Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 33

𝑑𝑜𝑠 𝑠𝑒𝑚𝑎𝑛𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑢𝑒́𝑠…

Estaba en casa de Georg esperándolo para salir e ir hacia la universidad para averigüar sobre las becas por lo que ya eran las inscripciones y yo no podría proceder con mi inscripción si no tenía la beca y como ya no trabajaba para Bill no logré conseguir nada más que perder tiempo y bueno, a lo mejor no me dan la beca y me quedo sin estudiar.

— Ya estoy. — dice sonriente. — Estoy nervioso por ti, ¿qué tal tú?

— No me la van a dar. — suspiré empezando a caminar en dirección al auto que le había regalado su papá para subirme al asiento del copiloto. Georg se subió al del chofer y pone en marcha a la facultad.

— Ánimo o deja que te la pague.

— Que no, Georg. Basta.

— Mhmm… — hace una mueca de disgusto. — ¿Y el sueldo de Bill? ¿ya no trabajas para él?

— No menciones su nombre que me pongo de mal humor y no, lo trabajo para él.

— Ya… — la tensión en ambos se hizo presente en el ambiente mientras seguía conduciendo hasta llegar. Ahí se encontraba Gianella en la puerta, llegando recién a la facultad y al verme me sonrió, lanzando un beso volado desde donde estabas. — Ya veo por qué.

Le doy una mirada fulminante antes de bajarme para irme con Gianella dejando que Georg estacione el auto más adelante. Al estar frente a mí novia—oficialmente—nos dimos un beso de saludo. Bueno, ella me besaba a mi como si no nos hubiéramos visto por tanto tiempo si ayer en la noche nomás nos vimos… y no solo en la noche, pasaba metida en mi casa todo el día y ya hasta me di cuenta que gran parte de mi cuarto tenía su ropa metida entre la mía.

A mi mamá no le molestaba la idea en absoluto pero seguía en desacuerdo por lo que estaba haciendo. Gianella no sabía nada de mis pensamientos pero siento que si se hace a la idea de el por qué estoy con ella porque ya lo hemos hablado tantas veces. Me quedé demasiado inseguro que cualquier cosa gracias al que sabemos y ahora que me decía algo lindo pensaba que era mentira y ahí caíamos por milésima vez en la charla de por qué Bill esto, por qué Bill lo otro y por qué… por qué… por qué…

Al separarnos me sonríe abiertamente y me da un abrazo encantada ya que ahora hemos sido el centro de atención de las chicas que la miran con envidia.

Sí serán estúpidas.

— Joder. Me encanta ser el centro de atención por estar contigo, lo amo.

Suspiré al ver llegar a Georg a mi lado y empezamos a caminar. Uhm, ¿cómo que le encanta? si hay algo que también no me gusta de esto es que al tener pareja aquí en el interior de la universidad no podré andar con libertad y me da un puto terror.
Por eso no he aceptado a nadie de las chicas que se me ha insinuado y justo se me pasó ese gran detalle.

Georg iba en silencio a nuestro lado hasta que llegamos a la secretaria que estaba despejada—por suerte—y entramos a preguntar. Admito que mis piernas empiezan a temblar temiendo lo peor.

— Buenos días, ¿en qué les puedo ayudar?

— Hemos venido a las inscripciones y a preguntar cuales fueron los chicos que quedaron becados.

— Okay. Las becas ya fueron concedidas, solo fueron a los diez estudiantes, eso por una parte y sobre las inscripciones aquí, llenar en esta hoja. — extiende un par de hojas a cada uno y yo lo ví con tristeza pero llenando de todas formas para no quedar fuera. Tenía para la matrícula ¿y el resto? — Las matrículas inician pasado mañana, por favor acceder a la página del campus para completar la inscripción y ese traer la factura del pago de la misma. Hasta el primer día de clases por favor cancelar lo del segundo semestre y en caso de no poder pagar completo solicitar una ficha en dirección y eso presentar al momento de pagar.

