
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 19
Al llegar a casa Maddnees entró corriendo en dirección a su habitación mientras yo dejaba su mochila en la sala y me sentaba en el sofá extendiendo mis piernas.
La he traído a cambiarse de ropa porque la invité a comer una golosina fuera de casa y bueno, no está demás una comida fuera alguna vez.
— ¿Dónde está Maddnees? — pregunta Bill a mis espaldas.
— En su habitación, supongo.
— Tengo que hablar contigo.
— ¿De qué? — Bill rodea el sofá para ponerse frente a mí y mirarme con las manos en la cintura, fijamente. — ¿Me vas a dar la emotiva noticia de que ya se fue?
— Para tu mala suerte un doctor vino a atenderlo. Le pidió reposo junto con suma atención y él se quedará unos cuantos días más para que lo cuide.
— Oh, tu casa se volverá un ring de pelea. — me burlé con una sonrisa socarrona y negando con la cabeza.
— No puedo creer que lo hayas golpeado así.
— ¿Y a mi que me importa?
— Ash, Tom. — suspira sentándose a mi lado. Yo no me mosqueo en verlo, sigo concentrado en algún punto fijo de la sala. — No me respondas de esa manera, me molesta.
— Y a mi me molestó enterarme que golpeaste a Maddnees.
— ¡Por favor! — exclama dando un golpe con ambas manos en sus piernas haciendo que lo vea de reojo. Estaba cabreado. — Solo fue un ‘estate quieto’. No lo hice como crees, solo fue un golpe en las pompas por berrinchuda.
— ¿Qué tal si te doy yo a ti, eh? también eres berrinchudo y nadie te da tu ‘estate quieto’ como dices. — hago enfasis en ese par de palabras acompañado de un gesto que refleja su actitud ridícula.
— ¿Ahora me vas a decir cómo criar a mi hija?
— Nuestra. — corregí. — No olvides que también soy como su papá, tú lo dijiste.
— Ya estoy lista. — entra diciendo Maddnees muy bien arreglada pero no tan animada como cuando entró.
— ¿Van a algún lado?
— Sí, a comer.
— ¿Solo los dos?
— Pues sí, es una disculpa de mi parte por haberla dejado a tu merced sabiendo como eres.
Bill bufó.
— Pero eso no es lo importante. — digo aclarando mi garganta. — Ella te quiere decir algo. Adelante, Maddnees.
— Perdón por actuar así, pa. — agacha la cabeza jugando con sus dedos y moviendo su pie izquierdo como si pisará un gusanito. — Te prometo no volver a portarme así de feo en la calle es solo que extrañaba a papá Tom porque pensé que ya no me quería.
— Amor. — dice un Bill enternecido estirando sus brazos para la niña que camina a pasos lentos hasta llegar. Deja que su padre la siente en sus piernas y le brinda un beso en la sien. — Perdóname tú a mí, ¿sí? soy un estúpido y pierdo la paciencia rápido.
— Si. — dice abrazándole con fuerza.
— Okay, uhm… ¿nos vamos? — pregunto con inseguridad para no arruinar el bonito momento que tienen ellos dos. Maddnees deja a Bill y pega un brinco para tomar mi mano. — Si quieres puedes venir. — invité al verlo triste.
Maddy apretó su agarre en mi mano haciendo que la vea e intenta negarse.
— No, está bien. Tengo tanto que trabajar. — dice poniéndose de pie. — Y tampoco quiere que vaya.
Fruncí el ceño.
— Ve. — se abraza a si mismo al ponerse de pie. Maddy empieza a jalarme hacia la salida y voy con duda mirando a Bill de reojo hasta que abandono del todo la casa e íbamos hasta la puerta principal medio abierta. Al salir cierro la puerta y nos vamos caminando con intenciones de disfrutar de una tarde amena.
Se supone que Maddy actualmente debe estar hablando pareciendo un loro pero no, solo estaba callada y ya.
— ¿Todo está bien?
— Sí.
