

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 32
Vagué alrededor de tres horas con rumbo a mi casa a pie. Al llegar mi fijaba que ya estaba haciéndose claro y probablemente ya eran las seis de la mañana. Mis ojos los tenía hinchados de llorar hasta cansarme sentía mi rostro paralizado por las lágrimas secas. Busqué las llaves en mis bolsillos para ingresar a la casa pero esta fue abierta por mi madre que me miró con preocupación.
— Joder, amor. ¿Dónde estabas y por qué te ves mal? hueles a tragos y todo, ¿qué sucedió? — miré sus ojos, muerdo mi labio inferior que empieza a temblar. Las ganas de llorar se hicieron presentes y no me controlé, agaché la cabeza llorando a mares una vez más. — Ay no, Tom. — dice abrazándome mientras lloro intensamente. Luego hace que entre a la sala y que me siente en el sofá, hecho una bolita, abrazando el cojín entre mis brazos. — ¿Es por Gianella? ¿te dejó? — dejó un vaso de agua en la mesita de centro
— No.
— Carajo, Tom. ¿Es ese hombre otra vez?
No respondí.
— ¡Por dios! — da un golpe en la cabecera del sofá con enojo. — ¡Te he dicho que te alejes de él! ¿¡es que acaso no haces caso cuando te digo las cosas!? ¡si te lo digo es por algo! ¡mírate! ¡mira tu rostro! ¡te vez fatal!
— Te juro que yo traté de hacer lo posible por mantener mi distancia pero Maddy… la amo, mamá. Quería verla feliz y aún sabiendo el daño que me iba a provocar me quedé. — sollocé más. Mi mamá se quedó en silencio observándome. Puedo sentir el peso de su mirada en mi y no me importa. No hay nada más que me duela como el corazón.
— Me duele mucho lo que te voy a decir pero no quiero que te acerques a la niña y tampoco a Bill, te lo prohíbo. — dice luego de un silencio en el cuál solo se escuchaba mi llanto.
— No tienes que hacerlo, yo mejor que nadie sé que no debí desobedecer y que debí alejarme en cuanto Maddnees ya estaba con él.
— Que bueno que lo sepas, Tom. ¿Qué va a pasar con Gianella? — suspiré limpiando mis lágrimas. Sentándome bien en el sofá y parpadeando reiteradas con la cabeza hacia atrás, la vista en el techo. Absorbiendo los mocos y controlando mi respiración.
— No le digas nada, por favor. Déjame… intentar ser feliz con ella, indirectamente me ayudará a borrar a Bill de mi mente. Estoy seguro.
— No, no me gusta eso. Para nada. ¿Cómo vas a jugar con sus sentimientos así?
— ¿¡Y qué esperas, maldición!? — digo poniéndome de pie y con voz alta, quebrada. — ¿¡Qué siga en esa puta habitación llorando por él mientras está de la vida haciendo y deshaciendo muy feliz!? ¡dímelo! ¡porque hasta para evitar eso lo iría a buscar y descaradamente me quedo con él, siguiendo lo que mi corazón pide a gritos! ¡ignorando tus palabras! ¡no sabes lo mucho que me estoy controlando para no salir corriendo por esa puerta e ir a pedirle disculpas de rodillas si es posible para que me quiera y deje toda esa mierda y estoy seguro porque lo haría!
— Como quieras, no voy a meterme en tu vida y no diré una sola palabra. Tú sabes muy bien lo que haces. — con eso agarra su bolsa de las compras y sale de la casa dando un portazo.
Ignorando la situación saco el móvil con intenciones de llamar a Gianella pero ella me llamaba primero.
— Dime…
— Amor, ¿se te pasó el enojo? no quiero que estés enojado conmigo por culpa de mis celos, joder. No soporto.
— No, bonita… — suspiré comenzando a subir las escaleras, rumbo a mi habitación. — Estaba pensándote y tienes razón en estar así, por eso he dejado el trabajo en casa de Bill e iré a buscar uno nuevo, ¿de acuerdo? perdóname.
— Oww, mi amor. Sí, te perdono. No sabes lo feliz que me pone escuchar eso. Te ayudaré a conseguir uno también.
— Gracias, ¿nos vemos esta noche?
— Sí y llevaré vestido rojo, como te gusta.
Con eso último doy por terminado la llamada antes de ir a la ducha a meterme con toda la ropa y que el agua caiga, mientras me abrazo a mi mismo en el suelo.
Herido en lo más profundo de mi ser.
Trato de convencerme a mi mismo de que puedo superar mis sentimientos hacia Bill si estoy con ella. Sé que no va a ser fÁcil pero algo tengo que hacer por mi.
.
By BILL
Desperté de golpe en el asiento trasero del Cadillac. Un hilo de saliva desciende por mi mejilla, cayendo hasta mi hombro y la luz pega justo en mi rostro haciendo que ponga ojos chinos y sienta mi cabeza a reventar. Mientras mi mente se aclara veo que estoy en el interior de mi casa, ¿cómo llegué? no tengo una puta idea pero estaba. No sabía dónde estaba Andreas pero si me acordaba lo sucedido con Tom y mi corazón duele, duele como nunca pero que se joda, me importa una mierda.
