
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 43
Para salir de la casa fue un sufrimiento, ¿es que acaso esas personas no duermen por andar pendientes de la vida de los demás?
La limosina perteneciente al show tuvo que venir por nosotros para llevarnos con mayor seguridad, guardas y así llevarnos rumbo a las instalaciones del lugar y aquí estábamos, preparándonos para salir en unos minutos al aire. Me daba tantos celos que le estén toqueteando a Tom pero no era en un mal plan. Solo lo estaban maquillando, arreglando micrófonos y probando sonido.
Lo mismo que a mí.
— Okay… — suspiraba Emma entrando con nosotros a los camerinos. — Ya, es hora de salir.
— Joder. — susurró Tom sonrojado. Inhalando y exhalando con fuerza, dando brincos para liberar la tensión mientras yo tronaba mis dedos y cuello. Tenía que con la mejor actitud para acabar con sus mentiras.
— ¿Listos? — decía uno de los directores y asentimos. — En tres… dos… uno…
Y ahí estábamos saliendo Tom y yo con la mejor sonrisa frente a las camaras y ese público que empezó a aplaudir emocionados. Teniendo mi foto en grande junto a la de Tom. Tenían nuestros nombres en enormes pancartas y gritaban como has fans enamoradas. Provocando una sonrisa en mi.
Cómo siempre entraba saludando a ese público. Agitando mi mano y tirando besos volados mientras Tom se hacía el chulo. Se acercaba a firmar los carteles cerca de las vallas y tomarse unas cuantas fotos.
Joder.
— Buenas noches, Bill y Tom. ¿Cómo están? — pregunta Jim con una sonrisa mientras estrecha su mano con la mía y lo mismo con Tom para luego sentarnos en los sillones de al lado de su escritorio.
— Bien. — comenté sonriente. — Ya es tiempo que no vengo por aquí, Jim. ¿Me extrañaste?
El rió divertido por mi comentario.
— Por supuesto que sí, ¿qué hay de tí, Tom?
— Yo… — aclaró su garganta mientras sonreía con los nervios a flor de piel. — Estoy demasiado nervioso por estar aquí.
— Oh, amigo. No tienes por qué. Mira las fans que tienes solo con esa bomba explosiva de su relación. ¿Qué tal si nos cuentan cómo empezó todo?
— Fue el niñero de mi hija. — comenté posando la mano sobre la de Tom que está sobre el brazo del sofá. — Tuvimos unas cuantas cositas que no entraré a detalles pero aquí estamos, juntos.
— ¿Qué hay de las acusaciones que dice la hermana de tu mejor amigo?
— Gianella solo está dolida. No soporta verme a Tom y a mi juntos. No entiende lo que sentimos, eh.
Jim rió.
— ¿Y cuantos años tienes, Tom? según tengo entendido que quizás es menos de diecinueve.
— Claro que no, tengo diecinueve y estoy por cumplir veinte. No sé por qué dice que soy menor. Podría mostrar mi identificación de ser necesario.
— Te creemos amigo… ¿te gustan los hombres grandes? Bill te pasa como por siete u ocho. — pregunta haciendo un bailecito con sus cejas. Tom rió mientras sacaba su lengua, coqueto y yo lo miraba mordiendo mi labio inferior. Esperando su respuesta.
— Me gustan, sí. Bill ni siquiera parece ser más grande que yo. Es al revés.
— Es notorio. — responde Jim. — ¿Verdad? — le pregunta al público sonriente y ellos responden en coro un ‘Si’. Emocionados. Hacen que Tom y yo sonriamos encantados. — A ti, Bill. ¿Te gustan los hombres menores que tú?
— Uhm. — muerdo mi labio inferior
pensativo. La verdad es que he tenido hombres de algunas edades pero Tom era el más pequeño de todos.
Entonces ¿cómo podría responder a ello?
— ¿Tom es cómo tú colágeno? — volvió a preguntar haciendo sentirme abochornado. Reí para sacar la tensión que estaba sintiendo ante sus preguntas.
— Oh, por dios no. No lo digas así. — comencé a decir entre risas, intentando elegir mis palabras con cuidado. — Creo que no se trata de la edad, sino de la conexión que tienes con la persona. Algo que Tom no tuvo con Gianella.
— Quizás Tom piensa que entre más arrugada la pasa más jugosa la fruta.
Y reímos ante su comentario estúpido pero gracioso. Tom me miró con una sonrisa e igualmente sonrojado y pude ver que estaba relajado porque incluso asentía afirmando el comentario de Jim.
— Okay. Sí, creo que tienes razón — dijo Jim, asintiendo con la cabeza. — La conexión es lo que importa, no la edad. — el público aplaudió de acuerdo, y pude sentir que la tensión se había disipado un poco. — También tenemos un tema por ahí que anda pendiente sobre que estás embarazado, Bill. — arqueo ambas cejas y hago una mueca con mi boca, dejando asomar los dientes. — Gianella Gühne dice que es mentira tu embarazo. Lo dijo en la entrevista de hoy y bueno… aquí entre nosotros te gustaría comprobar en vivo que lo estás.