— ¿Por qué no quisiste que papá venga? — ella no respondió. Solo continúa apretando mi mano durante todo el camino que fuimos a la plaza más cercana dónde vendían helados, habían cafeterías, vendían pollos asados entre otras cosas más.
— ¿Qué se te antoja comer, bonita?
— Lo que sea. — murmuró.
— Mhmm… yo no puedo entrar a pedir a ese restaurante un ‘lo que sea’ — digo bromeando pero no sé rió. Al contrario, se puso agitada y la tuve que cargar e ir a sentarme en una de las bancas más cercanas. — Oye, ¿estás así por hambre?
«Ujum»
Vuelvo a cargar a Maddy en mis brazos para ir hacia el local más cercano y comer lo primero que se presentó. Senté a Maddnees en una silla y le pedí que me espere hasta ir a pedir la comida junto con coca cola y agua mineral. Al ser atendido vuelvo hasta donde se encuentra y me siento frente a ella que sigue seria.
— ¿Qué ocurre? ¿te comió la lengua el ratón?
— Uh, uh. — niega con la cabeza acompañado de ese sonido.
— Ya… — la mesera trae el par de platos que pedí. Era comida china. Pedí un plato entero y un medio para Maddnees. Le preparé el plato con los aderezos sobre las papas fritas, también dejo los cubiertos y pongo una servilleta en el cuello de su camisa para que no ensucie su ropa.
Yo empiezo a comer con la mirada puesta en ella y ella solo juega con la comida sin probar bocado.
Me empezaba a inquietar su actitud.
— ¿Qué sucede? ¿quieres ir al baño?
— Sí…
— Okay, vamos. — ambos nos ponemos de pie para ir al baño. Resulta que el de las mujeres estaba averiado y el único funcional era el de los hombres, ¿cómo era esto posible? si se supone que para las mujeres es muy delicado que compartan el sanitario con los hombres por las distintas enfermedades que no quiero pensar. — Maddy. — aclaro mi garganta nervioso. Ella me mira en silencio. — Por favor, ahm… antes de usar el inodoro limpia con papel higiénico la tapa y si es posible has una capa de este sobre la tapa, ¿sí?
— Ujum.
— …y también verifica que no hayan hombres alrededor, por favor.
— Sí. — entonces le abrí la puerta para que entre y me puse más nervioso al ver salir a uno del baño.
— Déjame verificar si no hay más hombres. — me doy aliento para entrar tras de la niña abriendo todos los cubículos desocupados del baño para asegurarme de que no haya más.
Maddy decide entrar al cubículo intermedio y yo me quedo a una distancia prudente esperando de brazos cruzados que haga sus necesidades.
Al terminar sale para lavar sus manos y así ambos volvemos a la mesa.
— ¿Mejor?
— Sí, papá. — trató de regalarme una sonrisa que más pareció una mueca para así poder comer. — Sabe rico, ¿me sirves soda?
— Claro. — digo limpiando mis manos en la servilleta y sirviendo una cantidad pequeña de agua mineral en el vaso para después poner la cola a una cantidad considerable. Maddnees así lo tomó con ganas. — Si no avanzas me lo das, eh.
Ella por primera vez desde que salimos me sonrió de verdad.
— Yo como mucho más o igual, solo que mi papá no me deja.
— Dios. — hablé con la boca llena. — ¿Me ganas?
— Sí. — se burló de mí.
— Genial, ¿qué te parece si cada miércoles salimos tú y yo a compartir una tarde así, eh?
— ¡Sí! — exclamó con ilusión. — Me gusta la idea.
— Que bueno. — sonreí metiendo otra porción de arroz.
— Uhm, ¿también podrías ayudarme en mi tarea? es que saqué una mala nota y la Miss me mandó a corregirla. No quiero que mi papá Bill lo sepa porque seguro me va a castigar.
— Está bien pero aún así hay que decirle, ¿sí? no me gustaría esconderle cosas a Bill.
— Pero… ¿y si me pega otra vez?
— Le castigaré yo a él. — digo con seguridad y guiñándole un ojo a lo cual ella ríe divertida sin entender la intención que tenía esa frase entre los dos.
