Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 14

Una vez más Tom, Maddnees y yo compartíamos cama. Mi hija dormía en el medio de ambos con la cabeza sobre el brazo de Tom y yo con la mano sobre su pequeño abdomen.
No podía dormir porque sentía una inquietud grande en el pecho. Tom no me había dirigido la palabra ni siquiera en la cena, ¿será que está molesto por el regreso de Alex?

— Tom. — murmuro por lo bajo tocando su brazo. Él hace un ‘¿mhmm?’ en señal de que estaba despierto. — ¿Todo está bien?

— Ve afuera. — ordenó. Yo le obedezco llevando el albornoz conmigo en la mano y los pies descalzos. Salí en dirección a su habitación y a él lo veo ir tras de mí por el rabillo del ojo en silencio. Bajamos las escaleras e iba hacia el exterior de la casa pero por las puertas francesas de la cocina.

Estas dan al jardín que tiene un techo cubierto ya que es un lugar donde sirve mucho para un plan familiar donde implican los asados.
Cuando llegamos me tiré a él para besar su boca pero el me alejaba.

— ¿Qué?

Tom se sentaba en una de las mesitas en silencio. Rodeo los ojos, sintiendo su rechazo en mí, mientras, voy al baúl de madera para sacar una cajetilla de cigarros con el encendedor, dispuesto a fumar un cigarrillo.

— No sabía que fumas.

— Ya es tiempo. — doy una calada para compartirle mi cigarro a Tom que lo acepta de inmediato. — Me ha traído complicaciones en el embarazo y lo dejé, lo mismo el alcohol. Solo bebo pequeñas cantidades de vino, nada fuerte.

— Mhmm, ¿volviste con Alex?

— Sí…

— ¿Cómo sabía la mentira del gatito? — devuelve el cigarrillo en mi boca. Expulsé el humo en su rostro a propósito y luego miro al cielo.

— Quiere agradarle a Maddnees, desea conquistarme empezando por mi hija y le di una opción.

— Entiendo. — se burló, regreso a verle ceñudo y Tom me quita el cigarro de la boca para terminarlo él. — Entiendo el por qué Maddnees no te quiso decir que mañana va a participar en el programa estudiantil por el festival de la lectura.

Me rompió el corazón su noticia.

— No pienses mal, me enteré hace unas horas cuando fuí por ella a la salida. Presentará su coreografía de jailhouse rock. Le pagué el traje y los pendientes con el dinero extra que diste para que le saque a pasear. Me rogó de por favor que no te dijera ya que cree es inútil decirte porque no vas a ir. Dice que ha vuelto la persona que se va a robar a su papá Bill.

— Joder… — sentí el nudo en mi garganta colocarse y no pasar ni con la saliva.

— Te aviso porque debes estar ahí si o si. Demuéstrale que sí te importa y no se te ocurra llevarlo, estoy seguro que se enojará conmigo y no deseo eso ya que estoy rompiendo mi pacto de padre a hija. — de su bolsillo sacó un papel que abro al instante. En el tenía pintado un dibujo donde estábamos Tom, ella y yo tomados de las manos en un paisaje bonito con la palabra ‘family’ y un diez en grande como nota de inglés.

Sentí mis piernas temblorosas como gelatinas, el pulso a mil y tapé mi rostro para llorar en silencio justo en el momento que Tom entraba a la casa dejándome solo.

Todo va mal…

&

Hoy fue el segundo día que no me presenté al trabajo y tampoco respondí las llamadas de Alex, en cambio apago el celular bajándome del taxi frente a la escuela de Maddnees dónde las personas ingresan al festival. El auto que conduce Tom se encuentra estacionado en un lugar prudente con el respectivo sismert (que evita multas para los autos) y entro en dirección a el aula de Maddnees.

Ella está ahí charlando feliz con Tom mientras la Miss le acomoda el trabajo. Sintiendo celos por ello decido presentarme en la escena.

Maddnees grita feliz corriendo en mi dirección para abrazar mis piernas. Tuve que inclinarme para abrazarle mejor y levantarla en mis brazos: — Papá, viniste. Estoy muy feliz. — su vocecita se quebró al instante. — Gracias, gracias, gracias.

— No llores, hermosa.

— Es como un sueño. — susurró. — No quiero despertar. — por segundo día consecutivo aparece ese nudo en mi garganta. Me doy un par de alientos para continuar hasta donde está Tom y sentar a Maddy en su asiento.

