
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 29
Desperecé mi cuerpo enredado entre la camisa y un Bill profundamente dormido. Su cabeza está en mi brazo mientras que sus piernas están enlazadas con las mías aprisionandome. Dormía como un angel. Tan encantador así tal y como había venido al mundo.
Esos pensamientos me hacen soltar un suspiro de enamorado.
— Uhm… — gimotea estirando sus piernas y levantando su cabeza delicadamente. — Tom… buenos días.
— Hola. Me parece que dormiste bien.
— Con tranquilidad. — susurró. Recuesta su cabeza en mi hombro ya que también me senté con el brazo dormido, hormigueando. Estaba frío y tampoco lo sentía. Qué horrible sensación.
— Que bueno. Ahora ve a cambiarte que tenemos que salir a buscar a Maddnees. — Bill me miró antes de recoger su albornoz y colocarse ya que el short no podía. Estaba hecho añicos en el suelo. Yo me pongo de pie para recoger mi ropa y ponerme porque ya no tenía más ropa aquí y me daba pena pasar al baño a ducharme.
— Okay, uhm… ve a seguir buscando entre tus conocidos y yo los míos e igual me voy a comunicar con los detectives para saber.
— De acuerdo. — suspiré al estar listo.
— ¿Nos vemos aquí a las diez?
— No creo… te llamaré.
— Bien.
Finalmente con eso salía de la casa de Bill.
Segundo día buscando a Maddnees.
Me dirigí a mi barrio para empezar a buscar por ahí pero primero pasaría a mi casa y me daría una ducha para eliminar las impurezas del cuerpo. Así que tomaba las llaves del bolsillo para ingresar.
Ahí estaba la típica imagen familiar que me sonreía al verme entrar.
— Buenos días, hijo.
— Buenos días, cariño.
— Hola, mamá. Hola, papá. — saludé a ambos pasando a la mesa de la cocina para sentarme.
— ¿Ya comiste?
— Nadita.
— Oh, amor… — Simone se levantó de la mesa para servirme un plato de comida repleto que me hace agua la boca con su respectiva bebida y sandwich. — Provechito.
— Gracias, mamá. — sonreí empezando a comer con ganas aquella comida que tanto me encantaba preparada de sus manos en silencio y bajo su mirada atenta. — ¿De casualidad Maddnees no vino por aquí?
— No… ¿todavía no hay noticias?
— Lamentablemente. — murmuré
— ¿Eso significa que vas a tener que seguir viendolo?
— Mujer, basta. Estamos en la mesa.
— Tan bien que me estaba entrando la comida. — suspiré dejando de lado mi comida para retirarme de la mesa e ir a mi habitación a pasos lentos. Cansado. Empiezo a quitarme la ropa para y envolver mi cintura con la toalla e ir al baño. Al meterme abrí toda la llave para que la corriente del agua caiga con fuerza sobre mi cuerpo y ducharme. La mente se encontraba abrumada pensando en las posibilidades de no encontrar a Maddnees o el peor de los casos que se la robaron esas personas que secuestran niños para sacarle los órganos y…
Joder.
No, no. ¿Qué cosas pienso? Uhm… mejor pienso en otras cosas más alegres.
¿Alegres?
— ¿Qué? — agacho la cabeza para mirar mi entrepierna volverse dura. Si para está ese concepto de alegría era ese pues que equivocada estaba, así que la muevo como si se tratara de una palanca y aprovechando esa dureza también la lavé con agua adecuadamente y el trasero también.
Las rastas con el mismo jabón y ya estaba limpio. Salí goteando por todo el suelo hasta estar en mi cuarto. Puse una de mis camisas en el cabello para quitar el exceso de agua mientras me empiezo a vestir. Opté por una camisa negra con un diseño medio rockero, unos pantalones oscuros y zapatos del mismo color. Me pongo mis productos de aseo personal y claro, me lavo la boca para ahuyentar el mal olor.
Aprovechando recogí la ropa sucia en un canasto para bajar al sótano y poner a la lavadora. Tuve que clasificar cada prenda antes de meterla. Estaba tan concentrado que en el momento que sentí algo en mis piernas me sobresalté con susto.