&
Al llegar a casa lo primero que nos pusimos a hacer fue su tarea. Le expliqué tranquilamente a Maddnees en una hoja de papel su tarea de matemática que era sencilla a lo que recibía yo.
— Lo único que tienes que hacer es agregar los números que faltan. — digo señalando la suma de 328 + 5( )1. — ¿Qué número le falta para que su resultado sea 869?
Ella pensaba duro con las manos en su cabeza.
— Ya te dije que puedes restar el resultado con uno de esos para saber cuál es.
— Mhmm… — hacia cuenta con sus dedos pero al parecer le faltaban dedos para hallar el número que necesitaba. — Uy… — seguía contando agregando unos cuantos colores a su cuenta. — Ehm… ¡ya sé! ¡cuatro, papá! ¡falta el cuatro!
— Correcto. — sonreí aplaudiendo con suavidad. — ¿Ves que si puedes? sigue haciendo el resto así que yo te reviso, ¿va? y si está bien mañana te llevaré a comer helado. — ella asintió haciendo su tarea sola mientras yo iba a la cocina en búsqueda de algo ligero para hacer de comer pero el humo proveniente detrás se las puertas francesas me distrae y salgo.
Bill está sentado en el suelo con las piernas recogidas, teniendo el gato en su regazo mientras fuma y me ofrece.
— No, estoy cerca de Maddy. Qué vergüenza que me huela así.
— ¿Cómo les fue?
— Bien. — respondo cruzando los brazos y abriendo mis piernas. — ¿Qué hay de ti? ¿por qué estás así? — el levantó la mirada hacia mí y expulsó el humo. Limpió su nariz hinchada del llanto antes de ponerse de pie. — ¿Por qué lloraste? — deja de lado el cigarro en el recipiente de las colillas y suelta el gato que corre al interior de la casa.
Desde donde estoy escuchando como Maddnees lo mima.
— No, por nada.
— Vamos, dime.
— En serio.
— Ajá, no te creo.
— Joder, yo… no he nacido para servir a un maldito hombre que por su instinto de macho alfa terminó golpeado.
— Oh, hablas por tu novio…
— Ese hijo de puta…
— ¿Qué te hizo?
— Todo el tiempo está ‘Bill esto’ ‘Bill lo otro’ ‘Bill… Bill… Bill…’ no me deja en paz.
— ¿Por qué no lo mandas a su casa? no eres su sirvienta. — rodeo los ojos haciendo que Bill ría histérico.
— Me siento en deuda con él ya que fue por mí que terminó así.
— ¿Y qué? mándalo a la mierda, que lo cuide su mamá, su perro, el gato, quién mierda sea. Tú atiende a tu hija que es tu obligación, ¿ese idiota qué?
— Ay, Tom. — agacha la cabeza. — Estoy con las emociones revoloteando en mí y me siento confundido. Demasiado.
— ¿Por qué? — arqueo una ceja un poco interesado en el tema.
Bill se me acerca peligroso a mi rostro, lo observo con el pulso incontrolado. Este continúa acercándose más.
— Me gustas. — susurró antes de estampar su boca contra la mía de golpe e hizo retroceda un par de pasos hacia atrás mientras toma mi chompa con los puños. Rodeo su cuello con mi brazo para pegarle a mi boca mientras toco su mejilla con la otra.
“—¡Papaaaaá!—” chilla Maddnees con voz aguda haciendo que nos separemos de golpe. “—¡Ya acabeeeeé!—”
— Tengo que ir. — digo nervioso.
— Sí, está bien. Ve. — devuelve Bill colocando una mano en su cintura y la otra limpiando su nariz mientras ve en una dirección contraria a la mía.
Voy entrando a la casa con una sonrisa tonta que se borra al ver a Alex con el rostro hinchado sentado al lado de Maddy.
Ella corre hacia mí al verme con su cuaderno y me abraza.
— ¿Todo está bien?
