Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 36

By TOM

El día de la fiesta en la residencia de los Listing hacia llegado y falté a mi trabajo por estar presente en la reunión. Gianella como era de esperarse fue conmigo. Ella lucía un bonito vestido lila mientras yo vestía mi ropa normal pero haciendo juego con su vestido. Quizás no estaban del mismo tono pero a fin de cuentas es morado. Mis padres también fueron invitados cuando Georg hizo llegar formalmente la carta a mi casa y aquí estábamos, siendo guiados por uno de los meseros hasta la mesa cerca de dónde estaba adornado bien para descubrir el sexo de su bebé.

Mis padres y Gianella tomaron asiento. Ahí en mi mesa estaba mi nombre en letras grandes y conversaban de lo bien que se veía el lugar. Yo no me senté. Observaba la mesa de al lado dándome cuenta que el nombre de Bill estaba junto a mí mesa de verdad. Creí que todo había Sido una broma por parte de Georg para molestarme pero no, efectivamente estaba ahí el “Bill Kaulitz» en grande.

Y me debilité.

— Amor, ¿no te vas a sentar? — cuestiona Gianella tocando mi mano y yo volteo a verla.

— Uhm, no. Voy a buscar a Georg un rato. — voy alejándome de mi mesa para ir en búsqueda de mi amigo al interior de la casa. Exactamente a su habitación. Subo corriendo las escaleras y al estar frente a su habitación iba a tomar la manija pero de esta ya era volteada para ser abierta y detrás aparecía Bill con la novia de Georg, Georg y Maddnees dormida en la cama de mi amigo.

Bill y yo nos miramos fijamente a los ojos. Siento ese escalofrío recorrer mi cuerpo con solo verlo y mi respiración se altera.

Me sentí como si estuviera sumergido en un mar de emociones, sin saber cómo salir a la superficie. La mirada de Bill me había atrapado, y no podía desviarla. Me sentía vulnerable, expuesto, como si mi alma estuviera al descubierto. Mi corazón latía con fuerza, como si estuviera tratando de escapar de mi pecho. Sentía una mezcla de emociones: miedo, ansiedad, pero también… algo más. Algo que no podía explicar, algo que no quería admitir.

El pasillo parecía haberse quedado sin aire, y solo podía sentir la presencia de Bill. Me sentía como si estuviera flotando en un vacío, sin nada que me sostuviera.

Mi mente era un torbellino de pensamientos, pero no podía enfocarme en nada. Solo podía sentir la mirada de Bill, su presencia, su… su todo.
Me sentí como si estuviera al borde de un precipicio, mirando hacia abajo, sin saber si saltar o retroceder. Me sentí como si estuviera a punto de descubrir un secreto que no quería conocer.

Y en ese momento, supe que no podía seguir negando mis sentimientos. Supe que no podía seguir fingiendo que no sentía nada por Bill. Porque en ese momento, mirándolo a los ojos, supe que lo sentía. Lo sentía con toda mi alma.

Su mirada me atravesó como un rayo, y sentí que mi corazón se detuvo.
Bill también me miraba fijamente, con una expresión seria e intensa. Su mirada parecía estar buscando algo en mí, pero no sabía qué. Me sentí desnudo y más vulnerable bajo su mirada.

Georg, que estaba detrás de Bill, se dio cuenta de mi presencia y sonrió.

— Ah, Tom, ¡hola! — dijo, acercándose a mí. Abriéndose paso en medio de Bill y yo. Pero yo no podía desviar mi mirada de Bill. Me sentía como si estuviera hipnotizado por él. — ¿Qué pasa? — preguntó Georg, notando mi expresión.

No podía hablar. Solo podía mirar a Bill, y sentir el escalofrío que recorría mi cuerpo.

— ¿Tom? — agita su mano frente a mí rostro haciendo que deje de ver a Bill y me centre en él. Parpadeo reiteradas veces y siento como mi rostro empieza a arder con vergüenza.

