Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 26

Así fue, Gianella no se separó de mi toda la tarde que pasó en mi casa. Le presenté a mis padres formalmente como mi novia y bueno, entre tanta charla decidí darle la oportunidad aplicando aquel dicho de ‘un clavo saca a otro clavo’.

Por supuesto que mi madre hizo un comentario sobre la vez que Bill vino aquí a mi casa y que hicimos tal acto pero Gianella confesó que le conté la verdad y aún así estaba dispuesta a quedarse conmigo. A mí mamá le pareció raro, por supuesto no creyó nada pero terminó aceptando mientras que mi papá seguía dando comentarios sobre lo orgulloso que estaba de mí.

Eso por una parte y por otra ¿cómo le explicaba a Maddnees sobre mi noviazgo sin que me odie?

Estaría difícil.

Por supuesto que a ella tenía que hablarle con la verdad porque la quería y si me importaría lo que piense al respecto pero todo a su tiempo.

— ¿Vas a continuar trabajando en la casa de Kaulitz? — pregunta Gianella con la mano acariciando mi pecho desnudo. Olvidé mencionar que entre tanta charla terminamos en la cama, esa misma dónde había compartido con Bill y…

Ahí iba de nuevo a pensarlo.

— Sí. — suspiré mordiendo mi labio inferior. — Tengo un contrato, no lo puedo faltar y tampoco decepcionar a Maddy.

— Tom, ahora que somos novios de verdad y lo vamos a intentar… tengo miedo de que vuelvas a caer y todo lo hecho quede en la basura, ¿sabes? si me gustas, quiero ir con seriedad contigo y no quiero ser la burla otra vez.

— De hecho tú me fallaste. — murmuré de mala gana. — Te dije que no quería escándalos y lo primero que hiciste fue llamar a su novio. — ella pone los ojos en blanco alejando su cabeza de mi para recostarse en la almohada.

— Ay. Me pone celosa que te estés acostando con los dos. — yo no dije nada, miré el techo en completo silencio. — Estoy segura que le fue como en feria. — se burló. — Seguramente a ti no te hizo nada ¿pero que tal al Bill?

— No le veo la gracia.

— Ya, cielo. No te enojes, solo decía. — me levanté de la cama para darme una ducha rápido ignorando a Gianella. Luego me ponía una ropa diferente para ir en búsqueda de Maddnees e ir a la casa de Bill con la excusa de que necesitaba algo para saber que sucedió porque si lo golpeó o hizo algo no me lo perdonaría nunca.

Entonces estaba frente a la puerta de la vecina tocando la misma y se deja ver a Chantelle sonriente.

— Maddy se portó bien, está dormida.

— Ay, no puede ser. — tapo mi rostro con ambas manos al percatarme de la hora, si eran las diez de la noche. — Está bien… gracias por cuidarla, cualquier cosa yo estaré pendiente.

— Seguro. — me guiña un ojo y yo volteo para devolverme a mi casa con frustración.

Ni modo, me tenía que aguantar hasta el lunes.

&

Hoy era mí último día de descanso el cuál aprovecho al máximo yendo a casa de Georg a visitarlo. Últimamente con el trabajo y todas las cosas relacionadas con Bill no he tenido tiempo de salir con él por lo que armamos una salida de cuatro. Él con su novia y yo con la mía. Así estábamos pasando un día alegre en el cine mirando una película.

Gianella rodeada de mis brazos comiendo palomitas mientras observa y yo igual.

Parecía estar bien con su compañía.

Luego del cine fuimos a unos juegos mecánicos y así se iba volando el día domingo hasta la noche voy nuevamente a la casa de la vecina por Maddy para irnos a casa de Bill. Nuevamente me la entregaron dormida y me tocó tomar un taxi para así poder llevarla cómoda hasta su casa.

Al llegar entro tranquilamente para subir a Maddnees a su habitación, rescatarla y yo quedarme como siempre sentado en el sofá velando su sueño.

Aún no se me iba esa inquietud cuando ví al novio de su papá tratando de abrir su puerta.

&

Finalmente lunes.

Despertaba a Maddy moviendo su cuerpo mientras yo seguía somnoliento desperezando mi cuerpo.
Ella también se revolvía entre las cobijas y abría con lentitud los ojos. Sonreía y se sentaba al instante.

— Buenos días, papá. ¿Cómo estás?

— Bien, preciosa. Ve a bañarte que hoy es tu día de escuela.

— ¡Es cierto! — exclamaba con entusiasmo y luego hace una mueca de disgusto para meterse entre las cobijas. — No… no quiero.

— ¿Qué sucede?

— Me olvidé de estudiar para las pruebas por jugar con Kari. Hoy empiezo pruebas y seguro voy a sacar mala nota, papá.

— Ánimo, si puedes. Báñate y cámbiate luego irás estudiando todo el camino, ¿sí? seguramente no está difícil. — digo quitando las cobijas de su cuerpo para verla abrazada en posición fetal.

— Sí… — seguía desanimada.

— A parte de eso ¿pasa algo más?

— El fin del año escolar. Son los que más odio porque estaré en casa sola.

