Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 21

By BILL

Luego del segundo round nos dispusimos a trabajar toda la tarde, concentrados revisando los contratos por verificar con mi firma. Nos acabamos incluso la botella de vino y fue una tarde entretenida de la cual me había distraído de las diferentes situaciones que estaban entrando por las puertas de mi casa.

Simplemente estaba bien, me gustaba esta parte. Lejos de pensar y excitarme solo de solo verlo o de imaginarme su boca recorriendo mi cuerpo, sus manos recorriendo cada poro de mi piel, como metía y sacaba su entrepierna de mí, como me masturba, como hunde su cabeza entre mis nalgas o en el hueco que forma mi cuello con el hombro, como penetra mi boca con su lengua, sus caricias, me gustaba lo tranquilo y dedicado que era junto con la capacidad impresionante de comprender la situación financiera de mi empresa. Solo le expliqué dos veces lo que consistía y del resto se encargó como si ya fuera un jodido profesional con conocimientos en el tema y creía que hasta más que yo.
Supongo que por su cabeza inteligente obtuvo una beca y era merecedor de que alguien le costee los estudios para que pueda desenvolverse a futuro. Quería ser esa persona que le pague y que a futuro me demuestre sus conocimientos.

¿Qué importa si en ese futuro ya no estemos cerca y cada quien tome su rumbo? estoy seguro que va a salir adelante con esa dedicación que no sentiré que desperdicié mi dinero en vano como muchas veces lo he hecho.

Sería una buena causa en realidad.

Ambos estábamos en el pequeño juego de sala de mi oficina. La noche había caído aún así y no acabamos de firmar pero si avanzamos más de la mitad y estaba exhausto. Tenía tanto sueño. Follar y trabajar te desgasta.
Lo sentía en ese instante.

— Son alrededor de las ocho y media. — comenta Tom observando la pantalla de su móvil al dejar el lápiz junto con una de las carpetas amarillas. Yo me levanto del suelo para estirar mis piernas que hormiguean y no reaccionan por la presión y el peso del resto de mi cuerpo. — Ay, joder. Olvidé a Maddnees en casa de mis padres.

— Te aseguro que no se acuerda de ti ni de mí. — me burlé ante su rostro de preocupación. — Joder, está con su abuela y se siente tan emocionada de tener una. No sabes lo bien que me habla de la familia de su papá Tom.

El sonrió de igual forma poniéndose de pie.

— Tengo hambre. — murmuró. — Necesito reponer fuerzas, estoy muy deslactosado. — saca la lengua fuera de su boca y cierra los ojos. Me burlé de su expresión tapando mi boca.

— ¿Deslactosado?

— Ujum. — suspira enderezando y caminando de un lado a otro. — ¿O como se dice? ¿deslechado? — me eché a reír fuerte ante sus palabras con ganas y me abrazo a mi mismo del abdomen que dolía de tanto reir. A ello le agrego las lágrimas que caen de mis ojos por sus palabras. Él solo tenía una mirada divertida sobre mi al detenerse detrás del sofá, con las manos puestas sobre el espaldar. — Te ríes porque tú mismo lo provocaste.

— Oh, excuse mua. — digo al dejar de reir y suspirar, llevando mis manos hasta el cabello y acomodarlo hacia atrás para acomodarlo. — Te invito a comer, primero vamos por Maddy y así ya a un restaurante.

— Está bien. — mete su mano a los bolsillos para buscar las llaves. Pero también de ella saca el agua micelar junto con las toallitas y mi sombra negra para entregármela. — Espero realmente que no esté pasando nada contigo.

— Sí. — sonreí recibiendo mis productos de maquillaje con nervios. Voy hasta donde está mi gorda y los guardé en el interior. Ahí también se encuentra la gorra de Tom junto con su gorrito de lana y mi bolsa olía a él.
Riquísimo el aroma que tiene la gorra.

— Por cierto, quería pedirte de favor si me compartes el acceso a la puerta. Es incómodo saltarla. He roto un jean por ese chiste.

— Es cierto. — tapé mi nariz y boca observando a Tom con una expresión de burla, riendo por lo bajo. — Te caiste muy gracioso. — comenté ahora llevando mi mano al bolsillo de mi jean para sacar el móvil que estaba en silencio. Tenía la bandeja de notificaciones a explotar de llamadas de Alex y también del grupo de la empresa donde registraban sus datos todos los días con el número de contratos. Suspiré sintiendo mi cuerpo temblar.

No quería llegar a casa.

— ¿Qué instalo?

— No, yo lo envío. — Tom me entregó su teléfono con suma confianza para que yo hiciera lo debido. Le mando la app por mensaje para así abrir en su teléfono con la respectiva clave y después borro cualquier rastro que deje y que pueda hackear ya que es una puerta con máxima seguridad por Maddnees que se quedaba sola en casa encerrada y así me aseguraba que la puerta no se abra a nadie.

A eso también que tenía cámaras en el interior y revisaba de vez en cuando.

