
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 15
Hoy era un nuevo día. Estaba animado porque grabaría un comercial dónde promocionaba un producto adecuado para el cuidado de la piel antes de un maquillaje para Vogue.
Este se filmaría en mi casa por lo que el lugar estaba lleno de cámaras con la respectiva seguridad. Alex guiaba profesionalmente a los camarógrafos, equipos de sonido entre otras cosas mientras a mi me arreglaban en la cama porque empezaría como si presentara mi rutina diaria y puff.
A esta rutina le tenían que agregar a Tom porque anoche había dormido junto conmigo en cama al verme débil luego del orgasmo que tuve. Me llevó a la habitación en brazos y así nos quedamos los dos abrazados en completo silencio.
Fue raro y lindo al mismo tiempo.
— ¿Cómo estás, amor? — pregunta Alex pasandome una botella de agua mineral para que tome mientras tratan de hacerme ver lo mas despeinado posible. Recibí la botella junto con el beso en la mejilla y le sonrío.
— Bien, ya quiero empezar.
— Genial. — ensancha su sonrisa un poco más pero se le borra al momento que la mujer encargada de arreglarme me hace levantar la cabeza. La vista de Alex está fija en mi cuello y ahí yo tenía un chupetón grande. — ¿Qué es eso? — en eso el señor bigotes se hace presente y busqué mi gran excusa.
— El gato tiene pulgas. — mentí. — Anoche que lo traje a dormir conmigo en cama me picó una y era tanta la comezón que no me fijé en esto.
— Ay. — Alex lleva la palma de su mano avergonzado para tapar su rostro. — Tan caro y pulgoso, no puede ser.
— Pues así es.
— Le compraré un antipulgas, no te preocupes.
— Gracias. — respondo sin importancia tomando el espejo para verme. Este tenía ligeros tonos morados y verdes, como si me hubieran querido arrebatar un pedazo de la piel.
«Maldito Tom.»
— ¡Vamos! — entra Emma a escena aplaudiendo para despejar la habitación. Alex me da un último beso y voy corriendo hacia la cama para acostarme, taparme y empezar con él trabajo.
Quizás sean horas de grabación…
.
By TOM
Bueno, siempre en mis tiempos libres bien iba a ver a Georg o a visitar a mis padres pero en esta ocasión no era ninguna, solo estaba sentado en el parque acompañado de Gianella—mi compañera de la universidad— comiendo un helado. Parece que una persona con trabajo y dinero se ve interesante porque no he dejado de atraer chicas como imán desde que trabajo y veía a Gianella interesada en mí por lo que habíamos quedado en topar una segunda vez para salir y aquí estamos.
La sección en la que nos encontramos daba el frente hacia los juegos de los niños que estaban rodeados de sus padres celebrando abiertamente un programa que tenía relación con la policía.
Típico donde te dan charlas para tu seguridad a esa edad entre otras cosas.
— ¿Te gustan los niños? — pregunta Gianella volteando a verme. Yo también la observo y sonrío. — Es que miras mucho para allá, ahí traje a mi sobrina y su amiguita. Mi hermano también las cuida, si quieres vamos.
— No me gustaban. — digo poniéndome de pie. Gianella tomó mi mano con confianza para empezar a caminar en esa dirección. — Pero trabajo cuidando a una niña de siete años que es tremenda, ojalá la conocieras. Es muy dulce.
— Oh. — rió por lo bajo. — A mi me encantan, tengo una sobrina que es un terremoto y también la cuido. La amo como si fuera mía mía. — le sonreí pero no dije más hasta que llegamos y nos metimos entre el público para presenciar tal acto. — ¡Mira, mira! — señaló a la niña que daba la espalda con una coleta y que al voltear descubrí que era Bri la hija de Andreas y por supuesto, ahí estaba Maddnees.
Tuve que soltar de golpe la mano de Gianella cuando Maddnees se dió cuenta de mi presencia e iba corriendo hacia mí junto a Briana, ambas dando saltos para que las carguemos.
La única que estaba feliz era Bri por ver a su tía y Maddy…
Pues…
Maddy estaba de brazos cruzados mirándome fijamente y sin aceptar el helado que le ofrecí. Creo que se cabreó por verme con la tia de su amiga y ahora estaba enojada conmigo.
— Oh, hola. — saludaba el rubio. — Que bueno que estás aquí, llamé mucho a la casa de Bill pero está ocupado con unas cositas y a ti también te llamé pero no contestaste. — busqué el celular en mis bolsillos olvidando que lo dejé en el auto.
— El teléfono está en el auto. Lo siento.
— De acuerdo. — sonreía. — ¿Te la vas a llevar?
— Ay, Tom. No te vayas. — comenta Gianella tocando mi hombro. Podría jurar que hizo la mirada fulminante de Bill cuando algo no le gustaba y se ponía roja de rabia. — Quisiera seguir conociéndote.
— Maddnees. — llama su amiga tocando su hombro. — ¿Vamos a jugar? — ella no le dijo ni si ni no, solo me mira a mí y yo la bajo de mis brazos al igual que fue bajada Briana. — ¡A que no me atrapas! — dice corriendo pero Maddnees caminaba detrás con los brazos cruzados.
