

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 6: Mentiras
By Bill
De no aguantar más en el baño salí echo el estúpido hacia la calle mientras Thiago seguía hablando con Tom sobre lo increíble que era el postre de limón y no se que otra mierda. Tomé asiento en la acera. Saqué una cajetilla de cigarros y así consumir uno pero en eso sale mi ex pareja, como si nada.
Me levanté para ir detrás de ella hasta la vuelta y acorralé su cuerpo entre el mío con la pared. Thiago respiraba agitado a ojos cerrados.
Sigue siendo un cobarde.
Juego un poco con elle, tirando de su labio inferior hacia atrás con picardía. Siento como trata de doblegarse ante mí y lucha consigo mismo por no ceder.
— ¿Desde cuando Tom y usted andan de cae y levanta, eh?
— ¿Por qué no dejas la hipocresía, Bill? — relamí los labios antes de pegar al cuellos de este, quien de inmediato soltó un ruido enloquecedor. Aferré las manos en su cintura para pegar a mi cuerpo. — Eres el menos indicado… deberías agradecer.
— Uhm… — sonreí de lado. No pensaba profundizar en el tema porque saldría perdiendo y Bill Kaulitz nunca pierde a menos que la situación lo requiera. Hoy no es el momento. — ¿Me extrañas? yo si a ti y mucho, ¿y tú? dirás la verdad, eh… te conozco lo suficiente como para saber cuando mientes.
— Te extraño, pero también extraño lo que era antes de ti, ahora dame permiso.
Aparté las manos para darle la libertad de que se vaya y todo fue lo contrario. Con una sonrisa rodeo su cuerpo y así le sigo el beso, salvajemente mientras muerdo de su labio inferior como más me da la gana. Los besos con elle siempre han sido así de brutos, es lo que le hacía diferente a Tom…
Tom es un poco más niño, aún le falta aprender.
Luego de unos minutos, Thiago logró darme un empujón que me separó de inmediato. Solté una risa histérica mientras le veía desaparecer de las calles a toda prisa. ¿Qué tanto le dijiste Tom? empiezo a preguntarme mientras retomo el rumbo a casa con un rostro molesto. Thiago nunca puso resistencia cuando le busco y justo en el momento que mi queridísimo amigo le defiende ¿tiene un pensamiento así? uhm…
Al entrar observo a Tom lavar un traste con tanto esfuerzo. Yo no dejo de mirar. Algo erizó mi piel al ver ese parecido de Simone en él. Últimamente no para de atormentarme. Casi llego a verlo en todas partes y vuelvo a cuestionar mi seguridad de si querer continuar esto con Tom o no.
— Bill.
— ¿Qué? — estiro las piernas sobre la mesa de centro después de quitarme los zapatos.
— ¿Seguiste a Thiago?
— No, ¿para qué lo haría?
— Es que los ví ir en la misma dirección. — dice limpiando sus manos y venir hasta el sofá, junto a mí. — Y bueno, si aún sientes algo estás a tiempo de decirme para así yo también no perder tiempo e ir a buscar alguien más con quién salir, ya te lo dije.
— No seas imbécil. — susurré acariciando su mejilla. Acomodé mi cuerpo entre sus brazos para ver más cerca su rostro y mordí el mentón. Tom apretó en la cadera con los ojos cerrados hasta que solté su carne dejando una marca en el lugar mencionado.
— ¿Por qué eres así de brusco? me dolió mucho.
— ¿Y que quieres que haga? — respondí levantando la mano hasta la zona ahora roja para acariciar. — ¿Eso está bien?
Tom suspiró.
— Si y extraño a la vez… — reí con gracia. Estuve en esa posición hasta que minutos después le hicieron una llamada a Tom, se trataba de Erik para invitarnos a salir al bar de siempre. Obviamente le obligué a Tom a aceptar porque ¿qué se iba a quedar haciendo aquí en la casa solito? — Genial, ahora por tu insistencia tengo que verle la cara a Andreas otra vez y no solo eso, voy a verme obligado a compartir tragos con él, maldición.
— ¿Y cuál es el problema? — dije mientras encaminaba mis piernas hasta su habitación, detrás de él.
Al llegar le abracé por la espalda y le di un beso suave en la nuca. Tom suspira profundamente, voltea a verme con un rostro que me causó un escalofrío extraño en el estómago. — No le haces caso, estás conmigo y ya.