Y si me importa una mierda ¿por qué mis ojos se humedecen y lágrimas caen de mis ojos con solo recordarlo?
— ¡Agh! — golpeo el volante y todo lo que el auto tiene en frente de mí con rabia. Lloraba duro, fuerte. ¿Es que yo lo volví inseguro? ¡si no le estoy mintiendo cuando hablo de mis putos sentimientos! ¿¡por qué no se da cuenta lo mucho que estoy interesado que podría dejarlo todo si me pide!? ¡agh! ¡maldito! ¡maldito! — ¡Eres un idiota hijo de perra! ¡te odio! ¡te odio! ¡Jódete! ¡malnacido! — lloraba tan fuerte. Gritaba sacando toda mi frustración de mi interior.
No, no lo odio. Me encanta. Lo quiero mío y quiero ser suyo.
— Joder… — suspiraba. Mi pecho sube y baja agitado al ver a Maddnees sacando la cabeza por la ventana de la sala. Sequé mis lágrimas y me miró en el espejo retrovisor. Estaba desencajado, los ojos hinchados y rojo por el llanto. Me sentí avergonzado de mi mismo por mí comportamiento sin darme cuenta de que estaba ahí.
Tomé el valor suficiente para bajar del auto para dirigirme al interior de la casa, en el camino quitando el seguro para que Maddnees saliera corriendo a abrazarme con fuerza y por supuesto, buscar a Tom en el auto.
— Papá, ¿dónde estuviste y por qué papá Tom no viene contigo?
— Amor, hablemos. — cargué su cuerpo entre mis brazos para así llevarla al interior de la casa. Llegamos a la cocina donde la siento en el mesón y busco en el refrigerador un yogurt de vainilla, su favorito y en la alacena el cereal. Saqué una tazona para prepararle y darle de comer en la boca bajo su atenta mirada.
— ¿Qué pasa? ¿lloraste? — agaché la cabeza nuevamente avergonzado y su pequeña mano la pone en mi mentón para que levante la cabeza. Sentí como me picó la nariz y seguido mis ojos se nublaron. — ¿Por qué lloras? sí los papás guapos como tú no deben llorar. Se ven feos. — dice, para después plantar un beso en la punta de mi nariz.
— Oh, por dios, Maddnees. — reí mientras las lágrimas caen. — Seguramente soy un papá guapo pero eso no sirve de nada si tengo el corazón podrido, entonces si soy feo.
— ¡No! — frunce el ceño, cruzando los brazos. Metí una cucharada de su desayuno en la boca mientras pensaba como le diría para que entienda… — No lo eres, mírate. Te pareces a mi y mi papá Tom dice que soy una muñeca por lo tanto tu también.
— Ay…
— Pero ya no llores, pa o dime qué tienes, seré tu doctora como lo hago con mis juguetes y les ayudo con sus problemas de amor. — susurró y vuelvo a reír ante su inocencia.
— Te lo diré pero prométeme que no te vas a molestar conmigo, amor. Me rompería más el corazón que te enojes luego de lo que te voy a decir y yo me moriría.
— Uy… ¿es malo?
— Sí. Para ambos lo es, amor.
— Está bien. Lo prometo. — levantó su mano derecha y yo la mía para sellar nuestra promesa y empiezo…
— Tom y yo… — tragué saliva antes de seguir. — …te mentimos amor, no fuimos novios nunca. Queríamos cumplir tu capricho de querer vernos juntos.
— ¿Qué..?
— Escúchame… él tiene a su novia, ¿de acuerdo? el no me quiere, no le importa nada que tenga que ver conmigo pero te ama tanto que se sacrificó, amor. Sé que lo que hicimos no está nada bien pero nos importas mucho, te amamos demasiado que lo hicimos. Quería hacerte sentir en un ambiente familiar como cualquier niño normal rodeado de la calidez de sus padres que los aman y no funcionó, Maddy. — digo en medio del llanto sin dejar sus ojos que igual se llenan de lágrimas. — Mi corazón está roto porque realmente tenía la esperanza de que Tom se quedara con nosotros para ser esa familia y no se pudo. Entonces… — vuelvo a tragar saliva. — No lo volverás a ver nunca más, ¿sí?
— ¿Por eso estás así? ¿él te rompió el corazón?
— Sí… — vuelvo a agachar la cabeza. — Y… — Maddnees no me dejó terminar porque soltó en llanto. Yo también lo hice junto con ella, llorando igual mientras la abrazaba con fuerza. — Calma, amor… terminó conmigo, no contigo. Te buscará…
«De eso último ni siquiera estaba seguro pero solo quería calmar su llanto.»
— ¡Si te rompió el corazón a ti a mi también me lo rompió, papá! — decía tan fuerte, aferrando sus pequeños brazos en mi cuerpo.
— No, amor… él te ama.
— ¿¡Por qué si me ama te hace llorar!? ¡es un mentiroso, lo odio!
— No, Maddy. No lo odies. Esto solo es entre él y yo pero mereces saber porque ya no lo verás seguido y sé lo mucho que te importa. Lo mucho que lo adoras.