— No tengo problema. Me encanta callar bocas y hacer quedar mal a la gente y más si es a esa mujer.
— Perfecto. — dice Jim sonriente. — Por favor, sigue a Nicole para que te entregué la prueba de embarazo para que te la haga y mientras tanto nos iremos a una pausa. Vamos a hacer un descanso comercial, y cuando volvamos, tendremos los resultados de la prueba.
El público aplaudió de nuevo, y Tom y yo nos levantamos de nuestros asientos para seguir a la mujer. Me sentía aliviado de que la entrevista estuviera yendo bien, y estaba ansioso por demostrarles abiertamente que estoy esperando un bebé.
Estaba emocionado.
— Espera aquí. — pedí y Tom asintió. Seguí a Nicole hacia un cuarto pequeño en el backstage del programa. Tom se quedó fuera con una botella de agua, esperando a que yo regresara.
Nicole me entregó una caja pequeña con una prueba de embarazo dentro.
— Solo tienes que seguir las instrucciones — me dijo, sonriendo. — Y cuando estés listo, regresa al escenario. Volveremos en breve. — asentí con la cabeza y me dirigí hacia el baño para hacer la prueba siguiendo al pie de la letra las instrucciones como era debido.
Después me lavé las manos y metí la prueba en la bolsa transparente llevarla conmigo hasta donde estaba Tom. Bebí del agua mientras esperaba con emocion.
Finalmente—y luego de la pausa—regresamos al escenario, sonriendo, y me dirigí hacia mi asiento. Jim me miró con una sonrisa y me hizo un gesto para que me sentara.
— Bueno, Bill — dijo Jim, mirando la prueba de embarazo que ahora tenía en mi mano. — ¿Qué nos dice la prueba?
Sonreí y levanté la prueba para que todos la vieran, en el interior de la funda con absoluta seguridad.
— Estoy embarazado — dije, entusiasmado. El público aplaudió y gritó de emoción, y Tom me besó impulsivamente en la mejilla con una sonrisa.
Sin dudar.
Jim sonrió y se inclinó hacia adelante, observandonos con curiosidad.
— Bueno, ahora que hemos confirmado el embarazo — dijo Jim. — Quiero hacer algunas preguntas un poco más íntimas.
Tom y yo nos miramos el uno al otro, sonriendo, y luego asentimos con la cabeza.
— Estamos listos — dijo Tom, sonriendo.
— Genial. Entonces, Bill, ¿cómo te sientes sobre ser padre por segunda vez?
Sonrio y volteo mi rostro observando a Tom con amor.
— Me siento emocionado y nervioso al mismo tiempo. Sé que tuve mi primera hija y no fue fácil pero en este sé que voy a poder. Tom y yo vamos a ser padres increíbles.
Tom apretó mi mano suavemente.
— Lo vamos a hacer juntos — Jim sonrió y asintió con la cabeza.
— Eso es genial. Y, Tom, ¿cómo te sientes sobre ser padre a una edad tan temprana?
Tom se encogió de hombros. — No creo que la edad sea un problema. Bill y yo estamos listos para esto, y vamos a hacer que funcione.
“—Owww.—” soltaba el público enternecido.
— ¿Pero esta vez si vas a ser un buen padre?
— Lo seré. De hecho creo que nadie nace aprendiendo a serlo y es de humanos cometer errores. Mi niña es lo que más amo en el mundo y estamos bien. Nuestra relación está mejor que nunca y así me gusta. Se lleva bien conmigo, a Tom lo llama papá y dios. Me siento como en una familia. Es lo mejor que puedo tener.
— Okay… ¿y como está eso de que no sabes quién es su papá? — y yo palidecí en ese instante con nervios, tratando de sonreír para disimular.
— De hecho el papá de Maddnees está por ahí desaparecido y no es como si mi hija lo necesitara tanto si me tiene a mi. Está bien económica, física y emocionalmente. Pero en caso… solo que llegue a suceder que aparezca el susodicho no se lo voy a negar. Cómo le he comentado a Tom también la niña tiene derecho a compartir con su papá… no es problema con eso.
Jim sonríe y asiente con la cabeza, parece que está satisfecho con la respuesta. Suena demasiado madura para que salga de mi boca.
— Eso es muy noble de tu parte, Bill — comenta sin perder esa sonrisa. — Es claro que eres un padre muy dedicado y que solo quieres lo mejor para tu hija. Está claro que no debemos escuchar los malos comentarios de bocas ajenas que no saben lo que pasa actualmente en el interior de nuestros hogares. Señores informence bien antes de abrir la boca, por favor.
Y yo asentía, satisfecho.
— Ahm… creo que es hora de pasar a la siguiente pregunta — agrega Jim para no entrar en silencio. — Tom, ¿cómo te sientes sobre ser padrastro de Maddnees? — Tom se encogió de hombros. Mantiene esa sonrisa de chulo sexy todo el rato.
— Me siento muy afortunado de tener la oportunidad de ser parte de la vida de Maddnees. Es una niña increíble, y me encanta verla crecer y aprender nuevas cosas.
