Hola, princesa.
— ¿Ya te vas?
— Sí. — tomé asiento en la cama, a su lado y ella aprovecha para acostarse en mis brazos.
— No, quédate… por favorcito.
— Bueno, un día que no llegue a casa a dormir no afecta, ¿verdad?
— Te quiero. — y ahí daba como un puñete en el pecho sus palabras tiernas e inocentes mientras dormía entre mis brazos.
Me aseguré de devolverla a la cama. Estuve en su habitación por media hora y me aburrí. Decido salir de su habitación para bajar a la planta donde las luces estaban encendidas, Bill estaba sentado en el sofá con una copa en manos, albornoz y mascarilla facial.
«—Se ve guapo.—»
— ¿Ah, si?
— ¿Qué?
— Dijiste que me veía guapo.
— ¿Cómo sabes lo que pienso? — se me encendió todo cuando levantó su cabeza para verme. Dejó de lado su copa para cruzar sus piernas y palmear el asiento vacío de su lado.
A piernas temblorosas me dirigí a para sentarme junto a él.
— ¿Me veo guapo, Dad Tom? — susurró en mi oído y termina mordiendo el lóbulo del mismo, erizando mi piel. Mordí mi labio inferior echando mi cabeza hacia atrás, sintiendo como me seducía.
— Mucho.
— Mhmm… — ahora se sienta sobre mis piernas. Saca mi gorra de visera, después aquel gorro de lana y terminaba por desatar mis rastas, dejándolas caer a los lados y me veía lascivo. — Lo mismo pensé cuando te ví frente a la puerta de mi casa. — sus dedos recorrían mi rostro y yo abría la boca para recibir un par en la misma pero solo jugaba conmigo.
Yo tenía las manos sobre sus piernas, acariciando con suavidad. Sintiendo como el calor crece entre mis piernas y me quema.
Su aliento olía a vino añejado, el mismo que bebe de su copa para escupir en mi boca. Tragué, por supuesto. Fascinado con lo que había hecho. Se me restregaba encima y repetía mi nombre.
— Tom…
“Tom…”
“Tom…”
“Tom…”
— ¡Papá Tom! — me levantaba de golpe, sentando mi trasero en el suelo y observé la habitación. Bill estaba de pie frente a mí de brazos cruzados con una mirada divertida y Maddy ya vestida con su uniforme.
Quería morir de pena.
— Duermes muy profundo. — decía ella mientras me daba un abrazo. — Buenos días.
— Lo siento. — suspiraba ahora poniéndome de pie y desperezando mi cuerpo. La manta que me habían puesto la coloqué en la cama e iba rápido a su baño a mojarme el rostro y enjuagar mi boca.
— ¡Yo voy bajando! — chilló tomando su mochila para bajar corriendo.
— Buenos días. — saludó Bill de igual forma cuando salgo del baño y yo me sonrojé.
Había sido el protagonista de aquel sueño algo calenturiento, no podía verlo a la cara. — Ve al baño. — dice tocando mi entrepierna con confianza. Yo di un brinco ante su toqueteo. — Parece estar muy cargado. — y con una sonrisa lasciva abandonaba la habitación de Maddy.
¿Qué carajos?
&
Dejábamos a Maddy en la escuela e iba al trabajo de Bill para dejarlo. Ambos en silencio mientras de fondo sonaba la canción de Michael Jackson ‘Remember the time’ y Bill la cantaba, observándome por el retrovisor por lo que decido subir un poco más el volumen.
Entendiendo la canción.
— ¿También te gusta, Dad Tom? — preguntó en un tono sensual. Al verlo este frunce el ceño y muerde su labio inferior, poniéndome duro.
Algo que Bill notó porque se echó a reír. Detuve el auto unas cuadras antes de llegar a su trabajo, ganándome una mirada confundida.
— Ve a los asientos de atrás, ahora. — sus ojos se volvieron dos cuencas oscuras sin un fondo en el cuál aterrizar. Muy sumiso obedecía pasando por la mitad de los asientos y se sentaba en el medio, callado.
Avanzo en el auto el resto del camino que quedaba y se bajaba de este, quizás enojado porque azotó la puerta. Yo también avanzaba en el auto y segundos después me llegaba un mensaje.
|No olvides llevar a Maddy
|a la inscripción de su curso.
|no seas tan idiota.🙄
✔✔
¿Idiota? — fruncía el ceño.
|¿Por qué soy idiota?
✔✔
Y claro que me dejaba en visto, sin decir nada más.
ʕ•̫͡•ʔ❤️ 🇧 🇮 🇱 🇱 ❤️ʕ•̫͡•ʔ
En cuanto entro a mi oficina pidiendo a Emma que nadie me moleste ingresé a mi baño personal. Me miré frente al espejo y sentía el palpitar de mi zona íntima insistente. No puedo evitar cerrar los ojos y bajar… bajar hasta centrarme en mi humedad dura y erecta, empezar a tocar sobre la tela con el rostro del niñero de mi hija en mente.