— No solo él, tu ex también ya que es el cumpleaños de Georg y le darán una sorpresa. Entonces… Thiago es allegado a Georg gracias a tí y yo, aún no quiero tener una relación con él, me siento demasiado incómodo… admito que es genial, tiene un humor increíble pero estoy acostándome con su ex y eso no está increíble.
Maldición…
— No te acerques y ya. — murmuré sin darle mucha importancia. Subí las manos hasta sus mejillas para dar una leve caricia.
— Yo…
— Mierda, solo no pienses tanto en el tema, esto es entre los dos, nadie tiene que saberlo. — interrumpí a punto de perder la paciencia.
— Es que le dije a Andreas, Bill, no puedo hacer como si nada cuando hasta nos vió y tipo afirmé… — mordí mi labio inferior. Decidí alejarme por voluntad antes de llegar a descargar mi furia en él. Recosté mi cuerpo sobre la cama, con ojos cerrados y el ceño fruncido. — Lo siento, solo… olvídalo. No creo que le importe mucho.
Claro que no y de eso me aseguraré yo…
.
By Tom
Ya para la noche fuimos en el auto de Bill al bar, a decir verdad no paraba de mirar a Bill por lo guapo que estaba con toda esa ropa oscura pegada a su cuerpo. Iba fumando mientras conducía y yo no dejaba de jugar con mis dedos, nervioso.
Al llegar estacionó el auto y en completo silencio decidimos entrar luego de mostrar la respectiva identificación. Georg levantó la mano para que podamos verlo e ir hasta él. De mi parte le di un abrazo acompañado de una bolsita de chocolates.
— Gracias, Tom. Gracias, Bill. Son los mejores, tomen asiento. Ya están preparando las bebidas para empezar suave.
— Hoy no beberé. — dice el pelinegro a mi espalda. Yo en medio de una tensión ví como el único espacio sobrante era junto a Andreas, quien se hizo a un lado para dejarme sentar, tuve que hacerlo obligado porque cuando ví a Bill, este se acomodó en medio de Georg y Thiago. Suspiré un poco estresado.
— ¿Cuál es el milagro de hoy? ¡si eres el alma del grupo!
— No se me antoja de momento.
— ¿Y tú, Tom?
— Sí. — afirmé con seguridad. — No tengo problema.
Al llegar las bebidas empezamos después de darle un par de palabras a Georg que le hicieron llorar y para brindar elegimos la bebida más suave.
Quiero pasar bien, ignorando el echo de que Bill no deja de mirar a Andreas sin disimulo.
Ojalá no ocurra nada esta noche.
Unas horas más tarde la mayoría estaba feliz y yo también, algunos se fueron a bailar, otros estaban ligando con chicas. Bill en buena hora fue hasta el baño para fumar y en la mesita quedé con Thiago a solas. Seguí tomando en completo silencio hasta que se me acercó con una sonrisa ladina.
Fruncí el ceño.
— ¿Adivina qué?
— ¿Uhm?
— Esta mañana después de salir de tu casa… Bill me dijo que me extrañaba. — sentí mi cuerpo congelarse. Los ánimos estaban por el suelo y dejé escapar un suspiro largo, con la mirada perdida.
Bill mintió.
— También nos besamos pero me fuí porque quiero hacerle sufrir un poquito para saber si realmente me extraña tanto como dice, ¡pero si me dió pena! quería volver a sus brazos otra vez. — tragué amargo la siguiente copa, indignado. — Pero ahora no hablemos de Bill, ¿te gustaría ir conmigo mañana a la feria de mi universidad? me gustaría que la familia esté completa. — susurró.
— No quiero ver a Gordon, Thiago. Siento mucho rencor por él y espero que entiendas.
— Sí… — agachó la cabeza.
— Ahora sí me disculpas voy a ir… al baño. — antes de que dijera algo salí huyendo a toda velocidad para expulsar lo poco que he tomado. Mi estómago estaba dando guerra internamente y Bill al verme fingió preocupación. Algo que me molestó y se vió reflejado en una nueva descarga de vomito hasta que sentí mi estómago vacío. Me dió una sensación de asco de mi mismo.