Abrí la boca y arqueo las cejas ofendido: — ¿Y qué hay de mí? ¿yo soy nadie?

— ¡No! — da un brinco para levantarse. Sus pequeños brazos rodean mi cuerpo para abrazarme pegando su cabeza en mi pecho, yo acaricio su cabello con cuidado. — Lo siento, es que ya estoy acostumbrada… además quisiera que papá me deje ir a pasar las vacaciones en casa de mis abuelos para compartir con Kari y no estar sola.

— De acuerdo, lo hablaré con papá.

— Gracias, eres el mejor del mundo. — con esa frase corre a meterse al baño para darse una ducha. Cierro su puerta con el seguro y me llevo las llaves de su cuarto para ir tranquilo al mío a bañarme también e ir a preparar su lonchera. Yo me bañaba más rápido porque no me alcanza el tiempo y joder.

Vaya que mi cuerpo estaba sucio cuando refregaba mi pecho, brazos, piernas y cuello, maldición.
Enjaguo con agua limpia y salgo rápido a secarme todo el cuerpo con la misma toalla.

Me pongo un boxer limpio al igual que la ropa y le agregaba un saco por el frío tan bestial que estaba haciendo. Paso de largo a la cocina para hacerle una comida rápida a Maddy. Piqué fruta como mango, fresas, uvas, manzana verde. Quería hacerle unos hotcakes pero no puedo, ni modo. A si que le pongo avena con yogurt, pan con mermelada y de postre una bolsa de frituras.

Qué saludable.

— ¡Pa, ya estoy! — grita corriendo hacia mí. Su desayuno consistía en un sándwich de queso con huevo revuelto y un jugo de cartón, lo mismo para mí. Metí su lonche a su lonchera y ya nos íbamos a ir pero Alex bajaba con una sonrisa.

— Maddy, vengo a despedirte porque tú padre no puede. Ven, dame un abrazo. — ella me miró y tomó mi mano con fuerza.

— Ehm, ya vamos tarde… y si quiere despedirse de su hija que lo haga el mismo… personalmente. — así salgo con Maddy de la casa para subirnos en el auto. Conducía mientras comía y ella mientras estudiaba dedicada.

Al llegar se puso muy nerviosa y lo noté. Doy un beso en su frente una vez que llegamos a su aula y no soltaba mi mano en ningún momento.

— Estoy nerviosa.

— Ve, preciosa. Todo saldrá bien a cambio te prometo convencer a tu papá para tus días en mi casa, ¿sí?

— Sí…

— Ponle empeño en todas tus pruebas. Te amo, Maddnees. — sus ojitos me miraron brillosos y una sonrisa se dibuja en su rostro ante la confesión que le hice y era cierto.
Ya era mi hija, parte de mi vida. No me la podrían despegar nunca de mi lado.

— Te amo también, papá. Gracias. — dí un último beso en su frente antes de verla irse corriendo hacia el interior del aula con emoción.
En cambio yo me devuelvo al auto con los nervios a flor de piel sabiendo que tendría que tener un acercamiento más con Bill y… claro, despejar las dudas que tengo. Conduje a una velocidad tranquila mientras buscaba la forma de dirigirme a él y en caso de que se propase tenía que salir corriendo al instante.

El recorrido fue rápido y llegué. Estacioné el auto fuera de la casa con piernas temblorosas y entraba al interior. Más después dentro de la casa en su totalidad. El olor de la comida me guiaba hasta la cocina donde veo a Bill parado con un albornoz oscuro picando unas cuentas verduras.

Estaba muy sensual así despeinado…

Oh, joder.

Aclaré mi garganta para llamar su atención pero en vez de darme la cara me daba la espalda y suspiré. No iba a entrar en detalles con él luego de lo sucedido ¿o quizás sí?

Me inquieta que las personas me den la espalda porque me hacen sentir ignorado.

— Uhm… tenemos que hablar algo relacionado a Maddnees.

— Está bien, acepto todo lo que quieras hacer. Ahora por favor vete.

Fruncí el ceño y cruzo los brazos.

— ¿No te importa si me la llevo en sus vacaciones a mi casa a pasar conmigo, su amiga y mis papás?

— No…

— Pero a mí sí. — decía ese Alex a mi detrás, haciendo que voltee a verlo con una ceja arqueada. — Maddnees no puede estar todo el tiempo fuera de su casa.

— No es tu hija.

— Soy su padrastro y también tengo el derecho sobre ella, así que denegado.

— Bill. — me dirigí hacia él. — Mientras sea con tu consentimiento el resto vale mierda.

— Bill, dile al jodido niñero que respete las ordenes de su jefe.

Yo me burlé: — ¿Tú mi jefe? pff, no me hagas reír.

— Bill, hazlo. Dame mi lugar como el hombre de esta casa. — pero el pelinegro seguía sin hablar, sin voltear, sin dar la cara a la situación.

¿Qué le estaba pasando?