Gianella vuelve a tomar mi mano para apartarme del lugar y caminar a una distancia prudente pero cerca de los juegos donde fueron las niñas y nos sentamos en una banca. Le perdí el gusto al helado por lo que acababa de pasar y suspiré, lanzando con puntería a la basura.
La castaña aplaudió: — Fascinante. — tampoco respondo y veo a Maddy en los columpios mirar en mi dirección. — No pensé que cuidabas a Maddnees Kaulitz. Es una niña inteligente y sabida para su edad.
— Lo sé. — acaricio mis labios con el dedo pulgar y juego con la perforación de este, analizando la situación.
— Lastima que no puedo decir lo mismo de su papá, me cae mal. — rodea los ojos. — Es muy creído, ¿qué le pasa? no pisa en el suelo. No todo en la vida es el físico, un cuerpo delgado o rostro a parte de ser un mal papá.
— Que raro. — me burlé. — Cuando fui por trabajo él me atendió de la manera más amable que puede haber y con respecto a ser un mal padre lo dudo mucho creo que no eres nadie para meterse, eh. Suenas a mujer despechada.
Gianella suspiró.
— ¡Pff! ¿qué? claro que no. Nada personal. — rodea los ojos con una risita fingida que no creí e intento profundizar en el tema sin verme interesado.
— Me parece que sí.
— ¡Sí! ¡está bien! — exclama dando un golpe en su pierna furiosa. — Es un hijo de puta. Se mete con los novios de sus amigas. Finge quererlos para causar problemas en la relación, los compra con detalles y cuando los tiene, los usa y los deshecha. Se aburre. No sabes cómo quisiera borrarle la fama de niño bueno que tiene.
Arqueo una ceja antes de pegar mi espalda a la banca y cruzar los brazos: — ¿Qué tienes que ver tú en todo esto? Según tengo entendido que Andy y Bill se llevan bien.
— Andreas es de la misma calaña que Bill, los dos. Andy es mi hermano, lo quiero mucho y me molesta que haga eso. Le hago saber y lo dejó, sorpresivamente Bill también.
— Pero ¿qué tienes que ver tú? — repetí.
— Alex Fisher era mi novio. — suspiró tristemente mirando en dirección a Maddnees que le empujaba en el columpio a Bri. — Yo era esa amiga que cometió el error de presentarlos y luego ví comportamientos extraños en Alex, próximamente entraba a trabajar a K’z y luego me terminaban por Bill. ¿Sabes que es lo peor? que me dijo que yo jamás podría llegarle a los talones porque era muy guapo, delgado, su estándar… — hacia unas comillas con sus dedos índices y corazón.
Yo escuchaba con suma atención.
— Ay, que mal.
— Parece que van muy en serio… no he oído más de que Kaulitz esté con alguien más, uhm… tú qué trabajas ahí ¿no has visto nada? — relamía mis labios jugando con la perforación con la punta de la lengua. — Le quiero arruinar la vida.
— No. — suspiré profundamente poniéndome de pie. — Además en caso de ser así no te lo diría. Mi trabajo es estar pendiente de Maddnees más no en la vida privada de mi jefe. — con esas últimas palabras iba por Maddnees a los columpios para retirarme.
&
Todo el camino Maddy fue durmiendo hasta llegar a casa. Estaba exhausta de tanta actividad física que no dió para más. Cuando llego a la casa ya no había nada del equipo de trabajo que hubo antes de irme, todo estaba silencioso.
Metí el coche en el lugar de siempre pero más al fondo estaba un coche azul que recuerdo haber visto en la empresa K’z. El mismo tiene el logotipo del apellido de Bill bien decorado en el parabrisas trasero.
Cargué a Maddnees ignorando el auto estacionado y voy en dirección a la puerta de la casa pero está cerrada por lo que tengo que rodear terriblemente toda la casa para entrar por las puertas francesas de la cocina.
Unos gemidos reconocidos inundan mis oídos hasta que lo ví yo mismo en vivo.
Bill estaba sobre su novio teniendo intimidad. Estaba sobre él con los ojos cerrados y no se percató de mi presencia. Su novio sentado dónde una vez estuve yo. Me daba la espalda y acariciaba a Bill provocando mis celos por la manera en que le toca. Quería hacerle saber de mi presencia pero eso implica despertar a Maddnees y me daría tanta vergüenza.
Giro sobre mi propio eje para salir así como entré. Dirigí mis pasos hasta el juego de sala que estaba fuera de la casa con una enorme sombrilla para acostar a Maddy en el sofá con mi chompa encima mientras yo me alejo hacia el baul dónde Bill tenía escondido los cigarrillos para fumar uno con el corazón entristecido.
Me temblaba todo el cuerpo, mi pulso no está controlado y voy por el segundo cigarrillo.
Yo sé que no soy nadie en su vida más que un simple niñero pero me da celos cada cosa que hace.
No debería estar así. Mis pensamientos me invaden.