— Mejor ya no bebas y vamos a casa, parece que sigues sin acostumbrarte al cambio de bebidas.
— No es eso. — hablé después de jalar la cadena para que se vaya toda esa vaina. Salí para limpiar mi boca con agua y lavarme el rostro. Me veía medio amargo, hasta pálido con unas ojeras de mala muerte. — Bill, creo que lo que estamos intentando no está funcionando, tú extrañas a tu ex, le besas y cuando te pregunté me dices que no ha pasado nada… tengo la extraña sensación de que te estás burlando de mí. Todo… absolutamente todo lo que sale de tu boca parecen ser mentiras.
— ¿Qué carajo dices? — cuestiona exasperado. — ¿Cómo para que iría a decirle a Thiago que lo extraño? — arqueo una ceja, incrédulo por sus palabras. — ¿Seguro oíste bien?
Ay, no.
— Creo que sí. — arrugué el entrecejo tratando de hacer memoria. Muerdo mi labio inferior con dureza hasta sentir como yo mismo me hago daño con ellos. Mi mejor amigo y yo nos miramos a través del espejo en completo silencio, sin mencionar más.
Me puse en duda yo mismo.
— Thiago debe ser el que me extraña y tú ahí queriendo sacar las cosas de mentira a verdad. — colocó las manos en su cintura mientras me miraba con una expresión de desaprobación. Me hice bolita en una parte del baño. La situación me hace alucinar cosas que no son, Dios mío. Estoy tan preocupado en los demás que olvido lo que siento yo.
¿Por qué soy así?
Necesito dejar de pensar mucho.
— Perdón. — apreté los ojos sintiendo ese nudo en la garganta con las intensas ganas de ponerme a llorar. — Estoy abrumado, agobiado… ¡todo! estoy asustado por lo que pueda pasar, Bill.
— Que no va a pasar nada, ¿cuántas veces te lo tengo que repetir, mierda? ¿por qué cuando bebes un par de tragos te pones así de fastidioso? — lloré más al ver como Bill me abraza con fuerza. Escondí la cabeza en su pecho, desconsolado mientras acaricia mi cabeza sobre la gorra. — Somos mejores amigos por algo, ¿entiendes? yo te voy a cuidar. Confía en mí. — levanté la cabeza hacia él. Estamos demasiado cerca. Le di un beso corto en los labios y apegué mi cabeza en su hombro después de susurrar un «gracias». — Vamos a casa, debes descansar, ¿mhmm?
— Sí, estoy mareado y creo que voy a tirarlo otra vez.
— Vamos. — jaló mi mano para sacarme del lugar, no tuve tiempo de despedirme de nadie de los presentes ahí. Subimos a su auto y en menos de lo esperado estábamos dentro de casa, acostados en mi cama, abrazados e intentando dormir.
Solté un largo suspiro observando el rostro de Bill.
Ahora le veo jodidamente sexy o ¿solo son los tragos?
— ¿Qué me miras?
— Estás bonito. — dije sin pensarlo tanto y dejando los rodeos de lado. Estiré la mano hasta llegar a sus labios para tocar. Bill metió mis dedos dentro de su boca, acto que me hizo gemir por lo bajo y tener una erección al instante. Este me los chupa como si se tratara de chupar otra cosa. Luego, esos mismos dedos recorren mi torso desnudo hasta colarse por debajo de los boxers hasta llegar a mi trasero. Hago que jueguen por fuera, no tengo la mínima intención de profundizar.
Acerqué mis labios hasta su boca. Mis ojos iban y venían de sus belfos hasta esos lindos sin una pizca de polvo negro. — También te ves sexy sin maquillaje, ¿te lo han dicho?
— Siempre.
— Ah… — abrí la boca y arqueo las cejas tratando de esconder una sonrisa divertida. Bill mantiene la misma expresión antes de lanzarse sobre mi boca para besarme. Le abracé con la intención de explorar su espalda desnuda con ganas. Asciendo la derecha hasta su cuello para acercar más esa boquita deliciosa a mí e hice el intento de meter la lengua dentro de su cavidad bucal a lo cual Bill me niega el paso, succionando la misma para después separarse. Baja por mi cuello para besar sin dejar ese lado salvaje. Reparte caricias por mis caderas hasta llegar al pezón y se me atascó un grito por la doble sensación.