— Okay, ahí está. Ya tienes acceso a la puerta y la clave es la fecha del cumpleaños de Maddy. — digo relamiendo mis labios. — Cero tres, cero nueve, dos cero, cero ocho.

— Oh, ¿y cuando cumples años tú?

Hago una mueca de desagrado. — El primero del mismo mes. — tomo la bolsa para guardar todo lo necesario junto con las carpetas y Tom lo lleva en sus manos, como un buen asistente mientras me encargo de poner seguro mi puerta.

— ¿No te gusta el día de tu cumpleaños?

— No. — respondí subiendo al elevador y pulsando el botón del piso subterráneo.

— ¿Por qué?

— Es porque recuerdo que el papá de Maddy cumple junto conmigo y es lo único que me acuerdo de ese hijo de puta. Lo recuerdo porque Gustav me lo dijo, él cumple el ocho, somos cercanos.

— ¿Él papá era amigo de ese Gustav también?

— Sí, ahm… es nuestro amigo en común.

— ¿Y por qué no le dices que te ayude a contactarlo, eh? sea lo que sea Maddy tiene derecho a su papá… no sé… digo yo…

— Créeme que lo hice a penas llegó a mis brazos. — digo recordando años atrás con él ceño fruncido. — Le dije a Gustav que tenía que hablar con ese perro y se la quería dejar a su merced para yo… — aclaro mi garganta antes de seguir. — …para yo co-continuar mi vida sin problema, en ese entonces mis padres ya fallecieron y ya estaba solo. Gustav hizo lo posible por contactarlo pero no logró, ni siquiera habían rastro de sus papás. Varias veces pensé en regalar a Maddnees, me sacaba de quicio no poder tener esa conexión como el resto y hasta ahora siento que no la tengo.

— La tienes, solamente no aprovechas.

— Quizás. — las puertas del elevador se abren para darnos paso hasta el único auto que estaba ahí. Ambos nos subimos y Tom nos sacaba de la oficina rumbo a su casa para retirar a Maddnees.

En el camino fui pensando en lo mierda que había sido con ella de más pequeña, pero obviamente no tenía que saberlo porque así pasan en muchos casos, ¿no? dónde los padres no sienten esa conexión con sus hijos y bueno… ¿qué más da? solo, no y ya.

En fin.

Tom estaciona el auto fuera de su casa y entra a sacar a Maddnees que está dormida. Hace que la tomé en mis brazos y la tape bien con la mantita azul de carritos que le había puesto la señora Simone. Tom se despide de ella y de su papá. Yo también lo hago con un ademán de manos y volvíamos a irnos.

— No te preocupes por la comida de Maddy. Mamá se aseguró que coma bien y mañana está invitada al cumpleaños de la hija de la vecina. Dijo que se volvieron amigas.

— Ay. — pongo los ojos en blanco. — Cuando no ella, tan sociable.

— Sí. — sonrió acariciando su cabello por un instante antes de retomar la palanca. — Ahm, ¿sigue en pie nuestra cena?

— ¿Qué hora es?

— Las diez.

— Uhm, no creo. Vamos a casa.

— Está bien. — suspiró dócil. — Yo había sacado unos ahorros para pagar la cena.

— Oh, mucho menos así. — reí. Tom permaneció en silencio hasta llegar a la casa donde amablemente me ayuda a llevar a Maddnees a su habitación mientras yo dejaba los papeles en el despacho y salía para así poder ir a mi habitación. En el proceso me encuentro a Tom saliendo de la habitación de Maddy apagando la luz y nos miramos. — Hasta mañana. — iba a pasar de largo si no fuera que me jaló.

— Despídete bien. — y me acorraló contra la pared suavemente. Metió su rodilla entre mis piernas y eleva un poco sintiendo como me presionaba delicioso en las bolas. A eso también le agrego su boca sobre la mía, su mano sobre mi nuca y nos besamos con ansias de dominar el terreno del otro. Cómo si nos comemos con la boca.

— Tom. — balbuceo perdido entre las nubes.

— Por favor, no dejes que ese hombre te toque porque ahora me perteneces y con esto… — pone de lleno su mano sobre mi entrepierna poniéndome duro al instante. Cómo deseaba frotarme ahí. — …me demuestras lo mucho que te encanta ser mío.

Así Tom me soltaba y yo corría a mi habitación para encerrarme. Con la espalda recargada sobre la madera y respirando agitado. Después enciendo la luz y veo a Alex sentado al borde de la cama con los brazos cruzados.

— ¿Dónde estabas?

— En la oficina, firmando unas cuantas cosas y ya.

— Eso lo sé, ¿con quién estabas? y no vayas a mentirme que también lo sé.

— Si ya sabes, ¿para que voy a responder?

Muerdo mi labio. Paso de largo al baño con intenciones de esconderme pero detiene mis pasos tomando de mi camisa para empujarme con fuerza a la cama y subirse sobre mí, con sus manos en mi cuello. Ahorcándome.

