
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 13
Estiré mi cuerpo revuelto entre las cobijas muy caliente, abro los ojos y estaba solo en cama. Voy al baño para quitar el sudor de anoche, limpiar mis partes y al salir ponerme ropa cómoda.
Bajé a la sala y todo estaba vacío. Suspiré abrazándome a mi mismo, observando la mesa del comedor. Muerdo mi labio inferior para ocultar una sonrisa, con ese flashback sexual de anoche.
Me había dejado llevar y lo disfruté bien. Tampoco sentía esa necesidad de continuar porque me había follado bien.
Tom se la rifó con mi de anoche y joder…
«Si quería que se repita.»
Voy caminando hasta la cocina donde en el refrigerador me encuentro un post it con la letra de Maddnees diciendo:
𝑷𝒂𝒑𝒂́ 𝒚 𝒚𝒐 𝒕𝒆 𝒑𝒓𝒆𝒑𝒂𝒓𝒂𝒎𝒐𝒔 𝒖𝒏 𝒓𝒊𝒄𝒐 𝒅𝒆𝒔𝒂𝒚𝒖𝒏𝒐 𝒑𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒃𝒂𝒔 𝒄𝒂𝒏𝒔𝒂𝒅𝒐.
𝑪𝒐𝒎𝒆 𝒕𝒐𝒅𝒐, 𝒕𝒆 𝒂𝒎𝒐.
𝑴𝒂𝒅𝒅𝒚.
Y claro que mi corazón se enterneció y llevé el papel a mi pecho, suspirando encantado con la cartita.
Me siento en la butaca que hay en la cocina y abro el plato. Eran unos hotcakes con miel de maple en forma de corazón, fresas picadas en trozos delgados, uvas, mango, manzana verde, piña y banana con zumo de naranja pura.
Los ojos se me humedecen y le saqué una foto para guardarla en mi galería.
Sé que fue con la ayuda de Tom pero joder, es el detalle más lindo que he tenido en mi vida.
Decido llevarlo hasta la sala para encender la televisión. A estás horas pasaba el programa ‘Rica famosa latina’ y era lo mejor. Segundo apago el teléfono para no recibir ningún tipo de llamadas del trabajo—he pensado mucho en la opción de comprar un nuevo móvil para el uso personal y este que tenía para trabajar—. Empiezo a comer mi desayuno con entusiasmo, metiendo cada fruta a mi boca, degustando de la mezcla exquisita de cada fruta y el jugo de cada una, a ello nomás le faltaba la crema batida y ya estaba.
Joder…
— Buenos días. — escucho decir a Tom al entrar a la casa. Rodea la sala para tomar el control y apagar la tele. Cierro los ojos e inhalo lo suficiente para poder controlarme.
— Hola, Tom. ¿Por qué no me despertaste para despedirme de Maddy?
— Te vió durmiendo plácidamente, no quería molestarte. En cambio decidió prepararte un desayuno.
— Rico por cierto.
Tom asiente.
— Observa. — dice y yo miro hacia la mesa de centro dónde deja una pastilla de emergencia. — Tómalo ahora, por favor. — agarro la pastilla y la meto en mi bolsillo para ponerme de pie e ir a la cocina. Tom seguía sentado en el sofá metiendo mano en mi comida.
Al estar solo observo la caja de la pastilla y hago una mueca… a pesar de tener veintiocho años no sé tragar una pastilla.
«Pero bien que se tragarme otra cosa.» – me burlé de mi mismo.
Saqué un vaso de cristal de la alacena y lo iba a llenar de agua si no fuera por el timbre. Metí la pastilla a mi bolsillo y salgo lo necesario para decirle a Tom que abra la puerta pero ya no estaba y tuve que ir yo. El momento estaba bien pero como algo siempre la tiene que cagar. Suspiré y salgo a ver quién es.
Tras los barrotes estaba Alex con una maleta y un ramo de girasoles. Fruncí el ceño e iba a pasos lentos hasta quedar frente a él.
— ¿Qué haces aquí? tu vuelo de regreso es pasado mañana.