Bill estaba concentrado en mi cuello mientras que sus dedos tiran del pezón erecto y ahora sensible.
— Bill…
— Shh… — silencia mis palabras con la otra mano. — ¿Qué tanto vas a dejarte hacer?
— Estoy asustado. — confesé con los ojos cerrados.
— Mhmm… a ver… — suspira irritado dejándose caer a mi lado. — ¿Qué tal si te enseño como me gusta, eh?
— Bueno…
— Pero no hay momento de retractarse, ¿oíste? porque mientras más te vayas quejando más daño te voy a hacer.
Estoy borracho a si que… —: Está bien… — acepté haciendo que una sonrisa malvada se extienda en su rostro y vuelva a besarme.
— Tú vas a cogerme a mí. — volteamos para yo tener el control sobre él. Enreda sus piernas en mi cintura mientras hago de repartir besos en su cuello, bajando por las clavículas, los hombros. Deslizando mi lengua por su piel que empieza a tornarse brillante a causa del sudor.
Bill gime de una manera delicada y envía descargas intensas a mi entrepierna, la pone más rígida de lo que está. Llegué hasta los pezones, sigo besando delicado… — Muerde. — con el ceño fruncido obedecí. — ¡Mhmm! — sentía mi corazón golpear fuerte en el pecho, asustado.
No me causaba placer hacerle daño a la otra persona…
— Pero aprieta, joder… ya estoy acostumbrado… y… pobre de ti que no obedezcas. — entonces lo hice.
Al final no lo estaba sintiendo yo.
Bill empieza a tocarse la entrepierna mientras yo ahora doy lamidas en el mismo erecto y tal vez sensible pezón.
Hago lo mismo con el otro para después bajar repartiendo besos en su abdomen. Llegué a tener su entrepierna tiesa en frente de mí rostro. Bill acercó la punta a mis labios para pasear y darme golpes suaves.
— Exígeme.
Dejé escapar el aire de mi boca para tomar una postura demandante.
— En cuatro, ahora. — sin querer empecé a estimular mi erección. Bill sonrió y negó con la cabeza. — Maldición, no te estoy preguntando… hazlo ahora.
— No. — insistió juguetón.
El punto de esto no era rendirme, tenía algo que descargar entre las piernas. Nunca me sentí tan excitado con la idea de follarme a Bill esta noche que no pensaba desaprovechar la oportunidad. Agarrando fuerzas de no sé donde, volteo el cuerpo de Bill para que su trasero quede a mi disposición y le dí un azote en el mismo a mano llena. Mi contrario soltó un gemido dulce que me engatusó.
Pronto acerqué mi rostro a su espalda para besarle mientras bajaba una vez más a esa zona donde no llegaba la luz para hundir mi rostro en el. Debo confesar que el trasero le huele a manzanilla, se lo lava perfectamente y sin más metí la lengua en esa zona.
— ¡Tom! — apreté su trasero sin dejar de lamer constantemente ese lugar. Pronto profundicé y ese anillo apretó mí lengua. Sentí deseos de ponerle mi entrepierna ahora mismo. — ¡Tom, háblame cosas sucias!
— La basura. — Bill se apartó de mi, se veía enojado y me golpeó en el rostro. Parpadeo lento, sobando la zona que me ardía con una mirada de inexpresiva.
— Cosas sucias, imbécil. Cosas sucias referente a lo sexual, ¡no cosas sucias de verdad!
— Es que yo…
Me dió otra en la otra mejilla.
— Bill…
Y otra bofetada.
— ¡Ya basta! — le grité yo también dándole uno más fuerte del que me dió en la mejilla izquierda, el golpe que le di fue con el reverso de la mano y no pude controlar. Se me fué. Bill cayó hacia atrás sonriente. Rápido volvió a colocarse en posición de perro. Tragué saliva observando ese trasero bonito. Puse las manos para apretar suave. — ¿Quieres que vuelva a poner mi boca ahí?
— ¿Dónde? — cuestiona en un tono juguetón.
— En tu trasero.
— ¿Trasero? ¿¡por qué le llamaste trasero!?
— ¿Y qué otra cosa podría decir?
— ¿Tengo que decirte yo? porque sí te lo digo él que te va a coger soy yo, idiota.
Le pegué otra vez en la nalga.
