Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 35

— Oh, por dios no. — reí divertido tomando obligado el vino para humedecer mi garganta. Todo se golpe. — Jamás me verás en algo así, ¿qué te sucede? quizás en las pasarelas de la carrera de diseño de moda sí, con mucho gusto.

— Bueno, lo intenté. — dice en risas acercándose al horno para sacar el pavo con las manoplas de cocina y colocarlo en el mesón. Yo dejo mi vino y soy tan solo di dos pasos antes de que la vista se me empezara a nublar y cayera al suelo mirando negro, negro, negro, negro. Todo estaba negro. Habían unos puntos de colores nublando mi visión y todo mal, malísimo. Mí cerebro daba vueltas y vueltas.

— ¡Bill! ¡Bill! — escuché la voz de Marc pero parecía venir de muy lejos. Sentí que alguien me agarraba y me sacudía, pero no podía abrir los ojos.
Junto a ello se suma el llanto de Maddnees mi hija pero por más que trato de aclarar mi vista sigue negro.

— ¡Papá….!

— ¡Despierta, Bill! ¿Qué pasa? — la voz de Marc sonaba desesperada.
Intenté abrir los ojos, pero todo estaba borroso. Sentí que mi cabeza daba vueltas y vueltas, y mi estómago se revolvía. Quería vomitar.

— Marc… — intenté hablar, pero mi voz salió débil y temblorosa.

— Tranquilo, Bill. Estoy aquí. — La voz de Marc ya sonaba calmada, pero yo podía sentir su preocupación. Trata de sentarme, pero todo seguía dando vueltas. Mis extremidades no reaccionaban. Segundos siento como me agarraba y mi cuerpo levitaba para aterrizar sobre una superficie cómoda. — Bill… — da palmadas en mi rostro y y vuelvo en si en ese instante para correr impulsivamente al baño a vomitar toda la banana split que había comido horas atrás en el baño. Tenía los ojos cerrados para no ver aquel desastre que había expulsado por la boca y olía asqueroso. Produce que vomite más hasta tener el estómago vacío. Al no tener más tiré de la cadena dos veces y salgo gateando del baño para quedarme sentado arrimado la espalda en la pared exhausto y temblando. La cabeza me dolía y el estómago me ardía. Me sentía como si hubiera sido golpeado por un auto.

— Bill… — la voz de Marc sonaba suave y preocupada. Lo ví llegar con Maddnees de la mano quien corre a abrazarme preocupada.

— Papá, te desmayaste. — susurró con mucho susto.

— Estoy bien, amor. — suspiré profundamente mientras le alejo para que Marc me ayudara a ponerme de pie.

— Me asusté…

— Lo siento. — digo con voz débil y temblorosa empezando a caminar hasta una de las habitaciones donde Marc hace que me recueste en la cama, con Maddnees a mi lado acariciando mi mano.

— ¿Te duele algo? — cuestiona Marc con esa mirada intensa.

— La cabeza… me duele la cabeza. — respondí, cerrando los ojos.

— Voy a buscar un analgésico. — asiento con la cabeza al ver como Marc se fue y regresó con un vaso de agua y un par de pastillas tan pronto.
Me las tomé y me acomodé mejor en la cama, intentando relajarme. Pero mi mente estaba llena de una pregunta ¿Por qué me había desmayado? ¿qué es lo que está pasando en mí? ¿acaso es por el estrés? — Puedes pasar la noche aquí, no tengo problema. No puedo permitir que te regreses así.

— Por favor. — dice Maddnees acomodándose a mi lado, rodeando mi cuerpo con sus pequeños brazos. Le doy un beso en la frente para calmar su angustia.

— Sí, está bien. Gracias por eso, Marc.

— Mañana en cuanto te sientas mejor ve a un doctor para que te revise, ¿de acuerdo? no quiero asustarte pero así fue la primera vez que te pasó con Maddnees… — tragué saliva entendiendo bien a lo que se estaba refiriéndose.

Igualmente estaba una noche aquí en su casa luego de tener intimidad en la sala se ofreció a prepararme una cena rápida y yo empecé a sentir como si el aire me faltaba. Me desmayé y vomité de igual forma. Al siguiente día me acompañó a primera hora a realizarme unos análisis de sangre que nos lo entregaron en diez minutos y efectivamente estaba esperando a Maddnees.

Por supuesto reaccioné tan mal, lloré e incluso traté de hacer de todo por no tenerla. Marc le contó a mis padres mi situación y lo aprovecharon para que la tuviera y yo siente cabeza.
Fue un embarazo que no disfruté para nada. Me la pasaba llorando todo el rato y siempre le hablaba a mi barriga diciéndole que solo llegó a arruinarme la vida, que lo odiaba por aparecer en un mal momento. Tuve una amenaza de aborto y jamás sucedió. Maddnees estaba aferrada a la vida, tanto que me ganó. Pensaba que nacería enferma pero la niña nació más sana que cualquiera y mierda. Se la quería regalar a su papá porque no la quería y en el peor de los casos tampoco sé quién es hasta la actualidad pero ella no lo necesita, está bien conmigo. Sí.