Agacho la cabeza para ver pero no había nada, ¿entonces qué es lo que fue? ¿qué me tocó?
‘Meow’
Saltaba un gato sobre el cristal de la lavadora y fruncí el ceño.
— ¿Bigotes? — arqueo una ceja. El gato ronronea bajo mi tacto antes de saltar a mi hombro. — ¿Qué haces aquí? ¿acaso tú…? — algo detrás de las persianas se movió e iba con curiosidad mientras una sonrisa se ensanchaba en mis labios. Al estar frente a las persianas las abro y Maddnees estaba ahí acostada, abrazando su muñeca mientras tenía una de mis cobijas bajo su cuerpo y estaba tapada como un tamal, de pies a cabeza y solo una parte de su rostro estaba visible.
Me incliné lo suficiente para tomarla entra las cobijas en mis brazos. Bigotes saltó nuevamente a mi regazo e iba con los dos en brazos hasta la sala donde mis padres quienes estaban abrazados en el sofá me miran con sorpresa.
— ¿Es Maddy?
— Sí. — respondí colocándola sobre el sofá. Tanteo su frente y estaba ardiendo. Muy roja hasta las orejas. — Está con fiebre.
— Pobre niña.
— ¿La puedes revisar? yo llamaré a su papá. — Simone asiente con preocupación mientras yo subo corriendo las escaleras para marcar el número de Bill. Este me contestó al instante, podía escuchar sus sollozos.
— ¿Alguna noticia? me estoy empezando a desesperar.
— Sí, ehm… Maddnees está aquí en mi casa, la encontré en el sótano. Está con fiebre. No sé si puedes venir en el auto para llevarla a qué la revisen, por favor. — Bill cuelga la llamada y yo me devuelvo hacia la sala con preocupación. Mi madre le puso una bolsa de hielo en la cabeza para calmar pero se le notaba preocupada. — ¿Cómo va? Bill ya viene en camino para que la llevemos.
— La niña se ve mal.
Me senté a su lado en el sofá, tomándole la mano y mirándola con preocupación. La fiebre la había dejado pálida y débil, y su respiración era lenta. Superficial. Me sentía culpable por no haber podido protegerla, por no haber pensado en que su primer lugar de refugio era mi casa. Mi madre se sentó al otro lado de ella, poniendo una mano en su frente y otra en su hombro.
— No te preocupes, — me dijo. — Maddnees es una niña fuerte, ¿sí?
— Sí… — pero yo no podía dejar de preocuparme. Me sentía responsable de Maddnees, recalcando que la amaba como a mi propia hija. La había cuidado y protegido durante tanto tiempo, y ahora me sentía como si hubiera fallado.
— Tom. — se oye la voz de Bill seguido se unos golpes en la puerta. Mi papá lo abre y él entra para verla con él rostro hinchado.
— Vámonos. No hay tiempo que perder.
Y cargo una vez más a la niña entre mis brazos. Encargué el gato a mis padres y juntos llevamos a Maddnees al hospital. El trayecto fue tenso y silencioso. Ambos preocupados por la salud de la niña. En el hospital, los médicos la revisaron y le dieron medicamentos para bajar la fiebre y dijeron que se había estresado tanto y ahí estaban las consecuencias de la situación.
Los médicos y las enfermeras entraban y salían de la habitación, revisando a Maddnees y administrándole medicamentos durante el tiempo que estábamos aquí.
&
A medida que pasaban las horas, Maddnees comenzó a recuperarse lentamente. La fiebre bajó y su respiración se volvió más regular. Yo y Bill nos sentimos aliviados, sabiendo que estaba en el camino hacia la recuperación. Pero incluso con la mejora de Maddnees, yo no podía dejar de sentirme preocupado. Me sentía como si mi corazón estuviera atado a ella, y que si algo le pasaba, me pasaría a mí también.
Bill me puso una mano en el hombro, notando mi preocupación. Luego rodeo su cuerpo entre mis brazos, apretujando con fuerza tratando de verme tranquilo para ser el soporte de Bill. Esta situación requería del apoyo incondicional, dejando de lado las diferencias, sentimientos e incluso problemas tenidos entre los dos.