Siento unas caricias en mis pies acompañados del suave ronroneo del señor bigotes y tiré las colillas apagadas en el basurero para hincarme y acariciar su suave pelaje.
Era muy cariñoso a diferencia de otros ariscos que llegan desde el primer día.
— Bigotes, ¿qué haces por a… — Bill se quedaba estático al verme acariciando el gato. Lo pongo en mi regazo al mismo tiempo que me pongo de pie, cara a cara con el pelinegro que termina frío su oración. —… llá? Tom, ¿q-qué haces aquí afuera? ¿por qué no entraste?
— Lo hice, solo no me viste porque estabas muy concentrado en tu novio y su diminuta polla. — comento con sátira, logrando que el aspecto de Bill se ruborizara.
Eleva la mano para acariciar el cuerpo de bigotes en silencio.
— No es diminuta.
— No me importa. — argumento incisivo. Bill cruza los brazos. Arrima su espalda en el lugar que yo estoy arrimando la mía y suspira. — Se nota que es un aburrido por como te toca.
— Es estúpido como actúas y lo que dices. Te recuerdo que tú ayer saliste con la maestra de Maddnees, quien sabe que cosas nomás harían. Además me puedo acostar con quién yo quiera.
— No fuí. — mascullé neurótico por su contestación. — Sara no me habla desde que la agrediste y yo tampoco me disculpé por ello. Pienso que debí llamar por lo menos para disculparme por tu grosería a pesar de que le advertí.
— ¿Cómo? — dice, con la duda en su voz.
— Anoche no salí con Sara. Estuve en casa de mi madre, ayudando a preparar la cena y luego iba a la farmacia por los preservativos, algo sumamente importante para nosotros… o eso creí…
Bill suspiró nuevamente.
— Es cierto, puedes porque es tu novio y ex novio de una amiga tuya.
— ¿Q-qué…
“—¿Bill?—” llamaba su novio desde el interior de la casa. “—¿Dónde está mi café?—”
— Ve, te llama. — Bill me miró fijamente al rostro antes de retirarse al interior de la casa furioso.
&
Vaya qué incomodidad siento al estar en la casa de Bill rodeado de su novio —quien pidió pizza a domicilio—e hizo que Maddnees dejara la comida saludable que le preparé y como a sus ojos era golosina—y le quería caer bien—estaban comiendo y mucho peor si estaba molesta conmigo por estar con la tía de su amiga.
Los tres estaban en la pequeña sala disfrutando mientras yo estaba en la cocina degustando de la sopa de pollo con verduras. Estaba buenísima y más si le puse la hierba olorosa que suele usar mamá para la comida.
— Oye… — Bill se hace presente en la cocina con una rebanada de pizza en manos que deja sobre el mesón. — Para ti.
— Uhm, no gracias. Ya comí y estoy llenito. — recosté mi cuerpo en la silla sobando mi abdomen. — ¿A qué hora se va tu novio?
Bill rascó su cabeza mirando en una dirección diferente.
— ¿Mhmm?
— Es que no se va a ir. Hemos tomado la decisión de vivir juntos y trabajar desde casa para estar con Maddnees más tiempo y es oficial.
— Ah… — me enderezo en el asiento antes de ponerme de pie, tomando la rebanada de pizza para quitar los pedazos de pepperoni junto con el queso, dejando la masa húmeda de la salsa en el plato. — ¿Quieres tener a tu amante y a tu novio viviendo juntos? — eludí comiendo exagerado y haciendo notar mi comida en la boca, algo que Bill hizo una mueca de asco.
— No, ¿quien es mi amante según tú? — cruza los brazos, poniéndose a la par conmigo.
— Yo. — respondo, estirando mi mano hacia su rostro para llenarlo de grasa y Bill ahogó un grito con su mano. — Qué cosas. — solté con ironía.
Bill se cabreó tanto que se lanzó hacia mi dispuesto a darme manotazos en el pecho pero evité tomándole de las muñecas, apegando su cuerpo al mío pecho a pecho y me acercaba. Bill intenta escaparse de mi agarre pero bajo para la cintura y luego al trasero, la otra mano en su nuca.
Su respiración está muy cerca de la mía y puedo sentir el perfume que no me canso de inhalar antes de darle un beso que le deja estático. Mis labios se mueven sobre los suyos ansiosos y aprieto su trasero con fuerza para que me bese.
Este se lanza a rodear mi cuello para profundizar. Le pego contra el refrigerador y ladeo la cabeza, introduciendo mi lengua en su boca provocando sonidos de chasquidos inaudibles para Alex ya que reía divertido con Maddy respondiendo la estúpida pregunta de dora la exploradora.
Mis manos se escurren debajo el albornoz que trae Bill. Está con ese hilo masculino que se ajusta perfecto a su miembro y se mete tan bien entre sus nalgas que es imposible no apretar estas con gusto.
Un Bill desesperado baja sus manos en búsqueda de mi entrepierna y lo detuve, terminando el beso. Dejando evidente confusión en su rostro sonrojado. Le acaricio los labios antes de decirle: — Haz que tu novio se devuelva a su casa o de lo contrario me iré yo.
Continúa…
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