— ¡Buuuaaaaaa! — lloraba muchísimo aferrando sus escasas uñas en mis costillas. — ¡aaaaaaaa! no nos quiere…
— Ya… — yo tampoco podía soportarlo, lloré igual de fuerte que ella. — Amor, somos los dos. ¿De acuerdo? prometo darte lo mejor para no extrañarlo, bebé. Lo prometo amor.
.
By TOM
— ¡Tom! — gemía Gianella ante el azote que le daba en el culo con él cinturón y separaba más las piernas para recibirme. Su intimidad estaba chorreando y yo estaba listo, con el pene duro con el preservativo protegiéndome.
¿Cuál fue la razón para tener la polla tan dura como una roca? la respuesta era fácil. Pensar que Gianella es Bill y que era él me tenía con las hormonas revoloteando por todas partes.
— Joder, entra. Te deseo ahora.
— ¿Quién te dijo que puedes hablar, eh?
Otro azote y ella gimió, encantada. Me voy acercando lo suficiente pero no para penetrar su intimidad, si no su trasero mientras tanteo la zona. Ya le había dado uso por lo que no profundizaría como con Bill. Solo escupía en el lugar y llevaba la punta para hacer presión.
Gianella gime con dolor mientras alza la mano derecha.
— Dime.
— Por el culo no, no estoy lubricada bien. Duele, joder.
— Resiste, se irá humedeciendo con el lubricante del preservativo. — así iba abriendo su trasero para penetrar de golpe como una bestia olvidando todo y moviendo fuerte, de adelante hacia atrás.
— ¡Tom!
— Shhh. — jalé su cabello hacia atrás.
— ¡Oye, me…
— ¡Cállate, Bill! ¡maldición! — grité dándole un azote en el culo.
— ¿Qué?
— ¡Nunca te callas! ¡hablas todo el tiempo y te quejas, puto masoca egoísta! ¡pero te voy a bajar los humos con mi maldita polla maldito mimado! — y luego otro azote pero él se molestaba.
— ¡Tom, basta! — me lanzaba la almohada de la cama a la cara y me empuja fuerte para sentarse en este. Miré por la habitación buscándolo a él y luego cayendo en cuenta de la mierda que había dicho.
— Gianella.
— ¿Estás pensando en él mientras tienes relaciones conmigo? ¡es el colmo!
— N-no yo…
— No lo trates de ocultar, mierda. ¿Por qué? ¿¡por qué Bill siempre tiene que estar en medio de los chicos que me gustan!? ¿¡por qué los deja como imbéciles luego de desecharlos!?
— ¿Qué? el no me desechó, ¿qué basura dices?
— ¡La verdad! ¡estás como imbécil ahorita con el pensamiento en él y su culo!
— Disculpa, yo no me di cuenta tampoco. — suspiré quitando el preservativo de mi polla flácida. Ella se abrazó con la cabeza baja.
— Estoy frustrada… no sé si esto lo tomas a juego o de verdad. Según yo estoy ya era real e intentaríamos algo, Tom.
— Es real pero no puedo evitar pensarlo y sabes sobre mis sentimientos. Ahora sí me quieres dejar adelante, yo no me voy a oponer.
— No. — suspiró mirándome. — No sé pero tengo la esperanza de hacer que te olvides de ese estúpido, ¿si? no importa el tiempo que tarde, solo… te ayudaré y estoy segura que hasta me lo vas a agradecer.
Yo como agradecimiento me acerco a Gianella para besarla.
— Ya las ganas se me fueron, pero aprovechemos el tiempo que tenemos en el hotel, ¿qué dices?
— Acepto. — sonrió de lado y con ganas. Ambos nos acostamos desnudos en la cama para ver la programación de la televisión mientras disfrutamos de la comida que se quedó a medias. Ahora esperaba que en los siguientes encuentros próximos me excite con Gianella en mi mente más no con el hombre que me causó tanta inseguridad que hasta ahora la siento.
Superar a una persona conlleva tiempo y bueno, esperaba que me hiciera olvidarlo porque de lo contrario enloquecería y habrá sido toda una perdida de tiempo.
Yo iba a poner de mi parte con eso, también para no seguir dando problemas a mi mamá la cual se encuentra decepcionada de lo que hoy en día es su hijo.
— Me gustas mucho, Tom. — dice acariciando mi mejilla y plantando besos en el cuello. — Espero llegar a gustarte pronto en realidad. Me imagino contigo realizando muchos planes a futuro y si es posible en un matrimonio juntos. ¿Te imaginas los niños que tendríamos? se parecerían tanto a ti. Así no tendrás que cuidar el hijo de otro si tendrás los tuyos propios.
— Si, es algo lindo. — sonreí incómodo.
Nada de eso tenía en mi mente. Solo seguir con un puesto importante al finalizar mis estudios y colmar a mi familia de dinero a base de propio esfuerzo.
— ¿Quisiera que fuera niño o niña?
— Niño. — susurré.
— ¡Owwww! yo también para que se llame como tú.
Si digo niño es porque no quiero que me salga así de caprichoso como aquel que ya sabemos.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 😉