— Papá… — nos separamos al instante para darle de nuestra atención a Maddnees con una sonrisa. Le acaricio la cabeza con suavidad antes de plantar un beso en su frente. Su temperatura ya estaba normal.
— Amor… — susurra Bill llorando mientras le acaricia el cabello.
— ¿Cómo estás? — pregunto yo, tomando su mano y acariciando. — ¿Cómo te sientes, muñeca?
— Triste, papá. Estoy asustada, no quiero ir a casa. Ahí estará Alex, no quiero que te pegue, papá Bill.
— No, Maddy. Él ya no estará en casa con nosotros, volveremos a ser tú y yo, los dos. Cómo siempre.
— ¿Y qué hay de mí papá Tom? — pregunta tomando las manos de ambos para unirlas, provocando un choque electrizante en mi mano, ¿habrá sentido Bill lo mismo?
Bill aclaró su garganta, observando mi rostro. Muerdo mi labio inferior.
— Maddy… yo…
— ¿No te gusta mi papá Bill? — respiré entrecortado desviando la mirada hacia la niña que me mira con ojos brillantes, esperando mi respuesta.
— No es eso. Solo que…
— Tom ya tiene novia. — dice Bill de golpe y Maddy me soltó la mano, observandome ceñuda, bastante. Igual como su papá que de igual forma me mira así. Estaba nervioso bajo la mirada de ese par de ojos iguales, que miran mi rostro con rabia y yo me quedé la mente en blanco.
— Y no lo niega. — agrega Maddy.
— Es cierto, princesa. No te quiero mentir. — confieso sin escapatoria. Mi silencio me había delatado. — Tengo una novia, es Gianella y b-bueno… yo también quiero ser feliz.
— Pero ¿por qué? yo creí que eras felíz con mi papá Bill. Mi papá las dos últimas noches me dijo que le gustabas mucho y que quería que fueras parte de nuestra familia, papá Tom.
Ahora yo miré a Bill… quien se sonrojó y desvió la mirada.
— Eres pequeña. — contesto luego se suspirar. — No lo vas a entender.
— Claro que lo entiendo, deja a Gianella y sé feliz con mi papá.
— No puedo, Maddy. Le rompería el corazón a Gianella.
— A mi me estarías rompiendo el corazón.
— Maddy…
— ¿No quieres romperme el corazón o sí?
— No. No lo soportaría.
— ¿Entonces? — se me formó un nudo en la garganta difícil de tragar. — Anda, di que sí quieres estar con mi papá. Dile que también te gusta. Porque si te gusta, ¿verdad?
Bill esperaba ansioso una respuesta, podía verlo en sus ojos.
— ¿Verdad? — vuelve a repetir mientras jala de mi camisa. Miré a Maddy luego de tragar saliva. Mis piernas estaban temblando cuál par de gelatinas. Mi aparato nervioso se hace presente en ese rato, flaqueo a más no poder mientras dejo hablar con mi corazón y con la verdad.
— Sí, Maddy. Tú papá me gusta mucho.
— ¡Yeiii! — aplaude con emoción. — A ver, papá Bill. Dile lo que me dijiste a mi, anda.
Bill y yo nos miramos fijamente.
— Tom… me fascinas, me encantas, te adoro, me gustas como nunca. Eres un hombre increíble, grandioso y te quiero como mi compañero de vida, ¿sabes? deseo tanto compartir mi vida con alguien que ame a mi hija como su fuera suya. Así como tú. Que la ame incondicionalmente y sea una figura autoritaria algo que yo no he sido. De ti he aprendido a acercarme a mi hija un poco más. Te veo como el hombre que hubiera querido que sea el papá de Maddnees. No sabes…
— Y dile también que quieres ser su novio… — susurró poniendo su palma para tapar un lado de su boca.
Bill se puso más rojo.
— Dile, dile, dile…
— Maddy. — se queja abochornado por su insistencia.
— Pero eso me dijiste, que querías ser su novio y yo que quería que sea mi papá.
— Oh, por dios. — tapa su boca avergonzado alejándose de su hija para darnos la espalda. Mi corazón estaba latiendo con fuerza, emocionado y divertido ante la situación.