— Lo adelanté porque te extraño mucho, Bill. No soporto estar peleado contigo… por favor hablemos.
— Mhmm, tengo que ir por el móvil para abrir la puerta porque si quiero hablar también. — Alex asiente sonriente y voy por el móvil apresurado. Al entrar lo tomo en mi mano, lo prendo y desde el interior de la casa le abría la puerta. Observo por la ventana como entra y juego con mis dedos nervioso.
Continúa caminando hasta estar completamente en el interior de la casa y fue a dejar el arreglo sobre la mesa del comedor. La maleta estaba cerca de la puerta y volvió hacia mí.
Me toma de la cintura para plantar un beso en mis labios por sorpresa y al alejarse la caja de la pastilla cae al suelo.
Ambos nos agachamos para agarrar la pastilla primero pero Alex me ganaba gracias a mis manos temblorosas. Al volver a la postura la analiza, poniéndola frente a mis ojos.
— Un anticonceptivo, ¿qué mierda significa esto?
No respondí.
— ¿Qué mierda hiciste mientras yo no estaba, Bill?
— Ehm… creo que no te debo rendir cuenta de mis actos si tú y yo ya terminamos. — dije tratando de quitarle la pastilla pero la evita con un movimiento. — Dámela.
— ¿Con quién..? — murmuró. — ¿Con quién te acostaste, joder? — cada vez estaba mas pálido que antes. — Fue con él… ¿con el niñero de tu hija?
— Bill. — salía diciendo Tom con una ropa diferente. — ¿Me diste comprando la pastilla del día después de mi novia?
— Sí. — dije arrebatándole la pastilla a Alex para ir caminando a pasos apresurados a entregársela a él, que le recibió en la mano y besó la caja. — Joder, muchas gracias. Repito que yo no sabía cómo ir a comprarla. Me daba mucha pena que me miren mal las personas, ya sabes cómo son.
— No te preocupes. — suspiré cruzando los brazos mirando con mala cara a Alex que agachó la cabeza apenado.
— Ya me voy. — asentí con la cabeza mientras veía a Tom salir de escena, dejándome a solas con Alex. Este se sentó en una de las mesas del comedor tapando su rostro.
— Estoy… oh, por Dios… lo siento, me sentí estúpido creyendo que habías hecho eso con él y mierda…
— Okay. Te disculpo y vete de mi casa, por favor, con esto me compruebas lo inseguro que eres y ya. No deseo ninguna estar con alguien así y no deseo otra relación de momento, quiero centrarme en mi hija y tú solo te comes su tiempo.
— No. — habla en un hilo de voz cayendo de rodillas al suelo. — No, no, no. No me dejes, por favor. Quiero acercarme a tu hija y tener una familia contigo. Te amo mucho, Bill.
— No, ya pasó. — coloqué ambas manos en la cintura desviando la mirada a cualquier parte de la sala. — Anda.
Alex suelta en llanto con el corazón destrozado: — Amor, por favor. Hazlo por los planes que teníamos los dos e incluso irnos a vivir juntos porque estamos enamorados. — sentí mal por él y bueno, si se me removía algo en el pecho que me hizo arrodillar frente a él, tomar su rostro entre mis manos para besarle.
— Está bien. Lo siento, ¿sí?
— Te amo mucho mucho mucho. — repetía llenando de besos mi rostro.
A mi detrás escuché una tos fingida que le pertenecía a Tom y ambos nos levantamos del suelo.
Yo no le miré, le daba del todo la espalda.
— ¿Sí, Tom?
— La profesora de Maddnees me llamó para ir a la escuela.
Suspiré: — ¿Ahora qué hizo?
— Ehm… se… ¿dió un piquito inocente con una compañera suya? — volteo a verlo con los ojos bien abiertos ante su declaración.
— Ay. — suspiré con los ojos cerrados. — Está bien, yo… iré con Alex, ¿sí? tú quédate aquí y gracias por avisarme.
— Nop. Voy a ir, soy su papá también.
— Ya te dijo que no. — agrega Alex.
— Iré. — insiste Tom.