— Oh, Georg… y -yo… te veía a saludar nada más para que sepas que ya llegué.

— En buena hora. — sonríe ladino jalándome del brazo para bajemos por las escaleras hasta la sala. — Te quería decir también que como eres mi mejor amigo y casi hermano, que seas el padrino de mi bebé, ¿oíste? mi Van lo desea más que nadie y nosotros también deseamos ser los padrinos del tuyo…

— ¿Del mío? — fruncí el ceño. — Georg, la emoción te tiene delirando. — el se rió con nerviosismo, agachando la cabeza.

— En caso de que tuvieras… recuerda la plática de la que hablamos. — susurró por lo bajo. Asiento con la cabeza desconfiado.

— Oh, claro.

— Vamos a dónde están las personas, anda. — observo la puerta de su habitación donde Bill estaba conversando fuera con la mujer embarazada y asiento con lentitud. Fuí jalado obligado por Georg para ir de nuevo a la recepción donde cada vez estaba más lleno de personas.
Le quité una compa de champagne al mesero que pasaba frente a mí para beber con desesperación. Nuevamente tenía esa angustia en el pecho y ganas de hablarle a Bill pero estaba con las personas que no lo pueden ver ni en pintura y me mataba.

Me sentí como si estuviera atrapado en una pesadilla. La angustia en mi pecho era cada vez más intensa, y las ganas de hablarle a Bill eran casi irresistibles. Pero sabía que no podía hacerlo, no con las personas que ahora nos rodeaban—ahora que se sentó en su mesa, completamente solo—. Beber el champagne no me ayudó a calmarme. De hecho, solo pareció empeorar las cosas. Me sentí más ansioso, más desesperado…
Papá parecía haberse dado cuenta de mi estado, porque me puso una mano en el hombro y me dijo:

— ¿Estás bien, Tom? pareces un poco… alterado. — me encogí de hombros, intentando fingir que todo estaba bien.

— Estoy bien, pa. Solo un poco… nervioso, eso es todo. — él me miró con escepticismo, pero no dijo nada más. En su lugar, se limitó a sonreír y a decir:

— Bueno, vamos a disfrutar de la fiesta, entonces. — asentí con la cabeza. Sentía como si estuviera atrapado en una mentira, como si estuviera viviendo una vida que no era la mía. Y en el centro de todo, estaba Bill, el hombre que me hacía sentir cosas que no sabía cómo manejar.

&

La fiesta continuó, con la música y las risas llenando el aire. Pero yo no podía disfrutar de ella. Mi mente estaba demasiado ocupada pensando en Bill, y en lo que había pasado entre nosotros fuera de la habitación de Georg. Es como si estuviera viviendo en una burbuja, separado del resto del mundo. La gente a mi alrededor parecía estar hablando y riendo, pero yo no podía escuchar nada. Solo podía pensar en Bill, y en la forma en que me había mirado.

De repente, sentí una mano en mi hombro. Me volví para ver a Georg sonriendo a mi lado.

— ¿Quieres venir a ver el sexo del bebé? no olvides que eres su padrino. — preguntó, con una sonrisa emocionada. Me encogí de hombros, intentando fingir una sonrisa mientras me pongo de pie para ir con él.

— Claro, por supuesto.

Georg me llevó a un rincón de la gran habitación, donde había un gran pastel con un agujero en el centro junto a su novia y Bill. La gente se estaba reuniendo alrededor, ansiosa por descubrir el sexo del bebé.
La gente estaba riendo y hablando, pero yo no podía escuchar nada. Solo podía imaginarme una situación así de linda con Bill, y en la forma en que me había mirado.

Estaba tan perdido en mis pensamientos que no me concentro en nada de lo que está pasando y  entonces, sucedió. La gente comenzó a gritar y a aplaudir, y yo aclaro mi mente para ver la escena atento. Y allí, en el centro del pastel, había un gran globo rosa que salió volando del agujero.