— Basta, me estás dando vergüenza ajena. — continuo burlándome de ese imbécil. — Si está en silencio es porque ya decidió y Maddy en sus vacaciones estará conmigo, punto y se acabó. — digo dando media vuelta para salir de la casa con intenciones de ir a la mía a hacer tiempo en lo que salía Maddnees pero me olvidaba de las llaves así que tuve que volver a entrar a la casa y…

— ¡Dile a ese imbécil que me respete! ¿¡por qué no me das mi puto lugar!? ¿¡quieres que te vuelva a golpear!?

— ¿Qué dijiste hijo de puta? — camino amenazante hacia ese Alex con los puños apretados, levantando la mano dispuesto a estrellarla en su cara y Bill se metió, él recibió el impacto del golpe con mi fuerza y lo desmayé. Cayó al suelo de golpe y me preocupé. Su novio y yo nos agachamos para revisarlo con preocupación, sin dejarnos de pelear.

— ¡Quítate!

— ¡No, yo lo voy a revisar!

— ¿¡Tú qué sabes de medicina!?

— ¡Qué te importa! — lo empujo con tanta fuerza que cae. Arrastro el cuerpo de Bill conmigo hasta la sala para recostar lo en el sofá. Luego voy corriendo al cuarto de Maddnees para usar su kit de primeros auxilios y bajo algodón empapado de alcohol.

Al llegar me arrodillé de golpe y lo pongo en su nariz mientras deslizo mi brazo debajo de su cuello. Su novio solo mira de lejos y mejor, porque lo mataría si se acerca a solo treinta centímetros.

— Bill… — susurraba dando palmadas suaves en su mejilla. El lugar donde lo había golpeado estaba poniéndose rojo y mierda, que estúpido soy.

Soy un animal cuando el enojo me ciega y no puedo controlar…

— Mi amor, por favor despierta… — susurré en su oído ya con el corazón en la boca. No estaba funcionando el alcohol en su nariz y yo me iba a desmayar ya junto con él.

— Mhmm… — gimoteaba alejando el algodón de su rostro y poniendo una mano en su cabeza. — Que asco. — murmuró.

— ¡Bill! — corría ese Alex empujándome lejos del cuerpo del pelinegro para abrazarlo. Bill me miraba por encima del hombro y me llené de celos. — ¿Estás bien, amor? _ el asentía con la cabeza y yo recomponía mi postura para irme, dejándolos en su burbuja.
Tenía la mente nublada y todo yo estaba frustrado, celoso, cabreado.
A todo eso le sumo la vergüenza que siento en ese rato por tratar de defender algo que no depende de mí.
Si el quería seguir ahí soportando ese infierno no era mi problema…

¿O si..?

¡Sí! – me gritaba a mi mismo en cuanto subo al auto y le doy golpes al volante cabreado.

Si, si era mi problema. Estaba sentido porque ese asco estaba rompiendo lo que más me gustaba y ese gusto no estaba haciendo nada por salvarse, por escapar de ahí ¿o es que acaso le tenía miedo a ese poco hombre? esa sería la única respuesta a mi pregunta, no había más.

Bill le tenía miedo a Alex y yo iba a descubrir el por qué, tenía que saber la maldita razón y no me iba a quedar tranquilo.

A mí mente venía la vez en la que Bill me dijo que en su casa tenía cámaras y todas estabas conectadas a su computador. Ese aparato estaba en el despacho y tuve que volver a bajar del auto para adentrarme en la casa. Bill y su novio no estaban en la sala por lo que me fue fácil entrar al despacho, tomar la computadora e irme sin problemas de la casa hasta la de Georg para que me ayudara.

Cómo siempre la mucama me recibe sonriente y subo corriendo a su habitación, al entrar él me sonríe antes de tirar sus palabras burlonas.

— Te acordaste que tienes esposo.

Yo no me reí.

— ¿Qué tienes, bitch? — debajo de mí chaqueta sacaba la computadora con el enorme logo de ‘K’z’ en grande y Georg abría la boca. — ¿Te regaló Bill?

— No. — suspiré sentandome en su cama mientras abro la laptop. Ahí se dejaba ver con una clave y la foto de Bill junto a Maddnees en grande.

— Oye, esa es la computadora de Kaulitz. ¿Se la robaste?

— No, quiero acceder a las cámaras de la casa, Georg.

— ¿Por qué?

— Su novio lo está golpeando y no me quiere decir, solo… necesito evidencia necesaria y lo acabaré. Lo mataré a golpes.

— Calma, Hulk. — se burla dándome un tirón en las rastas. — A ver, ¿y la contraseña? yo sé un poco de cámaras, lo puedo monitorear.

— Mhmm… — suspiraba intentando poner la fecha del cumpleaños de Maddnees pero salía error. Ahora con la de su cumple y tampoco. Las tres letras que sugería más abajo eran tom…

— Oh, eres su contraseña.

Hice una mueca mientras escribo mi nombre y tampoco.

— Uhm…

— Intenta con Tom la tiene grande.

— ¡Georg! — gritaba escandalizado.

— Ash, ya…

Seguía con una más, solo tenía un intento.

tomundbill.

Y así se iniciaba sesión la computadora. Hace que en mi rostro aparezca una sonrisa y Georg se burle de ella en grande.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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