— Amor, no es un sueño. — ella rió limpiando sus lágrimas. — ¿Quieres que te maquille y te ponga hermosa, eh?

— ¡Sí! — exclama aplaudiendo. La Miss me entregaba los polvos de colores pero no me gustó. De mi bolsa saco agua micelar con toallitas faciales y le borré ese maquillaje rosa que tenía para reemplazar con uno similar al mío, resaltando los ojos miel de Maddnees, en las cejas usé un color café bajo. Para sus labios un bálsamo brilloso con escarcha y ya estaba.

Le doy un espejo para que se mire y ella se asombra al verse: — Wow, papá. Me veo igual a ti, así de hermosa. — se daba besos a si misma a través del espejo. — ¿Qué tal me veo, papá Tom?

— Encantadora. — responde sonriente.

— Muak. — lanzaba otro beso para si misma al espejo y para culminar guiñaba el ojo.

— …y coqueta como su papá. — murmura cerca de mi oído erizando mi piel. Sentí un escozor en las mejillas acompañado de esa calor intensa que ponía rojo mi rostro.

— Vamos. — aplaudía la Miss llamando su atención. Los padres presentes daban los últimos retoques a sus hijas y las dejaban ir a formar en una sola fila para después llevarlas al salón de acto repleto de personas.

“—Por favor, los quiero ver en primera fila. —” nos ordenó gritando y formando un corazón con sus manos. Le devuelvo el gesto lanzando un beso volado que atrapó en el aire y Tom le devolvía un corazón con el dedo pulgar e índice.

Así se iba muy contenta ella…

— Vamos de una vez. — jala Tom mi mano en dirección al salón. — Yo si quiero estar a primera fila. — me dejé llevar casi arrastrando metiéndome entre esas personas para conseguir puestos en primera fila.

Ambos nos sentamos juntos y sin darnos cuenta con las manos entrelazadas.

Tom en su mano libre tenía la cámara infantil que le regalé a Maddy y la acercaba para mostrarme las fotos: — Ella es una modelo como tú, es demasiado hermosa. Estoy seguro que va a tener tantos pretendientes.

— Lo sé. — reí. — Yo también los tuve…

— ¿Qué harás cuando ya te diga ‘papi me enamoré’?

— ¡Shh! — le doy un golpe en el brazo que le hace reír divertido. — No sé, yo… me pondría celoso si pasa eso. Los padres nunca están listos para ver a sus hijos crecer.

— ¿Así de celoso cuando te ví ayer dejándote dar un beso del pez?

Abrí la boca en una ‘O’ tremenda e iba a replicar pero el programa daba inicio con unas palabras lindas de bienvenida. Tom estaba con la cámara lista en todo momento. Despejé mi mente de cualquier pensamiento porque ya había tiempo para hablar de ello después y pongo atención al evento.

Estuvo muy entretenida la presentación de las niñas de los otros grados pero ansiaba que Maddnees saliera para ver cómo se desenvolvía en el escenario.

Estaba ansioso por verla.

— ¡A continuación las polillas de tercero de básica! — se anuncia por los parlantes y ahí salía Maddnees corriendo junto a sus demás compañeras. Mi hija estaba al centro con la hija de Andreas siendo la pareja principal y daban la espalda. Tom se puso de pie para grabar en cuanto iniciaba la canción y esta hace movimientos con su brazo.

Y wow…

Era ella quien estaba cantando la canción mientras bailaban todas sus amiguitas al ritmo de la canción. Algunas estaban descoordinadas y bailaban como Si estuvieran perdidas pero la mayoría lo hacía bien.

— ¿Sabías que Maddnees canta así de bien?

— No. — susurré dejando de lado para levantarme a aplaudir e incentivar al público a apoyar la presentación de mi hija. Yo bailaba al ritmo de la canción también sin dejar de ver como Maddy lo da todo ahí en el escenario de inicio a fin. — ¡Wooo! — grité al acabar, aplaudiendo fuerte y Tom también. Ambos estábamos tan emocionados que por impulso nos dimos un beso sin mover los labios y nos separamos avergonzados.

— Maddy estuvo genial… — decía haciéndose el loco.

— Si… sí… — rasqué mi nuca.
Volvemos a tomar asiento en silencio aún mirando el programa con seriedad.

Para el último evento salió Maddnees nuevamente con «it’s raining men» y por Dios, que voz tenía mi hija para cantar.

Que orgulloso estaba de ella.

&

— Felicidades, amor. — dije dándole un ramo de flores que le compré en una escapadita rápida mientras Tom le quitaba el maquillaje que le había corrido por el sudor.

