Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 41

Me había pegado una ducha para quitar el sudor de mi cuerpo y Tom también lo había hecho. Nos colocamos ropa limpia y ambos estábamos sentados en la cama. Él al otro lado dándome la espalda y yo también al otro lado, igualmente dandole la espalda con el cabello goteando agua. Nos quedamos en absoluto silencio. Miraba a un punto fijo sin saber que hacer o decir pero estoy seguro de que no quería lastimarlo.

Realmente soy sincero con mis sentimientos, lo quiero de verdad…

— Tom.

— Bill. — hablamos al mismo tiempo y nos quedamos callados. Ambos tensos. — Agh. — suspira tan fuerte, con la frustración notoria.

— Escúchame. — pedí jugando con mis dedos nervioso. Tom se quedó en silencio sin decir nada, en señal de que continue. — Si tú tienes dudas de que mi hijo no es tuyo házmelo saber, te quiero demostrar con todas las de la ley que lo es y no tengo que estar mintiendo con algo tan serio como mi embarazo. A penas el bebé esté en este mundo le hacemos una prueba y…

— No. — interrumpió. — Es que en ningún momento lo he dudado, Bill. Ese bebé es mío y ya, así como Maddnees también es mi hija y punto. Yo no le creo nada a Gianella porque su odio es notorio cada que habla de ti y como se expresa. Obviamente va a decir cosas para decepcionarme y no es así. No le creo. Por ese lado tienes que estar tranquilo, ¿de acuerdo?

— Gracias. — mordí mi labio inferior que empezaba a temblar. Tenía ganas de llorar y no lo evité, solté en llanto en ese rato.

— Oh, no. Billy. — Tom rodea la cama para acercarse a mí y abrazarme con fuerza mientras yo me desvanecía llorando más fuerte. — No llores, hermoso. Joder. Me harás llorar a mi también. — comentó con voz rota.

— Ahora siento que también estás dudando de lo que siento por tí y me duele, Tom. Yo te quiero de verdad. No es mentira lo que traigo aquí adentro cuando me miras, me besas, me abrazas o me tocas. Me vuelves loco y no quiero que lo dudes.

— No lo dudo, Bill. Yo te creo.

— ¿De verdad? — levanté mi cabeza para verle a los ojos. Él también tenía unas cuantas lágrimas deslizando por sus mejillas. Posó sus manos en las mías para plantar un beso suave, solo presionando su boca en la mia y al separarnos besó mi frente.

— Sí, Bill. Estoy entregando todo de mí a esto y sabes que la confianza en ambos es lo fundamental para sobrellevar nuestra relación. Por favor habla conmigo si no te sientes cómodo o cualquier cosa, por favor. Quiero ser el mejor para ti, quiero… quiero que confíes en mí como yo en ti, por favor. ¿Qué importa lo que digan los demás? mientras sepamos que lo nuestro es lo más sincero todo está bien. Yo me siento bien y quiero que tú también.

— Es que tengo miedo. — sollocé. — Realmente no quiero que estos comentarios nos afecten, Tom. No quiero que afecten a lo que estamos empezando… — limpié mi nariz con el dorso de la mano y absorbí los mocos. — Es muy importante para mí que también tus padres me acepten, ¿sabes? yo no quiero llevarme mal, al contrario. Quiero que estén presentes en la vida de nuestro bebé.

— Eso va a estar un poco difícil, hay que darles tiempo para que puedan aceptar lo que decidí, sobre todo a mamá porque es la que más afectada salió de esto y de seguro ahora está resentida conmigo. Le hablé mal.

— Ay, Tom. — ahora fuí yo quien puso las manos sobre sus mejillas al verlo así, descompuesto. — Vamos a que te disculpes, ¿qué dices? y si todo sale bien invitaremos a una cena aquí o donde sea para que yo los pueda conocer y ellos a mí. — el rostro de Tom se iluminó en demasía y una sonrisa se dibuja en sus labios antes de lanzarse a mí a abrazarme con fuerza. Estaba feliz. Podía sentirlo.

