Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 49

Luego de salir de la casa de Simone volvía a la mía. Era muy de noche a la hora que regresamos porque le hicimos compañía a la señora para calmar su angustia. Llamé un par de veces a mis detectives pero aún así no tenían noticias y yo no podía deshacerme de esta taquicardia insoportable.

La oscuridad reinaba en la habitación de Maddnees ya que me había quedado con ella a velar su sueño porque no lograba conseguir el mío. Mi hija dormía a mi lado como un ángel y le acariciaba el cabello. Su rostro estaba de frente con el mío y no paraba de observarla. Le descubrí—luego de mucho tiempo ahora que observo a detalle—un lunar en su mejilla derecha y otro muy poco notable bajo su labio inferior como el mío. Tomé el móvil en el bolsillo para apuntar la linterna en su rostro para seguir mirando. Bajo su mentón tenía otro lugar y en el cuello otro.

Mientras le veo el móvil empezá a vibrar haciendo que me asuste y la linterna caiga en un ángulo ida directo al rostro de Maddnees y que yo vea a Tom en su rostro. Me asusté demasiado para prender su lámpara y tomar el celular. Maddnees abre los ojos lentamente con el ceño fruncido.

— Pa… apaga la luz. — se tapaba mejor con las colchas y yo yo tenía el corazón en la boca observando como volvía a dormir, ajena a mis pensamientos. El celular vuelve a vibrar y me sobresalté. Lo tomé con manos sudorosas sin ver quién me llamaba para contestar mientras salgo de la habitación de mi hija apagando la luz en dirección a la cocina.

El susto me provocó hambre…

— ¿Bueno?

— Hola, señor Kaulitz. Habla uno de sus detectives.

— Sí, dígame. — respondo mientras abro la nevera para sacar un pedazo grande de queso y luego buscar pan.

— Ya lo hemos encontrado. — dejé caer el cuchillo sobre el mesón cerrando los ojos con alivio. — Lo estamos llevando hacia su casa, ¿de acuerdo?

— Sí, sí… gracias. — cuelgo la llamada mordiendo mi labio inferior. Corrí para abrir la puerta y esperar a que el auto se uno de ellos se detenga en frente de mí. Ya podía respirar tranquilo y dejar de pensar en tonterías. El ver a Tom en mi hija había sido una señal de que aparecería.

Y yo ya creyendo que podía ser su papá, mierda.

Pronto el coche negro se está estacionando fuera de la casa y yo me quedé sin aliento. Dos hombres se bajan del carro para abrir la puerta mientras el otro le ayudaba a bajar. Tom traía una ropa que no era suya.
Uno de los chicos hace que rodee su cuello con la mano de mi novio para ir a pasos lentos al interior.

— Tom… — dije, dando un paso hacia adelante pero me detenía con sus palabras tajantes.

— No te me acerques, por favor. — parpadeo reiteradas veces observando con lágrimas en los ojos como entraba a la casa. Él mismo los guiaba hasta la habitación que compartíamos juntos. Yo iba detrás a una distancia prudente abrazándome a mi mismo hasta llegar a la habitación. Al entrar hicieron que se acueste bien y luego uno se acercó.

— Lo encontramos en un hospital público en las afueras junto con un amigo suyo que se llama Gianluca. Todo el rastro que seguimos fue un recorrido de su casa hasta un parque, del parque a un bar y a la mañana siguiente al hospital psiquiátrico dónde se encuentra Fisher. Entraron los dos con mentiras y terminaron golpeándose entre ambos. Cómo defensa Alex lo apuñaló en el abdomen.

— Dudo mucho que haya sido en defensa. — susurré observando por encima del hombro. Tom me miró fijamente y no desvió la mirada a pesar de que lo ví.

Eso me hizo sonrojar.

— Él está bien, solo necesita reposo, una buena dieta y descansar.

— Okay, gracias por encontrarlo. — agradecí mientras iba por mi bolso para sacar el fajo de dinero. — Está completo, gracias en verdad.

— A usted, sabe que es nuestro trabajo. — asentí dando un toque en su hombro para que con eso se vaya junto a sus muchachos.

— Bill, ¿qué pasó…? Tom, apareciste. — entraba diciendo Georg con su novia detrás, ambos en pijama.

— Desgraciadamente. — rodeó los ojos acomodándose bien en la cama. Eso fue lo último que ví antes de salir de la habitación dejando a los amigos solos. Me abracé a Van teniendo cuidado con su pancita y suspiré, dolido.

— ¿Qué tiene?

— Él me odia porque no quiero tener el bebé.

