
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 45
Después de un momento, la familia se separó y se sentó de nuevo, con Tom sonriendo débilmente.
— Gracias, papá… mamá… — dijo Tom, su voz emocionada.
— No hay nada que agradecer, Tom. Estamos aquí para ti, siempre.
Simone asintió con la cabeza.
— Sí, amor. Te amamos, no importa lo que pase.
La conversación continuó, con la familia hablando y riendo juntos. Me sentí feliz de ver que Tom y sus padres estaban reconciliados, y sabía que esto era solo el comienzo de una nueva etapa en sus vidas.
Mientras la cena continuaba—ya que por fin llegó la comida y me estaba atorando con ella—, noté que Tom se veía más relajado y feliz que antes. Sus padres también se veían más tranquilos, y Maddnees estaba disfrutando de la atención de sus abuelos.
La velada fue una gran éxito, y me sentí agradecido de haber podido ser parte de ella. Sabía que esta sería una noche que no podría olvidar y a eso le agrego el tema pendiente del que debemos conversar sus padres y yo.
Tom estaba feliz mostrando la foto de la ecografía de aquel frijol en mi interior muy sonriente, entusiasmado con la idea de que su hijo estaba creciendo sano y fuerte en mis adentros y sus padres también compartían la emoción.
Me ponía muy nostálgico porque así hubiera querido muchas veces. Imagino como hubiera sido que el padre de Maddnees estuviera dando la cara muy feliz hacia mis padres que en paz descansen y se emocione demasiado por su hija. Quizás así si hubiera disfrutado del embarazo sabiendo que no lo haría solo del todo y que hubiera contado con su apoyo.
Joder, dónde quiera que esté el hijo de puta del papá de Maddnees ojalá se pudra. Ojalá se choque con un puto trailer y que no quede para la historia.
Le deseaba todo el mal del mundo a ese infeliz.
Después de un rato de tanto hablar—y de insultar a ese hombre de rostro incógnito—la cena llegó a su fin y la familia de Tom se despidió, abrazándose y besándose. Me sentí feliz de ver que todo había salido bien.
— Gracias por la cena, Bill — dijo Gordon, estrechándome la mano seguido un abrazo cuando estuvimos fuera del restaurante.
— De nada, Gordon. — respondí, sonriendo. — Me alegra que hayan podido venir. Espero que tengamos más cenas así.
— Pero que en las próximas hables porque estabas muy callado.
— Oh, lo siento. — reí. — No quería interrumpir su charla. Los veía felices a todos.
— Tranquilo, si ya eres parte de los Trümper.
— Carajo, eso me hace feliz. — expresé con suma sinceridad y conmovido por sus palabras honestas. — Es un placer estar con ustedes. Son unas personas demasiado encantadoras.
— Cuida mucho de nuestro nuevo hijo. — ahora le decía a Tom. — Bill también es nuestro hijo desde ahora. — Tom asintió recibiendo ese abrazo paternal con fuerza y luego el de su mamá.
— Cuídate mucho, amor. Te adoro tanto.
— Tú también, mamá. Y gracias por darme la oportunidad. — al separarse me tomó a mi por sorpresa, dándome un abrazo fuerte. Le respondí con cierto recelo…
— Gracias y disculpa por todo. En serio.
— Está bien, no se preocupe. — al separarnos besó mi mejilla.
Ya con eso último la la familia de Tom se fue y nosotros también rumbo a casa. Maddnees había quedado exhausta de tanto charlar y comer mientras yo observo por la ventana pensativo. Tom iba en silencio conduciendo el coche con la vista al frente.
Aún en todo el camino ninguno se atrevió a hablar y pensándolo bien creo que estaba en su razón. No era la relación con Alex al cual le decía mentiras para salirme con la mía. Las cosas con Tom son diferentes y a él de verdad le importo. También le intereso y su interés lo siento por todos lados.
Joder.
Al llegar a casa metió el auto y bajó a Maddnees en sus brazos mientras yo me metía a la cocina. Nuevamente con hambre. No estaba satisfecho con la poca comida que daban y me preparé un sándwich de salami con mayonesa. Así de simple me lo comí y pasé con agua fría. Muy rico.
Después subo a la habitación con intenciones de buscar una cobija para bajarla a la sala. Iba a quedarme ahí abajo. Tenía los pensamientos revueltos en mí y aparte estaba avergonzado con Tom por haber provocado una estúpida pelea entre ambos pero tampoco quería decirle.
Era una sorpresa.
Entonces al conseguirla bajé y me senté en el sofá frente al televisor mientras buscaba algo que ver. Acariciaba mi abdomen hinchadito en silencio dando toques delicados.