La gente estaba gritando y aplaudiendo, emocionados. Parientes de Georg con la camisa rosa saltaban de felicidad y bueno, yo también era parte del tema de niña porque mi invitación fue color rosa y ya… tenía que ir así.

Georg y su novia se abrazan con emoción mientras los demás aplauden con felicidad, distraídos. En eso veo como Bill sale corriendo del lugar hacia afuera y yo no perdí oportunidad para ir detrás de él con intenciones de hablarle.

Me apresuré para seguir a Bill, intentando no llamar la atención de los demás. La música y las risas seguían llenando el aire, pero yo solo podía pensar en alcanzar a Bill.
Salí corriendo del salón, siguiendo hacia el jardín. La noche era fresca y oscura, con solo algunas luces dispersas para iluminar el camino.

A lo lejos lo veo vomitar y eso me da chance para recomponer mi respiración. Aclarar mis pensamientos y sobre todo lo que estaba dispuesto a hacer. Finalmente, alcancé a Bill en un rincón del jardín, cerca de un estanque. Estaba parado con la espalda hacia mí. Luego retrocedió con intenciones de irse pero choca conmigo. Empujó mi pecho para alejarse pero no le dejo, tomando sus muñecas y acercando mi boca a la suya para besarlo. Mi corazón latía con fuerza, y mi mente estaba en blanco. Bill se sorprendió al principio, pero luego su cuerpo se relajó y su boca se abrió para recibir mi beso. Nuestras lenguas se encontraron en un baile apasionado, y sentí que mi corazón se detenía.

La noche a nuestro alrededor desapareció, y solo quedamos nosotros dos, perdidos en el momento. El estanque, las luces, la música… todo se desvaneció, y solo quedó el beso. Bill se soltó de mis manos y me rodeó la cintura con sus brazos, acercándome más a él. Su cuerpo se pegó al mío, y sentí su calor, su respiración, su corazón latiendo contra el mío. El beso se profundizó, y sentí que me estaba perdiendo en él. Me estaba dejando llevar por mis sentimientos, por mi deseo, por mi necesidad de estar con Bill.

— Tom…

— Shhh.

Nuestras lenguas se entrelazaron, explorando cada rincón de nuestras bocas. El beso se volvió más intenso, más apasionado. Podía sentir el beso, el calor de Bill, la pasión que nos unía. Nuestros labios se movían al unísono, como si estuvieran bailando.

Bill me tomó la cabeza con sus manos, acercándome más a él. Su beso se volvió más intenso, más exigente. Sentí como si estuviera siendo consumido por él, como si estuviera siendo absorbido por su pasión.

Y yo me dejé llevar.

Me dejé llevar por el beso, por la pasión, por el deseo. Me sentí libre, me sentí vivo. Me sentí como si estuviera en el lugar correcto, con la persona correcta.

El beso se prolongó, se extendió en el tiempo. Nuestros labios se movían al unísono, como si estuvieran bailando. Nuestros cuerpos se pegaban el uno al otro, como si estuvieran fusionados pero para todo siempre tiene que haber un maldito pero… Bill se detuvo y se separó de mí. Me miró a los ojos, y vi una mezcla de emociones en su rostro.

— Lo siento — dijo, su voz baja y agitada. — No debería haber hecho eso y no te me acerques, por favor. Solo provocas que pierda la cordura, la estabilidad. Qué olvide las promesas que me hice a mi mismo de no volver a acercarme a ti. — ahora todas esas emociones se reducen a como si me hubieran golpeado en el estómago. — Tienes novia y yo ya no soy el mismo que quiere tener a quien le da la gana para creerse mejor que los demás.

Claro… me había olvidado de Gianella, mi novia. Me había olvidado de todo con solo tener su presencia en el mismo lugar y por el beso que habíamos compartido.

— Lo siento — dije, avergonzado por mi gran impulso. Bill afirmó y se dio la vuelta para irse. Me quedé allí, solo y desorientado, sin saber qué hacer a continuación. Obvio lo más lógico.