— Gracias, papá. Te adoro. Dame flores siempre y siempre ven a mis eventos, me gusta mucho participar para ser conocida como tú.

Ladeó una sonrisa colocando mis manos en la cintura: — Ay, amor. Tan linda niña. Te amo. — le tiro un beso volado una vez más que atrapa en el aire con la mano y se lo pega a Tom en la mejilla.

— Mi papá también quiere tus besos.

Tom me miró colocando el pañito en la bolsa desechable y suspiró, sonrojado. Entonces me acerco al oído de Maddnees y le susurro: — Para el hay miles. — me alejé para luego guiñarle un ojo.

Ella dió un grito de emoción y Tom mira sin entender.

— Hola de nuevo.

— Andy. — recibo a mi amigo con un beso en la mejilla, con una sonrisa reluciente. — ¿Qué tal?

— Estoy encantado con Maddnees, mi amor, tienes una voz espectacular como la de tu papá.

— Oh… — arqueaba las cejas mirándome. — ¿De verdad? ¡me tienes que cantar!

— Intentaré. — relamía mis labios.

— Eso y… no sé si podrías dejar a Maddnees con nosotros hoy y mañana ya que no tienen clases…

— ¡Sí! — exclama Ingrid. — Mi papá me dejará hacer una pijamada con mis amiguitas y quiero que Maddnees vaya, por favorcito. — juntó las palmas de sus manos a modo de súplica y sonreí asintiendo.

— ¡Gracias! — Maddnees e Ingrid me abrazan fuerte antes de ir corriendo con su grupo de amigas para invitarlas.

— Sobre la ropa no te preocupes, les compraré pijamas para que esté todas iguales.

— Gracias, Andy. Eres muy lindo. — rodeo su cuerpo con mis brazos para abrazarle fuerte y viceversa. Al alejarse iba arreando a unas diez niñas con él y su esposa para llevarlas a la pijamada.

El rubio era como el tío favorito de Maddnees e Ingrid como su prima, los consideraba mi familia por nuestra amistad especial.

Lo último que dijo Maddnees antes de salir fue «Cuida bien al señor bigotes».

Claro, ¿cómo olvidar el gato que se cree dueño de mi casa?

— Creo que es hora de irnos. — sugiere Tom mirando su reloj. — Supongo que tendré el día libre hasta mañana, ¿no?

— ¿Cómo para qué? — pregunto mientras vamos saliendo del aula, próximamente de la institución al auto. Ambos nos subimos en el auto pero Tom no arrancó.

— La maestra de Maddy me invitó a salir nuevamente. Vamos a ir a cenar… — exhalé todo el aire de mis pulmones cabreado pero no dije nada más. Tom supongo que dió por terminada la charla y arranca el auto rumbo a mi trabajo donde al llegar me deja y no espera a que entre, solo se va en silencio.

Levanto y bajo mi pierna derecha provocando un sonido en el suelo muy cabreado. Empiezo a patear el césped que hay frente a mí y golpeo todo lo que veo.

Es un imbécil, lo hace para molestarme.

— ¿Qué te pasa? — pregunta Alex a mi detrás. Yo respiré resignado y vuelvo a mi postura.

— Dame el número de Moritz Listing, necesito contactarlo urgente. — Alex asiente buscando en su teléfono. Me manda por mensaje el número y nos adentramos a la oficina para empezar con el trabajo acumulado.

Confieso que era lo que menos me importaba, solo averiguaría a dónde se iría a comer Tom con la golfa de Sara y sí no lo encontraba usaría a Maddnees a mi favor y para él en su contra.

Y todo por celos.

«Que genial.» — ironicé.

&

Lamentablemente no tuve la valentía de llamar a Moritz para conseguir el número de su hijo e indagar sobre la salida de Tom.

En el momento que llegué a casa me preparé unas palomitas y encendí la tele para ver un programa cualquiera sin ánimos. La casa se sentía vacía sin Maddnees aquí. La única compañía fiel que tenía era el de bigotes acostado en mi pecho ronroneando con los ojos cerrados. Le daba suaves caricias en su pelaje con el olor del perfume de Maddy.

Ahora bien había podido estar con Alex en aquella exhibición de Van Gogh pero no, los ánimos en serio los tenía por el suelo.

— Pensé que no estabas. — entra diciendo Tom a mi detrás. Dejé el gato de lado para levantarme del sofá y enfrentarlo dándole un empujón. — Bill…

— ¿¡Dónde estabas, eh!?