Qué mente la de Maddy.
— Uhm… — me acerco hasta su oído a susurrar. — ¿Qué tal si le digo yo?
— ¡Si! ¡si! ¡wii!
— Okay. — sonreí de lado mientras rodeo la camilla para quedar cerca de Bill. Lo obligo a voltear de un movimiento y este estaba con un rostro lleno de expresiones, sentimientos. Todos de confusión, preocupación, angustia. Nos miramos unos segundos antes de que uniera mis labios con los suyos a propósito en un beso, solo presionando mis labios en contra de los suyos. Robándole el aliento notoriamente.
— ¡Si! ¡mis papás se gustan! ¡aaaaaaaah!
— Sé mi novio.
— ¡Aaaaaaaaaah! ¡amo a mis papás!
— Sí. — asentía con la cabeza, extrañado. Le doy un abrazo y pego mi boca hasta su oído para susurrar.
— Esta relación no es real, ¿oíste?
Bill no hizo ninguna mueca.
— ¡Aaaah! ¡qué vivan los novios!
— ¡Qué viva! — festejé también, menos Bill.
.
By BILL
A altas horas de la noche le dieron de alta a Maddy para ir a casa y tenerla en reposo. En el trayecto compramos pizza porque no sabía que cocinar y tampoco es que haya estado con muchas ganas y aquí estábamos los tres en mi habitación, observando Shrek 2 mientras la degustamos con su respectiva gaseosa.
Todos tres estábamos en pijama, a oscuras y bueno. Qué lindo lo sentía a pesar de ser todo una actuación. Misma que iba a disfrutar y a restregarle en la cara a Gianella que Tom estará conmigo como mi pareja ¿qué importa si es de mentira? ya no sería mi empleado.
— Joder. — susurré metiendo otro pedazo de pizza a mi boca. — Me siento un mal padre.
— Tú no eres un mal padre. — dice Maddy besando mi mejilla, produciendo un ‘muaaaak’ enorme y un nudo se establece en mi garganta. — Eres el mejor papá del mundo.
— Ay… — ahora mascaba sin ganas.
— Anda, si que lo eres.
Tom rió por lo bajo.
— Diloooo.
— Soy el mejor papá del mundo. — susurré.
— No te escuché.
— Soy el mejor papá del mundo.
— Un poco más fuerte.
— ¡Soy el mejor papá del mundo, mierda!
— ¡Yeiii! aplausos para mi papá, por favor. — Tom y ella aplaudieron divertidos mientras yo trato de pasar la masa de la pizza con ese nudo complicado que tenía. — Ouh, Pero has dicho una mala palabra.
— Lo lamento, no me di cuenta.
— Pa… — se dirige a Tom para susurrarle al oído mientras yo sigo con los ojos en la película que se repente es detenida. Tom enciende la luz de la lámpara iluminando una parte de la habitación mientras Maddnees ríe con picardía.
Arqueo una ceja mirando a ambos.
Tom estaba serio de repente.
— ¿Qué? — pregunto ajeno a los pensamientos que pasan por ese par.
— Ve al rincón, ahora.
Arrugo el entrecejo, bajando mi mano con el pedazo de la pizza. Confundido.
— Pero…
— Hazlo o te castigaré. — mordí mi labio inferior. Me pongo de pie lentamente hasta ir a la unión de la puerta y la pared de espaldas. Apego mi frente en la madera y suelto un suspiro.
Luego Maddnees y Tom sueltan carcajadas divertidas ante lo sucedido y volteo a verlos.
— ¡Oh, por dios! — reía ella. — ¡Así se ve el rincón del castigo! ¡me muero!
— Chocala. — ambos unían sus manos provocando un ‘plaf’ de sonido. Muertos de risa. Yo puse mi mejor mala cara de enojado y la risa de ambos fue bajando. — Uy…
— Creo que… ¡hay que correr por nuestras vidas! — chilla en cuanto me lanzo a la cama para atacarlos mientras tratan de huir pero no pueden, le hago cosquillas a Maddnees y también a Tom.
Y así, en medio de juegos tontos pasamos la noche.
Una noche divertida.
Continúa…
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