— ¿Es todo? — entrego mi hoja y luego lo hacen los dos que vienen conmigo. La secretaria asiente mientras volteamos para salir del lugar. Estaba triste. Gianella y Georg lo notaron porque tocan mi hombro en señal de apoyo.

— ¿Ahora sí vas a aceptar que mi padre te los pague?

— No. — suspiré profundamente. — Y pobre de tí dónde que lo hagas. Te mataré.

— ¿Y yo, amor?

— No, yo sé dónde ir para solucionar mi problema.

— No puede ser. — susurró Gianella entrenando sus ojos con odiosidad. — ¿Qué? vas a rechazar para ir a depender del dinero de Bill.

— Gianella, no sé de dónde mierda sacas eso si yo pensaba ya decirle a mis padres si pueden ayudarme, nada más.

— Oh. — agacha la cabeza con vergüenza. — Lo lamento, creí que buscarías a Bill para que te los pague.

— No. — suspiré.

— ¿Pero cómo, Tom? sabes que tus padres viven al día y…

— ¡Algo tengo que hacer! — exclamé cabreado. — ¡Y ya déjenme tranquilo! ¡no quiero que me los pagues y punto!

Gianella y Georg me miraron sorprendidos por mi actitud y luego mi mejor amigo en silencio se iba, molesto. En cambio Gianella solo se quedó caminando a una distancia prudente e igual, ambos en silencio a cualquier lado que estaba yendo. Fuera del campus.

Ojalá hubiera sido a mi trabajo pero no porque trabajo los fines de semana en ‘Work’ junto a Gianluca y el pago es una miseria. Treinta euros euros los tres días. No me sirve de nada.

.

By BILL

El timbre en la puerta principal sonaba llamando mi atención y dejando de lado el libro que le estaba leyendo a Maddnees con tanta emoción. Ambos empezamos a tener una conexión increíble luego de lo sucedido con el innombrable. Nuestra relación empezó a mejorar y a Maddy le gustaba como vamos o mejor dicho como estoy tratándola así de lindo y la verdad es que a mí también.

Ya me sentí más familiarizado con mi hija y Dios, que maravillosa sensación la paternidad. No puedo decir más porque me quedo corto de palabras para expresar lo magnífico que se siente la relación con mi niña. Con amor y dedicación ninguno se acordaba del susodicho y mejor así.
Seguro ahora se revuelca con la otra y se ha olvidado de mí como yo trato de olvidarme de él. Solo han pasado unos días pero la llevo bien, Maddy me hace jugar tanto con sus muñecas que pierdo la noción del tiempo y me siento un niño también.

A veces le hago el papel de chef con comida de verdad y le enseño a cocinar, otras veces soy abuelo, otras el estudiante o a veces el paciente enfermo de la doctora Kaulitz. Dios. Me encantaba su imaginación.

— Espérame, iré a abrir la puerta. — ella asiente bostezando mientras yo me pongo de pie, llevando el libro conmigo para que no vea las imágenes que hay ahí de la Cenicienta en la historia y sepa que pasa a continuación. Bajo las escaleras con cuidado hasta llegar a la puerta y salir al jardín donde veo a Georg de pie con los brazos cruzados.

Abrí la puerta desde el móvil luego de sacarlo del bolsillo y le dejo entrar.

— Bill, buenos días.

— Ya tardes. — reí divertido caminando a su lado hasta llegar al interior de mi casa. — ¿Se te ofrece algo?

— Sí, ehm… hablar de Tom. — arqueo una ceja para disimular el desorden que provocó en mi interior escuchar su nombre.

— De acuerdo, entra al despacho. Por favor. — digo mientras lo voy guiando hasta el interior de mi sala más privada cerrando la puerta. Hago que suba a la planta de arriba y me siento en la banca de mi escritorio mientras el lo hace frente a mí. Nervioso. — ¿Él está bien? ¿necesita algo?