Comencé a caminar por el jardín, intentando despejarme. Necesitaba pensar, necesitaba reflexionar sobre lo que había pasado. Pero no podía dejar de visualizarme con Bill, en su beso, en su mirada.

De repente, escuché un ruido detrás de mí. Me volví para ver a Gianella parada allí, mirándome con una expresión de seriedad.

— Tom, ¿qué pasa? — preguntó, acercándose a mí. — Te he estado buscando por todas partes.

— Nada, Gianella — dije, intentando sonreír. — Solo necesitaba un poco de aire fresco. — Gianella me miró con duda, pero no dijo nada más. En su lugar, se acercó a mí y me tomó la mano.

— Vamos a volver a la fiesta. Georg y su novia están haciendo jueguitos. Quiero participar. — Gianella me estaba mirando con expectativa, y no podía decepcionarla por lo antes hecho así que asentí y sonreí, intentando fingir que todo estaba bien. Gianella me sonrió de vuelta y me llevó de la mano de regreso a la fiesta.

Al entrar, vi a Georg y su novia haciendo una especie de juego de adivinanza. La gente estaba riendo y aplaudiendo, y Gianella se unió a la diversión, participando en el juego.
Bill también estaba ahí pero solo observando mientras estaba comiendo un poco de lo que había en las mesas con ganas.

Y la noche se fue así, en bromas, juegos, comidas y bailes. Estaba demasiado aburrido en realidad y ya quería irme.

Entonces para esperar concentrado y lejos del pelinegro ingreso a la sala, me siento en el sofá para ver la televisión con los brazos extendidos a lo largo de la cabecera del sofá y suspiré, observando el partido de baloncesto que se presentaba.

— ¿Tom? — pregunta Maddnees con la voz somnolienta terminando de bajar las escaleras.

— ¿Sucede algo? — digo bajando el volumen de la televisión para prestarle atención. Ella al llegar a mi lado se sentó en el sofá, cerca de mi.

— ¿Dónde está mi papá?

— Está en la reunión allá.

— ¿Y no está vomitando?

— No… bueno si… hace rato que nos vimos estaba vomitando, ¿lleva mucho tiempo así? — pregunto curioso.

— Si, cuatro días. — dice mostrando con sus dedos pequeños luego se hacer cuentas.

— ¿Y sabes qué tiene?

— Sip. — juega con sus pies de adelante hacia atrás observando la tela.

— ¿Qué?

— No te voy a deci-ir. — suspiré rodeando los ojos ante su respuesta.

— Anda, solo quiero saber. ¿Qué tal si le puedo ayudar, eh?

— No. — frunció el ceño. — Seguro la jirafa te regaña por acercarte a mi papá.

— ¿Te refieres a Gianella?

— Sip.

— Oh. — reí a carcajadas con diversión. Negando con la cabeza mientras tapo mi nariz y boca. — ¿Ese es el apodo con el que se refiere tu papá a mi novia?

— Nop.

— ¿Entonces?

— Es que ese nuevo look le queda horrible, por eso lo dije. El pelaje de las jirafas es como tiene el pelo Gianella.

— Ay… — reí más fuerte echando la cabeza hacia atrás, divertido.

— Ya me voy. Adiós, Tom.

— No, espera. — detengo su paso con mi mano en su brazo. Ella me mira sonrojada dejándose jalar y volver a sentarse en el sofá. — No me gusta como me llamas, creí que era tu papá…

— Yo también lo creí.

— Perdóname, por favor… ¿sí? te adoro muchísimo, créeme. Eres mi hija también.

— ¿Y tú también puedes tener hijos?

— Sí. — sonreí de lado.

— Ah, mi papá Bill me tuvo a mi, así como también va a tener a mi hermanito porque mi papá está embarazado… pfff… por eso vomita y vomita. A veces llora por cualquier cosa, come demasiado… ¡tanto que hasta se parece a Lotzo! de lo gordito que está.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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