
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 17
— ¿Dónde está mi papá Tom? — pregunta Maddnees buscando al mencionado con la mirada mientras se deja poner el cinturón de seguridad.
— Tuvo que ir con su amiguito Georg a hacer unos pendientes. — respondí acariciando su mejilla antes de cerrar la puerta con el seguro y subirme a la parte del chofer.
— ¿Y va a volver pronto?
— No sé, Maddnees. No me dijo nada. — respondí irritado mientras enciendo el auto para volver a casa. — Pero no importa, yo estaré contigo, amor. Te llevaré con Alex a tu clase de ballet y…
— ¡No quiero! — explotó pateando el asiento donde iba sentado yo. Hago una mueca de sorpresa, apretando el volante con ambas manos para descargar mi enojo porque no le quería gritar.
— Está bien. Está bien, ¿entonces qué? ¿quieres que vaya donde una bruja mire en su bola psíquica y adivine dónde está?
Entonces Maddnees soltó en llanto abriendo terrible la boca y gritando: — ¡Quiero a mi papá, Tom! ¡papá Tom! ¡buaaaaaaaa!
— No me he muerto. — murmuré sin prestarle atención para no estresarme más de lo que estaba.
— ¡Buaaaaaaaaa, mi papá Tom! ¡aaaaaaaaa!
— Maddnees… — mordí mi labio inferior, dejando escapar aire por la nariz y yo también empecé a llorar en el auto una vez que lo estacioné fuera de la casa sin meterlo. Apegué mi frente al volante con ambas manos a los lados y lloraba de la misma forma.
Estoy rendido de no saber cómo controlar a Maddnees.
En serio.
¿Por qué me obligaron a tenerla si no quería?
— Mierda. — apego mi cuerpo al espaldar del auto. Mi cabeza en la cabecera del asiento y tapo mi rostro con ambas manos, llorando peor. — Mierda, cállate… — susurre.
— ¡Aaaaaaaa! — lloraba y tomaba más fuerza para gritar. — ¡AAAAAAAAAA MI PAPÁ TOM! ¡AUXILIO! ¡AAAAAAAA!
Parece que la situación está escalando y Maddnees está muy angustiada por la ausencia de Tom. La forma en que llora y grita es desgarradora, y yo estoy al límite de mis emociones.
La relación entre Maddnees y Tom es muy fuerte, y es evidente que ella lo considera como una figura paterna. La forma en que grita «¡Papá Tom!» es muy conmovedora.
Yo, por otro lado, sigo luchando para controlar mis emociones y manejar la situación. La forma en que lloro y me desahogo en el auto es una muestra de frustración y desesperación.
Si bien es cierto es culpa mía por abandonar a Tom en la casa de los Gühne.
Qué odio.
Después de unos minutos de llanto desconsolado, Maddnees finalmente se calmó un poco. Estaba agotada y jadeaba, pero seguía llamando a Tom con una voz débil. Yo también me había calmado un poco, pero seguía sintiendo una gran frustración y desesperación. No sabía qué hacer para calmar a Maddnees ni cómo explicarle la situación con Tom y qué solo salió un momento…
Finalmente, decidí sacar a Maddnees del auto y llevarla a la casa. La llevé en brazos, ya que estaba demasiado agotada para caminar. La puse en el sofá y le di un vaso de agua para que bebiera.
Mientras Maddnees bebía, yo me senté a su lado y la abracé: — Lo siento, amor. — dije. — No sé qué hacer para que te sientas mejor.
Maddnees me miró con ojos tristes y me abrazó también.
— Quiero a mi papá Tom. — me dijo con una voz débil. Me sentí desgarrado al escuchar sus palabras por lo que saco el móvil para llamarle unas cuantas veces pero me mandaba al buzón de voz. Ya ahí si que no podía hacer nada. Solo abrazarla y tratar de consolarla.
— ¿Todo está bien? — sale Alex del despacho con su portafolio en manos. Caminó hasta llegar frente a mí y besar mi frente. Cuando intenta hacerlo con Maddy esta se esconde su cabeza tontamente a mi detrás. Alex lo ignora y se dirige a mí. — No los oí llegar.
— Estamos bien. — suspiré. — Uhm, ¿a dónde vas?
— Emma necesita hablar conmigo sobre tu paga del comercial Vogue y voy a sellar el contrato, ¿de acuerdo?
— Okay, gracias. — Alex asiente tomando las llaves del auto para irse.
— Ve a cambiarte, amor. — ordené con voz tranquila. — Descansa, haz tu tarea que yo voy a cocinar algo de comer.
— No. — abraza más mi cuerpo. — No quiero ir, papá. Por favor.
— Está bien… ¿y una película quieres ver, amor? — le propuse a Maddnees. Ella asintió con la cabeza y se levantó del sofá. Sonreí y la llevé a la sala de estar para poner una película de barbie. Mientras veíamos la película, Maddnees se acurrucó a mi lado y se durmió. Me sentí un poco más tranquilo sabiendo que estaba dormida y que molestaría un rato por ‘papá Tom’.