— Hazme caso.

— Está bien, gracias otra vez.

— Maddy, ¿quieres comer algo?

— No, gracias… quiero estar con mi papá.

— De acuerdo. — sonríe caminando hasta la puerta para retirarse y la cierra con el respectivo seguro. Maddnees me miró con curiosidad.

— ¿Qué te pasó la primera vez conmigo, pa?

Suspiré cerrando los ojos. Ahora sí ya le diría la verdad.

— Maddnees, tú naciste de mí. — tomé su mano para colocarla en mi abdomen.

— ¿Cómo? — ladeó la cabeza.

— Yo te traje al mundo, uhm… — ¿cómo lo digo sin que suene vulgar? — Saliste de mi cuerpo… yo te parí, yo me jodí como dos horas maldiciendo en una sala de partos para traerte aquí. — la boca de Maddnees se abrió a más no poder.

— ¿Tú eres como mi… mi mamá? ¿qué?

— Sí. — suspiré con temor de como pueda reaccionar.

— ¿Y por qué no me dijiste, pa? ¡si es la mejor noticia del mundo!

— Tenía miedo que me odies por haberte mentalizado una mamá que no existe, no quiero que pienses que soy raro por haberte traído a la vida aquí…

— No, ¡está bien! ahora entiendo muchísimo porque dicen que me parezco a ti, te amo. — se lanzó a mi pecho de golpe robándome el aliento.

— Posiblemente tengas un hermanito. — susurré.

— ¡Oh, por Dios! — exclamó apretando más su agarre. — Ay, que sea niña para jugar a la comidita.

— ¿Y si no?

— Ah, pues… no importa, le obligaré porque soy su hermanita mayor.

Reí ante su comentario. Si de verdad estoy en cinta como Marc cree me voy a aprovechar de la situación.

Ahí va de regreso nuevamente la pesadilla de Gianella.

&

En la mañana salí con Maddnees hasta la casa para desayunar, bañarnos y salir por las mismas.

Estaba aquí nuevamente—luego de siete años—en la sala de espera esperando muy paciente a que llegue mi turno para realizar los exámenes de sangre. Maddnees estaba jugando con la Bratz que le regaló esa persona para matar tiempo a mi lado. Antes de eso hice que me revisen los signos vitales entre otras cosas más para que pase sin problema. Estaba preparado mentalmente para la noticia. No importaba si sale positivo o negativo, le diría a Tom que estoy esperando un hijo suyo con tal de fastidiar la vida a su amada novia.

Ahora también me daba igual su edad.
No tengo nada personal con él, solo con su novia y estoy seguro que por su hijo va a ceder a lo que yo quiero.
Quizás no sea fácil de manipular pero nada pierdo con intentar.

— Bill Kaulitz. — llama la enfermera y Maddnees se pone de pie con tanta emoción para caminar conmigo tomada de la mano. Ambos nos dirigimos al consultorio dónde me harían la prueba de sangre. Al llegar me quité la chaqueta y me senté en la silla. Maddnees mira con atención lo que hace la doctora. Hace una mueca cuando buscan la vena de mi brazo e insertan la aguja dentro y la sangre cae en el tubo. En cambio yo sentí como me debilito al instante.

— ¿Duele mucho?

— No. — responde la enfermera sonriente. — Es como una picadura de un mosquito.

— No de cualquier mosquito, si no de una abeja. — agregué y Maddnees se abrazó a su muñeca con los ojos cerrados haciendo un ‘brr’. La enfermera y yo nos reímos de su reacción.

— Okay, diez minutos joven Kaulitz. — asiento con la cabeza para ponerme de pie e ir hasta nuestro lugar espera y ya empezaba a sentirme ansioso. Los minutos empiezan a parecer horas y ya hasta tenía listo el número de Tom para llamarlo a darle la súper noticia.

¿O que tal si personalmente iba a decirle?

O mejor aún, decirle que estoy embarazado y que me niego a que lo vea. Qué no lo va a conocer.

O la tercera de que no sé si el hijo es suyo o de Alex pero de Alex jamás porque siempre usé protección y con Tom… fueron dos veces las que terminó en el interior, uh…

La tercera me gusta más a si me haga ver como un puto irresponsable, no me importa.

— Bill Kaulitz. — vuelven a decir interrumpiendo mis pensamientos.

— Espérame aquí. — ella asiente mientras le dejo las cosas para yo ir ligero a recibir los resultados. Al estar frente a la recepción la mujer me hace llenar unos documentos para así darme los resultados.

— La prueba de embarazo es positiva. — comentó mientras tecleaba un par de cosas. — Tienes cuatro semanas y te hemos programado la primera ecografía para dos semanas después para comprobar con mayor seguridad, ¿de acuerdo?

— Por favor.

— Okay, la cita te salió para la tarde a las tres de este miércoles al siguiente. Que pases un buen día.

— Gracias. — sonreí volteando sobre mi propio eje para ir hasta donde estaba Maddnees. Recogí mis cosas y ambos salimos hasta dónde estaba el auto estacionado. Hice que suba al asiento trasero y luego yo al del chofer con el resultado en mis manos. Obviamente para emocionarme otra vez decidido abrir el sobre y saco la prueba donde en mayúsculas estaba el ‘POSITIVO’ y grité de emoción.