— ¡Cómo sea! — grité para ambos antes de salir de la escena empujando a Tom en el proceso. El rastafari sale detrás de mí para subirse al coche en el asiento del copiloto ya que yo me subí a la del chofer. Alex en los asientos traseros y así abría el portón para sacar el auto reflejando mi molestia. Toco el botón para cerrar el portón y al asegurarme de que está bien cerrado pongo a andar el auto en dirección a la escuela de Maddnees.
Tom y Alex no paran de mirarse disimulados por los retrovisores y rodeo los ojos.
¿Qué mierda pasa con los hombres?
Conduje unas cuadras más hasta llegar y nos bajamos los tres a la institución. Firmamos la entrada para ir a psicología dónde Maddnees estaba sentada moviendo sus piernas tomada de la mano de su amiguita mientras un par de chicas estaban juntos a ellas.
— ¡Papá! — grita Maddnees corriendo hacia Tom y como siempre la eleva entre sus brazos en el aire y la atrapa haciéndole reír. Besó tres veces su mejilla consintiendo mucho a la niña.
Tom se la lleva lejos de mi para hablar con ella y las chicas mientras yo me quedaba con Alex.
Joder, que bien se le da la paternidad a Tom.
— El que debería estar haciendo eso ahí soy yo. — murmura colérico. — ¿Qué es lo que debo hacer?
— Mhmm… — entrecerré los ojos pensando. — Quizás le puedas regalar un gato siamés… — digo recordando la mentira que le dijo Tom a Maddy sobre el gato que se metió a la casa y que por darle comida lo aruñó. — Puedes decirle que lo encontraste en el jardín de la casa porque buscaba comida y uhm… que se lo quede, no sé… es fiel amante de los animales.
— ¿Tiene que ser un siamés? son caros.
— Bueno, ¿y eso qué? cómpralo y ya.
— Okay, eres su padre y conoces los gustos de tu hija. — asiento con lentitud antes de avanzar para acercarme a Tom que hablaba entretenido con esas personas. A ello se sumó la maestra de Maddy y la miré con mala cara sin disimular.
— Primero me gustaría hablar con los papás de la niña Kaulitz. Ya luego las atiendo a ustedes.
— Si, no se preocupe. — dicen aquellas mujeres.
Sara nos hizo pasar a los tres a la sala de psicología e hizo que la niña se siente frente a la mujer adulta que le sonrió a penas entró.
— Cuéntame, Maddy. ¿Cómo estás?
— Ehm, no voy a hablar hasta que ese señor… — señaló a Alex y se cruzaba los brazos. —… se vaya.
— Oh… — mira la psicóloga a Alex. El me mira antes de salir de la sala a esperar afuera. — ¿Pasa algo con él?
— Es el novio de papá, me cae al dedo pequeño del pie.
Tom rió pero ante mi mirada amenazadora calló.
— Okay, hermosa… uhm… ¿por qué besaste a tu amiguita?
— Porque la quiero ¡mucho! — dijo haciendo un gesto de un círculo con sus manos en grande. — Y la maestra me dijo que eso pasaba cuando dos personas se querían, ¿verdad?
Fulminé a la Miss con la mirada al verla asentir.
— Y también porque mis papás lo hacen.
— El amor que se tienen tus papás es muy diferente al de una amistad, ¿me entiendes? ellos pueden darse besos porque son pareja mientras que tú e Ingrid son amigas y no pueden hacer eso, ¿de acuerdo?
Maddnees asintió avergonzada.
— Le puedes dar en la mejilla, eso está bien, más no en la boca.
— Está bien, lo siento. — agachó su cabecita al punto de llorar y se levanta de la silla para abrazar a Tom que la cargó al instante para consolarla.
La psicóloga dijo algunas cosas más que no presté atención. Maddnees estaba muy apegada a Tom que estoy seguro que va a ser muy difícil que le dé la oportunidad a Alex…
Al final Tom y yo firmamos, quedando en constancia nuestra asistencia y al registro lo anotaban a Tom como su verdadero papá.
Joder.