— Ya te dije…

— ¿¡Qué pasaba si Maddnees necesitaba de ti o algo!?

— No es cierto, quizás está muy feliz con sus amigas comiendo golosinas y mirando películas hasta el amanecer o contando historias graciosas.

Le doy otro empujón.

— ¡Eres un desgraciado! ¡maldito, estúpido!

— ¡A ver! — gritó cabreado bajándome los humos de golpe. — Ve allá, rápido… — no me moví confundido por su reacción. — ¡Ahora! — gritó y yo fui a pasos lentos hasta el puto rincón donde me castiga por segunda vez. — Quítate la ropa y no me hagas gritar otra vez.

Mi sistema nervioso se activó y no para mal, al contrario, estaba nervioso de lo que iba a hacer a continuación para humillarme. Esperaba una orden con ansia mientras voy quitándome la ropa lento hasta quedar sin nada. Tímidamente levanté la mano derecha.

— Denegado. — fruncí el ceño, seguido cruzó los brazos ofendido y apegué mi frente a la fría pared. — Tú eres como Maddnees, ambos caprichosos y mimados. En la niña se ve adorable, ¿pero tú?

Me ofendí más.

— Uhm… — dí un pequeño brinco al sentir a Tom detrás de mi. — Abre la boca. — obedecí e hice lo que me pidió. Llevó una caja de preservativos de la marca ‘prudence’ a mi boca, era de esos que tienen aroma y sabor. Su mano masajea mi glúteo como si fuera una bola de masa y luego fui azotado. — Ay, pobre de ti donde tires esa caja al suelo.

La mordí seguro aunque quería saber que sucedería…

Sus manos ascienden por mi pecho centrando en mis pectorales duros a causa del frío. Se me pega lo suficiente para saber que se encuentra desnudo y duro. Mi pene se endurece más de lo esperado. Reparte besos en mi hombro, recoge mi cabello en una cola para tener espacio e inhalar el aroma que sale de mí cabello limpio.

— ¿Qué tal está tu culo, eh? — aprieto mis ojos cerrados al dejarme poner en una posición de noventa grados.
Tom vuelve a alejarse y no sé para que hasta que siento como golpea mis nalgas con el cinturón que suelo usar.
Puse las manos en la pared e intenté rasguñar para sacar el dolor que estaba sintiendo con cada golpe. — Soy un considerado, ¿verdad?

Niego con la cabeza.

— Oh, ¿por qué? — vuelve a azotar mis glúteos quemando mi piel. — He pensado que el color rojo en ti siempre se verá bonito más en tu culo que en tus mejillas.

Esas palabras acompañadas de otro azote y suelta la correa. Da caricias para amansar el dolor que estaba sintiendo y se arrodilla detrás de mí para abrirse paso entre mis piernas e inhala entre ellas haciendo que flaqueara.

— Tu culo está lastimado, me encanta. — dió un lametazo en mi trasero y me estremezco. Sentí ardor también en la zona. — Me siento triste por no poder abrirte otra vez, te va a doler mucho.

Vuelve a ponerse de pie y voltea mi cuerpo para que lo vea. Mi espalda es apegada a la pared y quita los preservativos de mi boca para besarme mientras vuelve a unir la cabeza húmeda de su polla con la mía y masturbar los dos miembros restregándolos entre si.

Levanté la mano derecha para poder hablar a lo cual me lo permitió: — Puedo soportar. — gimoteo echando mi cabeza hacia atrás. Tom se detiene sonrojado y me mira fijamente, deteniendo todo movimiento.

— Billy. — toma mi mano para guiarme al sofá. El se sienta primero mientras yo me quedaría de pie. Tom ya tenía listo uno de los preservativos a un lado y al tomarlo lo rompió. Se lo pone en los dedos y me hace sentar de espaldas entre sus piernas. Abre las mías y me recuesto sobre su pecho.
Tom lleva mi mano a mi pene para que me toque mientras sus dedos juegan en mi entrada lubricando para poder meterse.

Oh, por supuesto que ardía el culo y se vió reflejado en una mueca que hace reír a Tom.

— No quiero lastimarte, dejaré que te cures y luego volveré por tí. — mordí mi labio inferior con esas palabras tan seguras en mi cabeza, que motivan a mover mejor mi mano. Tom solo observa como lo hago, acariciando mis piernas, los testículos hasta que me vine en la mano y este… para terminar de joderme viene hacia mi para limpiar mis dedos llenos de esperma.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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