— ¡Maddnees, si vas a tener un hermanito!

— ¡Yeiii! — gritaba ella festejando junto conmigo. — ¡Felicidades, pa! ¡te amo mucho y a mi hermanito también! — mordí mi labio inferior pensando.

¿Se lo digo o no?

Agh, que se joda. No, no le diré. Así como llevé mi embarazo sin el padre de Maddnees con mi nuevo hijo puedo hacer lo mismo, no me importa nada.

A la mierda Tom y su puta, que le den.

Con ese último pensamiento me retiro del lugar rumbo a casa mientras en el trascurso les hago llamadas a todos mis amigos para que sepan de la noticia. Mi felicidad se notaba de lejos y no podía con eso. Así lo expresé con todos mis cercanos.

Una vez en casa Maddnees se dedicó a jugar con sus muñecas mientras yo cocinaba y le llamaba a mi amigo más fiel que estaba en los Estados Unidos.
No le había hablado nunca pero en esta ocasión tenía que compartir mi emoción con él también. Qué sepa que soy un Bill renovado.

— Oh, por dios. Sabía que eras tú, Billy. ¿Cómo estás?

— Gustav, estoy muy bien. — sonreí. — Te tengo una buena noticia.

— Oh, dime. Me interesa escucharte porque te veo tan cambiado y tú aspecto luce diferente.

— Estoy esperando un bebé y joder, sí… si sé quién es el papá. No te preocupes. — Gustav estalló en risas divertidas negando con la cabeza. — De este si me acuerdo la cara, nombre, donde vive, dónde estudia…

— Todo. — agrega muerto de la risa haciendo que yo también riera de mis desgracias. — Estoy feliz por ello, amigo. Justo hoy te estaba pensando, preguntándome cómo estabas y así.

— Tenemos que vernos, a ver si viajo para allá o tú vienes acá.

— Me gustaría ir allá, Linda quiere verte y mi hija también quiere ver a Maddy, ¿nos acogerías en tu casa?

— Con gusto, mi casa es tuya.

— Joder, si decido ir espérame con un buen banquete. — asentí con la cabeza riendo. — Que bueno hablar contigo, ojalá hubiera sido más tiempo pero ya voy a descansar. El cambio de hora es muy diferente aquí.

— Okay, Gus. Adiós. — cuelgo la llamada sonriente y dejo de lado aquel aparato para colocar la comida en cada plato. Lo llevo a la mesa para Maddy y para mí junto con una jarra de limonada porque se me antojaba y me senté. Comí tres cucharadas donde mi estómago lo rechazaba otra vez y hace que vaya urge al baño a expulsar el desayuno.

Tiro la cadena para vaya toda esa maleza y vuelvo a la cocina para observar a Maddy. Ella me mira con el ceño fruncido de preocupación.

— ¿Otra vez te duele la cabeza?

— Sí. — murmuré sirviendo un poco de la limonada en un vaso y alejando el plato de mi vista. Me daba asco la comida que yo mismo preparé. — Pero come tú, sin problema.

— ¿Y qué vas a comer tú?

— Uhm… — extrañamente me venían las ganas de comer sardina y mi boca se hacía agua. Me levanté de la mesa para ir hasta la alacena y tomar la lata de sardina vegetal. La abrí e inhalo su aroma. Mi boca una vez más se hace agua y tomo una cuchara para comer a una cantidad llena. Mi estómago lo recibía gustoso.

Pero se vería mejor si le pongo cebolla, tomate y limón. Entonces lo preparo con urgencia. Al tenerlos listo me lo como en ese instante con todas las ganas del mundo.

— ¿Sardina? ¿en serio?

— Perdón… — suspiré sintiéndome triste. Muerdo mi labio inferior observando a Maddy mientras mis ojos empiezan a llenarse de lágrimas. Aún así no podía dejar de comer. — Dios.

— Ay, pa… no llores.

— Es que tú me estás juzgando por comer sardina. — lloriqueo con resentimiento.

— Papá. — se reía divertida de mi situación. — Está bien, come tu sardina. Supongo que… sabe rico…

— Delicioso. — suspiré agregando mas limón a aquella mezcla que tenía la forma de una ensalada mal preparada.

— Genial. — dice aún con una mueca mientras come de la comida que le preparé mientras yo degusto de lo lindo la ensalada de sardina. Para beber ya no quería la limonada, más bien se me antojaba Sprite por lo que saco también del refrigerador y me la bebo a fondo sin ni siquiera ponerle en un vaso bajo la atenta mirada divertida de Maddnees.

Solo con eso estaba exhausto y satisfecho.

Salí rumbo al baño para abrir la ventana para que se salga ese olor a vómito mientras me lavo las manos y enjuago mi boca para quitar ese mal aliento con listerine.

Parece que el embarazo me va a venir demasiado sensible a diferencia del primero que todo me molestaba ¿y ahora? todo me va a hacer sentir mal.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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