Me sentí emocionado al escuchar la respuesta de Tom, y le sonreí.
— Eso significa mucho para mí, Tom — dije. — Significa que Maddnees tiene alguien más que la ama y la apoya.
El público aplaudió, y Jim sonrió. Enternecido con mis palabras.
— Perfecto. Creo que eso es todo por hoy. Gracias a Bill y Tom por venir al programa y compartir su historia con nosotros.
— A tí por aceptarnos aquí, Jim.
— Okay… ¿algo que quieras decirle a Gianella Gühne para finalizar?
— Eh, le doy las gracias a Gianella Gühne por haber hecho pública mi relación con el papá de mi hijo por mi. — digo estrechando la mano de Tom a mi lado, ambos siendo el centro de atención de las cámaras que se enfocan en ambos rostros. Podía ver de soslayo en las enormes cámaras. — Te doy las gracias nuevamente y ni así… espero que estés mirando bien… — tomé la nuca de Tom a la fuerza para besarle y este se dejaba con entusiasmo. El público gritaba. — Ni así lograrás que nos separemos. — e iba a irme pero me detengo tomando la cámara que nos perseguía en cuanto nos pusimos de pie. — ah… y espero que tengas un buen trabajo para que así tengas de dónde pagarme la fuerte suma de dinero que voy a pedir cuando te demande por difamación, zorra. — con eso me retiraba dando un beso en la pantalla y jalando la mano de Tom.
Tenía un sentimiento de empoderamiento y me encantaba.
En los camerinos Emma y todo el equipo me felicitaba por manejar adecuadamente la presentación con un final demasiado impactante.
Nos dieron un refrigerio y en menos de lo pensado nos devolvimos a casa para descansar.
Mierda, al final del día era yo quien iba a dormir entre los brazos del ex rastafari sexy.
&
Mi cuerpo lo sentía muerto, la pereza abunda en mi interior y quiero seguir durmiendo pero algo me molesta en la nariz. Ese algo me está respirando tan cerca del rostro y fruncí el ceño sin siquiera abrir los ojos. Mis sentidos de a poco se iban despertando y lo primero que fue es inhalar el perfume de princesas que usaba mi hija.
Abrí los ojos y me levanté asustado al ver una máscara horrible de un diablo rojo. Maddnees empezó a reír a carcajadas de mi reacción y se quitaba la máscara entre risas. Yo crucé los brazos con seriedad, molesto.
— ¡Papá, hubieras visto tu cara! — exclamó roja de tanto reír. — Dios mío.
— Maddnees. — murmuré. — ¿Qué haces aquí? ¿a qué hora llegaste y por qué Abby no me dijo nada? aún falta para que termines tus días con tu tía.
— Llegué ayer en la noche, mi papá Tom me abrió. Te extrañaba mucho, papi. — hizo un puchero lanzándose a mis brazos para que la cargue como un bebé mientras se abraza de mi cuello. Le besé la frente repetidas veces. — Estaba preocupada por ti, te vi en la tele. Que guapos se veían los dos. Y me quise volver pronto porque no podía aguantar la emoción de que mi papá y tú sean novios de verdad.
— Ay. Tú siempre tan linda, mi vida. — sonreí enternecido tocando la punta de su nariz.
— Mi papá me dijo que ya son novios para siempre, ¿cuando lo vamos a festejar? ¡tenemos que invitar a mi papá a comer a nuestro restaurante favorito!
— Lo haremos.
— Ya he preparado el desayuno. — entra diciendo Tom a la habitación con aquel delantal ridículo que me hace verlo y morder mi labio inferior.
«¿Por qué?» – me pregunté a mi mismo. – «¿Por qué tuviste que regresar antes, Maddnees Kaulitz Trümper?»
— ¡Vamos! — chilló apartándose de mi regazo para correr a los brazos de Tom. Este la cargó como si fuera una mochila en su espalda, animado.
— ¿Te esperamos?
— No, yo bajaré luego de entrar al baño.
— Okay. Me iré con la princesa de la casa.
— ¡Yeiii! — ambos se iban de la habitación dejándome solo. Mientras, me senté al borde de la cama para ir descalzo al baño pero el ruido del móvil interrumpió mi paso. Me regresé para ver con curiosidad y era Gustav.
Era extraño, nunca me llamaba porque el trabajo lo tenía tan ocupado y no tenía tanto tiempo libre. Por eso decido contestar la llamada ya que eran de aprovechar esas charlas cortas dónde me alegro mucho de escuchar su voz.
— Gusi, ¿todo bien?
— Bill… t… vi… programa… Nick… Tigo…
— No entiendo. La señal está una completa basura, Gustav. ¿Qué sucede? — la interferencia estaba cada vez más grande y menos podía escucharlo. Eso me frustró. Entonces cuelgo la llamada para llamar yo pero no salía la señal.
La red de mi operador se había caído y no permitía que las llamas salgan o entren. Me enojé mucho porque hasta la señal de internet se cayó. Todo estaba mal con las antenas nivel nacional desde hace rato y nunca hacen nada para acomodarlas.
Continúa…
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