— Billy, si te veías muy emocionado por tenerlo. Sí tú estás seguro que el bebé es de Tom así tienes que pensarlo hasta el final, ¿qué tal si ese tipo te lo dijo porque quiere que vivas atormentado e infeliz de por vida como lo es él? mira, tienes a un hombre que te quiere y daría la vida porque tengas ese hijo… incluso me contaste que no le importó que no sea suyo, que lo amará de todas formas como a su sangre. Hoy en día nadie quiere responsabilizarse de sus actos… no le niegues ese deseo. Yo también no quería a mi bebé pero si quería ver a Georg feliz y me di una oportunidad. Míranos ahora. — suspiró guiando mi mano hasta su vientre. — Es la maravillosa sensación del mundo y eso que es el primero. — sonreí mientras asentía con la cabeza. Teniendo mis pensamientos un poco más claros ahora que había pasado esto.

— Gracias por tus consejos. — me incliné lo suficiente hasta su pancita para darle un beso.

Emocionado.

&

La mañana siguiente había hecho un buen desayuno para todos y una sopa de pechuga de pollo dietética para Tom, la cual estaba subiendo en una charola de aluminio con jugo de naranja, pan, huevos revueltos sin tanto aceite y leche. Subí las escaleras con cuidado, intentando no derramar nada de la charola. Llegué a la habitación y la abrí como pude para pasar.

— Tom. — mencionaba su nombre con una sonrisa dibujada en el rostro. — Traje desayuno. — mi sonrisa se borró al instante al ver la cara sería que tenía Tom. Mordí mi labio inferior al mismo tiempo que dejaba la charola en la mesita de noche y me senté a su lado en la cama. Coloqué la mano sobre su pierna pero el la alejaba con un manotazo suave.

Fruncí el ceño y me cruzo de brazos.

— Ya, ¿no? — él me observó de arriba abajo con la misma cara y volvía a ver a la tele. Ignorándome. Yo me frustré y fui hasta el televisor para pararme en frente de él. Tom rodeó los ojos mientras se acomoda con lentitud, la mitad de su cuerpo abajo de las cobijas y cierra los ojos.
Me enojé tanto que me quité la chancla y le lancé dándole en la frente. Tom reaccionó al instante levantándose de la cama de golpe y yo me quedé ahí, dispuesto a confrontarlo, con la mirada fija en los ojos miel de Tom.

— ¿Qué es lo que sucede contigo? — cuestionó en voz baja mientras me obligaba a voltear. Pared contra pecho. Presionaba mi cabeza en la pared mientras levantaba el albornoz para dejar al descubierto aquel hilo beige que casi hace juego con mi piel y gemí ante el primer azote que me dejó un ardor en la zona golpeada.

— ¿Qué sucede contigo? — murmuré, ganándome otro más fuerte.

— Levanta la maldita mano para hablar.

— ¡No! ¡no quiero! — y daba uno más. para luego taparme la boca. Acercó mucho su cuerpo al mío produciendo una oleada de calor en mí y suspiraba, empezando a posicionarme para que entienda lo que había causado en mí. Empezaba a toquetearme con sutileza mientras yo empezaba a debilitarme notablemente ante sus ojos.

— Que imposible es hacer la ley del hielo contigo durmiendo en hilo. Es muy difícil. — susurró en mi oído. — Desde la noche me estoy conteniendo para no joderte. — suspiré profundamente.

— Hazlo y no me hagas esperar tanto, que me estoy muriendo por tenerlo.

— ¡Papá! — se escuchaba la voz de Maddnees corriendo desde el pasillo. Tom se alejó de mi al instante y caminó hasta la cama para acostarse como si nada hubiera pasado, en completo silencio mientras empieza a comer de su desayuno. — ¡Papá! — entraba diciendo nuevamente al abrir la puerta y yo sonreí, como si nada. — ¡Papá Tom! — corrió hasta el para lanzarse encima.

— Maddnees, cuidado. Tú papá está lastimado.

— Hola, pulga. — decía en medio de una queja de dolor recibiendo su abrazo.

— Uy… perdón… ahm, te busca la abuelita Simone para preguntar sobre mi papá, ¿qué le digo?

— Que suba.

— ¡Abuelita, dice mi papá que subas! — gritó desde donde estaba metiendo las manos en el desayuno de Tom. Yo la fulminé con la mirada y ella dejaba el pedazo del pollo ahí con un rostro avergonzado. Tom se burlaba de ello mientras le daba de su comida en la boca.

Pronto Simone estaba apareciendo por esa puerta junto a Georg.

— Hijo, que bueno que estás. — entra diciendo con lágrimas en los ojos. — Estaba preocupada por ti, ¿cómo te sientes?

— Los dejo hablar. — digo acercándome a Maddnees para tomarle de la mano y salir. Coloqué una mano sobre el hombro de mi suegra como saludo y cerraba la puerta a nuestro detrás. — Georg, ¿todo bien?

— Sí, ehm… ya nos vamos a devolver a casa, no queremos ser una molestia para tí.