&
Ya eran las once de la noche y Tom jamás se apareció por esa puerta. A parte que tendría cincuenta euros descontados de su sueldo por irresponsable no se dignó a realizar una llamada para informar si iba a venir o no, que se yo.
Maddnees no había probado bocado de comida que le preparé para la cena, solo se la quería pasar durmiendo todo el rato.
Alex ya se encontraba durmiendo en cama plácidamente mientras yo miraba por la ventana de mi habitación por último vez antes de acostarme. Me pego lo suficiente a Alex que me está dando la espalda para rodear su cintura y así cierro los ojos para descansar.
Estoy seguro que solo pasaron siete minutos dónde creí que había conseguido sueño pero siento una mano posarse sobre mi boca y me asusto. Soltando el agarre de la cintura de Alex. Apreté los ojos pensando lo peor, jadeando de miedo.
— Shh, soy yo. — habla con las palabras arrastradas. Sentí alivio al saber que era Tom pero no fue impedimento de darle un codazo en el abdomen por estúpido. — Uhm… — inhala mi cabello y exhala soltando un aliento a tragos.
Quise vomitar.
— ¿¡Dónde carajos estabas!? — susurré/grité para ambos.
— Bebiendo. Ahora hazte para allá. — dice acostándose a mi detrás, empujando más mi cuerpo hacia Alex que se queja dormido. Su respiración la siento en la nuca. Sus manos recorren mis piernas desnudas hasta llegar al elástico del diminuto short que uso para dormir.
Me sentí incómodo y confundido por la forma en que Tom me estaba tocando ahora que metió su mano por debajo para acariciar mi entrepierna. No sabía qué hacer ni qué decir. Mi mente estaba en blanco.
— Tom, ¿qué estás haciendo? — susurré, intentando mantener la calma. Tom no respondió. En su lugar, siguió acariciando entre mis piernas y sube su manos hasta mi cintura. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda. — Tom, para. — dije, intentando sonar firme. Pero mi voz salió débil y temblorosa.
Tom se detuvo un momento, pero luego siguió adelante. Me obligó a apegarme a su cuerpo para sentir su erección. — Quiero follarte. — su voz era baja y seductora. Estoy abrumado. No sabía qué hacer o decir. Mi corazón latía con fuerza y mi mente estaba en un torbellino de emociones por las caricias que me daba antes de bajar el short a una altura considerable. El también se dedicó a sacar su polla para acercar a mi trasero.
Seguido siento la yema de sus dedos tocar en mi entrada para lubricar.
Yo metí mano debajo para tocarle la polla que hierve bajo mi tacto y Tom suspira. Lleva su mano derecha debajo de mí cuello para rodear con su brazo y posarla sobre mi pectoral izquierdo mientras la otra toma mi mandíbula, voltea un poco mi cuello y me besa con lengua desde el inicio, ensalivando mi boca.
— Oye… vamos a tu habitación. — propuse todavía susurrando.
— No, también quiero follarte frente a él y que no se de cuenta. No sabes cómo quisiera que vea que no hay nadie más activo en la cama que yo contigo pero ni modo, no se puede, quizás para otra ocasión. Ahora toca acatarse a lo que se puede. — la mano que tenía en mi mandíbula la lleva hacia atrás y la regresa poniendo frente a mí el preservativo que abre con manos expertas.
Hace que lo huela y luego lo lleva a su polla para ponerse mientras yo observaba a Alex continuar en su profundo sueño.
— ¿A qué huele? — susurra volviendo a ubicar sus manos como en un principio.
— A vainilla.
— Así hueles tú. — e iba introduciendo su miembro dentro de mi con una presión exquisita. Puse mi mano sobre el antebrazo de Tom para aferrarme en él con uñas, volviendo a dejarlo abrirme una segunda vez. — Mhmm. — gime muy varonil en mi oído, sacando la lengua para lamer y en el mismo y morder.
En cambio de mi boca salen gemiditos agudos y débiles, que ahora son tapados por la mano que acariciaba ni pectoral.
Comienza a moverse lentamente en mi interior. Le empino un poco más el trasero para sentirlo follarme mejor y se mueve a un ritmo profundo, lento.
Empuja sus caderas en mi contra, hundiendo más su polla y me veo perdido.
Estaba tan caliente que no sentí el dolor por las fisuras anteriores. Me libero de su boca para pedirle más en un intento fallido porque me calló con su boca pero al final si hacía lo que quería. Con la otra mano yo bajo hacia mi entrepierna para tocar con necesidad, deslizando sobre mi falo húmedo todo lo que en la punta de mi glande brillante se acumulaba.
Tom me follaba sin importarle que a mi lado estuviera el cuerpo de mi novio moviéndose de la misma forma que él, ajeno a la situación.