En eso Tom vino hacia mi para sentarse a mi lado, ambos en silencio mirando al televisor justo en el momento que encontré una película animada. El ambiente estaba tranquilo, solo se escuchaba el sonido de la película y el ocasional susurro de Tom cuando se reía de alguna escena divertida. Aunque no habíamos hablado desde la pelea, sentía que la tensión entre nosotros se había disipado un poco. Tal vez era porque habíamos pasado un buen rato con sus padres y Maddnees, o tal vez era porque simplemente necesitábamos un descanso del estrés y la emoción del día. En cualquier caso, me sentí agradecido de tener a Tom a mi lado, incluso en silencio. Sabía que eventualmente tendríamos que hablar sobre lo que había pasado, pero por ahora, simplemente disfrutar del momento juntos era suficiente.
Mientras la película continuaba, podía verlo se soslayo. Aquel perfil perfecto estaba encantador bajo la oscuridad y solo con la luz de la tele presente. Estaba demasiado enamorado de todo de él. Sus ojos, labios, sonrisa, esa risa como su se estuviera desinflando, de sus tratos… de todo.
Absolutamente todo.
— ¿Estás bien? — preguntó en voz baja, mirándome. Me puse nervioso ese rato y asentí con la cabeza, sonriendo débilmente.
— Sí, estoy bien. Solo un poco cansado, creo. — Tom asintió con la cabeza, levantando su brazo a lo largo del sofá y yo me apegué lo suficiente a él para recostar mi cabeza. Después rodeaba mi cuerpo con cuidado y plantó un beso en mi cabello.
— Bueno, entonces descansa. Estoy aquí contigo.
— Uhm, ¿no estás enojado por lo de esta tarde? no podía decirte que iría a casa de tus papás porque quería que fuera una sorpresa, de verdad…
Tom se rió suavemente y me apretó un poco más contra él. — No estoy enojado, Bill. Me sorprendiste, eso es todo. Me alegra que hayas querido hacerme una sorpresa. — que tranquilidad escuchar escuchar sus palabras. Me recosté un poco más contra él, disfrutando del calor y la comodidad de su abrazo.
— Lo siento de todos modos — susurré apenado. — No quería preocuparte. — Tom me besó de nuevo en la cabeza y me acarició suavemente la espalda.
— No hay nada que disculpar, Bill. Estoy solo feliz de que estés aquí conmigo y que hayas hecho eso, valoro mucho que te hayas acercado a ellos por voluntad.
Tom se inclinó hacia mí, su rostro acercándose al mío. Pude sentir su aliento cálido en mi piel y mi corazón comenzó a latir más rápido. Me sentí nervioso, pero también emocionado.
Nuestros labios se encontraron en un beso suave y delicado. Tom me besó con cuidado, como si no quisiera lastimarme, pero también con pasión y deseo. Me sentí envuelto en su amor y su cariño. El beso se profundizó y nos abrazamos más fuerte. Me sentí como si estuviera en el cielo, rodeado de la felicidad y el amor que sentía por Tom. La película en la televisión se convirtió en un ruido de fondo, ya que solo estábamos enfocados en nosotros mismos y en el amor que compartíamos. El tiempo se detuvo y solo existíamos nosotros dos, perdidos en nuestro propio mundo de amor y pasión.
Nuestros labios se movían al unísono, explorando cada rincón del otro. La pasión y el deseo crecían con cada segundo, y nos abrazamos más fuerte, como si no quisiéramos dejar ir el momento. Tom me besó con más intensidad, su lengua explorando mi boca, y yo respondí con igual pasión. Nuestros cuerpos se acercaron más, y pude sentir el calor de su piel contra la mía. El beso se volvió más apasionado, más intenso. Nuestros labios se movían con rapidez, como si estuvieran bailando al ritmo de nuestro amor. Me sentí como si estuviera flotando en el aire, sin peso, sin preocupaciones, solo con Tom y nuestro amor.
De repente, Tom se detuvo y se separó de mí, mirándome con ojos brillantes de pasión. Me sonrió, y yo sonreí también, sabiendo que nuestro amor era algo especial, algo que valía la pena luchar por.
— Te quiero. — le dije a Tom muy sincero.
— Te quiero también. Ven aquí. — respondió alejando la cobija para que me siente sobre él con cada pierna a los lados de la suyas. Volvemos a fundirnos en un beso mientras rodeo su cuello con ambas manos y Tom posa la suya de lleno en mi trasero.
De inmediato me excité. Demasiado como para mover mis caderas sobre su entrepierna de adelante hacia atrás sintiendo como empezaba a crecer la suya debajo de mí pero me detuve.
Él me miró confundido.
— ¿Qué?
— ¿Si puedes? digo… no quiero que se te pare y antes de meterla se caiga flácida. — Tom rió divertido ante mi comentario brindando un azote en mi culo.
— El primer round aguanta. — dice mordiendo mi labio interior. — Y son tres días que no cogemos. Quédate tranquilo, por favor. — y yo asiento volviendo a menear mientras le doy besos en el cuello y Tom hecha la cabeza hacia atrás.
Sin esperar tanto bajé hasta sus pantalones donde desabroché el cinturón y el botón para liberar su intimidad que estaba babosa. Últimamente me había vuelto tan masoquista que no necesitaba de tal lubricación para que me folle.