— Gracias. No sabes cuánto valoro esto, Bill.

Sonreí también dejando que me limpie las mejillas y recibiendo un beso de su parte, uniendo nuestros labios en un beso suave y entusiasmado. La boca de Tom se abrió ligeramente, permitiendo que mi lengua entrara en contacto con la suya. El beso era ardiente, pero también lleno de ternura. Mi lengua exploró la boca de Tom, sintiendo la calidez y la humedad de su interior y Tom respondió con frenesí, su lengua entrelazándose con la mía en un baile sensual. Nuestros labios se mueven al unísono, presionándose y separándose en un ritmo lento. El beso era como un abismo sin fondo, lleno de emociones y sensaciones que nos hacían sentir vivos.

La respiración de Tom se entrelazó con la mía, y pude sentir su corazón latiendo contra el mío cuando tomé la ventaja de alzarme sobre su cuerpo para quedar pecho contra pecho y nos separamos para mirarnos a los ojos. Reparto besos en sus mejillas, robándole un gemido a Tom.

— ¿Quieres que te haga sentir bien? — coloqué la palma de la mano sobre su entrepierna. Froté con suavidad su miembro flácido que despierta ante mis toqueteos y su rostro se sonrojó.

— El embarazo te tiene muy activo, ¿no? — reí ruborizado mientras bajo con besos rumbo a su entrepierna. Tom está acostado apoyado sobre sus codos mirándome hacer el trabajo.
Desabroché su cinturón. Seguido el botón y bajo sus pantalones un poco dejando su boxer expuesto ante mis ojos.

Deslicé mi lengua por encima de la tela del boxer, provocando un temblor en su cuerpo y que cierre los ojos. Tom relamió sus labios. Su rostro empezó a sonrojarse y su respiración a entrecortarse mientras sigo lamiendo por encima. Noté como se humedece tan rápido en la punta y se me hace agua la boca que no evito sacarlo de su envoltura para meterlo de lleno en mi boca. Hasta la garganta.
Muevo mi cabeza de adelante hacia atrás, empezando a simular penetraciones. Toco fondo con su glande mi garganta y empieza a gemir, tan ronco que terminó por cachondearme a mi también.

— Ohh… — le acaricio los huevos con delicadeza. Ambos se encuentran húmedos por mi saliva y se deslizan facil en mis manos. Tom guío sus manos hasta mi cabello para peinarlo hacia un lado y tener una mejor vista de mi rostro. Acaricia mi mejilla y después da un golpe suave en ella, hechando su cabeza hacia atrás. — Mjmmm… tú boca, Billy bebé.

— ¿Te gusta? — pregunto luego de sacar su polla de mi boca para masturbar con la mano y verlo fijamente. Sus ojos son un par de cuencas oscuras sin fondo en el cuál aterrizar. Su rostro igual de rojo que un pimentón. Sus labios rosados de tanto morderlos. La punta de su miembro roja por la acumulación de la sangre y el tronco hinchado. Tan grueso que las venas se le marcaban y no dudo en pasar la lengua sobre esas venas pronunciadas.

— Me encanta. — con eso vuelvo a meterlo en mi boca. Tom ejerció presión sobre mi cabeza para que llegue más a fondo y lo sacaba al instante, con una armada. Vuelvo a hacerlo una segunda vez, yo mismo llevándolo hasta el fondo y subía. Lo saco una vez más para pasear por mis labios como si fuera un jodido labial y Tom sonríe libidinoso. — Ve allá a la pared y desnúdate lentamente, se me antoja correrme observando como te desnudas.

Di un besito suave en la punta antes de ponerme de pie para retroceder y empezar a quitarme la ropa. Muy obediente. Tom se encarga de empezar a masturbarse sin despegar sus ojos sobre mí. Su mano se agita a gran velocidad alrededor de su polla.
Una vez fuera mi camisa empiezo por los pantalones para bajarlos lentamente.