— Oh, Bill. — se queja Tom dándolo todo en mí. — Agh… — y claro que se movía cada vez más al verse atrapado por la necesidad. Yo no sabía cómo callar los ruidos que salen de mi boca ante semejante polla que me abre y me parte por la mitad, tocando una y otra vez con su pelvis mi trasero. — Mhmm…
— Tom. — decía su nombre cerrando los ojos. El hombre a mi detrás casi quería gritar pero como no podía me mordía en el hombro. Envía una corriente a todo mi cuerpo y pequeñas gotas de semen caen en las sábanas provenientes de mi pene.
— Uhm, Bill. — se quejó Alex somnoliento. — ¿Por qué te mueves mucho? — Tom se detuvo de golpe soltando una maldición en cuanto Alex dió la vuelta para quedar cara a cara conmigo. — ¿Mhmm?
— M-me estoy acomodando. — susurré nervioso con la voz entrecortada y falta de aliento. — Hace calor…
— Poquito. — responde poniendo la mano sobre mi abdomen y Tom la quitaba. — Ash. — vuelve a voltearse. — Por favor, no te muevas tanto.
— Sí…
— Es un hijo de puta. — murmuraba Tom mordiendo mi cuello retomando sus movimientos. También pone su mano sobre mi polla para que continúe machucando de la misma forma.
Estaba durísimo.
Qué interesante sensación la de adrenalina.
— Yo también quiero que me montes.
— Al suelo. — ordeno. Tom se burla mientras hace lo que le pido. Yo me bajé sigiloso para poder sentarme sobre la polla de mi empleado y empezar a montar. Toda su polla entra en mi trasero. Me apoyo sobre sus muslos para mover mis caderas de arriba abajo observando menear mi pene al ritmo del sube y baja.
Acaricia mis piernas porque eso es lo único que puede hacer. Yo encantado con el ritmo que llevaba y de mi polla meciéndose no quería más.
— Me voy a venir. — advierto abrumado. Nadando en un mar de placer a ojos cerrados. Tom se reincorpora y ataca para empujarme y caer al suelo.
— ¡Bill! — se sentaba Alex de golpe. Tom vino hacia mi para aplastarme con su peso e insertar su pene una vez más mientras ataca el mío. — Mhmm. — lo vimos volver a acomodarse en la cama. Jalé de las rastas de Tom por el susto tan grande que nos dió y este solo me besaba, moviendo más su mano en el medio de ambos.
Aruñé su espalda descargando mi placer y junto con las ganas de gritar cuando me dejaba venir en su mano.
Tom salía de mi para quitarse el preservativo y masturbarse aún con mi polla en su mano hasta que acabó, soltando un suspiro que juraría que se oyó claro.
Se acomodó la ropa para así salir de la habitación como si nada hubiera pasado. Lo bueno es que se lleva el preservativo sucio con él pero no satisfecho con eso salgo en su búsqueda silencioso hasta su habitación, donde lo veo recogiendo sus cosas.
— ¿Qué haces?
— Bonito, quisiera quedarme a abrazarte y dormir contigo pero no sé puede.
— Me refiero a tu maleta. — señalé lo que hacía.
— Oh… me voy a mi casa.
— No puedes. — crucé los brazos arrimando mi cuerpo en el marco de la puerta. — Serían cien descontados de tu sueldo entre ayer y mañana si faltas.
— No me importa.
— ¿Y Maddnees?
— No sé. — encogió los hombros pasando por mi lado, rumbo a las escaleras y yo lo seguí.
— ¿Cómo que no sé? hoy se puso muy triste de no verte todo el día, quería disculparse contigo y hacerte saber que no está enojada.
— Okay, gracias por decirme.
— ¡Tom! — susurré/grité jalando su brazo.
— ¿Uhm?
— No te vayas… joder. No sé cómo consolar a mi hija si llora por ti.
— Quizás lo hago a propósito para que lo saques de tu casa y follar a gusto.
— Ay, dios. — jalé una vez más haciendo que tambaleara chocando conmigo. Tom estaba ebrio y se me había olvidado por lo sucedido minutos atrás. Lo abracé fuertemente pero intenta despegarme de su cuerpo. — Lo voy a sacar, son tres días que me diste.
— Ahora decidí que solo serán dos. No quiero que vuelva a tocarte. Me molesta y tú solo pareces burlarte o hacer a propósito. — con eso último se despega de mi cuerpo para salir cerrando la puerta e irse, burlando la jodida seguridad de los barrotes que cubren la casa en la puerta principal y cayendo al otro lado de golpe.
Se levantó como si nada para avanzar, dejándome atrás otra vez como el inicio.
Oh, por Dios.
Por supuesto que mañana te vas, Alex Fisher. Primero mi hija sobre todas las cosas y mi venganza.
Claro.
Continúa…
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