&
A la noche Alex se había quedado conmigo. No sé dónde consiguió el gato pero lo cierto es que este andaba con confianza en la casa, sobre la mesa frotándose en mis pies, llenando de pelos mi ropa. A lo mucho tenía unos tres meses y para nada se veía descuidado ya que fue comprado de una tienda de mascotas—según él—y le cobraron ciento treinta euros más comida, vacunas cada cierto tiempo, arenero, comida balanceada y su cama.
Eran las seis y diez por lo que Maddnees llegaría pronto de su clase de ballet y bueno, empezaría el primer intento de Alex en querer ganársela.
— Estoy nervioso.
— Está bien. — digo sirviendo una copa de vino. — Deja que fluya. — Alex asiente y ahí se escuchaba la camioneta llegar. Fuí a abrir la puerta para dejarla entrar ya que venía corriendo apurada. No me saludó ni nada por el estilo solo corrió rumbo al baño y se encerró.
Miré a Tom confundido.
— Ella está bien, no te preocupes. — asentí con la cabeza. Tom metió la mano al bolsillo para darme la pastilla nuevamente con agua mineral. — Tómala aquí, ahora. — lo veo con mala cara antes de abrir la caja y luego el empaque para meter la pastilla en mi boca. La pasé con bastante agua para no sentir.
— ¿Feliz?
— Seguro. — pasa de largo a la casa y mira a Alex.
Ahora Maddnees sale del baño suspirando de alivio y al ver al gato enloqueció.
— ¡Owwww, cosita! — lo agarró entre sus manos para darle besos en la cabeza al gato que cierra los ojos encantado con los cariños de Maddnees. — ¡Mira, papá Tom! aquí está el gatito, que bello, que hermoso, lo amo. — el gato ronronea bajo sus caricias y le maulla, a cambio ella también le maulla. — Meow meow meow meow, ¿meow meow meow meow meow?
El gato le devolvió el maullido y ella se ponía peor.
— Oww, amorcito. Gatito malo, mira… — hace que el gato observe a Tom. — No debiste rasguñar a tu abuelo, solo quiso darte de comer.
El gato vuelve a maullar y Maddy…
— Chi, precioso. Abuelo Tom te disculpa, ¿verdad, papá?
— Sí. — responde con una mueca más que una sonrisa.
— ¿Tú lo atrapaste, pa? — se dirige a mi. Yo niego con la cabeza y señalo a Alex.
— Fue él.
— Ah… — forma una línea recta con sus labios decepcionada. — Gracias, Alex Pez. — dice caminando hasta donde estaba para darle un abrazo dejándome con la boca abierta. Alex no se enojó por la forma en la que llamó su apellido, al contrario, abrazó a Maddy de la misma forma. — ¿No te molesta que te diga así?
— No… en tu boca suena bonito. — responde al separarse.
— Ujum. — se aleja corriendo de Maddnees para refugiarse tras las piernas de Tom con el gato en el hombro.
— Ve a cambiarte, ¿si, Maddnees? yo te prepararé algo de comer.
— Sí. — iba corriendo con el gato aún en sus hombros escaleras arriba. Tom se metía a la cocina y Alex se acerca a mí para besarme y abrazarme contento.
— Oh, Dios… mañana la quiero llevar a la escuela ya que volverás a la oficina y así de a poco no necesitará ese niñero porque me tendrá a mi, yo seré su ‘papá Alex’ a futuro.
Vuelve a abrazarme y yo suspiré.
— Ya debo irme. Tengo una cena pendiente con mi madre y le contaré esto, estará feliz.
— Me la saludas. — asiente con la cabeza eufórico mientras toma las llaves de su auto. Desde donde estoy le abro la puerta y salgo para verificar si está bien cerrada. En eso Maddnees baja corriendo a la cocina lista con ropa de pijama.
Su traje era negro como el animal de entrenando a mi dragón (chimuelo).
Se mete a la cocina y la escucho decir: — Puaj, lo que tengo que soportar por tu nieto, papá Tom.
El mencionado ríe a carcajadas y Maddnees también.
¿O sea que su abrazo no fue sincero?
Ya decía yo.
Continúa…
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