— Alex. — empiezo a toser, agarrando sus manos para intentar separarlo pero más apretaba.

— No, no me vas a hacer lo mismo. No vas a verme la cara de estúpido con el niñero de tu hija, ¿¡oíste!? — susurró/gritó estampando un golpe en mi rostro.

— No, no… Suéltame. — pataleaba y le daba golpes como vaya. Mis lágrimas estaban saliendo a montón perdiéndose entre mi cabello. Ya estaba perdiendo la conciencia y la visión en ese instante y me resignaba.

El quizás volvía en si y luego me soltaba, mirando sus manos paralizado. Yo me hago bolita en mi cama entre las cobijas mientras él continúa de rodillas en la misma, pero ya no sobre mí. Me miraba de reojo y luego a sus manos para olerlas.

— Hueles a ese infeliz.

— Sí, sí es que… y-y-yo… ¡au! — grité al momento que me jala del cabello.

— ¡Shh! — jala más de mi cabello. Su mano escabullía entre mis pantalones para abrirlo a la fuerza dañando el botón. Toca en mi entrepierna con grosería y luego huele esa mano. — Ese aroma, ¡jodido infeliz! — me baja a la fuerza de la cama para tumbarme al suelo. Yo también le forcejeaba pero me golpeaba más duro como su yo fuera su saco de boxeo.

Al tenerme en el suelo vuelve a patearme en las costillas como la primera vez y se agacha para quitarme la ropa obligadamente.

— No va a dejarme, ¿oíste? nunca. Tampoco vas a tirarme como la basura como acostumbras a hacer. Eres mío, me perteneces…

Con esas palabras él me…

me…

&

Con una taza de café cargado, un cigarro a la mano y la mirada fija en algún lugar del jardín me encontraba a las seis de la mañana—también con las carpetas que no terminamos de revisar—. Toda la noche pasé en vela luego de pasar por aquello y tomar una ducha. El cuerpo estaba doliendo como nunca y la pastilla no me hizo absolutamente nada. Tenía las piernas cruzadas. Muevo mi pie izquierdo de un lado a otro sintiendo asco.

Si bien disfruté la primera vez del sexo con Alex porque fue bajo mi consentimiento pero las últimas dos veces ¿qué? desde que Tom lo golpeó descarga la frustración de su rostro desfigurada en mí y sus amenazas son cada vez más grandes, me asustan como no tienen idea solo por… dejarme grabar la primera vez ahí en la sala de la casa.

Recordaba bien como me grababa la cara mientras le hacía un oral y le lamía más abajo. También grabó mi cuerpo desnudo al ponerme de pie y tocarme, actuar como un jodido actor pornográfico frente a su cámara y mierda, no pensé que eso iba a pasar.

«Y todo por una venganza en contra de Gianella.» me burlo de mi mismo terminando el cigarro para comenzar con otro y tomar más café.
Sí, era era estúpido. Muy tonto de mi parte si ya Tom confesó que le gusto también. Ya no hay la necesidad porque estoy asegurado ¿y luego? Ja. Ahora estoy pagando las consecuencias de mis actos bien contados.

Me sentía necesitado de alguien que me brindara amor, comprensión y sexo, mucho sexo porque es importante para mí. En cambio yo le daré todo lo que me pida si me cumple así como quiero pero es que hasta ahora nadie ha llegado a cumplir mis expectativas. Creí obtenerlo con Alex porque me causaba envidia su trato hacia con Gianella y lo deseaba también. Así con todos los hombres que pasaron por mi vida—y cama—al final termino aburrido de ellos, o no me gustan o simplemente les agradezco por sus servicios y ya.

Alex era una persona encantadora antes de que yo conozca a Tom y luego se volvió un hombre celoso, maltratador y he aquí su accionar en mí.

Visible.

Toqueteo mi mejilla sintiendo como estaba media inflada. Por su puesto. Era porque tenía hinchada del golpe que me dió. Mi piel es tan sensible que se refleja todo al instante y como si fuera poco en mi cuello las marcas se veían de montón. Más pareció que lo hizo con él propósito de acabar con mi vida que cualquier otra cosa.
Tom tuvo razón al decir que esto se volvería un jodido ring de pelea. En verdad yo no esperaba que por mí, si no por él y los roces que tendría con Alex pero vaya. Sus palabras me cayeron como anillo al dedo.

— ¡Bill! — gritaba Alex desde adentro.
Suspiré poniéndome de pie para adentrarme en la casa. Él estaba sentado en el comedor. Su rostro estaba volviendo a la normalidad gracias a los desinflamatorios y lo único que tenía era morados con curitas blancas. — Tengo hambre, ¿dónde está mi desayuno? — arquea una ceja.

— No lo he preparado, se me olvidó.

— Házmelo. Ahora. — ordenó.

— ¿Y por qué no te lo haces tú? — entra diciendo Tom, haciéndose presente en la escena con suma molestia y de la mano de Maddnees.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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