Cuanto me cuesta hablar así como quiere… nuevamente tomo la iniciativa de seguirle besando en la espalda, mordí la nalga afectada hasta llegar una vez más a su agujero.
— ¿Quieres que te chupe el culo, Bill?
— ¡Sí! — exclamó después de que ya tenía mi boca jugando en ese hoyo. — ¡Mhmm, Tom! — guió la mano hasta mi cabeza para que le entre más la lengua. Rápido aparté para hacerlo a mi manera. — ¡Ah!
Volví a tomar postura detrás de él. Agarré un puñado de su cabello para jalarle hacia atrás en lo que alineaba mi entrepierna. Abracé a Bill de la cintura y en lo que tomaba postura mi entrepierna entró de golpe en su interior. Los dos gemimos escandaloso. Abracé más fuerte porque Bill se desequilibró un poco y mordí el lóbulo de su oreja.
— Quiero que pidas. — hablé en su oreja. — Así yo te complaceré, de lo contrario… si no lo dices… vamos a quedarnos pegados como los perros y quiero hacerte saber que a mi polla le gusta la idea.
Uff, que nervios.
— Tom… — gimotea dejándose caer. Apegó su cabeza en la esponja, sus manos a cada lado de su rostro y hace movimientos circulares en mi intimidad. Tragué saliva acariciando sus caderas mientras veía como se retorcía. Estiró la mano hasta donde estaba el cinturón de su pantalón. Observo como lo rodea en su cuello para darme lo que sobra. Fruncí el ceño sin comprender. — Quiero… quiero que me revientes el culo cómo nunca y me trates como una perra, maldita sea. — tiré de la correa sin medir la fuerza en lo que empiezo a moverme como tanto pedía. Mi erección entra y sale de su trasero como nunca. Animado le doy varios azotes en las nalgas mientras sigo, esto no está como para detenerse. — ¡Ah, maldición!
— Mhmm. — gimoteo mirando el techo. Bill estaba jugando con mi cordura de manera impresionante y en parte me gustaba.
— ¡Si! — despierto de mi ensoñación. Estaba dando todo con mis movimientos que no me di cuenta que jalaba fuerte de la correa en su cuello y los gemidos de Bill se tornaron roncos. — ¡Más! — suplicó.
Impresionado por su aguante solté esa correa para agarrar los brazos y llevarlos hacia atrás. Otra vez le jalé el cabello. Él ruido de mi piel chocando con la suya sonaba medio seco, muy pronto iba a eyacular… traté de poner mi mente en blanco pero es que estaba resultando complicado gracias al sentimiento inexplicable, no sabría decir a detalle como estoy sintiendo en mi zona sensible y cuánto relajo me hago en la cabeza por ello. Respiro ya por la boca, muerdo la piel interna de mi mejilla.
Un poco más de confianza en mi mismo es lo que necesito…
— Bill. — susurré sacando mi pene de su interior para acostarme a su lado. Este no pierde tiempo para levantarse y sentarse sobre mi. Continúa moviéndose en lo que yo le toco la entrepierna con intensidad. Similar a la misma que se mueve. La otra mano decido hacerle explorar su cuerpo, apretar sus pezones hasta el cuello. Continuo un poco más hasta meter mis dedos en su boca y antes de hacerlo le di un golpe en la mejilla, seguido de otro. Sonrió abiertamente mientras sus ojos observan los míos de manera lasciva. Para ser mi primera vez haciendo esto de golpearlo pues me gusta. Apretó mucho el trasero y yo gemí escandaloso mientras me dejaba venir en su interior sin darme tiempo a retener.
— ¡Tom! — chilla él cayendo sobre mí pecho. Me llenó de su esperma en la misma zona. Estaba rendido, casi nos corrimos por igual. — Estoy agotado. — murmura. — ¿Quieres que califique?
— No, quiero mi paz mental de momento.
— Agh, no te sientas mal. Estás aprendiendo. — asentí dándome la vuelta para dar la espalda y cerrar mis ojos. Bill a mi detrás acaricia las rastas. Coloca el mentón sobre mi hombro y susurra. — ¿No me vas a abrazar? — regresé a ver a Bill con una sonrisa. Antes de que se arrepienta apego mi cabeza sobre su pecho, cerré los ojos y caímos en un profundo sueño.
Continúa…
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