— No, Georg. No lo son. — coloqué mi mano sobre la suya. — Es más, gracias por estar aquí y haberme apoyado, soportado mis arranques histéricos y gritos. Me desespero mucho por no saber nada de él y no puedo evitarlo.

— Sí. — sonrió ladino. — Y por favor, no cometas una locura con esa cosita que crece en tu interior. Dale el privilegio a Tom de ser papá y a mi de ser tío, todo de cero.

— ¿De qué hablan? — interrumpió Maddnees mirándonos a ambos y sonreímos divertidos.

— De lo mucho que quiero a tu hermanito, curiosita.

— ¡Y yo también lo quiero! — exclamó acariciando mi pancita media inflada. — Seguro va a ser un bebé muy mono, ya lo amo.

— Serás la mejor hermana del mundo.

Maddnees asintió para luego darle un beso a mi panza.

— Okay, pórtate bien y no hagas enojar a papá. Nosotros ya nos vamos, ¿sí?

— Sí, tío. Adiós.

— Adiós. — repetí también. Georg me miró por última vez antes de irse. Arrimé mi espalda en la pared con los ojos cerrados y seguido suelto un suspiro. Maddnees seguía abrazada de mi y besando mi abdomen, hablándole a su ‘frijolito’ entre murmullos que me hacían sonreír y bajar la mirada. Mi corazón se estaba empezando a llenar de alegría nuevamente. De esa emoción al inicio de todo y me encantaba sentirme así.
Era lo máximo y una parte de mi quiere el bebé, lo ama, lo adora. No tengo que repetir la historia si hay alguien que está dispuesto a quererlo como yo.

— Pa, ¿y qué nombre le vamos a poner a mi hermanito bebé lindo o hermanita?

— Es muy pronto para pensar, tenemos que hablarlo con papá igual.

— Ay. — volvía a llenar de besos mi abdomen produciendo cosquillas.

&

No tengo conocimiento de lo que Simone habló con Tom pero su actitud había empeorado. Minutos atrás le había dicho que estaba dispuesto a prepararle su merienda y se había negado rotundamente lanzando un comentario como: ‘No estoy invalido, puedo hacerlo yo’ y efectivamente Tom estaba haciéndose su comida mientras yo comía junto a mí hija. Ambos comiendo en silencio notando el mal humor de Tom.

No sé por qué pero el cuerpo me temblaba como con miedo. Tenía la sensación de que en cualquier momento podría agredirme y yo no pudiera reaccionar. Sé que jamás me levantaría la mano pero me es imposible no pensar en ello por lo traumado que estaba.

Tenía unos presentimientos raros.

— Pa, ya acabé. — susurró Maddy. — ¿Puedo ir a mi habitación? ya tengo sueño. — asentía en silencio. Ella alejó el plato a una cantidad considerable para bajarse de la silla y correr hasta Tom para darle un abrazo. — Buenas noches, pa. No estés como Shrek así de gruñón. — dicho eso salía corriendo sin esperar respuesta alguna. Él se quedó mirando a un punto fijo con una sonrisa desganada en el rostro y luego venía hasta el comedor con su plato de comida para sentarse en el que ahora se convirtió en su lugar de siempre desde que vive conmigo.

Empecé a jugar nervioso con la comida.

— ¿No te lo vas a comer?

— ¿Por qué estás enojado otra vez? — devolví con otra pregunta. — ¿Discutiste con Simone?

— Sí… estoy… rabioso porque le he contado lo que ha sucedido e indirectamente está apoyando la decisión de que no tengas el bebé.

— ¿Por qué?

— Dijo algo estúpido como: ‘es su cuerpo y es su decisión. Tienes que respetar’. Y yo me niego, Bill.

— ¿Qué habría de diferencia? Si también Gianella está preñada. Reemplazarías al mío con el suyo.

— Y yo no le creo nada. — suspiró rodeando los ojos mientras mete una cucharada de comida a su boca y habla con la boca llena. — Creo en mi responsabilidad y nadie jamás me hará dudar.

— ¿Y si fuera así? ¿y si de verdad está embarazada, qué?

— Uhm… si existiera esa posibilidad yo creo que tendría que dejar de estudiar y dividir mi pobreza entre los dos.

— Mi hijo no va a necesitar nada de ti. — digo arqueando una ceja, retomando mi comida. — Porque tengo dinero suficiente para mantenerlo… además quiero que le exijas una prueba si tienes la duda, para yo… — aclaré mi garganta seca para luego humedecerla con el agua. — …quitar esa denuncia sobre la difamación y que todo sea para su hijo, eh. Lo hago por el bebé, más no por ella. Esa niña es masoquista.

— Wow, que considerado. — reí divertido negando con la cabeza mientras continuamos en silencio con la comida. Tom volvió a su expresión seria

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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