— Sí… — suspira. Alex y yo intercambiamos miradas fulminantes en ese rato. — Ya acabé, uhm… ¿me revisas? — jala el borde de mi camisa para que la vea y recibo su cuaderno mientras nos vamos a sentar en el comedor.
Bill entra a escena para empezar a preparar unos fideos instantáneos de pollo ya era algo rápido.
Yo reviso la tarea de Maddy y en el proceso también veo como Alex camina débil hacia él para abrazarle de la cintura, luego voltearle y besarle.
Maddy me mira con atención y yo también para luego acariciar su cabello.
— Qué asco.
— Sí… — respondí por lo bajo.
— Pa, ¿hoy puedo dormir contigo, por favor? es que tengo miedo…
— Sí… por cierto, tu tarea está bien.
— Gracias. — recibe el cuaderno y seguido me da un abrazo fuerte.
&
Había dormido horrible en la habitación de Maddnees e igual lo hice tarde de tanto velar su sueño. Dormía como un angel y se veía hermosa pero ya era hora de despertar por lo que me levanto del sofá para ir a despertarla pero antes me fijé en el reloj sobre la mesa de noche pero ¡si ya eran las nueve de la mañana!
— Maddy. — digo moviendo su cuerpo. — Joder, nos pasamos la hora.
— ¿Mhmm?
— Vamos, levántate. Intentaremos que… — al quitar la cobija puedo ver la cama de Maddy mojada y ella taparse rápido avergonzada. Suspiré sentándome en la cama, mirando a un punto fijo.
— Lo siento. — habla a punto de llorar.
— Está bien. — expreso con una sonrisa y guiando mi mano para tocar su mejilla. — ¿Tuviste una pesadilla?
— Sí, papá… y-yo…
— De acuerdo. — me acerco más para abrazarle con confianza. — Quiero que sepas que todo está bien, ¿sí, bonita?
— Ujum.
— ¿Qué tal si te metes a la ducha mientras yo arreglo tu cama?
— Está bien.
— Me taparé los ojos, ¿sí? — asiente y yo llevo ambas manos a mi rostro con los ojos cerrados para darle la oportunidad de que se meta al baño.
Escucho la puerta abrir y cerrarse seguido de su voz: — Ya, papá.
— Está bien. — vuelvo a abrir los ojos para ponerme de pie y tomar los tendidos de su cama. — Iré a lavar esto y preguntarle a Bill sobre otros tendidos nuevos e igual te cambiaré de colchón mientras el tuyo se seca al sol.
— Ujum.
Llevó los tendidos de Maddy en mi mano sin pena hasta el cuarto de lavado. Meto a la lavadora con el respectivo detergente y luego voy en búsqueda de Bill en la cocina, sala, el despacho y vuelvo escaleras arriba.
Entonces veo a Alex estar frente a la puerta de Maddnees tratando de abrirla en silencio y doy un golpe en la pared. Este se sobresalta y me mira fijamente.
— ¿Qué mierda estabas haciendo?
— Me confundí de habitación… todas son iguales.
— Lárgate y no te acerques a la puerta de Maddnees si no quieres que vuelva a romperte la cara, ¿oíste?
Él sonrió con sorna.
— Me dejé golpear que es diferente.
— ¿Ah, sí?
— Seh, seh… — decía con el mismo tono. Doy unos cuantos pasos para tomarlo del albornoz y estampar su cuerpo contra la pared con brusquedad.
— ¡Hey! — sube corriendo Bill las escaleras para interponerse entre los dos. — No otra vez, por favor. Ya es suficiente.
— Dile a él que no me provoque. — apunté con el dedo índice amenazante. — No sé que mierda se cree pero también lo descubrí intentando meterse en la habitación de la niña, Bill.
— Solo quería ver si fue a la escuela y pues no, está en casa. No la llevó. — con eso se iba nuevamente a la habitación de Bill y cerraba la puerta de golpe.
Bill me miró feo y suspiré rabioso.
— ¿Por qué no la llevaste?
— Me dormí y no es importante ahora, solo… algo muy raro está pasando aquí con ese imbécil y no me gusta para nada.
Continúa…
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