Me alejé de su cuerpo para sacarme la parte de abajo ante su atenta mirada mientras también se baja más los pantalones y se masturba.
— Por favor, no te quites el hilo. — murmura al ver como tomaba el elástico de este con intenciones de sacarme. Sonreí dejando ahí y sacando mis pantalones hasta tirarlos por algún lugar.
Volteo para quedar espalda contra pecho y me posicioné. Tom guió su miembro a mi entrada e iba jalando de mi camisa con lentitud para que caiga con su pene adentro de mí. Entrando de lleno. Apreté los ojos una vez que quedé sentado sobre él.
— Oh, madre mía. — susurraba a mi detrás. Empezaba a moverme sobre su pene, dando saltos suaves mientras gemía y sacaba la lengua para humedecer mis labios secos.
Tom ayudaba con los movimientos con ambas manos sobre mis caderas. Este las hacía más profundas.
— Ay, quiero que vuelvas a hacerme tomar la leche de esa forma tan humillante. No sabes cómo lo deseo. — Tom rió entre suspiros. Mueve una mano de mi cadera hasta mi polla donde la acaricia sobre la tela haciéndome sufrir.
— Oh, amor. Tú siempre tan masoquista. — murmuró haciendo un movimiento que me roba el aliento.
Debajo de mi cuerpo se mueve cada vez más rápido. Sube y baja mis caderas a un ritmo que me nubla la mente. Me la pone en blanco y mi polla se humedece en aquella tanga.
La otra mano de Tom se metió por debajo de mi camisa para manosear ambos pectorales sensibles que de a poco se empiezan a hincharse.
— Mhmm. — gemí. Seguido un suspiro que saca todo el aire de mis pulmones y Tom me obliga a cambiar de posición. Solo me pongo de rodillas y el sin salir de mi empieza a moverse también. Cómo me excitaba que tenga el control sobre mí.
Y mucho más si me ponía a pensar en la edad que tiene, la forma en que piensa, como me folla y me vuelve suyo con cada mete y saca. Tenía a Tom metido hasta los huesos. Lo deseaba, lo quería, lo pensaba todo el rato a todas horas a pesar de tenerlo conmigo. Jamás me sentí tan conectado con alguien en todos los sentidos.
Jama hice un buen equipo con una pareja como con él.
Sí, me sentía como un niño consentido cuando me daba cariños y no soportaba con la emoción que me ponía a llorar.
Nunca nadie me ha hecho sentir así y me pone tan feliz. Lo quiero repetir hasta el cansancio.
— Sí, ¡justo ahí! — grité una vez que dió en mi punto débil. Haciendo que me retorciera de placer. Agachandome lo suficiente hasta que mi pecho toca la alfombra y mi trasero quedó a su total disposición.
Mi novio enloqueció al verme así que aceleró sus movimientos abriendo más mis nalgas.
Estaba cerca y Tom también por la forma en la que sus gemidos salen de su boca. Más graves, continuos.
Eso me acercó al borde y explotaba ruidosamente en la tela de ese hilo masculino que tanto me encantaba usar. Tom también salió de mi para correrse en mi entrada. Haciendo un glaseado a mi dona.
Joder.
— Mierda, amor. — se quedaba sin aire. Sus manos aún puestas sobre mi culo y yo con los ojos cerrados muerto de sueño. Muchísimo sueño.
Después de recomponernos Tom me llevó entre sus brazos a la habitación. Me preguntaba de dónde sacó esa fuerza para cargarme después de un orgasmo si yo apenas podía mover una pierna y eso por obligación.
Al llegar me recostó en la cama que estaba destendida y me tapó con las cobijas. Él en cambio tuvo que bajar hasta la sala a apagar todo y volver a la cama luego de desvestirse.
Coloqué mi cabeza en su pecho, con la relajación en todo mi ser y el sueño, claro. Tom rodeó mi cuerpo entre sus brazos y y apagó la lámpara de su lado quedando a oscuras.
— Buenas noches, chico bonito. — susurró dando un corto beso en mi cuello e inhalando su aroma. — Por favor, sueña conmigo que yo también espero soñar contigo.
— Sí, bebé. — hice un puchero que no podía ver. — Dime otra vez eso último que me encanta oír.
— Chico lindo, hermoso precioso. Te quiero demasiado. — sonreí en la oscuridad, sintiendo el calor y la comodidad de los brazos de Tom alrededor de mí. Me sentí seguro y amado, y supe que estaba exactamente donde debía estar.
— Te quiero demasiado también, Tom — susurré, mi voz apenas audible. Mi novio rió suavemente y me apretó un poco más contra él.
— Eso es música para mis oídos, chico bonito. — me sentí envuelto en su amor y su cariño, y supe que nada podría separarnos. Estábamos juntos, y eso era todo lo que importaba.
Y con eso, me dejé llevar por el sueño, rodeado del calor y la comodidad de los brazos de Tom, y del amor que nos unía.
Continúa…
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