— No, está bien… pero bien amargado. Todo le molesta. No se le puede decir nada porque ya, explota. Parece una nena.

— Ah, que mal. — desvío la mirada mientras observo el cuento en mis manos. — ¿Entonces?

— Tengo entendido que Tom firmó un contrato y fue despedido injustamente, por lo cual legalmente ante los ojos de un juez es penado y tienes que pagar cierta suma de dinero por incumplimiento más intereses.

— ¿Quieres que le de dinero? ¿cuanto, eh? ahora mismo firmo un puto cheque y le dices que no esté mandando a terceras personas a pedir dinero.

— Joder, no fue mi intención. Tampoco sabe que he venido a buscarte. Me enojé porque me gritó.

— Ja, y la nena es Tom. — susurré burlón, sacándole una risa divertida a Georg.

— Sobre el dinero olvida eso, es orgulloso y jamás aceptaría dinero.

— Mucho menos si sabe que viene de mis manos.

Georg asiente con lentitud.

— ¿Pero para qué es?

— Sus estudios, no le dieron la beca y quiere decirle a sus padres que le ayuden y sus papás viven al día, ¿me entiendes? es una carrera jodidamente costosa y dios, sería una deuda grande para los Trümper. — fruncí el ceño y muerdo mi labio inferior con preocupación. — Yo… sé por una fuente confiable que tú amigo es el director de mi universidad y no sé si podrías hablar con él para que le ayude con la beca.

Uhm, no solo amigo. El perro sucio de Marc Wester fue como mi suggar daddy—y mejor amigo de mi padre—. A escondidas cuando mis padres no querían darme algún capricho acudía a él. Me lleva solo seis años de diferencia. Es un hombre complaciente y muchas veces me ha dicho que él es el papá de Maddnees y que con gusto le daría su apellido pero no era él.

Su fecha de cumpleaños no coincide con la mía y el papá de Maddnees cumple el mismo día que yo.

Que se ubique, joder.

— ¿O mejor le pago? — propongo colocando el codo sobre el escritorio y mi mentón descansa sobre la palma de mi mano, observando fijamente a Georg.

— No aceptará. Sería en vano.

— De acuerdo. — suspiré profundamente mientras busco dentro del escritorio el número de contactos de mi padre. Todos anotados perfectamente en el orden de cada apellido y ahí estaba el de mi ex querido amante. Empiezo a anotarlo en mi móvil con nervios.
Me pongo de pie para ir hasta donde está la botella de vino y servir un par de copas para Georg y para mí mientras repica.

— Gracias. — susurró y yo asiento, escuchando al otro lado de la línea.

— ¿Bueno?

«Ay, si era él.»

Todavía sigue teniendo esa voz sensual de hace mucho tiempo. Al Bill de antes le hubiera vuelto loco pero ahora ya no, soy… diferente o trato de serlo.

— Marc, te habla Bill.

— Mierda, pétalo de rosa. Qué magnífico escuchar tu voz nuevamente, me alegras el día hermosura. ¿Cómo estás?

— Perfecto. — hablo para luego beber el vino. — Te hablo para pedirte un enorme favor.

— A ti lo que sea, mi niño caprichoso hermoso.

Rodeo los ojos con irritación antes de hablar: — Verás, en tu maravillosa universidad hay un chico de nombre Tom Trümper, no sé si sabes pero no obtuvo la beca si es uno de los más dedicados. — comento labia en el asunto pero Georg asentía con seriedad. — Y me parece injusto, amor. ¿Por qué no se la diste?

— ¿Qué? yo creí que sí le dieron, es mi estudiante más maravilloso de eso no cabe duda. Amo su participación y concentración. Quizás no salió en el sorteo porque hicieron al azar.

— ¿Ahora qué? ¿piensas dejarlo sin estudios? no creo eso de ti, bebé. Estoy seguro que a mí padre le disgustaría tu injusticia con aquellos que lo merecen.