— Uff… — se quejó. — Traes hilo, voltea, mierda. Me encanta como te ves con eso. — obedecí nuevamente, volteando con los pantalones en mis rodillas. Estaba cachondo. Mucho. Pero no con ganas de ser penetrado, más bien, como un sufrimiento. Una tortura. Con ganas de ser usado para su placer. — Ay, mhmm… uhm… — gemía cada vez más alto. — Oooohm… — movía mis caderas en un bailecito ridículo. — Mhmm… a- acaricia tu culo, amor.

Llevé la mano derecha hasta mis glúteos donde me azoté con fuerza y acaricio la zona con suavidad.

— Oooh… ¡agmh! — chillaba y yo volteo a verlo con una sonrisa. Tom estaba lleno de esperma. Su mano bañada con sus fluidos, su camiseta también y la base de su polla de igual manera. — Dios, es… eres… ufff… — termino con la ropa que tengo y voy hasta mi bolsa para tomar los paños húmedos y limpiar aquel líquido con un par de pañuelos. Tom seguía recobrando su respiración luego de aquel orgasmo en la cama, ahora con brazos abiertos.

Yo me coloqué un short y una camisa para después tomar la secadora de pelo e ir frente al espejo para secarme. No quería pescar un resfriado.

— ¿Te ayudo con eso? — entra diciendo tras de mí y asiento. Tom empezó a secar mi cabello en capas como yo lo iba separando. Observaba como lo hacía tras él espejo con dedicación y me hizo suspirar.

— Tienes que traer tu ropa a mi habitación.

— No. — hizo una mueca.

— ¿Por qué? — pregunté haciendo un puchero de le hizo sonreír y besarme el hombro.

— La habitación de enfrente es más grande al igual que la cama, pienso que es muy adecuada para nosotros, cielo.

— Es la de mis padres…

— Lo siento, no sabía…

— Está bien, acepto cambiarme. — me muestro a través del espejo entusiasmado. — Supongo que ya es hora de ocupar la habitación principal contigo.

Tom rió y aceptó con la cabeza.

&

He aquí un día más con mi novio. Ambos arreglando la habitación nueva que vamos a ocupar. Limpiando los polvos y yendo a lavar los tendidos llenos de tierra para poder poner otros. En eso también estaba doblando mi ropa perfectamente para cambiar de closet mientras Tom estaba encargándose de llevarla. Así nos repartimos el trabajo en esa mañana después de desayunar.

En la habitación de mis padres también había una enorme plasma, más grande que la mía y aún funcionaba a pesar del polvo.

— Uhm… te diré la verdad del por qué quiero ir a otra habitación.

— Dime.

— Me trae malos recuerdos de tú siendo agredido por ese imbécil, hasta ahora no logro comprender por qué no me dijiste nada.

Suspiré y desvié la mirada, apenado.

— Sí tú lo golpeabas a mi me iba a ir peor. Supongo que tu abogado te lo dijo.

— No le quise oír. Realmente esperaba ir a prisión y estaba emocionado por ahí quería partirle la cara todos los días. Se hubiera vuelto mi hobby. — miré a Tom sorprendido antes de reírme a carcajadas. Ambos igual de divertidos por su comentario.

— No digas eso, yo hubiera muerto si hubieras ido a prisión. Seguramente hubiera cometido un delito para así estar juntos.

— ¿Me ibas a extrañar mucho? — preguntó acercándose para besarme en la frente.

— Mucho, mucho, mucho. — respondí sintiéndome mimado.

— Ow, cosita. Seguro hubiéramos llenado la prisión con fluidos y mucho amor.

— ¡Tom! — exclamé abochornado por su comentario y él se volvió a reír con ganas mientras se aleja. — Dios… que vergonzoso.

— Uhm, lo que sí me dijo es que te amenazó con unos vídeos.