Y su voz…
Ay su voz… esa voz…
“Ve a los asientos de atrás ahora.” — retumba en mi cabeza una y otra vez.
— ¿Qué mierda haces? — me regaño a mi mismo en voz baja, sin dejar de tocar con insistencia. — Eres un estúpido. — murmuraba. Mis piernas temblaban y me gustaba, iba haciéndolo justo así como me gustaba.
Así de caliente.
“~mmm~”
Gimo mordiendo mi labio inferior.
— ¿Por qué? — cuestionaba. — Dios, soy un maldito enfermo otra vez. — mordí mi puño mientras continuaba más fuerte, rápido, hasta sentí como reventaba en mi mano y me dejaba caer al suelo muy débil.
Sintiéndome un estúpido.
Y es que gracias a mi calentura había dado una metida de pata tan grande que ya lleva siete años de edad.
Desde ese entonces senté cabeza y había superado la enfermedad que me había estado consumiendo durante años atrás y trataba de rehacer mi vida como una persona normal o bueno, eso creyeron mis padres al convencerme de tener a Maddnees a pesar de que no quería.
Eso había funcionado bien pero a la vez no me gustaba porque si volvía a probar, solamente una probadita yo iba a enloquecer y ese niñero sexy en mi casa me haría cruzar la línea de mi jodida abstinencia.
Ni siquiera Alex, con quién ya llevaba algún tiempo y que me conocía desde hace mucho me ha hecho sentir nuevamente así, como estoy ahora y por supuesto que con esa corrida no era suficiente.
Quería continuar jalando mi polla.
— ¿Bill? — Alex estaba golpeando detrás de la puerta con un poco de insistencia. A lo cual me limpio pronto o eso traté ya que el olor era inevitable a cloro y salí para darle la cara.
El analiza mi rostro sudoroso y acaricia mi mejilla. — ¿Qué sucede?
— Está pasando. — confieso en medio de un susurro. — Mis ganas han vuelto.
— Está bien. — me abraza muy comprensiva y yo me aferré a él, a su cuerpo. — Piensa en cualquier otra cosa, vamos a caminar, a correr o al break. Cualquier cosa que evité y aleje tus pensamientos en e… — al alejarme lo tomé de sorpresa y lo besé con ganas pero el lo evitó. — Bill, por favor. No quiero que nuestra primera vez sea así.
Suspiré dejándolo de lado para ir a sentarme en mi puesto, sintiendo el rechazo de su parte.
— ¿Entonces como? Ya no quiero seguir en abstinencia siempre.
— Déjame planearlo. Hagamos una velada romántica el viernes que ambos iremos de viaje a la sesión de fotos en Marbella, ¿qué dices?
— Sí, no hay prisa.
— ¿Seguro? — asentí en silencio con la cabeza. Enciendo la computadora para ponerme a revisar los pendientes que dejé a medias por la interrupción de Tom y…
Ahí iba de nuevo esa punzada excitante que daba en mi sexo el que haya pensado en Tom. Vuelvo a sentirme acalorado pero no detengo mi acción. No estaba entendiendo desde cuándo tenía su rostro y voz en mi mente pero lo cierto que a mí cuerpo no le disgustaba, era todo lo contrario.
Internamente sentía curiosidad en todo aspecto y preguntas como: ¿sabrá besar bien? ¿era de esos hombres que te elevan al cielo y te dejan caer con facilidad? ¿la tiene grande?
Esa segunda pregunta la decía porque su rostro me da unas vibras de ser un jodido rompecorazones, de esos que te cogen bien, te usan para su placer y te botan como la basura y mierda, que no me molestaba ser tratado así.
Nunca había experimentado algo como eso, solo puras personas que ni coger saben…
Mhm, algo me dice que Tom sabe eso y más.
— ¿Sí?
— Entonces en Marbella. — respondí sonriente.
Alex me dijo que sí con un beso volado que atrapo en el aire.
Ahora me dedico a ver mi teléfono, encontrándome con el último mensaje que me había mandado Tom y relamo mis labios.
|Pensé que era obvio.
✔✔
Su respuesta no me hace esperar.
|¿Obvio? esa no es una
|respuesta.
✔✔
|Pensé que sí, dad Tom.
✔✔
|¿Y qué justificación tienes
|por haberme tocado la polla?
✔✔
— ¿Está muy interesante la conversación? — habla Alex haciendo que dejé de lado el móvil y le presté atención.
Después me llegaba otro.
|Por favor, no me dejes en
|visto o me atreveré a patear
|tú polla.
✔✔
«Oh, joder.»
— No. — susurré guardando el móvil dentro del cajón en silencio. Alborotado las hormonas a más no poder.
¿Cómo esperaba a patearme la polla?
Continúa…
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