— Y no te voy a discutir, pétalo de rosa. Voy a hablar con la comisión al respecto y en la noche te avisaré, ¿de acuerdo? dame tiempo.

— ¿Hasta que hora?

— Las siete y si me paso prometo invertir en él mi jodida fortuna. Sabes que soy un hombre solo. No me enoja.

— Gracias por cumplir un último capricho, amor.

— A ti. — cuelgo la llamada sudando por los nervios y volteo a ver a Georg.
Este me mira con picardía haciendo que me ponga aún más nervioso.

— Uh, amor… — reía divertido. — Ya veo por qué.

— Jamás hables de esto con Tom. — suspiré. — Marc hará lo posible por cumplir y de ser posible le pagará los estudios a Tom, así no va a rechazar ni de ti ni de mí. También espero que no se entere que tuve que ver detrás de todo esto, ¿vale? no soportaría otra discusión.

— ¿Y qué te pidió a cambio? porque es un hombre soltero y codiciado. Se coge a las muchachitas de la universidad también con tal de que les dé dinero.

— Nada… pero supongo que esta noche me toca entregar a mí si es que lo consigue y no lo evitaría. Últimamente me siento tan necesitado del cariño de un hombre que a la mínima muestra de afecto caería sin problema, Georg.

— ¡Pues ahí está! — exclamó poniéndose de pie para acercarse a mí, frente a frente. — ¿Qué tal si buscas a Tom? hablan, se reconcilian, no dejas que ese hombre se quiera pasar de listo. Le convences para que cualquiera de los dos le pague los estudios y ya está. También estoy dispuesto a pagar mitad y mitad.

— ¿Yo buscarle? ¡pff! ¿por qué no lo hace él, eh? yo no fui quién se iba a besar al ex del mejor amigo de la persona que lo pretende. Por mi que se vaya a la mierda.

Georg estalló en risas divertidas ante mi cara de enojo.

&

Ya eran las siete y la tan esperada llamada estaba ingresando a mi teléfono. Limpié mi boca con una servilleta antes de tomarla pidiendo permiso a Maddy con respeto para hablar con Marc.

Salgo por las puertas francesas y contesto.

— ¿Y bien?

— Hermoso, estoy fuera de tu casa. Vamos a hablar y te diré. — colgué la llamada para entrar a la casa para rodear e ir hasta llegar a la puerta que da a la calle. Ahí estaba en su coche caro polarizado. Abrí la puerta y la cierro para poder subirme al auto.

Aquel hombre me sonrió de manera sensual, como siempre y joder. Se veía demasiado atractivo. Mucho más que antes.

— Joder, hablemos de lo bien que da tu cabello así. Me fascina.

— Marc, ¿cómo estás? tú también te ves bien.

— Mira. — me enseña el sobre amarillo con el nombre de Tom Trümper en letra cursiva. — Ahí lo tienes, precioso. Qué no se preocupe tu amigo por eso, ¿sí?

— Estoy agradecido. — suspiro profundamente. — Se lo hubiera pagado yo pero es tan orgulloso que no me dejó y tuve que molestarte también.

— No fue molestia, a los alumnos así si da gusto ayudar.

— Ah, seguro. — reí negando con la cabeza.

— En verdad… pero, ¿por qué tanto interés en él? no me digas que tienes algo que ver.

— Tuvimos. — murmuré. — Nada fue como hubiera querido pero ya.

— Oh, si a penas es un chiquillo.

— Oh, te equivocas. — mordí mi labio inferior. — Tiene como que veintialgo…

— Uhm, no. Qué yo sepa tiene diecinueve. El anterior año terminó el colegio. Ahí puedes verlo. — señaló el sobre. Para quitarme de dudas abrí aquel sobre en mis manos donde tenía los datos de Tom Trümper con su edad y por supuesto no mentía. Tiene diecinueve y joder, ¿cómo no me di cuenta antes o le pregunté? así me hubiera evitado liarme con él si no sabe nada de la vida.

Tom es… es un mocoso como la puta de Gianella.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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