— Ah, si… — respondí nervioso pero la vez tratando de verme desinteresado.

— ¿Qué videos, amor?

— Nada importante.

— Anda, dime. Quiero saber.

— Tom, por favor…

— Es que ¿cómo son los vídeos para que no hayas podido partirle su mandarina en gajos? me pregunto así a veces.

Suspiré dejando la ropa para ver a Tom.

— Íntimos. Me dejé grabar cuando tuvimos relaciones la primera vez y me amenazó con publicarlos y yo tenía miedo.

— No debiste. Quizás así iniciaba una carrera extra. — dice llevando su dedo índice a sus labios, pensativo. — A parte de modelo actor pornográfico, me muero. Seguramente yo hubiera sido el primer suscriptor.

— ¡Oye! — lancé una de mis botas en su dirección para pegarle pero la atrapaba en el aire riéndose de mí. — No digas eso… yo… mas que por mí tenía miedo por mi hija porque tú sabes cómo influyen esas cosas en los niños… no quería que la juzguen o algo así.

— Comprendo. — suspiró.

— Me llegó a imaginar de grande a Maddnees en una situación similar y que yo no pueda decirle nada porque no tengo la moral. Dios. No quiero que crezca. Me siento horrible cada que lo pienso.

— Maddy es una niña inteligente y de grande también lo será, no te preocupes por ello que ahí estaré también para ayudarte en ese sentido, ¿sí?

— Me encanta. — respondí culminando con la ropa y ayudando al traspaso hasta la otra habitación.

— Por cierto ¿cuando volverá a casa?

— Ehm… la próxima semana quizás, es que también Abby dijo que irían a la playa y yo quise aprovechar. Quería atraparte como en una luna de miel, solo tú y yo, yo y tú… ahm… en nuestro mundo, los dos.

Tom ladeó una sonrisa entusiasta.

— Y la estamos aprovechando en su máximo momento.

— Por cierto, la próxima semana es mi control de embarazo. Tenemos que ir a verlo, eh. Alista tus mejores trapos. — guiñé su ojo, haciendo que se sonrojara.

— Un cambio de look no me vendría mal. — sonreí mientras me sentaba en sus piernas, rodeando su cuello con un brazo y la otra acariciaba sus rastas.

— Seguramente las voy a extrañar si te lo haces. Con ellas te ves muy guapo. — Tom también sonrió acariciando mi pierna.

— Pero también me veré guapo sin ellas. — asiento muy sonriente. Después me pongo de pie para ir a la planta baja. Bigotes estaba ahí en su camita de siempre y le puse la comida mientras yo iba al refrigerador por algo para comer ya que también me había entrado el hambre.

Tenía unas ganas inmensas de tomar leche fría con unas galletas oreo y eso hice pero no tenía galletas, entonces tuve que ir a tomar dinero e ir hasta la tienda para comprar un par de bolsas de oreo. La tienda no estaba lejos y aproveché. Mientras me devuelvo a la casa, en el trayecto, había un hombre parado en la esquina vendiendo periódicos en la autopista y como hace tiempo no leía uno decidí comprarle uno.

Volví del todo a casa para subir las escaleras con un par de vasos de leche y galletas en un recipiente más el periódico. Los metí en la habitación para compartir con Tom y mientras comíamos me dediqué a leer.

Reporte del día…

Revelaciones sorpresivas ante una relación secreta entre el modelo y empresario Bill Kaulitz y un hombre menor de 19 años, Tom Trümper.

Y ahí está una foto de los dos en grande abrazados. Tom daba la espalda a la cámara mientras a mi se me veía una parte del rostro. Tragué saliva sintiéndome demasiado cabreado.

Por supuesto que esto fue obra de Gianella, maldita perra asquerosa sarnosa.

— ¡Agh! — tiré el periódico al suelo y luego tumbé la taza de leche con las galletas al suelo también, emputado.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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